sábado, 14 de mayo de 2011

MÉXICO EN LA BIENAL DE VENECIA, MAL Y CON PRISA


La representación artística de México en la 54 edición de la Bienal de Arte en Venecia fue una decisión mala y tomada con prisas. Teresa de Vicencio, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes, no pudo seleccionar entre cientos de artistas mexicanos y apenas unos meses antes de que se inaugure la Bienal, anunció que enviaran a Melanie Smith, artista inglesa que vive y trabaja en México. La obra de Smith tiene esa folklórica visión que hacen de nuestro país todos los artistas que quieren pasar por cuota étnica: fotos malas de zonas urbanas pobres; en Miami, como parte de la serie Parres colocó un muro de tabicón y cemento con varios videos que hacen referencia a la “arquitectura inacabada del tercer mundo”, ya saben, todos los lugares comunes para impresionar a los museos del primer mundo, imágenes desoladoras que en sus ciudades es imposible ver.
Lo que tenemos es una serie de preguntas a la titular de Bellas Artes: ¿Quién decide el artista y la obra que van a enviar representado al país? ¿Quién decide el curador? ¿Por qué esto no es un concurso abierto a toda la comunidad artística? ¿Por qué algo que nos representa de forma tan visible se hace a discreción? ¿Por qué se envía a una artista de obra tan menor y poco propositiva en nombre del arte de un país completo? Ya haciendo abstracción de que no es mexicana y que aquí hay artistas desde muy talentosos y marginados, hasta mediocres y encumbrados, pero hay artistas para regalar, con qué criterio hicieron esta selección y con qué argumento es la mejor opción del arte mexicano. Es increíble, esto lo manejan peor que el concurso Miss Universo, es un capricho sin bases que se decide en la más oscura discrecionalidad y arbitrariedad. La comunidad artística tiene derecho a participar de un evento que se maneja como premio a no sé qué invisibles méritos. Y no hablo de los curriculums exhaustivos, hablo de la presencia de la obra, en este caso Smith, con un cuerpo de obra sin rasgos interesantes y destacados, en general gris y mediocre. Además para la Bienal no tiene completamente planteado su proyecto, por la abrupta y tardía decisión de Bellas Artes, su obra Cuadro Rojo, Rosa Imposible, hace referencia a Malevich y su cuadro negro, es una copia de algo ya multi copiado -existen desde cuadros blancos hasta invisibles-, y resulta que tiene que ir a la locación para “aterrizar la propuesta”.
Participar en la Bienal es una inversión muy costosa que se paga con los impuestos y por lo tanto debería someterse a un concurso abierto en el que todos los artistas interesados tengan la oportunidad de presentar un proyecto y los motivos por los que esa obra es adecuada para un evento de tal importancia, y Bellas Artes tendría que hacer público quién es el jurado así como explicar por qué seleccionó a determinado artista. Smith está improvisando unos meses antes de irse y además va a rellenar la sala con elementos de otras obras. Si los titulares de Bellas Artes no tienen tiempo ni interés para hacer bien su trabajo, no lo hagan, pero no dilapiden el dinero y el prestigio del arte nacional. Esta representación, conociendo la obra de Smith, es una forma de decir que no nos bastan nuestros artistas ready-made sin talento, además tenemos que importarlos.
Publicado en el Semanario sin Límites.