sábado, 3 de marzo de 2012

CIEGOS ANTE LA LUZ.

Bruce Nauman.

A partir de la noción platónica de que las sombras nos arrojan una versión distorsionada de la realidad, atribuimos a la oscuridad la capacidad de ocultar el peligro, de proteger a los fantasmas a los que tememos. Este irracional miedo infantil se traduce en el exceso de iluminación que padecemos. La luz vende, atrae a las personas, excita y es el nuevo timo: gusta todo lo que brilla. El culto burgués de relacionar la luz como símbolo de riqueza y progreso impone una iluminación enceguecedora. Vivimos en el escaparate de una tienda, adictos a los estímulos retinales. El arte contemporáneo que va detrás de la sociedad de consumo, no de la estética, imita esta tecnolatría e incursiona en la utilización de la tecnología con torpeza y con una candidez conmovedora.

Joseph Kosuth.

Instalan luz eléctrica en una estructura sin planteamiento estético y ésta se convierte en monumento o escultura lumínica. Maravillados los críticos y curadores, no por la creatividad del artista, sino por la luz misma que a todos seduce, elevan los focos de neón y de leds al rango de instalación artística. Las instalaciones de Rafael Lozano-Hemmer de patética simplicidad y apoyadas en intenciones humanistas, detallan hasta el último alambre y sistemas software que usan como si eso le diera valor a la obra, y su toque artístico consiste en estar por debajo de los estándares que la industria ofrece. Las video-instalaciones de Jenny Holzer son obras que antes de significar arte significan dinero. Realizadas con video proyectores de xenón de 70 mil lúmenes, cubren edificios con letreros que dicen “I cant tell you” o “I see you” y para eso necesita una superficie de 200 metros cuadrados y una producción millonaria; así como sus letreros con de tiras de leds expuestos en el Museo Whitney con frases igual de profundas.

Daniel Bruce.

Ya no digamos los neones de Tracy Emin, Bruce Nauman y del minimalista Joseph Kosuth. En todas las obras coinciden una idea mediocre, la sub utilización del medio y el deslumbramiento candoroso de los especialistas. Esto funciona porque la tecnología -como los dioses- se adora sin comprenderla; es la magia de nuestro siglo, nos postramos ante lo inexplicable y lo que sorprende. Los artistas manipulan esta admiración ciega para hacer del soporte la obra, sin ideas, sin aportaciones, parasitando sin talento el espectáculo que la tecnología ofrece. Basta que en la cédula museográfica se haga el desglose de materiales de una escultura lumínica para dejar pasmados a los expertos porque está realizada con diodos transmisores de luz, que es el nombre en español de las luces de leds. Como suena muy científico, no se detienen a pensar que es la misma tecnología que comparten los adornos de un pino navideño y los enormes anuncios de los hoteles en Las Vegas. Con la evidente diferencia que en Las Vegas sí llevan la tecnología hasta sus últimas consecuencias.

Jenny Holzer.

En México nos timaron con una torre de lámparas a la que le dieron contexto patriótico y, como se prende y se apaga, cumple su función de impresionarnos, aunque sea una instalación poco creativa e ineficiente que requiere una inversión onerosa para su mantenimiento. Andy Warhol decía que todo lo que brilla vende y ya vemos que bien conocía a su mercado. Si están utilizando tecnología y ésta ya forma parte de la jerga curatorial sugiero que impartan talleres de electrónica en las escuelas de arte; así los curadores y críticos aprenderán en qué consiste cada elemento para que no se dejen lamparear por cualquier foquito.

Jenny Holzer.

Estas piezas que pretenden ser artísticas compiten por el público con la industria y están en total desventaja. Los espectadores van a conciertos de rock, ven los letreros luminosos publicitarios, conviven con una carga de efectos especiales que ya acabó desde hace décadas con esa inocencia que exhiben los “especialistas” en el tema. La tecnología no contribuye a la calidad de la obra, no porque sea luz es arte o porque sea video es arte. El medio no es la obra. Las deficiencias que demuestran los supuestos creadores para utilizar la tecnología no se cubre con sus intenciones y retórica artística. Sin diferenciar entre decoración, entretenimiento y arte, nos siguen engañando con espejitos.

Publicado en el Suplemento Cultural Laberinto de Milenio Diario, en sábado 3 de marzo del 2012.

18 comentarios:

César Ambrosio dijo...

Muy buena reflexión, pero no estoy muy de acuerdo en algunas cosas, me parece que no debemos satanizar el recurso tecnológico, ya que en mi opinión, estos, son los pinceles de nuestra época y sería absurdo prescindir de ellos, ya que negarlos seria negar nuestra propia cultura. Si bien concuerdo con algunos de los ejemplos que mencionas, creo que lo importante es saber los antecedentes de este tipo de trabajos, los futuristas, el constructivismo, el arte óptico y lumínico del siglo pasado y de esta manera, no dejarnos sorprender sólo por lucecitas como lo mencionas. Existen piezas lumínicas y tecnológicas que van más allá de ser “atractivas” y que merecen ser mencionadas, (Plantas nómadas de Gilberto Esparza), obras lumínicas del siglo XX (Julio Le Parc, Dan Flavin, James Turrel), que no sólo son un mero espectáculo visual, sino que nos provocan e incitan a realizar una reflexión más a fondo.

Sobre la enseñanza de electrónica en las escuelas ya se esta dando, en algunas (ENPEG) que si bien todavía tiene muchas cosas que mejorar, es un comienzo.

Y bueno, sobre la estela de luz, creo que la mayoría coincidimos contigo.

Saludos y felicidades por los artículos, muy interesantes.

Eduardo Alvarado dijo...

Avelina,

Así de claro: "son obras que antes de significar arte significan dinero"!

Y después, muy pocas de ellas, significan algo más que una absoluta vacuidad fruto de la corrección político-artística en torno a conceptos contemporáneos simplones pero rentables como neo, bio, trans, etc.

Un fraude y una pena.

AMALTEA dijo...

Esa atracción hacía la luz, sin que importe el contenido ni su significado, pone en evidencia que somos seres eminentemente primitivos susceptibles de dejarnos manipular con recursos zafios, sólo es necesario que se ampare en un arte tecnólógico y de vanguardia.
Como dicen los de la New age, es imprescindible un salto evolutivo en la humanidad, que sean las funciones superiores las que se impongan a las áreas más instintivas. En fin, un destello y nos arrodillamos extasiados.

Aldo Nadezh Hinojosa dijo...

Lo peor de la estela de luz es que nosotros los ciudadanos pagamos la cuenta y que yo sepa hasta este momento no han querido revelar cuánto dinero cuesta al mes la cantidad de electricidad que consume.

También habría que mencionar "Xipe Totec" de Thomas Glassford, que pusieron en el CCU de Tlatelolco. Por muy llamativa que luzca, es una pésima obra. Su título es el nombre de un personaje prehispánico que representa la renovación de la naturaleza (no un desollado) y usa geometría de una mezquita árabe como imagen ¿qué tiene que ver una cosa con otra?

Ya ni sorprenden los desatinos de la UNAM.

Saludos!

Alejandro Contreras dijo...

No se porque esa idea de que la tecnología debe ser introducida al arte para que la obra de arte tenga valor con el pretexto de que demuestra su supuesta época y contexto, si esto fuera verdad, que es básicamente una de las cosas que Kosuth viene gritando desde hace más de 50 años, entonces todos los que asisten a museos, bienales o ferias buscando ese arte están equivocados, su verdadero arte esta en las convenciones de gadgets o en los laboratorios de grandes corporaciones haciendo microprocesadores.
Pues siendo así todos tenemos una obra de arte en nuestras manos como celulares, ¿Que no puede ser obra de arte porque no tiene un concepto que lo sustente como tal? Sencillo, solo tienes que decirle a la gente que cuando mandas mensajes SMS lo haces por la paz del mundo o como un acto de protesta en contra del maltrato a las mujeres. Si cualquier persona puede maravillarse por un neón con la escusa de que se ve delante de una “obra de arte” a “doc” a su tiempo apoyado en un texto plagado de ideas; no me imagino entonces el éxtasis que le dará si ve una verdadera obra de tecnología de punta como el gran colisionador de hadrones, digo, ¿que texto curatorial puede jactarse hoy en día en tener entre sus líneas de buenas intenciones el querer saber el origen del universo y además poder desmostarlo?.

F.S. Gerard dijo...

Sr César Ambrosio, no confundas la decoración con arte. Dan Flavin es un mediocre ambientador de antros, muy rebasado ya por las propuestas que el público normal exige de un espectáculo lumínico. Efectivamente sí hay arte en la tecnología de iluminación, pero bajo ninguna circunstancia denominamos "artistas" a los ingenieros chinos que diseñaron los LEDs de tercera dimensión y tampoco a los iluminadores de la alberca olímpica de Beijing les dieron el Premio Turner. No te olvides que el premio Turner ese mismo año se lo sacó un foco que se prendía y se apagaba cuando entraban al cuarto. ¿Cuánto tiempo tendremos que esperar hasta que en la bienal de Venecia le den un premio a la Shenzhen You&My Electronic Technology Co. Ltd. por ser la fábrica de LEDs más grande del planeta? A mí también me gusta la luz, todas las noches prendo focos, y hasta ahora nadie me reconoce como artista. La vida es injusta.
F.S. Gerard

Oval dijo...

El asunto no es el uso de tecnología sino la ingenuidad y la superfiacialidad con que se maneja por parte de los artistas, salvo que fueran a la universidad y estudiaran electrónica o robótica siempre parecen estar llegando después, y pretender que tienen una sensibilidad superior para usar el recurso tecnológico de manera sublime cosa que los expertos en tecnología no podrían hacer es algo para poner en duda pues está bien claro que no logran competir (en este caso) con los que hacen avisos publicitarios y ellos no se proclaman superartistas,
pregunto: ¿deberían hacerlo?

Cesar_jugar dijo...

Coincido César en que no hay que "satanizar" el recurso tecnológico...a mí me encantan las obras lumínicas, es más, mi hobby es tomar fotografías por las noches en el centro de la ciudad. Todo me parece tan mágico.

Muy buen blog, saludos

Brasas dijo...

César y el otro que dice que coincide: si les parece que no hay que "satanizar" no satanicen, son ustedes los que introducen esos términos, aquí nadie dijo que esos neones sean malignos simplemente son estúpidos y banales como obra de arte. -Como "pinceles de nuestra época" no estoy tan seguro, tendría que ver algún cuadro que pinten ustedes con ellos- de momento yo los niego y no veo que con eso niegue mi cultura ni la de nadie. De igual modo no veo a las luces de Flavin y Turrel capacitadas para incitar una "reflexión a fondo", perdonen si les ofendo, soy un poco alérgico a esas pedanterías.

F. S. Gerard dijo...

Brasas necesitas claridad: SATANIZAR, SATANIZAR. Es algo que su propia naturaleza lo confina allá, a la obscuridad donde no hay luz (de LEDs ni de neón). Aquí no se satanizó a los focos, ni a los artistas que hacen sus creaciones a partir de prenderlos o apagarlos, tampoco se prohibió que se enseñe en las escuelas el prender la luz para que se prenda el arte, allá ellos y su enorme talento; donde sí satanizaron, anatemizaron y exorcizaron de los museos de arte contemporáneo y las escuelas de arte fue a la pintura y a la escultura. NUNCA regresarán a la academia ni a los museos. ¡Si el público fácil quiere ver arte y talento en nuevos medios, que vaya al cine 3D o al Tour de U2!

César Ambrosio dijo...

Amigo brasas creo que tienes razón en el termino “satanizar” probablemente si lo utilice de mala manera, ya que a lo que me refería, era a ver TODO el arte lumínico y tecnológico como algo mediocre, estúpido o banal. Si bien, existen obras que nos parecen una burla (como bien lo ejemplifica la autora en su artículo), mi intención con el comentario era mencionar algunas obras de este estilo, que, a mi parecer no lo son.
Si ubicamos las obras de Flavin en el contexto actual, obviamente quedan completamente rebasadas por cualquier antro de la ciudad, lo importante es darle valor a lo que representó en su época, el hecho de que, en lugar de colocar un cuadro dentro de una galería, pusiera focos como los que tenemos en nuestros hogares ( cuestionar los limites de una obra de arte, en cuanto a objeto y ampliar su rango de acción. Sí dentro de un museo/galería, lo que nos permite disfrutar un cuadro, una escultura, un grabado es la luz que cae sobre ellos, ¿porqué no? tener una experiencia estética y reflexiva a partir de este elemento que juega un papel importante dentro de la construcción de nuestro mundo visible). Lo cuestionable de las obras lumínicas contemporáneas, es la aportación que hacen a lo ya dicho años atrás.

En cuanto al hecho de quedar fascinados por el tintineo de luces, me parece un acercamiento al arte y a la experiencia estética muy noble y aceptable, digamos por ejemplo, que voy a un museo y soy un espectador que no sabe nada de tecnología y de arte, el tener acceso a eventos que provoquen mis sensaciones y despierten en mi, una curiosidad hacia cierto acontecimiento, en este caso, la luz y la tecnología, es algo que abre mi panorama de ideas y me acerca a un nivel de conocimiento, talvez a un nivel muy básico, pero es un primer paso, a algo que ni siquiera sabia que existía, y para mi esa es una de las finalidades del arte: aportar conocimiento y abrir formas de pensamiento a distintos niveles, obviamente para un ingeniero en electrónica puede resultar poco novedoso y hasta patética la forma en que se uso la tecnología en una obra, pero para alguien más, que va al museo y ve este juego de luces puede resultar algo revelador que lo haga sumergirse más a fondo en el mundo del arte o me dirán que a ustedes no los sedujo una pintura, una escultura, un dibujo o una imagen de la misma manera, y que dio pie a su acercamiento al arte.

Sobre la alergia, te recomiendo ir al medico ya que es difícil que la pedantería desaparezca cuando se habla de arte, sobre todo si es de arte contemporáneo ya que, ser pedante, excluyente e injusto son unas de sus tantas características (lamentablemente).

Cristina López Casas dijo...

no es cierto que no hay pintura ni escultura en la Academia de San Carlos. A lo mejor se refieren a otra Academia de otro país?

Brasas dijo...

:D
Bueno, gracias por los consejos.
La verdad que nunca probé a ir al médico para que me recete algo contra la pedantería ajena, soy más de atacarla directamente; por ejemplo César, si nos cuentas qué obra concreta de Flavin o Turrel te produjo qué reflexión, podríamos ver qué tal es de profunda. Para mí ese arte lumínico es TODO estúpido y banal porque nunca ví ninguna obra de esas que me provocase "una reflexión más a fondo".
Si toda la aportación es que un sujeto expuso focos, -(cámbiese la palabra "focos" por neones, monitores, heces o cualquier otro material)- en el lugar más insospechado ((por ejemplo una galería!! xD)) ... la cosa no es para maravillarse una y otra vez.

Por otra parte F.S. Gerard: yo no soy de los que lloriquean porque la pintura y la escultura estén marginadas en los museos de arte contemporáneo, primero porque nunca voy a esos lugares, y segundo porque gran parte de la pintura y escultura actual tiene más méritos para hacer de relleno en una explanación que para ser admirada.

F. S. Gerard dijo...

Sr. Brasas, nunca se habían cometido tantas impresiciones con tan pocas palabras como en su cometario del 10 de marzo, pero ya se sabe que en el debate lo importante es soltar una pulla y"caer bien". Yo a diferencia de usted, no voy por esta vida tratando de congraciarme con quien sea aún a costa de equivocarme. La pintura se ha superado enormemente desde que su propia molicie la desbarrancó hacia el arte conceptual en los 80's. Efectivamernte, los pintores encumbrados hace 20 y 30 años no eran más que heces fecales de artistas y sus obras y su influencia que llega hasta hoy no sirve ni para tapetes de baño. Pero hoy lasnuevas generacioneshan llevado -de nuevo- a la pintura a niveles quehace un siglono seveía. Hoy los pintores y los escultores en mármol buscan emular el virtuosismo técnico de los grandes del s XVII. Déme un par de semanas para pensar un chiste a ver si le caigo simático Sr. Brasas

F. S. Gerard dijo...

(Por favor considere esta versión sin erratas)
Sr. Brasas, nunca se habían cometido tantas impresiciones con tan pocas palabras como en su cometario del 10 de marzo, pero ya se sabe que en el debate lo importante es soltar una pulla y"caer bien". Yo a diferencia de usted, no voy por esta vida tratando de congraciarme con quien sea aún a costa de equivocarme. La pintura se ha superado enormemente desde que su propia molicie la desbarrancó hacia el arte conceptual en los 80's. Efectivamernte, los pintores encumbrados hace 20 y 30 años no eran más que heces fecales de artistas y sus obras y su influencia que llega hasta hoy no sirve ni para tapetes de baño. Pero hoy lasnuevas generacioneshan llevado -de nuevo- a la pintura a niveles quehace un siglono seveía. Hoy los pintores y los escultores en mármol buscan emular el virtuosismo técnico de los grandes del s XVII. Déme un par de semanas para pensar un chiste a ver si le caigo simpático Sr. Brasas

Brasas dijo...

Vamos, Gerard ¿Dos semanas para pensar un chiste?
Si es por mí no se fuerce tanto. Cada uno es como es; ni usted tiene la culpa de mi sentido del humor ni yo del suyo.
Y cada uno escribe sobre la realidad que ve: Con respecto a los artistas que triunfan en España y lo que exponen las galerías aquí, no veo "impresizo" nada de lo que escribí: La mayor parte es MORRALLA. El propio sistema galerístico actual favorece eso, les compensa más promocionar a personajes que produzcan cuadros como churros que a artistas minuciosos. Las personas con más talento para pintar que conozco han dejado la pintura, asqueadas por un “mundillo” artístico lleno de mafias y de lameculos, y por un público artístico borreguil que tiende a valorar más una mancha cotizada o un tubo fluorescente comprado en la ferretería y firmado por un artista famoso, que un cuadro elaborado con dedicación renacentista.

Si usted escribe desde un lugar del mundo donde predominan los pintores y escultores que "buscan emular el virtuosismo técnico de los grandes del s XVII" ...no sé porqué se avinagra tanto, aproveche y disfrútelo.

Sofia Rossi Bunge dijo...

...algo aprendi en la India, especialmente en Varansi, una sino la mas antigua, nunca dejes objetos brillantes al alcance de un mono, porque se va a sentir inconteniblemente atraido hacia el y hara todo lo posible por tomarlo en posesion... estaremos involucionando se preguntaria Darwin?

Uriel Luviano dijo...

Gran artículo, Avelina. Sentí una mezcla de coraje y risa en la exposición de Lozano-Hemmer en el MUAC. El colmo se me hizo poner en la cédula la ecuación fundamental de la dinámica de fluidos, como si fuera un material, o una técnica. Totalmente coincido en que lo que se busca muchas veces es sólo impresionar con palabrería sobreespecializada que muchas veces no es relevante. Sólo un detalle: un LED es un diodo EMISOR de luz, no transmisor, como dices en el artículo. Sé que es irrelevante, pero brincó el detalle y no quise dejarlo pasar.

Saludos,
-Uriel