domingo, 17 de julio de 2011

LEONORA Y PONIATOWSKA, FICCIÓN Y VIDA


En la novela biográfica o biografía novelada se permite un margen de especulación que recae en la falta de rigor, porque el escritor interviene los hechos con su estilo narrativo, dirige su punto de vista a lo que él considera relevante y lo demás, lo inventa. Elena Poniatowska, en su libro sobre Leonora Carrington, lo que decide es hacer de Leonora un personaje que nos resulte agradable a como dé lugar. En una profunda disociación entre lo que el personaje hace y cómo lo califica el escritor, nos dice “es rebelde”, desde su infancia hasta el final de la historia, aunque en el trayecto de su vida el personaje no realice un solo acto de rebeldía. La creación del personaje no parte de hechos, parte de imposiciones. Según la narración de Poniatowska, Leonora fue una niña millonaria que hizo lo que quiso, pero no por rebelde, sino porque sus padres le concedieron toda clase de caprichos. El mundo se venía abajo, la Segunda Guerra Mundial estallaba, deportaciones y asesinaros en masa, Max Ernst era detenido y enviado a un campo de concentración y Leonora no se enteraba, vivía en una actitud adolescente y de locura de personaje de telenovela. Esta combinación rica-ingenua-rebelde-intelectual es la que encaja a la perfección en la descripción de lo que podría ser la vida de Poniatowska. Con este libro ella misma dicta el estilo que en el futuro debiera tener su biografía.
Los personajes son surrealistas sin descanso, hasta para pedir el desayuno hablan en términos surrealistas, no tienen otra preocupación, ni política, ni social, ni cotidiana más que “ser” surrealistas, el movimiento artístico en este libro resulta un frívolo disfraz. La autora no hace un análisis de esto, no se desprende de lo que escribe, crea una hagiografía inverosímil de un personaje al que obliga a responder a un cliché de ingenuidad y locura, preparándolo para una mistificadora biopic cinematográfica. El hecho de que Leonora pinte es casi irrelevante, la hace surrealista desde que nació, no existió una investigación o un proceso creativo que la llevara a decidir y configurar su lenguaje, su estilo y sus imágenes, desde su más tierna y millonaria infancia ella ya veía el mundo como si viviera en una de sus futuras pinturas. Ese proceso, que es medular en todos los artistas, aquí sucede por influjo. Cuando es muy evidente que fue Ernst el que le dictó la estética y la dirigió dentro de un canon que ya tenía desarrollado en obras como Una semana de Bondad. Esto es secundario, lo principal es que Leonora no puede pedir un tomate sin hacer una metáfora surrealista. Con esta exaltación la obra de la pintora queda relegada ante una personalidad y una locura hilarante, posada y chocante.
Carrington no es sobresaliente por su vida, por lo demás nada extraordinaria si la comparamos con los personajes de la época, es interesante por el universo de su obra, ese aspecto que aquí pasa a un segundo plano para imponer un personaje unidimensional. ¿Por qué hacer más importante una actitud que la obra misma, que es lo único por lo que un artista es recordado? Tal vez para decirnos que lo realmente relevante es la personalidad del autor, en este caso Poniatowska, es el modelo de esta reconstrucción inverosímil e infantalizada de Leonora.

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Elena Poniatowska parece que no sabe escribir muy bien. Sus novelas son confusas y simplistas y esa voz "ingenua" permea la mayoría de su obra. Ahora, si existiera en este país verdadera crítica literaria, como esta que acabo de leer, fenómenos premiados como Elena Poniatowska o Élmer Mendoza o Bellatín o Esquivel no definirían la literatura mexicana ante el mundo.

Pekin-babe dijo...

Pobre Leonora-Elena, una princesa blanca en un país de aborígenes folclóricos.

Cristina López Casas dijo...

confirmas mis sospechas, Avelina, y me ahorras unos pesos, porque ya no lo leeré. gracias.

Susana Palau dijo...

"¿Por qué hacer más importante una actitud que la obra misma..."? Pues porque es biografía (novelada) no es un ensayo crítico de arte.

Y ajeno a esto, Poniatowska es malísima escritora.

Francisco Martinez dijo...

Ignoro si quienes emiten juicios de valor tengan puntos de referencia para establecer comparaciones pero el premio Cervantes no se les da a cualquiera y menos a un mal escritor. Por otro lado he leído varios comentarios que vituperan a Elena. Pero ella fue la única que después del 2 de Octubre publicó crónicas, fotos y entrevistó a prisioneros políticos publicando un libro por el cual pensábamos que la mataría el gobierno. Fue todo un acto de valentía y por ese libro se preserva mucho de la memoria de ese día. Solo por ese hecho merece el premio Cervantes y muchos más. Quienes no vivieron esa época no pueden emitir juicios de valor.

Angel Israel Lopez dijo...

Yo creia que el unico premio que realmente valia la pena era, el Principe de Asturias; pero ya veo que el Cervantes se lo dan a cualquiera.

Angel Israel Lopez dijo...

Yo creia que el unico premio que valia le pena es, el Principe de Asturias. Ya veo que el Cervantes se lo dan a cualquiera.

Anónimo dijo...

¿y qué esperaban de la Elba Esther Gordillo de la literatura?

Anónimo dijo...

¿y qué esperaban de la Elba Esther Gordillo de la literatura?

Anónimo dijo...

Poniatowska tiene un estilo deficiente de escritura, además de "adornar" la realidad cuando lo cree conveniente. el último chistecito fue cuando el libro "Borges y México" fue sacado del mercado por un dato donde la escritora atribuye al argentino el poema "Instantes" que no es de su creación. Y el tan celebrado "noche de tlatelolco" también lo evidenció en su falsedad y detalles ficticios en su momento Luis González de Alba, (que el si estuvo en todo lo del 68), lo que provocó que fuera despedido de el diario la Jornada donde en ese entonces trabajaba por intermediación de, para variar, los amiguitos de Poniatowska, en éste caso fue Carlos Monsivais. Ahora ganó un premio en el que ella ni siquiera estaba considerada; que casualidad. Es una pena que vacas sagradas sólo por ser "contraculturales" sean el estandarte de México ante el mundo.

Anónimo dijo...

Que pena que esta señora sea muestra de México. Pagada por el gobierno para escribir acerca del 68: desmentida por uno que SI participó en el movimiento, y que fue despedido de La Jornada por ello.

Carlota dijo...

Importantísimo lo que dices de las obras "originales", que no se nos olvide que su más grande obra ( la noche de Tlatelolco ) fue un fraude!!!!!

Anónimo dijo...

Lo preocupante es que éste tipo de escritores engañan a la gente por efecto dominó. Alguien "cool" dice que son buenos y seguidamente otro tanto lo cree. Cuando son expuestos, sus lectores lo minimizan o justifican; mirando con atención son claras sus contradicciones. Los "malos" según Andrés Manuel López Obrador, a quien ella abiertamente apoya, son Televisa, lavan el cerebro e imponen el poder, pero tiene un espacio de opinión (en el que raramente dice algo realmente) en el noticiero de López Doriga. Siendo parte de esa izquierda que lucha contra ésta "maldad", ni siquiera tiene coherencia política.

Noor-Hal dijo...

Francisco Martínez, te recomiendo leer a Luis González de Alba. "La Noche de Tlatelolco" es un vil fusil del manuscrito donde Luis, que sí estuvo en Tlatelolco, que sí estuvo en la prisión en Lecumberri, narra los hechos acaecidos ese día. Poniatowska tiene seguidores, no lectores. Es moda.

Anónimo dijo...

Francisco Martinez, te recomiendo que busques la obra de Luis González de Alba. "La Noche de Tlatelolco" es un vil fusil del manuscrito de González de Alba, quien sí estuvo en Tlatelolco y sí estuvo en Lecumberri preso. Muchísimo mejor como relato "Las noches y los días". Elena tiene seguidores, no lectores. Es moda como usar una playera del Ché Guevara.

Anónimo dijo...

Para Avelina Lésper

¿Puede usted hacer una critica al ensayo que publicó Elena Poniatowska a José Emilio Pacheco, titulado JOSE EMILIO PACHECO Y LOS JOVENES.?

GRACIAS

GUILLERMO NAVARRO G.

Jaime Maya dijo...

Elena Poniatowska ha estado sobre valorada ya que su obra me parece aburrida. Como siempre pasa en México, un nombre "sofisticado" y rimbombante tendrá ventaja y más de alguna puerta abierta aun y cuando no tenga méritos propios.
¿Y, si se llamará Elena López, sería igual de famosa y "cool"?

alejandro arzate dijo...

Buen dia , me encanta tu blog , ya tuve la oportunida de leer tu libro, y es muy bueno , ademas de tu blog, que otros libros puedo leer para aprender mas de arte ?

Gracias

Anónimo dijo...

Ella uso informacion de Luis Gonzalez de Alba que si vivio el 68 en carne propia. Años despues tuvo que darle el credito por lo publicado en su libro.

ROCIO SANCHEZ dijo...

Exacto, es una mentirosa e impostora. Cualquiera que sepa la verdad puede emitir juicios de valor. Es tan simple como la verdad pura y no mentiras como las que siempre utiliza Elena.

Anónimo dijo...

Así es. Ella usó los textos de González de Alba. Lo demás lo inventó.

Anónimo dijo...

Tú sí sabes.