domingo, 13 de marzo de 2011

ARTE POST AURÁTICO: EXPERIENCIA ESTÉTICA O FETICHISMO.

Martin Creed, Escultura
La adicción de Occidente a la fatalidad lleva a creer que “todo está escrito”. La historia del pasamiento está saturada de predicciones mal interpretadas, que nos hemos empeñado en hacerlas cumplir, desdeñando la libertad. En 1936 Walter Benjamin afirmó que la obra de arte por su condición extraordinaria de autoría, originalidad, permanencia y unicidad posee un aura que la hace un objeto de culto. La reproducción mecánica de la obra la despojaría del aura y del culto hacia ella. Analizaremos una predicción errónea por un concepto equivocado basado en términos falsos.
Walter Benjamin.
Admiración y culto son actitudes distintas ante el objeto observado. El arte, desde sus inicios, es un proceso intelectual que detona en su contemplación múltiples reacciones. La contemplación no es pasiva, el culto y el aura son términos religiosos que denigran la posición del espectador frente a la obra de arte. La adoración religiosa es irracional y evita el cuestionamiento y la investigación. El que rinde culto no duda de su objeto de adoración. La fe que motiva el culto es un estado de inconsciencia ante la realidad, de ausencia de análisis. El impacto que tiene la obra de gran arte sobre el espectador, por ser una pieza única por su factura y tema espléndidos, no tiene nada que ver con la adoración fetichista sin sentido intelectual de, por ejemplo, reliquias religiosas. Esta denominación de aura se convirtió en un objetivo a combatir por el hecho de que supone una distancia entre el espectador y la obra. El aura impone una condición de superioridad: la obra es más grande que yo, la obra está lejos de mí, está realizada por un genio, es intocable. Haciendo abstracción de que, aun siendo una obra maestra, es resultado del trabajo de una persona, no hay nada de metafísico en ella, no existe sabiduría infusa o divinidad sobrenatural, es únicamente humilde trabajo humano. La obra puede ser admirable o cuestionable, aplaudida o rechazada, no exige la comunión absoluta del que mira. Nunca ha existido la aceptación implícita del arte, porque el arte se realiza desde la libertad del creador para enfrentarse a la libertad del espectador. A partir del discurso de Benjamin, la destrucción del aura se convirtió en una misión que acercaría al espectador a la obra, porque ya no tendría esa presencia imponente e intimidatoria que supone el culto, dando paso al arte post aurático.


Martin Creed, Escultura
Pero podemos ver que el arte post aurático no existe, estamos ante el apogeo del arte aurático, del objeto de adoración irracional. El tema y la factura, lo que en primera instancia hace a la obra sobresaliente, ya no son importantes, debemos pensar en lo que significa, no en lo que es. Esto hace de la obra justo lo contrario de lo que Benjamin dice, la obra que se admira sin valores tangibles es aurática porque implica un culto irracional, una admiración que se sostiene en la fe en valores sobrenaturales, en lo que le dicen al espectador que la obra es, no en lo que la obra representa en la realidad. Las obras contemporáneas reclaman admiración por un significado metafísico o aurático que no es evidente para nadie, pero que forma parte de su discurso y existen como obras de arte en la medida en que creamos en este discurso, antes no. El aura es lo único que sostiene a estas obras sin valores visibles. Para la religión y el arte contemporáneo, a diferencia de la ciencia, la verdad no es objetiva, todo está sometido a interpretaciones y significados, unos zapatos sucios no son unos zapatos sucios, son lo que significan y esto le da a la obra un valor metafísico. El objeto adquiere su aura en un proceso de transustantación, redimensionado por el cambio de contexto, el trayecto iniciático del supermercado al museo, del tiradero de basura a la galería. El significado no es una subjetividad, es una arbitrariedad. Es la imposición de un concepto que carga de importancia a algo que no la tiene y en la medida en que este significado sea más complejo la obra aumenta su valor. Sin un criterio de evaluación que lo haga verificable, es como toda arbitrariedad metafísica, un capricho. El poder teologal y mesiánico del curador y del artista le confiere aura a todo lo que tocan convirtiéndolo en arte.
Fragmento de la conferencia dictada en el Segundo Coloquio de Arte y Decodificación visual en el Instituto Cultural Helénico.
Publicado en el Suplemento cultural Laberinto, de Milenio Diario, el sábado 12 de marzo 2011.

14 comentarios:

one way dijo...

"el culto y el aura son términos religiosos que denigran la posición del espectador frente a la obra de arte", mmm... tengo mis dudas en lo que respecta a esta aseveración...
Estoy de acuerdo con que el curador y los galersitas ostentan un poder oscurantista medieval para legitimar sus propuestas del valor artístico, pero creo que es una arbitrariedad inherente al arte, y a casi cualquier campo del discurso público, sobretodo en estos tiempos posmos...
sale y vale

Daniel Pérez dijo...

Avelina, tu conferencia es un análisis sumamente revelador y un verdadero ejemplo de pensamiento crítico, que nos enseña a eludir el acatamiento automático de las ideas, aún cuando aparezcan reforzadas por la autoridad de un intelectual tan prestigioso como Benjamin.
También me impresiona la patética estupidez de las imágenes, esas pilas de sillas y cajas de cartón calificadas como esculturas, que contribuyen a resignificar el concepto de aura como la pretensión de atribuir un contenido mágico a las cosas más comunes, insignificantes y banales.

Iván FD dijo...

"Pero podemos ver que el arte post aurático no existe, estamos ante el apogeo del arte aurático, del objeto de adoración irracional." este sin razón es producto del postmodernismo imperante que sin embargo ya ha evidenciado -con ejemplo más que suficientes como el desplome del sistema financiero americano- que se requiere una vuelta al orden, a establecer ciertos parámetros, sin llegar a ningún tipo de fascismo por supuesto, sino al menos una mínimas coordenadas para que ningún disparate, en el campo que sea -arte, economía, literatura- pueda ser considerado arbitrariamente como cierto y verdadero.

anarkasis dijo...

..kiss auráticos, corazón. Sueña con los angelotes - Le digo a mi sobrina. Es que me ha trastocao justo cuando iba postear, y..., Pudiera ser esto, digo, de buscarle el aura al arte, lo mismo que encontrarle el tercer pie al gato, algo así como tener la clave, kiss, y rekiss para azzzzzzotar, a los criticólogos, kiss, kiss, kiss, - ..A ti no te gusta, tu lo amas.., kiss,.. Tu no lo aprecias, lo devoras...kiss, kiss, y kiss,..¡a ti te embarga el aura!, kiss,..
Tremenda herramienta esta.
kiss, kiss, pero yo pecador, kiss, confieso pues, que me dejaría azotar, por algunas cosas, vulgares obras humanes que me emocionan profundamente, que quizás ya las ame. Kiss, Pero, no estoy blandita, que no, según el caso preferiré usar verbalmente el "vendido" al que se pasa de rosca largando de una exposición, kiss, es mucho menos aurático vaya, pero la claridad meridiana fetichista, ayuda a entender casi todo mucho mejor. Honestamente, tu texto aunque yo discrepe en algo, merecía papel.

fernando castillo dijo...

Acerca del aura que envuelve a la obra clásica tengo una experiencia personal que siempre me ha perseguido a la hora de establecer la calidad intrínseca de una obra maestra. La primera vez que fui a Florencia coincidió mi viaje con una huelga de funcionarios de museos, por tanto, para aprovechar el tiempo, visité todas las iglesias, edificios notables y esculturas al aire libre. Entre éstas estaba, cómo no, la reproducción del David en la Piazza de la Signoria. Era la obra que con más entusiasmo esperaba ver, ya que la había estudiado con mucho detenimiento en todos sus ángulos, incluso había copiado las manos en material de arcilla -sobre el modelo de un calco de escayola del natural- durante meses, intentado desentrañar la perfección entre las venas, tendones y las sutilísimas interferencias volumínicas que se establecen entre ellas bajo la piel.
Pues bien, la primera impresión al ver esa copia fue de decepción total, se me cayó el mundo por los suelos…no era posible que aquello fuera tan seco, tan falto de todo lo que yo esperaba encontrar…nada…no me decía nada y mi concepto del arte se me vino abajo. Era consciente de encontrarme ante una mera copia, pero pensé que los escultores que la hicieron, debieron tomar las medidas exactas con sus pantógrafos, por tanto, aunque copia, debería no dar ese aspecto tan poco atrayente…
El caso es que, terminada la huelga, estaba en la Galleria de L’Academia mucho antes de que abrieran las puertas. Se me apareció de golpe, allí, al fondo de ese pasillo que forman los esclavos, en un hueco desde la entrada mientras acertaba a entregar el ticket de admisión que me estaba requiriendo el funcionario y que no era capaz de encontrar porque tampoco era capaz de quitar la vista de aquélla maravilla que emergía del fondo de la sala. Parecía que aquella obra me estaba gritando, zarandeando…era tan grandioso, tan sumamente pletórico que te hace empequeñecer a tu tamaño míseramente humano. Era todo lo que siempre había soñado, porque siempre creí que en esa figura estaban todas las fuerzas que dictan la escultura. Y cada año que vuelvo se hace más y más grande, recordándome siempre el largo camino que hay hasta la sabiduría.
Desde esa experiencia, como decía al principio, he tenido muy claro que detrás de una gran obra hay algo intangible que emana de ella. Igual que ciertos lugares topográficos están cargados de energía, como la Acrópolis ateniense, Gizeh, el estrecho de Gibraltar…Sientes algo bajo tus pies que no tiene equivalencia con nada, simplemente notas que “ahí está pasando algo” que mueve tu espíritu.
Si hoy día los artistas no somos capaces de recrear esas sensaciones en nuestras obras, no es que el arte haya muerto, es que somos malos. Como decía Gustavo Adolfo Bécquer: …podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía”.
Pero que no nos vendan la burra del arte-marca-finanzas ya que, por mucho que lo repitan, no se han enterado ni por asomo de por dónde va el auténtico ARTE.
Fernando Castillo.

Brasas dijo...

Esas esculturas seguramente son lo mejor que el talento de Martín Creed puede aportar; mirándolas sólo surge una duda: ¿Por qué es famoso el señor Creed, por qué se le ha encumbrado a nivel internacional, qué amistades o contactos lo pusieron ahí?. Con Miguel Angel es posible saberlo, (a qué personas influyentes agradó, quiénes fueron sus sucesivos mecenas o clientes...). En cambio con los “genios” contemporáneos siempre se nos niega esa información, -y mira que nos echan toneladas de rollos analíticos y sesudos, (discurso secundario, o terciario... en definitiva ¡todo paja! ;D), hasta la vida del santo te cuentan, si es un poco novelesca o sórdida ... pero lo portentoso, lo único que realmente nos podría fascinar de estos fenómenos, el cómo se las arreglaron para llegar ahí, ... eso nunca nos lo cuentan.
En este sentido, pienso que la inmensa mayor parte de la Crítica y de la Historia del Arte se mueven en un plano muy naif, como de catequesis para gente que no desea realmente averiguar nada, sino comulgar.
Y ”el poder teologal y mesiánico del curador y del artista” ... en realidad no tendría nada que hacer, si no fuera por el notable INFANTILISMO con que se acerca al Arte mucha parte de su público.

Oigres Led Séver dijo...

Siempre hubo esnobismos, pero no de un carácter tan simplón. Sin embargo pienso que si poseen esas obras, una pincelada documentalista de nuestro tiempo, un tiempo sin tiempo, el reloj grita y hay que producir.

Nuestro querido Duchamp sin quererlo, hizo mucho daño. Algún día como en el señor de las moscas, vendrá ese adulto que nos quite la cortina de los ojos.

José Luis Castro Miguel dijo...

Primero quiero decirte que ha sido muy placentero leer tu columna Experiencia estética o fetichismo en la sección cultural del periódico Milenio, ya que además de esclarecer el fenómeno de la creación artística al poner en evidencia que es una conquista humana resultado de una preparación intelectual que requiere de un vasto bagaje cultural y de una destreza practica-técnica, y no un don otorgado por deidad alguna, que ilumina a cualquier persona que toma un pincel y traza arbitrariamente sobre un bastidor en un momento de "inspiración" crea que está produciendo arte. Muestras con recursos como emitir un juicio de valor, no solo de las características cualitativas que debe reunir una obra de arte en sí misma, sino de que si en verdad es arte lo que estamos viendo en estos tiempos de tanta instalación y en donde el snob intelectual cubre con ese velo las creaciones artísticas de iluminados.

Me gustaría saber si tienes obra escrita y cuál es esta. Te mando un cordial saludo

Help Japan Now dijo...

Yo también tengo mis dudas, porque si Benjamin dice que el arte contemporáneo es post-aurático, así es. Y sin embargo, las esculturas de Creed de cajas de cartón, sillas encimadas y excremento es arte joven y emergente, y me identifico con él porque yo soy joven y no porque sea aurático. Mientras que el arte que sí es aurático del Bernini, nunca fue arte joven. Aunque me parece que Bernnini tenía 24 años cuando esculpió Apolo y Daphne y Martin Creed tenía 40 años cuando esculpió sus cajas de cartón y su escultura de excremento la creó (o defecó) a los 41.

CESA EPEA dijo...

Le envió un saludo cordial desde Durango mi nombre es Cesar Bernal y represento a los estudiantes de la Escuela de Pintura, Escultura y Artesanías de la Universidad Juárez del estado de Durango; el motivo del acercamiento es para invitarla cordialmente a que nos asista a participar en el panel de discusión "La implicación de las artes visuales en el siglo XXI" el cual está considerado dentro del marco del Primer congreso nacional “Las Artes plásticas Y Visuales en el mundo Contemporáneo” EPEA 2011.
Esperamos pueda atendernos a la brevedad posible; pues el tiempo está encima, ya que el congreso se llevara a cabo del 4 al 8 de Abril. Esperando su pronta respuesta n nuestro correo electrónico es cesa.epea@gmail.com

Daniel Pérez dijo...

Avelina, este es el enlace a una nota muy inteligente y muy divertida sobre la feria Arco:
http://www.libertaddigital.com/sociedad/arco-en-algun-lugar-entre-el-feismo-y-la-cara-dura-1276415024/

Cordiales saludos!!!

Aldo Nadezh Hinojosa dijo...

Avelina, no me fué posible ir a tus conferencias, pero ahora sí podre estar el jueves 24 en San Carlos.

Allá nos vemos!

Saludos!

Anónimo dijo...

porque no vienes a monterrey a dar alguna conferencia?
mucha gente espera verte por estos rumbos olvidados
saludos

Anónimo dijo...

Chariot du Monde (après Manzoni) / World´s shopping cart (after Manzoni)

http://www.youtube.com/watch?v=bBc8Oh4kA2U&feature=autoplay&list=ULPePWLlE1RP0&lf=mfu_in_order&playnext=3