domingo, 10 de julio de 2011

NUEVOS GRANDES MAESTROS

Rolando Sosa, Asceta.

Hablar hoy de “Nuevos Maestros” es una responsabilidad porque todos son maestros. Vemos en los espacios expositivos juguetes, detritus, papel arrugado y mojado, videos sin sentido, y la curaduría, museos y galerías los anuncian como gran aquí y ahora del arte. ¿Quiénes son los maestros “encontrando” objetos en un mercadillo o los que hacen su obra del robo o la apropiación? Hay cientos entre los que podríamos elegir. Demuestran su maestría, su obra es infalible, sin margen de error, válida y exitosa; tienen becas, museos, galerías, son tema de tesis doctorales y libros ilegibles y lo que es más asombroso, reciben premios. Maestros ready-made, de úsese y tírese. En una hambruna impuesta a la inteligencia, el arte está homogenizado, las obras, las exposiciones, el discurso, todo está en un rango de igualdad que lo ahoga en la monotonía. La pintura, el dibujo y la escultura son marginados de los espacios expositivos porque en ellos todo es condenable: que requieran del trabajo manual y del talento del artista, que exijan una constante evolución e investigación en ideas, técnicas y materiales, que se demuestren sin la necesidad de discursos o explicaciones.

En el Museo El Centenario en San Pedro Garza García, Monterrey, exponen una selección de pintores jóvenes y la llaman Los Nuevos Grandes Maestros. El curador Guillermo Sepúlveda hace una revisión del término “maestros” determinante para separar a los aficionados que se autodenominan artistas a priori de los verdaderos creadores. Son lienzos y dibujos en diferentes formatos, llenos de fuerza y que comprometen al espectador.

Mario Cinquemani con sus mujeres acostadas en la espera de la posesión, absortas, pensando no en el que está, sino en él que no olvidan.

Gonzalo García con un autorretrato que es una venganza caníbal, cuelga su cabeza y torso de los ganchos de una carnicería, con tonos azules, blancos y grises que resaltan la piel del inmolado, pálida, desangrada.

José María Martínez sacrifica al modelo, al objeto de su representación, mata un gallo, lo decapita y lo ata, tira de su lengua y de la cresta.
Dibujos en gran formato de Román Miranda se concentran en la pureza de la línea y la ilimitada posibilidad de la monocromía del grafito, Campo Santo, un hombre yace muerto sobre una camilla, su rostro sereno está coronado por una sábana blanca.

Los rostros que retrata Rafael Rodríguez se contraen de dolor, exudan su angustia, y nos preguntamos cómo se involucra con esas emociones y las lleva al lienzo.

Para Luis Sánchez el retrato es fisionomía y psicología, grafitos con acrílico y tinta, monocromáticos, esgrafiados con miles de líneas.

Los paisajes urbanos de David Meraz, pájaros perdidos, fauna urbana exaltada con colores llenos de vida, anaranjados y verdes intensos.

Los Ascetas de Rolando Sosa nos recuerdan esos primeros santos que antes de divinos, eran seres desquiciados, encerrados en la nueva verdad.

Rodrigo Cifuentes hace un análisis de la grotesca condición humana: el hambre infantil es el punto más doloroso de nuestra degradación social.

Ricardo Fernández Ortega, anatomista dramático, crea personajes de la presencia desnuda.

Alejandro Barrón venda los Ojos Castrados de una mujer que dos veces se niega a ver.

Los dibujos en grafito de Omar Fernández explotan naturalezas marinas de leyendas, sus formas eróticas se mueven con el ritmo del agua.

José Parra pinta arlequines y mujeres truncadas, renacentistas con lentes de aviador, la visión milenarista de Terry Guilliam y la estética preciosita del mito fantástico.

Estos pintores jóvenes en un acto de rebeldía decidieron pintar cuando la pintura es rechazada. Su presencia en esta exposición se resume a una sola cosa: la calidad de sus obras, no son un capricho retórico o una moda, han encontrado un lenguaje propio y trabajan en su perfeccionamiento, no pintan para agradar, lo hacen inmersos en sus propias visiones, dudas, pesadillas, apariciones. Estos jóvenes son algunos de los nuevos grandes maestros que tenemos, faltan muchos que trabajan al margen de las exposiciones y los museos. La muestra dimensiona que existe ahora pintura contemporánea que con su gran calidad se distancia de la incoherencia, arrogancia y mendacidad que llaman arte.

Los Nuevos Grandes Maestros.

Museo El Centenario, San Pedro Garza García, Nuevo León.

Hasta Agosto del 2011.

Publicado en el Suplemento Cultural Laberinto de Milenio Diario, el sábado 9 de julio del 2011

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Este ensayo me demuestra que la curaduría puede ser un oficio digno y hasta una toma de posición ante el mundo. Pero si esta es una muestra de arte contemporáneo, le pregunto al curador de esta colectiva porqué no incluyó a los "maestros" verdaderamente consagrados de Mx: ¿Gabito Orozco, Pancho Alys y la Tere Margoles?

Dídac Muciño dijo...

si, en realidad son los nuevos grandes maestros, magistrales!.

Ceballos dijo...

Hola Avelina
Sigo tu Blog en muchas ocasiones y te felicito por tu sagaz y bien argumentada crítica a tanto esnobismo y estupidez en la que el arte sufre imperdonables ultrajes.
A raíz de este último post que has publicado, "Nuevos grandes maestros" he escrito algunas reflexiones sobre tu escrito incidiendo y añadiendo mi parecer en algunos puntos.

Te paso el enlace
http://laemociondelarte.blogspot.com/2011/07/entre-lo-hiperrealista-y-lo-conceptual.html

Cualquier comentario que me hagas será bienvenido.

Un saludo

Ceballos

Cat Chow dijo...

Avelina, sigo tus textos desde hace un tiempo y si bien no estoy completamente de acuerdo con tu visión del arte es muy entretenido leerte.

Me extraña que elogies a Rodrigo Cifuentes, que por lo que veo sólo se diferencia de los artistas contemporáneos en su gran habilidad técnica, pero que a nivel simbólico maneja tan sólo una ironía trilladísima, de la clase que criticabas en un artículo pasado.

http://1.bp.blogspot.com/_tTf2KdByYYM/TJ6awrm6EnI/AAAAAAAAAho/PqZWVGnZz_Y/s1600/Maurizio+Cattelan+portada.jpg

http://1.bp.blogspot.com/_vY5JqBpqqQc/SDgt7dQVTiI/AAAAAAAAAEI/Mba2judWofo/s1600-h/el+buf%C3%B3n.jpg

Aldo Nadezh Hinojosa dijo...

Que bueno que tuviste oportunidad de ver esta exposición y comentarla. A algunos de los artistas si los conocía a otros no. Vaya es bueno saber que existe más gente con ganas de pintar.

Por cierto, leí tu último artículo en Replicante, ojalá lo pongas por acá porque me pareció genial!

Saludos!

Médium dijo...

Avelina: ¿para tí el verdadero Arte es mimético? ¿A qué crees que se deba que esta muestra elogia la destreza figurativa? ¿Por qué pintar lo que se puede obtener por otros medios?

Anónimo dijo...

El realismo en la pintura es un camino ya muy recorrido, las pinturas que tienen una referencia en lo óptico no tienen mas azaña mas que la hechura, hay mas valores en la factura de una pintura que solo llegar al trompe l'oeil.

Hay una cuestion de personalidad que esta ausente en esta exposición, son pinturas o dibujos academicos que nada tiene que ver con una propuesta pictorica con potencia y con actitud, se pueden asemejar mucho a una exposicion de estudiantes de ilustracion de San Francisco o estudiantes de artes plasticas en cuba, la pintura es mucho mas que eso, no hay una tendencia hacia una factura mas profunda de la imagen a pesar de ser realista ( Lucian Fredu ), Es una lastima que aún siendo seguidores del maestro Arturo Rivera no entiendan la actutud frontal que él tiene en sus imagenes y en sus lienzos, no es solo sobar la pintura, existen mas cosas, en cuanto a el titulo de la muestra, tienen que reservarlo un poco y no engañar al público, ustedes son personas educadas, por eso la pintura en el pais esta en la situacion en la que esta por que no dejan a un lado las reglas del mercado y la imágen fácil, caen en el mismo juego de los conceptuales que dicen que no tienen mercado, la pintura tiene mercado y lo seguirá teniendo, esto se reduce a una rebatinga por los dineros que están en juego, muy lejos de estar persiguiendo los verdaderos valores del arte, la pintura, etc. etc. La opinión de un pintor.

Anónimo dijo...

Que bonito texto anonimo! y donde esta tu trabajo. saludos!