martes, 28 de junio de 2011

EL ROCK Y EL ARTE

Haciendo un panorama general de las portadas de discos,a la vista se demuestra que el rock es el género musical que se une al arte y toma riesgos con sus portadas. Los artistas que han realizado cubiertas memorables lo han hecho para el rock. El resto de la música, incluyendo la clásica que es de una monotonía enfermiza en sus portadas, no han entendido que las artes plásticas son un valor agregado para la obra musical. La gran mayoría de portadas son la egoteca del kitsch: fotografías de los artistas retocadas en photoshop hasta el ridículo, en poses supuestamente sexis o close-up de caras de plástico, que venden atractivo físico antes que calidad musical.

En 1938, Columbia Records con la genial aportación del diseñador Alex Steinweiss inició la venta de sus LP’s con portadas que hablaban del género musical del disco como una estrategia de ventas. Esto hizo que evolucionaran las portadas de papel craft, que sólo daban información con tipografía, a imágenes de diseño con color y estilo. El visionario Steinweiss revolucionó y abrió la puerta para que las portadas fueran en sí mismas obras autónomas, y soporte artístico, muchas veces mejores que la música que contenían.

ROBERT CRUMB Y STANLEY MOUSE.


Some people never go crazy. What truly horrible lives they must lead.
Charles Bukowski.

Robert Crumb impone en sus portadas una violenta acumulación de personajes delirantes que padecen la vida o la música como si vivieran presos día y noche en un poema de Charles Bukowski, autor de la portada del clásico de Big Brother and the Holding Company, Cheap Thrills, de 1968. Con su inimitable estilo hace retratos de cada uno de los miembros de la banda. Crumb, que además es músico, también realiza las portadas de sus propios discos, R. Crumb and his Cheap Suit Serenaders. Como artista de novela gráfica ha realizado la biografía de Charlie Patton y una colección de cartas con los retratos de los héroes del Blues, R. Crumb's Heroes of Blues. Crumb hace de su pasión por la música parte fundamental de su obra, y liga un lenguaje visual truculento y obsesivo a la partitura del disco.



Influenciado por el Art Nouveau de Alphonce Mucha, Stanley Mouse ayudó a formar el mito de Grateful Dead. Creador –entre docenas de imágenes- de la calavera coronada de rosas para el álbum Skull and Roses, una acuarela y tinta china que se convirtió más tarde en serigrafía. Se fugó de la Escuela de Artes de Detroit para instalar su taller de carteles y camisetas en San Francisco. Inicio su trabajo en los 60’s como el diseñador de pósters de los conciertos de rock que se celebraban en el Avalon Ball Room, en el 1268 de Sutter Street, y más tarde se convirtió en el diseñador de las portadas de los grupos. Estos carteles crearon el mito de Avalon. Fascinado con dibujar cráneos y esqueletos, cuando le propusieron un poster para los Grateful Dead se inspiró en un grabado antiguo que ilustraba un poema de Omar Khayyam, a partir de ahí hizo de su obra un sincretismo entre el barroquismo de estilos antiguos, su paleta de color y la psicodelia; él mismo reconoce que nunca se ha inspirado en los artistas actuales, que todo está en el arte del pasado. Una vez Janis Joplin audicionó en su estudio hasta que la policía llegaba porque los vecinos reportaban que una mujer estaba gritando ahí. Para uno de los carteles de Big Brother utilizó el rostro que aparecía en el papel para fumar Zigzag. Los miembros de la banda convencidos de que eso los exponía, fueron al estudio de Mouse y lo limpiaron a fondo, ni una semilla, ni una brizna quedó, pero la policía nunca llegó. Esperando ahora represalias por parte de los dueños de Zigzag, retiraron los carteles, meses más tarde se enteraron de que en Zigzag estaban encantados: fue una gran campaña publicitaria y no les costó un dólar.



ARTE FANTÁSTICO: ROGER DEAN.

There's you, the time, the logic, or the reasons we don't understand.

YES, Close to the Edge.

Entre H. R. Giger y Magritte, las portadas que Dean realizó para el grupo Yes, son inmensos espacios abiertos y silenciosos, en los que la voz de Jon Anderson viaja sin interrupciones. Dean es además el creador del logo de la banda, ese YES inflado de curvas que se entrelazan por un camino interminable. Entre postres y portadas de discos, Dean vendió unos 60 millones de copias; para él este asunto tan exacerbado de la piratería es parte de la falta de evolución de las disqueras. En los tatuajes surgió el estilo Dean, con figuras que se enredaban entre líneas curvas y animales. La primer colaboración fue para el álbum Fragile, en el que un planeta es surcado por una nave que remite a las maquinas de Leonardo, y la ruta es un trazo blanco por todo el globo, esta esfera flota en un firmamento morado. El mundo Yes acababa de ser descubierto. Cada álbum era una galería de la obra de Dean, en algunos, como Yessongs, incluía 4 pinturas. La banda descubrió la obra de Dean en la portada para el grupo afro-británico pop Osibisa, el estilo Dean ya estaba claro: elefantes rojos con alas de avispas, mutados en dragones con los rostros de los músicos como quistes que brotan hasta de la trompa.

Entonces lo que menos deseaba Yes para su imagen era la foto de grupo que usaban la mayoría de los músicos, querían que Dean inventara un mundo en el que podrían vivir sus fans. La música, dijo Nietzche “es el único arte capaz de amarse a sí mismo”, invita a esa masturbación que es escuchar y cerrar los ojos para ver, gozar; la música entra al cuerpo, no lo podemos reprimir, lo inunda, por eso nos movemos cuando escuchamos, porque la música posee, coge. Para muchos fans las portadas de Dean eran un mundo post apocalíptico y ese sonido es el de los sobrevivientes, el continuo desarrollo de las portadas era un mapa que nos indicaría como llegar a ese mundo, Dean a esto solo decía “es una forma de cómo yo creo que la música de Yes se ve”. La música se ve, ese es el hallazgo de las portadas de artistas. Peñascos flotantes, formas orgánicas, paisajes futuristas continuaban la narración de la música de Yes, las promesas de sus canciones Dean las materializaba con acuarelas, tintas, pasteles en un hábitat milenarista y extraterrestre.

SHEPARD FAIREY, DE LA PROPAGANDA A LA MÚSICA.



The marriage of great art, great music and great ideas is an incredible powerful one.

Shepard Fairey.

La obra de Shepard Fairey está inspirada en la estética de la propaganda soviética y maoísta. Planos constructivistas, rostros como monumentos, perspectivas geométricas que lanzan la mirada a un futuro prometedor, la utilización del primer plano como glorificación del personaje. Hizo de los enemigos naturales del capitalismo, como Lenin y Mao, puños levantados, estrellas con ramas de trigo, un lenguaje estético que irrumpía en la calle en atentados guerrilleros del arte urbano. Entre los rostros que Fairey hizo en carteles están los de los músicos que él admira; en los conciertos en clubes buscaba a los músicos y les ofrecía hacerles sus posters y los pegaba en donde le daba la gana. Esta invasión de la propiedad privada con esténcils, pegatinas, posters gigantes que tomaban espacios publicitarios lo hizo un out sider con el que se identificaron otros músicos. Entonces buscaron a Fairey para las portadas de sus discos, los posters de sus giras y conciertos, esto era una declaración de principios, no querían la tapa que hace el departamento de marketing, querían la obra de un artista urbano que rompe las leyes y que ha sido detenido con su equipo de trabajo en varias ocasiones.

Aplicó su estilo de propaganda con su austera paleta en colores rojo y negro, a veces amarillo y azul en carteles y portadas para los Sex Pistols, esténcils de Bob Marley y Ramones. Fairey es un gran impresor que combina técnicas en sus obras, inserta grecas de tapices chinos y distintos fondos. Los músicos entran en la estética de Fairey y aparecen como radicales, se incorporan a la calle como parte de la cultura popular. Uno de sus trabajos más elaborados es el poster de Jimmy Hendrix que le encargó guitarras Gibson para su tradicional concurso. En esta obra realiza una superposición de elementos de tapicería oriental, orillas de timbres postales, grecas de billetes, centrando a Hendrix con su guitarra en blanco y negro. Linkin Park, Iggy Pop, The Gems, Interpol, Blondie, Tom Petty y Bob Dylan, The Cult –con una bomba que estalla negra, amarilla y blanca sobre fondo rojo y una estrella soviética- y la última recopilación de Led Zeppekin, Mothership, con en el arte de Fairey entran en conexión con el público que hace un ritual de la música en vivo. Estos que carteles son para conciertos y se pegan en todos los sitos, aunque sea ilegal hacerlo, hacen del concierto y la reunión de las masas una comunión. La música detona emociones, crea comunidades, alimenta fanáticos, el cartel debe ser algo más que marketing, debe ser una obra que éste a la altura del fenómeno. Si el auditorio va al estadio o al club para cantar una canción a gritos, el cartel debe ser una voz que alcance esos decibeles.

HEINZ EDELMANN, EL SUBMARINO AMARILLO.


I want your horror, I want your design.

Bad Romance, Lady GaGa.

Peter Max es el artista que ilustra las cubiertas de los directorios telefónicos de ATT con una versión a todo color del rostro de la estatua de la libertad, Liberty Head, Max hizo toda su carrera copiando el estilo y la paleta de color de Heinz Edelmann, hasta el grado de que la mayoría cree que él es el autor de los dibujos de la portada y película animada de Yellow Submarine de los Beatles. Si algo definió el contenido de un material musical y lo implantó en la memoria fueron los dibujos de Edelmann. En el auge de las drogas psicodélicas, cuando la alucinación era más intensa en su mito que en la realidad, los dibujos de Edelmann dieron forma a la fantasía colectiva de lo que se suponía sería estar en otro plano de conciencia, o sea, súper drogado. Antonio Escohotado, investigador devoto de diversas sustancias, en su Historia General de las Drogas, dice sobre el LSD: “En una primera fase del vuelo, se recorren paisajes visuales asombrosos, sin detenerse en ninguno, viéndose el sujeto desde dentro y desde fuera a la vez”. Edelmann dio forma y color a estos viajes sin asociación o sentido lógico, sembrando el estilo psicodélico.


Las canciones de los Beatles ilustradas por el arte de Edelmann se convierten en una odisea, son un viaje iniciático que ilumina e inventa la leyenda de lo que todos querían ver, pájaros púrpuras, flores de arcoíris, agujeros que levantas del piso. Dibujos planos como naipes, montajes sin perspectivas en la estética de los íconos medievales, colores primarios. En este Alice in Wonderland para adultos, los cerebros de Lucy in the sky with Diamonds, se animan en una tomografía alucinatoria, banderas, nubes, gatos azules, por primera vez se hace la asociación visual de las drogas y su acción en el cerebro. La obra de Edelmann es una de las minas del arte, no sólo lo copió Peter Max, los animales fantásticos, los cocodrilos rosas, las manos con bocas dentadas, están hasta en el famoso zoológico de Francisco Toledo y todos los oaxaqueños que imitan a su maestro. Desde el surrealismo, que hacía de las combinaciones arbitrarias e inconscientes un lenguaje psiquiátrico de ficción, Edelmann crea el lenguaje de ficción de las drogas, y enlaza sus visiones con las canciones. La obra de Edelmann creó cánones y a pesar de eso no es recordado como el iniciador de un movimiento estético; en revancha su siempre exitante Yellow Submarine un día cumplirá los 64 sin preocuparse Will you still need me, will you still feed me, When I'm sixty-four?”.


lunes, 20 de junio de 2011

¿PARA QUÉ SIRVE EL DINERO, INGENIERO SLIM?


El coleccionismo privado ha aportado mucho a los museos, desde los grandes como el Prado de Madrid, cuyos muros están habitados por la colección privada de Carlos V y Felipe IV. El Louvre existe gracias a que la Revolución Francesa decidió que los tesoros del rey eran del pueblo y más tarde esa colección se alimentó de los triunfos de Napoleón. En Nueva York tenemos ejemplos notables, la Frick Collection, su creador Henry Clay Frick se puso como misión tener la colección de arte más importante de América y dedico su fortuna y su vida a lograrlo, sacrificó a sus obreros para heredarle a la ciudad bellinis, tizianos, el gabinete de la Du Barry pintado por Fragonard, y una finísima colección de muebles y tapices, entre muchas obras.
Rendido antes de emprender la competencia, Guggenheim decidió coleccionar arte moderno porque asumió que nunca igualaría a la Frick.
La colección de la Neue Galerie es una de las más cultas, refinadas y bellas que existen en el mundo, su dueño Ronald Lauder -de la firma de cosméticos Estée Lauder- , se ha centrado en el arte de alemán y austriaco las primeras décadas del siglo XX, entre sus piezas tiene varias obras de Otto Dix y el retrato de Adele Bloch Bauer de Gustave Klimt que adquirió por 135 millones de dólares. Y por supuesto la dignísima e interesante colección Andrés Blaistein de arte mexicano.
Por eso la expectativa era muy alta, al hablar del Museo Soumaya estamos hablando de la colección del hombre más rico del mundo, lo que pudieron invertir estos coleccionistas es nada comparado con la muy superior capacidad de compra del ingeniero Slim. Y digo ARTE no objetos para decorar la casa.
Roman Abracamovich, el ruso multimillonario número 53 en la lista Forbes, excéntrico que los tabloides critican por sus compras impulsivas se hizo en una subasta de Christie’s de dos obras extraordinarias: un desnudo femenino de Lucen Freud por 33.6 millones de dólares y un tríptico de Bacon por 86.3 millones de dólares. Eso es lo que esperamos ver en un museo, no lo que hay en el Soumaya. La arquitectura es un edificio pretencioso que promete algo que por dentro no cumple, nos meten en un cilindro de concreto con rampas mal diseñadas, sin acabados, una entrada mínima y salas sin organización y sin flujo. No existe una museografía, es una reunión de cosas como si estuviéramos en la casa de alguien- con sus particulares aficiones decorativas- que se deja aconsejar mal por esos anticuarios que rellenaron la Galería de Palacio Nacional. Un cartón del Sodoma, un José de Rivera, el mural de Siqueiros, un dibujo de O’Gorman y los bronces de Rodin, es todo lo el museo ofrece, lo demás es decoración y obras de muy, muy dudosa originalidad y objetos disímbolos sin valor histórico.

Lo que más duele al ver esto es que no hay colección, ni amor al arte. Cuando una colección está configurada con pasión, se denota un cuerpo coherente de obras, preferencias claras que hacen de la reunión un acontecimiento, es el caso de la Neue Galerie y ya no digamos de la Frick, pero aquí hay compulsión por comprar, poca cultura y ninguna pasión estética. No es una colección de arte sacro, no es de barroco, no es de impresionismo, porque todas las obras de estos estilos son menores y las obras de arte novohispano son casi artesanía. Y esto no tendría ningún problema si este museo no fuera un gesto del hombre más rico del planeta “que le da a los mexicanos la oportunidad de que conozcan arte internacional”, entonces esperamos algo de igual importancia. Si las pinturas del Museo del Prado se pagaron con el oro de las Indias esta colección también, ahí está el dinero de una nación, todos de alguna forma hemos pagado por eso. Cuando Tita Cervera se casó con el Barón Thyssen Bornemisza y comenzó a comprar arte, en el mundo de los grandes dealers se reían de su voracidad que llegó a desequilibrar los precios del arte, pero al fin creó una colección infinitamente superior a esta.
Una cosa es clara, nadie pasa a la Historia por su riqueza, al morir las fortunas se dispersan, y siempre surgirá alguien con más dinero, es la rueda de la vida, por eso los magnates hacen colecciones de arte y museos, para no quedar en el olvido y trascender. Si el ingeniero Slim está buscando pasar a la Historia, está a tiempo de sacar esas cosas del museo y comenzar una auténtica colección de arte, coherente, interesante y por lo tanto valiosa. Mientras se decide, como se ve que al ingeniero le gusta adquirir por lotes, sin elegir con cuidado cada pieza que le dará forma a la leyenda que dimensiona una gran colección, solo le pido que no le compre al matrimonio Noyola su lote de 1200 obras y objetos falsos atribuibles a Frida Kahlo o a quién sea. Y gracias por no cobrar la entrada al museo, no merece que la paguemos.
Publicado en Laberinto, Suplemento Cultural de Milenio Diario, el sábado 18 de junio del 2011

sábado, 11 de junio de 2011

ENTREVISTA PARA EL DEBATE DE SINALOA, SUPLEMENTO TÓNICA

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"El narcotráfico es un acto delictivo que está presente todo el tiempo en los periódicos y en las noticias, el narcotráfico no está oculto, sus actos los comete para salir a la luz y ser cada vez más famoso e impactar más en la sociedad. Ellos no están mostrando nada, el narcotráfico se muestra a sí mismo, no necesita a los artistas como intermediarios para que la sociedad se dé cuenta de lo que está pasando: que ni subestimen a la sociedad ni subestimen al narcotráfico". Así se expresa Avelina Lésper. Sus comentarios tienen la peculiaridad de no pasar inadvertidos, lo cual tampoco es para no esperarse: ella es crítica de arte, y basta dar una vuelta por su blog o los otros medios donde ha publicado para notar la cantidad de discusiones que genera con sus textos. En esta ocasión toca el tema de esta violencia que ya lo invadió todo, en particular la escena del arte nacional.

¿Crees que se hace apología al narcotráfico?

Claro, especialmente Teresa Margolles, ella es una gran propagandista del narcotráfico porque nunca lo ha denunciado como tal, eso es una cosa muy sucia que hacen. Es muy fácil manipular y explotar a la víctima, con la víctima todo el mundo recala: recala el Estado que la difama, recala el narcotráfico que la masacra y recalan ellos que la utilizan, porque nadie menciona a los delincuentes. Esta mujer en vez de tomar la sangre de estas pobres personas que ya han sido masacradas, ¿por qué no cuelga fotos de los asesinos? ¿por qué se atreve a afirmar en una tarjeta para cortar cocaína que la foto de ese cadáver es de una persona que estaba vinculada con el crimen? ¿es ella investigadora? ¿cómo sabe que estaba vinculada con el crimen? Esa pudo haber sido una víctima inocente y además de que la difama la policía, la difama ella como artista.

¿Ves frecuente que los artistas se vayan por ese lado?

Hay que empezar por una cosa: ellos no son artistas, un artista es el que hace arte. Que ellos se autodenominen artistas no significa que lo sean, tú te puedes autodenominar ahorita mismo artista por el sistema que se está rigiendo el arte, o sea, date de alta como artista y ahora sí cualquier cosa que hagas, literalmente va a ser arte. Ese criterio están manejando ellos, nada de eso lo convierte en arte, y el hecho que elijan tal o cual tema tampoco convierte a la obra en arte, porque supongamos que se a acaba el narcotráfico ¿qué va a suceder con la obra de esa mujer? ¿Va a dejar de existir? Ya no tendría tema.

¿La denuncia que quieren hacer no es efectiva?

No son denuncias, hacen escarnio y utilizan a la vítima, no hay denuncia en lo que hacen. Si hubiera denuncia que no utilicen a las víctimas, que señalen a los responsables y los involucrados. Yo no he visto en sus obras fotografías del presidente, de García Luna, del Secretario de Defensa, a nadie de la Marina, ni a un solo narcotraficante. No hay denuncia, utilizar a la víctima no hace la denuncia, la denuncia es señalar el delito y los responsables.

¿Has visto en ese sentido una propuesta que funcione más?

Los últimos cuadros de Gustavo Monroy donde están las cabezas encima de mesas, y que está su cabeza entre ellas, él asumiéndose como víctima de esta situación, son más interesantes que lo que está haciendo ella y lo que está haciendo un montón de gente, porque entonces él dice ahí "yo estoy viviendo esta situación y es mi cabeza está ahí, es mi cabeza la que también va a rodar", en eso hay más valor que en estar explotando a las víctimas. Si voy a utilizar una víctima soy yo misma, eso es mucho más interesante y honesto.

¿Y de la prohibición de los narcocorridos que piensas?

Los corridos son apología del narcotráfico en literatura, porque ya ves que quieren llamar a los corridos literatura -en este país que la literatura es tan mala- que los llamen así ya es lo de menos. Pero te voy a decir una cosa: entre un corrido de los Tigres del Norte y un libro de Élmer Mendoza no hay diferencia, porque los libros de Élmer Mendoza y hasta los de Juan Villoro enaltecen a los narcotraficantes y degradan a la justicia como presencia literaria. Entonces, el problema es que sí plantean una escala de valores, o sea, el narcotráfico, su abuso del poder, su acceso al dinero, su acceso a los placeres, sí se ven como valores rescatables y ejemplares y se ve tanto en la novela como en el corrido. Para eso se debería hacer un análisis absolutamente de todo lo que está sucediendo. La apología más grande socialmente no está en el corrido, está en la impunidad del crimen.

¿Por qué crees que la labor del crítico sea tan vapuleada?

Porque se vende rápidamente, es entreguista al sistema, es muy fácil cerrar los ojos. Yo creo que tengo una responsabilidad frente a la gente que se toma la molestia de leerme, de darle por lo menos un producto digno y que no se sientan defraudados cada vez que abren la pág del periódico. Los tres lectores que tenga, los que sean, merecen todo mi respeto, no tengo ningún derecho de mentir ni de menospreciar la inteligencia de nadie.

Entrevista realizada por Javier Angulo para el diario El Debate de Sinaloa, en el suplemento cultural Tónica.

domingo, 5 de junio de 2011

TEXTURA TELÚRICA, SIQUEIROS PAISAJISTA


Composición, Trazos de las Montañas. Piroxilina sobre tabla

El paisaje de Siqueiros es futurista y milenario, arraigado en las entrañas volcánicas de la tierra, no pretende ser romántico o evocador, ni con el color o los materiales busca recrear una naturaleza paradisiaca, fruto de la nostalgia bucólica. Reunida bajo el concepto del paisaje, esta es una excepcional muestra de la obra en caballete de Siqueiros.

Bosque en Llamas,
Un autorretrato del artista, Yo por Yo, es el costado agreste de una montaña, sus arrugas son las sombras que marcan la profundad de los cañones, barrancas, un ojo verde hace un lago frío en esta piel de tierra seca. Estas obras trascendiendo el formato, son monumentales fragmentos de murales. Realizadas en su mayoría con piroxilina sobre madera, logran un efecto matérico en las texturas de la pintura, las capas que se superponen con diferentes tiempos de secado, que se corren y dejan arrugas, cicatrices de colores que salen del fondo a la superficie, aportan una visión que incita al tacto, a recorrer y sentir cada obra con los dedos.
Siqueiros idealista, creía en el futuro y las posibilidades del progreso, su vista está en la rugosa e intocable superficie de la Luna, en la conquista de la modernidad, en las torres de acero y hormigón, en la visión de la nave que flota en el espacio, en las genocidas explosiones de Hiroshima, es un paisaje ateo, con la presencia del hombre como una contradicción entre su mínima escala ante el portento de la naturaleza y su capacidad para modificarla.
Pedregal con Figuras.
Para Siqueiros el color es un concepto, no un gesto, los tonos nos llevan a la dramaturgia del acontecimiento, Abstracción 1934, es un agujero negro que en su implosión deslumbra con un blanco profundo y la fuerza del impacto la centrifuga en amarillo, azul y verde, la piroxilina blanca se corre y entra eléctrica en el amarillo, estimulando el caos atómico, la creación. Estas aproximaciones a la ciencia y a la tecnología, hacen de la experiencia de observación una meditación del entorno, Siqueiros revela una posibilidad de la visión pictórica que no pretende idealizar a la naturaleza, la racionaliza y la objetualiza para utilizarla como medio de experimentación plástica, explota la textura de las rocas cuestionando la bidimencionalidad del plano, hasta llevar a los relieves de las decenas de capas de piroxilina a masas calcáreas, volcánicas, fosilizadas.
Pedregal con Figuras, detalle.
En su visión urbana se centra en la geometría de la ingeniería, el constructor como dios de la creación, Composición, Trazos de las Montañas y la ciudad y Estudio para Mural de Estado de México, son diagonales de hierro, estructuras que se entrecruzan para levantar a las nuevas cumbres, las enormes torres, la utopía de la modernidad, tocar el cielo ya no provoca la ira de dios, las líneas le dan a la composición un movimiento acelerado, se fugan más allá de la tabla, la edificación crece imparable. Pedregal con Figuras, es un estudio comparativo de la densidad molecular de las nubes y las rocas, en una composición centrada en el choque de la tierra y el cielo, la roca es masa inamovible y pétrea, unas campesinas avanzan en el borde del camino ubicando la intransigencia del horizonte, los tonos son la topografía del terreno, pinceladas que delinean piedras y con choques grumosos nos da su porosidad rígida y seca, las nubes son pinceladas blancas que se mueven, se enciman, la textura del vapor espeso deja traslucir un cielo azul gris.

El Árbol de la Noche Triste.

Siqueiros inventa el panorama que pinta, Nubes de Tormenta sus pinceladas son un acto de voluntad creadora, son fuertes, decisivas, impuestas, “nubes aquí, porque lo digo yo”. Esta concepción filosófica del paisaje hace fundamental nuestra presencia, siempre prescindible como especie, porque el paisaje como artificio, como análisis y tesis de la naturaleza y la urbe, hasta la visión de un mundo que no habitamos, -como pueden ser otras galaxias-, es únicamente creación y arte. Siqueiros no necesitaba la experiencia naturalista, su paisaje es una idea de la que ejerce como inventor y autoridad, el color, las proporciones del Árbol de la Noche Triste, que lo convierte en montaña, tótem y dios, con una muchedumbre idolatra a su alrededor, es la decisión de reconvertir a la Historia en parte del terreno que pisamos.

Violento Amanecer.

Publicado en el Suplemento Cultural Laberinto de Milenio Diario, el sábado 4 de junio del 2011.

Siqueiros Paisajista. Del 12 de mayo al 23 de octubre, Museo Carrillo Gil.

LA Tierra vista desde la Luna.