sábado, 26 de febrero de 2011

OFENSA CRIMINAL

“Esto fue una ofensa criminal. Yo no voy a la casa de alguien y le rompo la mesa del café y le llamo a eso arte” Declaró muy molesta Tracy Emin cuando los artistas chinos Yuan Chai y Jian Jun Xi iniciaron una guerra de almohadazos con los cojines de su obra, My Bed, expuesta en la Tate Modern en 1999. Los artistas fueron detenidos por la policía, acusados de atentado criminal contra una “obra de arte”. Yuan Chai declaró en posición de ataque marcial “Somos Kung fu-artistas, queríamos hacer una obra a partir de la Emin”. La interacción, la idea de que el trabajo artístico está en proceso porque el espectador va a terminar la obra, es parte del discurso retórico que acompaña a la mayoría de las obras de arte contemporáneo, pero cuando sucede una acción alrededor de la obra, como en este caso, resulta que esto es intocable, acabado y que el espectador no se puede acercar porque le caen a golpes. Haciendo énfasis en que los citados chinos son artistas, es decir son consecuentes a la teoría que este arte establece de que tienen autoridad de intervenir una obra y transformarla sin que sea un delito. La mayoría de estas obras apuestan al escándalo como único valor estético, o la explotación del equivoco, -como es el caso de Duchamp, un urinario de cabeza en un sitio inusual- y supone que esto motivará al espectador a reaccionar y reflexionar. En otra ocasión estos Kung fu-artistas decidieron que el urinario de Duchamp era una invitación y se orinaron en el que está expuesto en la Tate. El museo declaró: “Dos artistas rompieron la placentera visita del público atentando contra una obra y contra nuestro staff”. Orinarse y darse de almohadazos no es arte, pero tampoco lo es una cama sucia o un urinario, entonces ¿por qué lo que los chinos hacen es un atentado criminal? Lo que nunca especifican es hasta donde se puede reaccionar y si es válido hacerlo ante la provocación o el insulto.

En el National Antiquities Museum de Suecia, los artistas Dror Feiler y Gunilla Skold hicieron una instalación en homenaje a una terrorista palestina que asesinó con una bomba a 21 personas e hirió otras 54. Llenaron el estanque del museo de agua roja, para que pareciera sangre y colocaron en un barquito la foto de la terrorista. El embajador de Israel, en protesta por el enaltecimiento al terrorismo, arrojó al estanque una de las lámparas que iluminaban la escena y provocó un corto circuito en la galería. ¡Bingo! Los artistas y las autoridades del museo se quejaron de censura e hicieron su show de incomprendidos ante los medios.

El asunto es que si deliberadamente escandalizan ¿Por qué se indignan con la reacción? Porque la indignación es un montaje, es el oportunismo de manipular la provocación para ser noticia con algo sin valor intelectual y estético. La realidad es que estas obras aspiran con sus incitaciones a ser carne de titulares. La reflexión que buscan no aporta nada a sus objetivos, los aplausos son un ritual endogámico que pasa desapercibido, pero cuando surge el escándalo la obra existe, antes no. La interacción del público se debate en contradicciones y trampas, por un lado buscan que el espectador sea un admirador-bulto que se traga lo que sea y por otro incitan con temas de confrontación inmediata para llamar la atención. Todo está puesto para ser infringido o violado: los materiales carecen de valor, la factura es inexistente o de ínfima calidad, muchas son obras efímeras o de ver y tirar a la basura, otras son insultos directos y gratuitos, enaltecimiento de la violencia o del morbo, etcétera, etcétera. Si el espectador es educado, sabio y accesible, como se supone que debiera de ser, la obra pasa al olvido y de ahí la bodega de reciclaje. Si el espectador cae en la trampa y reacciona, toca, manipula, se enfurece o se ríe, la obra existe y ¡oh paradoja! el artista se siente humillado y exige respeto. Por eso los chinos cometieron un atentado criminal, porque pusieron en evidencia que lo peor que le puede suceder a este supuesto arte es que el público reflexione y que sea “sensible” y acepte las obras como objetos de contenido intelectual. Seguir la sentencia de Yoko Ono de “tocar solo con la mente” los lleva al abismo del olvido.

Publicado en el Suplemento cultural Laberinto, de Milenio Diario, el sábado 26 de febrero, 2011.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Mayor "ofensa criminal" fué la que cometió Tracy Emin contra las libras esterlinas, shilings y demás monedas y billets sucios al untárselos en la vagina.

Luis dijo...

Todo esto es más de lo mismo .Ahora juegan a ver quien es más mediocre.
Lástima por los chinos, que tuvieron un arte maravilloso; ahora enceguecidos por las luces de neon y por Hollywood, se olvidaron de su pasado; es decir anularon la posibilidad de tener un futuro. La peor decadencia es copiar a alguien más imbecil, o asno , que uno.
Parafraseando a mi abuelita, con sus dichos de pueblo , dirán estos chinos :
"Madre ,hazme grande, que estúpido me vuelvo solo "

jansolo dijo...

Muy bueno lo de los chinos, y lo del embajador de Israel, yo apuesto a reirme a carcajadas cuando ves esa basura y hacer que la gente ria ya que colocan "payasadas" pues rianse de ellas, deberia ser un moviento entrar en esas salas y hartarse de reir.

:)

Chipola dijo...

Acabo de publicar en mi perfil Facebook un enlace a este excelente artículo.
Gracias por él.
(Por el artículo no por el enlace, claro)

Carlos dijo...

El tiempo será el que separe la paja del trigo, por lo pronto me gustó la lección de los chinos. Me extraña Tracy, tan contemporánea.

Rodrigo Flores dijo...

Hola Avelina:

¿Cómo estás? Acabo de leer con mucho interés el artículo que publicaste en Laberinto. Me gustó y estoy de acuerdo en casi todo. Los mismos artistas que desacralizan el arte, o que intentna hacerlo, al mismo tiempo, al colocar su trabajo en vitrinas, y vedar la interacción, se convierten en figuras paradójicas: celadores de lo que ellos mismos detractan...

Hace unos días releí la traducción que hizo Nicanor Parra, al que considero una de las figuras de mayor trascendencia en la poesía latinoamericana desde el modernismo, de El Rey Lear. La importancia de Parra sólo es comparable con Vallejo, Neruda y Darío. En ese libro (http://www.letras.s5.com/np181105.htm) hay un poema introductorio del mismo Parra que me gusta. Los últimos versos dicen:En un mundo desprovisto de racionalidad/ La poesía no puede ser otra cosa/ Que la mala conciencia de la época.// Lo demás es literatura greco-latina.

¿Qué piensas? Yo creo que estas palabras son aplicaples al arte en general

Anónimo dijo...

muy ocurrente lo de los chinos, pero acaso ellos no están también tras el escándalo y la provocación?, digo: podrían haber hecho un performance donde con una réplica del urinario o de la cama hicieran sus cosas...con este criterio un artista cuyo trabajo parte de la intervención pictórica podria ponerse a rayar todos los cuadros de un museo..y creo que a nadie le va a gustar por mas contemporáneo que quiera parecer..yo creo que entonces la obra de los chinos está pensada para que culmine con la detención policiaca y ellos quejándose y exponiendo su crítica. si los críticos o la sociedad en general quiere hacer arte que lo hagan, pero intervenir una obra sin permiso siempre es una acto vandálico, no nos quieran confundir

Patux dijo...

Esto me recuerda una pregunta que le hice a Arnaldo Coen cuando vino a Mérida. ¿Todo es arte, un hilo colgado del techo, una silla en medio de la sala de una galería o un pedazo de caca? Y él dijo que sí, por la mera intención de hacer arte. Ya oí esto antes. La silla ya no es silla ni el hilo hilo, al menos no es la silla de casa ni el hilo de la costurera, por el simple hecho de estar FUERA DE SU CONTEXTO. No estoy de acuerdo.

Lenin Rojo dijo...

Gracias Avelina por seguir dando la batalla contra la estupidez y la ignorancia del pseudoarte contemporáneo, lo que se ve es que se validan unos a otros porqué lo único que interesa es el escándalo eso es lo que los vuelve interesantes,un primo me dijo algún día que lo interesante es pariente de lo horrible, en ese sentido ese pseudoarte es cada vez más interesante

Rodrigo Flores dijo...

¿Cómo estás? Acabo de leer con mucho interés el artículo que publicaste en Laberinto. Me gustó y estoy de acuerdo en casi todo. Los mismos artistas que desacralizan el arte, o que intentna hacerlo, al mismo tiempo, al colocar su trabajo en vitrinas, y vedar la interacción, se convierten en figuras paradójicas: celadores de lo que ellos mismos detractan...

Hace unos días releí la traducción que hizo Nicanor Parra, al que considero una de las figuras de mayor trascendencia en la poesía latinoamericana desde el modernismo, de El Rey Lear. La importancia de Parra sólo es comparable con Vallejo, Neruda y Darío. En ese libro (http://www.letras.s5.com/np181105.htm) hay un poema introductorio del mismo Parra que me gusta. Los últimos versos dicen:En un mundo desprovisto de racionalidad/ La poesía no puede ser otra cosa/ Que la mala conciencia de la época.// Lo demás es literatura greco-latina.

¿Qué piensas? Yo creo que estas palabras son aplicaples al arte en general

Aldo Nadezh Hinojosa dijo...

Un amigo me decía que algunas personas se habían enojado mucho cuando vieron ARTE AL MINUTO:

"¿Cómo se atreven a burlarse así de estas obras y de estos artistas con una trayectoria tan grande?. Sus obras tienen un gran sentido y justificación."

Creo que este artículo tuyo responde muy bien a su enojo.

Gracias y muchos saludos!

Cafako dijo...

Totalmente de acuerdo, me parece trágico en el arte contemporáneo que las obras se sigan exhibiendo como piezas sacras de contemplación cuando en su creación hay una incitación hacia la violencia y la reflexión. Coincido en que las obras existen hasta que generan una reacción, pero me parece demasiado absoluto el decir que únicamente son carne de titulares. Sí me parece que hay una búsqueda por la sobre exhibición y el morbo que incita a su incursión en el mercado del arte, más no concibo que la búsqueda del valor estético de la obra en la acción (posterior a a la obra en sí) tenga únicamente este valor tan transitorio. Apoyo el discurso como entidad artística, de ahí a que todo el discurso del arte contemporáneo tenga el mismo valor, lo dudo.

Sol dijo...

Estimada Avelina,

Tiene usted toda la razón, los artistas contemporáneos y sus defensores dicen ser muy "abiertos" pero no lo son,dicen ser muy "incluyentes" (quizá por aquello de que en los cachivaches que hacen todo se vale)pero no lo son, han demostrado que son sectarios y excluyentes, aquí le dejo un ejemplo, le recomiendo que lo lea con cuidado porque es verdaderamente ofensivo para aquellos que todavía creemos que el arte no es cualquier cosa:

http://www.letraslibres.com/index.php?art=15240

Después de este lamentable texto, hubo respuesta (muy válida y razonable) de los defensores del arte verdadero, se lo paso también:

http://www.letraslibres.com/index.php?art=15355

También le paso la respuesta (visceral, ignorante y excluyente)a una postura que a mi juicio es bastante válida: defender la pintura, que también es un arte contemporáneo.

http://www.letraslibres.com/index.php?art=15357

Le mando muchos saludos y una enorme felicitación por ser de las pocas voces auténticas que hay en el medio de las Artes.