sábado, 11 de junio de 2011

ENTREVISTA PARA EL DEBATE DE SINALOA, SUPLEMENTO TÓNICA

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"El narcotráfico es un acto delictivo que está presente todo el tiempo en los periódicos y en las noticias, el narcotráfico no está oculto, sus actos los comete para salir a la luz y ser cada vez más famoso e impactar más en la sociedad. Ellos no están mostrando nada, el narcotráfico se muestra a sí mismo, no necesita a los artistas como intermediarios para que la sociedad se dé cuenta de lo que está pasando: que ni subestimen a la sociedad ni subestimen al narcotráfico". Así se expresa Avelina Lésper. Sus comentarios tienen la peculiaridad de no pasar inadvertidos, lo cual tampoco es para no esperarse: ella es crítica de arte, y basta dar una vuelta por su blog o los otros medios donde ha publicado para notar la cantidad de discusiones que genera con sus textos. En esta ocasión toca el tema de esta violencia que ya lo invadió todo, en particular la escena del arte nacional.

¿Crees que se hace apología al narcotráfico?

Claro, especialmente Teresa Margolles, ella es una gran propagandista del narcotráfico porque nunca lo ha denunciado como tal, eso es una cosa muy sucia que hacen. Es muy fácil manipular y explotar a la víctima, con la víctima todo el mundo recala: recala el Estado que la difama, recala el narcotráfico que la masacra y recalan ellos que la utilizan, porque nadie menciona a los delincuentes. Esta mujer en vez de tomar la sangre de estas pobres personas que ya han sido masacradas, ¿por qué no cuelga fotos de los asesinos? ¿por qué se atreve a afirmar en una tarjeta para cortar cocaína que la foto de ese cadáver es de una persona que estaba vinculada con el crimen? ¿es ella investigadora? ¿cómo sabe que estaba vinculada con el crimen? Esa pudo haber sido una víctima inocente y además de que la difama la policía, la difama ella como artista.

¿Ves frecuente que los artistas se vayan por ese lado?

Hay que empezar por una cosa: ellos no son artistas, un artista es el que hace arte. Que ellos se autodenominen artistas no significa que lo sean, tú te puedes autodenominar ahorita mismo artista por el sistema que se está rigiendo el arte, o sea, date de alta como artista y ahora sí cualquier cosa que hagas, literalmente va a ser arte. Ese criterio están manejando ellos, nada de eso lo convierte en arte, y el hecho que elijan tal o cual tema tampoco convierte a la obra en arte, porque supongamos que se a acaba el narcotráfico ¿qué va a suceder con la obra de esa mujer? ¿Va a dejar de existir? Ya no tendría tema.

¿La denuncia que quieren hacer no es efectiva?

No son denuncias, hacen escarnio y utilizan a la vítima, no hay denuncia en lo que hacen. Si hubiera denuncia que no utilicen a las víctimas, que señalen a los responsables y los involucrados. Yo no he visto en sus obras fotografías del presidente, de García Luna, del Secretario de Defensa, a nadie de la Marina, ni a un solo narcotraficante. No hay denuncia, utilizar a la víctima no hace la denuncia, la denuncia es señalar el delito y los responsables.

¿Has visto en ese sentido una propuesta que funcione más?

Los últimos cuadros de Gustavo Monroy donde están las cabezas encima de mesas, y que está su cabeza entre ellas, él asumiéndose como víctima de esta situación, son más interesantes que lo que está haciendo ella y lo que está haciendo un montón de gente, porque entonces él dice ahí "yo estoy viviendo esta situación y es mi cabeza está ahí, es mi cabeza la que también va a rodar", en eso hay más valor que en estar explotando a las víctimas. Si voy a utilizar una víctima soy yo misma, eso es mucho más interesante y honesto.

¿Y de la prohibición de los narcocorridos que piensas?

Los corridos son apología del narcotráfico en literatura, porque ya ves que quieren llamar a los corridos literatura -en este país que la literatura es tan mala- que los llamen así ya es lo de menos. Pero te voy a decir una cosa: entre un corrido de los Tigres del Norte y un libro de Élmer Mendoza no hay diferencia, porque los libros de Élmer Mendoza y hasta los de Juan Villoro enaltecen a los narcotraficantes y degradan a la justicia como presencia literaria. Entonces, el problema es que sí plantean una escala de valores, o sea, el narcotráfico, su abuso del poder, su acceso al dinero, su acceso a los placeres, sí se ven como valores rescatables y ejemplares y se ve tanto en la novela como en el corrido. Para eso se debería hacer un análisis absolutamente de todo lo que está sucediendo. La apología más grande socialmente no está en el corrido, está en la impunidad del crimen.

¿Por qué crees que la labor del crítico sea tan vapuleada?

Porque se vende rápidamente, es entreguista al sistema, es muy fácil cerrar los ojos. Yo creo que tengo una responsabilidad frente a la gente que se toma la molestia de leerme, de darle por lo menos un producto digno y que no se sientan defraudados cada vez que abren la pág del periódico. Los tres lectores que tenga, los que sean, merecen todo mi respeto, no tengo ningún derecho de mentir ni de menospreciar la inteligencia de nadie.

Entrevista realizada por Javier Angulo para el diario El Debate de Sinaloa, en el suplemento cultural Tónica.