domingo, 16 de enero de 2011

KAFKA, KUPER Y SAMSA


“Cuando Gregorio Samsa despertó esa mañana de sus turbadores sueños, descubrió que estaba transformado”.
Es el comienzo de Metamorfosis de Franz Kafka, tal vez uno de los mejores inicios de la historia de la literatura. A partir de ahí puede pasar lo que sea, y sucedió. El miedo es una forma de entender el mundo. El artista Peter Kuper, autor de varias novelas gráficas e ilustrador del Times y el Newsweek, realizó una novela gráfica a partir de esta historia.
Con las herramientas de la novela gráfica, Kruper hace del relato de Kafka una versión que iguala el movimiento del cine en el desarrollo de la narración y la acción. El inicio de la novela lo escribe sobre una página negra con tipografía blanca, es un telón que se abre para que entremos a conocer la tragedia de Gregorio Samsa.
La vida puede ser insoportable, pero a veces puede serlo más la posibilidad de cambiar. Por terrible que sea una rutina, esta nos somete a la seguridad de que, por lo menos aquí, sabemos lo que va a suceder y si tomamos el riesgo de cambiar esto puede trastornar el mundo que nos rodea, al grado de convertirlo, con nuestro miedo, en una pesadilla.
Kruper toma las ideas que van a desatar la acción y hace una adaptación que enfatiza el dramatismo de Kafka con dibujos en blanco y negro que mueve en planos que evolucionan de acercamientos a tomas abiertas.
En la pequeña habitación de Samsa, se despierta en la cama un gran escarabajo, la tensión del nuevo cuerpo de Gregorio la recrea Kuper con dibujos grandes y pequeños en los que el insecto padece su nueva condición, cree estar en un sueño, y el tiempo se va dentro de un enorme reloj de arena que enclaustra la angustia de Gregorio por estar tarde para tomar el tren, grita aterrado y se da cuenta que ya no es el mismo al escuchar su propia voz.

Los dibujos de Kuper nos meten en la histeria de Samsa, en el miedo irracional de verse distinto y a la vez estar en el entorno familiar, que para Kafka siempre fue símbolo de opresión. La narración de la voz en off la conserva en cartuchos que mete en muebles, escenografías o el caparazón del personaje creando una voz activa que se desenvuelve en las entrañas del relato, que no está al margen de la acción. Se percibe esa claridad e inteligencia con la que el director de cine Michel Haneke insertó la voz en off en su versión fílmica de El Castillo. La voz se convierte en intima y poética, cuando describe la desesperada situación de Gregorio y la inserta con tipografía blanca sobre la cerradura de la puerta, espiamos a través de la entrada de la llave, vemos el rostro del escarabajo deformado por el pánico.
La decisión de hacer la novela en blanco y negro le otorga una profundidad y veracidad terribles, la historia no tiene matices, no hay otras opciones, es una tragedia sin salida, va más allá de los colores con la dualidad de la luz y la sombra, de la línea y los negros absolutos. Esta fatalidad tonal la logra con técnica de scratchboard: sobre páginas impresas en tinta negra raspa con navajas y otros instrumentos metálicos para sacar los blancos de las luces que es el blanco del papel. Es un trazo invertido, porque lo que dibuja es la luz, y deja el negro impreso para la línea y la sombra.

El retrato del padre de Gregorio es el de un hombre horrible, con un rostro que se cambia pero conserva su aspecto repulsivo, es iracundo, frio, egoísta, robusto, con fuerza bruta para maltratar pero no para trabajar, es la figura del padre de Kafka que fue una fuente de dolor, menosprecio y miedo. La inseguridad Kafka venia de la presencia de un padre que se demostraba insatisfecho con su hijo. En sus cartas Kafka le recuerda como todo lo que el joven admiraba, su padre lo denigraba con críticas mordaces, al grado que Kafka prefirió ocultar sus gustos, como en su novela se oculta el escarabajo. Ese dibujo Kuper lo lleva a su más dura representación, es un monstruo de violencia que hace de la transformación de Gregorio en insecto, el peor de los destinos: cuando la víctima le da razones al verdugo para ser torturada.
En la creación de personajes que hace Kuper, el escarabajo Samsa inspira compasión y solidaridad, nunca es el insecto espantoso que pone a la familia fuera de sí y que se convierte en el problema sobre el que girarán lo más ruin de sus sentimientos y deslealtades. Es un insecto que sufre, que pide ayuda y que necesita de amor y apoyo para afrontar el cambio. El miedo es destructivo porque nos nulifica, ese miedo que Kafka le tuvo a su padre, a la posibilidad de irritarlo, a la vergüenza ante la realidad de ser un insecto que está siempre por debajo de sus expectativas, hizo que creara un personaje que se liberaba y purificaba en la literatura. La novela gráfica de Kuper recrea con elegancia el miedo, en una puesta en escena de dibujos con personajes esperpénticos en su mezquindad.
Publicado en la Revista Antídoto

3 comentarios:

Fraga dijo...

Me quedo con los dibujos de Crumb sobre La Metamorfosis de Kafka.

Un bálsamo tu blog.

Mayorga dijo...

Estimada Avelina, es una muy grata sorpresa conocer tu manera de pensar sobre el arte contemporáneo. Hasta hoy solo sabía de ti por medio de críticas a tu persona pero no había tenido el placer de saber realmente quien eres y qué absurdas son tales críticas.
Me gustaría hablar contigo o al menos tener contacto, pues no vivo en México. Me gustaría poder tener alguna charla para un proyecto sobre crítica de arte contemporáneo que estoy planeando.
Un abrazo de un desconocido.
E.S. Mayorga

Marcos Sanchez Ramirez dijo...

Muy buen texto.
Hace poquísimo tiempo descubrí el blog, es usted muy clara en lo que cuenta.
Gracias.