sábado, 12 de febrero de 2011

DÉSPOTAS Y MEDIOCRES


DEL TRABAJO Y LA OCIOSIDAD.
El trabajo es el gran valor del arte y de las sociedades que buscan la valoración de los individuos por sus méritos. La Revolución Francesa fue el primer movimiento social que estableció que los nobles no tenían virtudes por encima de los ciudadanos, y que tampoco tenían privilegios superiores. Estas virtudes, como lo es la gracia cristiana, eran dadas por dios. La guillotina demostró con filosa certeza la falsedad de estas ideas. El arte y el trabajo son intrínsecos, el artista hace. Sus obras son resultado de aprendizaje, largas meditaciones, bocetos, ideas que corrigen o tiran, que llevan a una cadena de búsqueda y pruebas que desemboca en una obra, que la final puede ser fallida o exitosa. Esto es, trabajo. Miguel Ángel les decía a sus asistentes como único consejo estético: Laborare, laborare.
Llegó el arte contemporáneo y sus artistas son la nueva tiranía moderna que no trabaja y cuyo estatus de artista es un designio divino, metafísico. Ellos solo piensan, son como la corte de María Antonieta que vivía en la ociosidad porque eran privilegiados y resultaba una bajeza el trabajo. No tenían que aprender nada, no tenían que saber nada, se jactaban de su ignorancia, de su displicencia, se burlaban de los necios que se empeñaban en buscar el conocimiento, y por eso llegó la revolución sin que supieran bien que estaba sucediendo. Condenarlos a la guillotina fue una medida de salud pública, como estipuló Robespierre, para impedir que la sociedad siguiera enferma.
Aprender a dibujar es un camino largo, pintar un lienzo es intentar resolver un problema, habitarlo, rasgarlo con el color o la forma; ser artista contemporáneo no es el resultado de una formación, pues se materializa por decreto, como la nobleza, como las dictaduras, porque pueden hacerlo. Ya lo analizó el Marqués de Sade, el abuso del poder es la forma de demostrar quién manda y de ejercer el despotismo sobre los demás. El arte es lo que un grupo decida y es una imposición que debe acatar el resto que se queda fuera de su círculo. Este artista, privilegiado, ocioso, arrogante, tiene el apoyo institucional y del mercado para ejercer el poder, sin la sucia intromisión de la actitud crítica de los que observan. Para los dictadores y los nobles, la crítica que no es su cómplice, es su enemiga. La crítica de arte se somete al sistema de producción como al partido en el poder: aceptando y divulgando el discurso oficial. Por gracia de su situación de artistas, como los nobles absolutistas, sus enfermedades o vicios, su inclinación por la vulgaridad, el enaltecimiento del racismo o la violencia, la denigración del erotismo y la sexualidad, hasta las ocurrencias elementales y sin inteligencia, resultan ejemplares y admirables. Este artista no toca la obra, no la realiza, toma lo que sea y lo convierte en pieza de museo, manda hacer sus obras a otros que llama “artesanos”. Si se involucra en la factura dictamina que sus decisiones son correctas, que el resultado siempre es arte y que no está sujeto a una jerarquía de valores que cuestionen el contenido, el resultado de la obra o la calidad. La obra valida al artista como tal en la medida que menosprecie el mérito del trabajo. El trabajo es denigrado, las clases inferiores trabajan, el artista que hace es inferior al que piensa. Reduce el trabajo a una actividad que no implica proceso intelectual. El desprecio no solo abarca a los artistas verdaderos, es una ofensa a la sociedad trabajadora en general. El artista es un absolutista incuestionable. Eso es comprensible, los cuestionamientos derrumban dictaduras y llevan nobles al exilio o la guillotina.

DE LA BANALIDAD DE LAS IDEAS.
La forma más efectiva para distraer de los problemas más serios es abordarlos con banalidad y frivolidad. Reducirlos a su mínima expresión. El arte contemporáneo es un predicador de soluciones para cambiar al mundo. Soluciones infantiles, superficiales, que hacen que el problema se vea casi inexistente. Por eso el poder convive con gran comodidad con estas obras porque hacen del arte una ONG del discurso oficial. Sus transgresiones son berrinches adolescentes, la visión de mundo es simplista. Si algo como el narcotráfico se ha reducido a parafernalia costumbrista, si la desigualdad social brutal y cruel que tenemos son paredes cubiertas de pan, si el poder y el imperialismo siguen siendo orejas de Mickey Mouse, logos de empresas multinacionales, si la violencia intrafamiliar y machista son platos con palabras escritas y una cerveza en una mesa, pues que mantengan a los artistas porque sus críticas son tan blandas que representan un placebo cómplice y entreguista.
Recortes de periódicos, encabezados de diarios, el discurso del arte tiene un nivel inferior al de un trabajo escolar de secundaria. Esta banalización de los problemas es un síntoma de la poca implicación social que tienen. El arte contemporáneo es, por encima de todo, elitista. Pretender que la sociedad tiene que pagar y aplaudir porque alguien se orine en público, o acepte que un bloque de cemento tiene cualidades supra físicas, es arrogancia social y lo que denuncia es su sentimiento de prepotencia ante su condición artificial de artistas. Esta minoría de edad intelectual en la que se asientan los artistas resulta una ventaja para el Estado, porque le da la coartada de que apoya al arte y a sus “nuevas expresiones” -que ya tienen cien años, todas- y mantiene adormecida a la verdadera conciencia colectiva. La injusticia y la violencia en las prisiones son fotos de llaveros, y demás pequeñeces personales, es una obra que pagan gustosos un banco o un corporativo, porque su frivolidad encubre las verdaderas intenciones de evasión de impuestos y posicionamiento social que necesitan para tener más poder. Por eso todas estas obras que se supone que hacen crítica y que son predicadores light de la “realidad social” son patrocinadas sin problemas por los oligarcas, porque nunca son incómodas al sistema. Este arte es la droga más sofisticada que se ha inventado, tiene anestesiada a la sociedad, y hace alucinar a sus adictos haciéndoles creer que son artistas. Y como en la guerra del opio: dales más, hazles creer que lo son para que no piensen. Si algo sostiene al poder es tener ciudadanos que no cuestionen, que vivan en la comodidad del silencio y la ignorancia.

DE LA MANIPULACIÓN DEL PENSAMIENTO.
El gran discurso retórico de este arte es: “Si no te gusta es porque no entiendes”. Es el despotismo de un grupo sobre la sociedad entera. El aparato burocrático que exige es para una minoría que desecha el parecer de la sociedad ante sus pobres resultados. La sociedad que paga los museos con sus impuestos, está marginada de las manifestaciones de estos artistas, porque no está calificada para presenciarlas. Este arte es antisocial. Para el poder la voz popular es una pesadilla, porque por elemental matemática los desprotegidos, siempre son mayoría, y esto es un espejo que nunca hay que mirar. Los que están fuera de los beneficios del poder somos casi todos, y esos no deben tener ni voz ni presencia. El sistema del arte contemporáneo es igual, con su poca vocación social, que explota recursos, necesita infraestructuras complicadas, crea obras efímeras que expolian a las instituciones y no crean acervo, lo que menos quieren es que le gente opine sobre sus resultados y lo que hacen. Entonces los descalifica, no tienen ni la preparación, ni la inteligencia, para exponer su opinión. Todas las obras son válidas, pero ninguna crítica es válida. Elogios, como a los reyes, bendiciones como a los príncipes, dinero como la los bancos. Eso es lo que necesitan.

DE LA EXALTACIÓN DE LA SOCIEDAD DE CONSUMO.

"Rich people decided in the beginning of the year that they had plenty of money to spend."
Marc Porter, presidente de Christie's America.
El consumismo es la libertad del capitalismo. Tener el poder adquisitivo de consumir, comprar es lo que reivindica a este sistema económico. Comprar es el orgasmo más correcto que se puede tener: sin contacto físico, sin riesgo de contagio de enfermedades y además es recompensado, porque el que compra vale lo que gasta. En la pirámide del capitalismo, la pobreza es un crimen y la riqueza es el pináculo de la gloria. Lo que consume una persona es una carta de presentación. El arte contemporáneo ha llevado el consumo a límites que antes nadie hubiera imaginado. El alarde de riqueza que da pagar por basura precios estratosféricos es una de las demostraciones capitalistas de más violencia y agresividad social que existen. En la compra no interviene el gusto o el placer de mirar una obra, interviene el precio, la relación de fatuidad y costo. La demostración burguesa de imponer el mal gusto porque el que decide la moda es quien puede pagarla. Los precios se disparan por cosas que en su valor real y objetivo es de apenas unos dólares, pero lo que lo lleva a cotizarse en millones es la especulación y el capricho. No es una revolución estética. Es una infraestructura comercial en la que se suben los precios para imponer un estatus de valor inexistente. Este arte representa lo que cuesta, lo que alguien estuvo dispuesto a pagar, ese es todo su valor. El Estado invierte como un alarde de su bonanza económica, y pagan obras que nunca representan acervo, el dinero se despilfarra en obras efímeras o invisibles. Hay que comprar más porque de lo expuesto nada queda, creando una cadena de consumo que se evapora pero que demuestra que ese gobierno invierte. Esto es moda y su sistema de marketing funciona igual que en los objetos de consumo, entonces los artistas tienen que ser nuevos, en eso estriba la obsesión con la juventud o la novedad. Todas las obras son en esencia iguales, así, por lo menos la persona sea diferente. Vemos desfilar artistas que de un año a otro desaparecen de los catálogos, que su única misión es ofrecer algo un poco más shockeante, más vulgar, etc., porque este sistema los hace desechables. EL arte deja de ser para conformar una visión evolutiva de las sensaciones estéticas del individuo, se convierte en un consumo que se debe satisfacer como la ropa o los coches, y entre más extravagante y más caro más encumbra socialmente al comprador. Si pagan por mierda, por qué cosa no serán capaces de pagar.

Publicado en Revista Replicante

20 comentarios:

lenin cañar dijo...

Que tal antes que nada quería felicitarte por tu excelente blog y por las opiniones que aquí expresas, mi nombre es Lenin y soy de Colombia actual mente me encuentro estudiando 4 semestre de artes visuales y al igual que muchos que realmente queremos ser artistas veo con amargura como trabajos que realmente no deberían tener el merito ser llamados arte por su falta de consistencia técnica y verdadera investigación son cada ves mas premiados y elogiados a pesar de que no generan realmente nada mas que tedio o indiferencia en los observadores , pero igual soy consiente de que esto se da por que no existe en primer lugar un conocimiento base que nos permita criticar de una manera adecuada este tipo de espectáculos y segundo por el conformismo de las personas que tampoco se animan a criticar lo que les muestra, tragando entero todo tipo de explicaciones absurdas, por eso quiero dejar de ser uno mas de los que observan sin decir nada, pero se que aun no tengo el conocimiento necesario para plantear de una manera clara las ideas que tengo por eso quiero pedirte que me recomiendes algunos libros, ensayos y textos en general que me ayuden a fundamentar una visión mas critica sobre este problema o si puedes enviarme por correo algo de este material te agradecería mucho. En este momento me encuentro en un punto en el que ralamente me estoy esforzando por se un buen pintor y dibujante no solo por que quiera representar la realidad sino mas bien porque quiero poder expresar lo que para mi es importante mi visión del mundo y de mis situaciones.
De ante mano te agradezco por haber leído lo que escribí (si lo hiciste) y por la ayuda que me vas a brindar mi correo es
orfeo-lenin@hotmail.com

Eduardo Alvarado dijo...

Estimada Avelina, magnífico análisis!

Como habitualmente, hiperlúcido y muy valiente.

Un cordial saludo.

Fernando O'Connor dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Picos Vazquez dijo...

Ya lo dije una vez y lo repito.

Hoy en día para triunfar como "Artista" solo se necesitan dos cosas :

1.- Un Librito de Kant.

2.- Un Idiota con Dinero que No Sabe Quien es Kant.

Daniel Pérez dijo...

Es muy cierta y muy notable, Avelina, tu observación de que el poder convive con gran comodidad con estas obras que hacen del arte una ONG del discurso oficial. Como bien decís, "si sus transgresiones son berrinches adolescentes, la visión de mundo es simplista. Si algo como el narcotráfico se ha reducido a parafernalia costumbrista, si la desigualdad social brutal y cruel que tenemos son paredes cubiertas de pan, si el poder y el imperialismo siguen siendo orejas de Mickey Mouse, logos de empresas multinacionales, si la violencia intrafamiliar y machista son platos con palabras escritas y una cerveza en una mesa, pues que mantengan a los artistas porque sus críticas son tan blandas que representan un placebo cómplice y entreguista".
Muchas veces hemos observado este fenómeno del arte que se cuelga de las denuncias políticamente correctas para alcanzar resonancia en la sociedad y en los medios, obteniendo así los subsidios que la clase política le entrega generosamente. Como dice el dicho popular, la culpa no es del chancho sino del que le da de comer: el problema principal, creo yo, radica en la descomunal pervesión de la clase política latinoamericana, que proclama su amor por los pobres y los excluidos pero integra organizaciones mafiosas denominadas priísmo, peronismo y otros ismos que se autotitulan nacionales y populares, pero cuyo principal cometido es el desvío de los fondos públicos que alimentan la obscena riqueza de nuestras oligarquías "progresistas". Es innecesario citar los incontables casos de jóvenes líderes justicieros que aparecen en esos partidos y se declaran dispuestos a dar la vida por los trabajadores, y que en el curso de pocos años se convierten en los dueños poderosos de grandes fortunas. Los cantos revolucionarios y justicieros y las proclamas antiimperialistas son imprescindibles para que los pueblos no se den cuenta de que sus salvadores los están expoliando sin asco, y en ese contexto el arte contemporáneo les brinda la gran ayuda de mantener vivo el discurso de denuncia y de buenas intenciones.
¡Allí está el enemigo!, gritan políticos y artistas señalando al ratón Mickey y a los logos de las empresas internacionales, mientras embolsan los fondos públicos a cuatro manos. Hacen como el tero, que pone los huevos aquí pero grita más allá para desorientar a los predadores. En conclusión, el sitema del arte contemporáneo es un parásito menor; apenas unos aduladores y pedigüeños que imploran las migas del festín.

Inda Saenz dijo...

Querida Avelina:
Acabo de leer en tu blog tu artículo "Déspotas y mediocres", es buenísimo, gracias por escribir así.
Hay dos libros que he leído en los meses recientes que me han impresionado mucho, y quiero preguntarte si los conoces: "La docrina del shock" de Naomi Klein y "La guerra fría cultural" de Frances Stonor Saunders.
Un abrazo:
Inda

Aldo Nadezh Hinojosa dijo...

Hola Avelina!

Creo que este es un de tus mejores textos, que bueno que lo publicas también en el blog.

Muchos saludos!

Andres Uribe dijo...

El título del artículo encierra todo. El texto completo quisiera memorizarlo. Gracias Avelina.

Daniel Pérez dijo...

Avelina, hay una muy buena observación de Gabriel Zaid en una nota que se acaba de publicar en Letras Libres: en México se pretende, desde hace décadas, que ser de izquierda es un requisito indispensable para participar del debate intelectual y político. Cualquier postura distinta es satanizada y descalificada por principio, como si hubiera una identificación inequívoca entre la izquierda y lo correcto.
La observación es válida para el arte contemporáneo, plagado de "artistas" que compiten para ver quién es más "antisistema", porque basta ser de izquierda para ser un buen artista.
Y remata Zaid: "Las banderas revolucionarias sirven para trepar y prosperar en nombre de los pobres más que para acabar con su pobreza".

Anónimo dijo...

Hola Avelina,

Es la primera vez que te leo, y no te imaginas lo grato que ha sido leer tu coherencia en el texto,
creo que describes a la perfección la sensación del arte contemporáneo que desfialn en museos o en la prensa, justo acabo de ver las últimas exposiciones de Museo Marco en Monterrey, la obra de Beuys y he salido sintiendome un completo ignorante... sin entender nada ni admirar nada, solo pensando "claro, ella sabe y yo no tengo acceso a ese arte de 'elite'...

es por ello que no veo entrada a ese tipo de arte a un espectador común y corriente como yo...

¿qué recomiendas a los que estamos interesados en admirar y trasmutar con obras realmente útiles para el alma propia? ¿internet ayudará a despertar ese compromiso con el arte como camino de vida?

de nuevo, gracias por tu agudeza, claridad y sinceridad en tus palabras...

a partir de ahora estaré atento a tus textos,

Anónimo dijo...

Avelina, es la primera vez que leo tu bloc y me gusta como escribes, lo pondré en mis páginas favoritas e intentare seguir con gusto tus opiniones.
Pienso que no todos los artistas contemporáneos son o participan del despotismo que describes, hay algunos que trabajen mucho y lo he visto, puede que otros no sean así pero el tamiz del tiempo hace que las ramas secas se caigan del árbol, Pienso que con un argumento tan radical dejas mal a algunos artistas contemporáneos que trabajan mucho.
Un saludo Carlos Romano Silveira

Fernando O'Connor dijo...

Recomiendo vivamente ver el siguiente documental, no tiene desperdicio:
http://wwwstatic.megavideo.com/ep_gr.swf?v=SYQH94XU&u=0&confirmed=1

Saludos

Luis dijo...

La mediocridad está entre nosotros!
El sistema pide show, television ,
farándula, circo . El Arte correspondiente deberá acompañar .
Como artista activo , conozco los maquiavelicos procedimientos de galerias, museos, ONGs , curadores y compañia. No piensen, compren !!
Entonces quedamos alli , arrumbados en nuestros talleres, trabajando el cada dia, sin esperanzas , pues todo está copado por los mediocres y sus aduladores.Tiene razon Daniel Perez,estamos enfermos de esa leucemia ideologica del populismo
Argentina está inoculada por el peronismo, sin esperanzas .
Estuve pintando un mural en Egipto, y la satisfacción venia por la aprobacion del comun de las gentes que pasa y te dice "me gusta", algunos por señas, otros en un precario ingles.
Creo que eso nos va salvando.
Solo trabajo y mas trabajo, es el unico camino. Y ser fiel a uno mismo.Sigue Avelina, alguien tiene que decirlo, y jovenes como Lenin se van acercando ...

Iván FD dijo...

excelente.
lo he colgado en mi muro de fb
un abrazo

Lector horrorizado dijo...

Que hay mediocres en el mundo del arte, no me cabe la menor duda. Lo que ya no veo tan claro es este despotismo del arte contemporáneo que apunta usted en su artículo. Supongo que eso va por zonas geográficas o países. Pero ojalá fuera como dice y que el arte, aunque fuera contemporáneo, impusiera su ley a golpe de gullotina. La realidad, me temo, es peor que todo eso. El artista, en la actualidad, no tiene ninguna significación social. Quizás nunca la ha tenido. Y, en mi opinión, eso es una oportunidad inmejorable para que los artistas de verdad prevalezcan. Sólo aquellos con un estilo personal y una fuerza de voluntad suficiente sobrevivirán a la mediocridad. Eso sí, no ganarán dinero con el arte: tendrán que pagar las facturas con otros empleos. Pero cuando trabajen en su obra lo harán libres de ataduras y haciendo aquello que su necesidad mental y emocional les designe. Lejos de modas y estéticas efímeras. También le he de decir que tiene usted una fijación excesiva con el arte contemporáneo. No todo ese arte es malo, y muchos artistas de este presunto estilo, saben dibujar y componer mejor que muchos artistas figurativos. Soy testigo de ello. Digo presunto estilo, porque para mí "contemporáneo" es todo el arte que se realiza en la época actual. Y eso incluye todas las tendncias artísticas. Pero las fóbias son libres, usted tiene las suyas y yo, seguramente, tengo las mías. Cada uno debe asumir sus miedos y sus repulsiones.

Carlos-Gravedad Cero dijo...

Eso se llama hablar con un par...así de simple.Raramente me he sentido más de acuerdo y más identificado con una postura frente al problema que la palabra Arte plantea. Mis felicitaciones por tu claridad de pensamiento, hacen falta muchas personas con esa claridad para rescatar lo que pueda quedar.

Anónimo dijo...

Avelina, he seguido su blog por algún tiempo; considero que el problema no solo obedece a razones materiales, sino que el fondo de todo esto corresponde a la poca o nula espiritualidad de los artistas. Estos artistas han sustituido la espiritualidad con el cinismo, no pueden tener otro calificativo éste grupejo de farsantes.

Cuando estudie en la ENPEG fui testigo del radical cambio en los planes de estudio y la incorporación de nuevas tendencias del arte conceptual, no objeto la validez de esto, pues si bien a los alumnos se les orientaba al plagio, es responsabilidad de cada artista de decidir la profundidad de reflexión y compromiso dentro de la producción de su obra.

No se orientaba a los alumnos a ahondar en su propia reflexión de lo que se trataba era de imitar a las propuestas aceptadas en las bienales internacionales.

Creo que eramos pocos los que manifestábamos excepticísmo ante la verborrea y sabiondez de curadores, artistas e historiadores de arte cuyo objetivo era trasformar definitivamente la producción artística de los alumnos ¿Que podían hacer chicos que provenían de tener un acercamiento al arte desde la provincia? su universo artístico rondaba planos completamente periféricos; estos imbéciles trataban de trasformar un mundo lleno ignorancia provincial en artistas contemporáneos.
Ocurrió que los alumnos para pasar las materias, darle por su lado a los maestros y tener oportunidades de intercambio centraron su ejercicio en el descarado plagio, crearon miniaturas de Demian Hirst, Janis Kunelis, Jean Michel Basquiat, Joseph Beuys etc.

El arte requiere un grado de integridad que dista mucho del plagio.

Anónimo dijo...

Felicitaciones! Es todo lo que quería decir en años y no sabía cómo!

50pescados dijo...

Avelina, sol y viento. Iluminàs e impulsàs a miles de artistas invisibilizados por la nebulosa de la estupidez reinante.
Celebro tu existencia, desde el fin del mundo habitado. Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina

Gebú (Gerardo Bustos) dijo...

Cuanta razón tienes Avelina !!!