domingo, 24 de octubre de 2010

MAX ERNST, UNA SEMANA CON SADE


“¡Qué coraje, y qué espíritu hay tener para haber gustado, como vos, de todos los placeres! Solo al hombre de genio está reservado quebrar todos los frenos de la ignorancia y la estupidez.” Dice Madame de Saint-Ange en la Filosofía del Tocador del Marqués de Sade mientras presencia como Dolmance sodomiza a una joven para enseñarle los verdaderos misterios del orgasmo.

En la colección de collages que realizó Max Ernst para su novela gráfica surrealista Una Semana de Bondad, Une Semaine de Bonté, el desarrollo de las escenas está dividido en siete días y siete elementos capitales, relacionando la creación del mundo con la creación de las pasiones. Siento, luego existo. La toma de conciencia se hace a través de las emociones que puede despertar la posesión. El que posee, es. Y ser poseído se convierte en la fellatio. Para el personaje de Sade, Dolmance, la enseñanza del libertinaje se divide en: la sodomía universal, las imágenes sacrílegas y los gustos crueles, en versión pasiva y activa, está puede ser la sinopsis de las 184 collages de Una Semana de Bondad.
Alucinaciones y delirios sin prejuicios, en donde el éxtasis es expulsión de fluidos que inundan habitaciones, muelles y casas, en los que los personajes flotan, midiendo su pasión con el nivel que alcanzan sus eyaculaciones, los cielos son vulvas voraces que se tragan en remolinos centrífugos a bellas jóvenes de senos redondos, celestinas de velos negros y tipos elegantes. El Marqués de Sade fue un ícono del surrealismo, el poeta Paul Eluard denunció: “Por haber querido dar al hombre civilizado la fuerza de sus instintos primitivos, por haber querido liberar la imaginación amorosa, y por haber luchado desesperadamente por la justicia, y por la igualdad absolutas, Sade fue encerrado casi toda su vida en la Bastilla, Vincennes y Charenton”.

El asesinato, la tortura, la zoofilia, la mentira, los juegos macabros y la nula diferencia entre el bien y el mal, hacen que los collages se conviertan en ilustraciones de los principios esenciales de la filosofía de Sade. Escenas que recrean los retos eróticos de las 120 jornadas: una joven se desnuda dentro de un mausoleo para ser poseída por hombres con cabezas de gallos, mientras otra espera su participación en la orgía dentro de un ataúd. En la serie Azul, de elemento la sangre, el protagonista de la narración es Edipo, y se centra en la intriga de los personajes y el asesinato. Mujeres tocadas con nidos cargados de huevos y hombres-pájaros. La madre que atormenta, posee, viola, devora, que invita a hacer de la maternidad un amasiato y el hombre asesino que ciego se libera. “¿Qué relación puede haber entre aquella que me ha puesto en el mundo y yo?” Pregunta Sade. Edipo se pudo mirar a sí mismo hasta el momento que se sacó los ojos.
“El individuo sincero fracasa en medio de una sociedad de gente falsa, es necesario mentir para lograr un poco de felicidad”, advierte el Divino Marqués y los personajes de Ernst con alas negras murmuran, conspiran, en medio de salones burgueses sodomizan a un sirviente y las damas con caparazones de moluscos traman sus aventuras en intimidad cómplice. La muerte-madre con alas diabólicas se despide de su hijo con un beso y lo entrega a un cirujano, un hombre con cabeza de concha-pájaro fornica a una mujer, fetichismo, látigos, dragones como mascotas fieles, hombres con cabezas de león que seducen jovencitas que muestran sus senos complacientes.


El placer es para Sade la puerta del conocimiento, la ignorancia se apodera de quienes no saben nada de sus emociones, de sus deseos y del camino para satisfacerlos. Una Semana de Bondad fue realizada durante una estancia de Ernst en Italia, un trabajo obsesivo que llevó a cabo en sólo 3 semanas de recorte, retoques con pumilla y de establecer la narración. Estas láminas realizadas con grabados de novelas románticas de folletín del siglo XIX y libros de anatomía, poemas de Milton ilustrados por Doré, entre otros, demuestran que el caos de las orgias sucede con un orden implacable, como lo establece Sade en sus reglas para las 120 Jornadas. En el placer no existe la coincidencia, todo ha sido planeado, calculado, como en estos collages, degenerados por decisión.
Publicado el 23 de octubre del 2010 en el suplemento cultural Laberinto de Milenio Diario.
Collages de la novela gráfica de Max Ernst, Una Semana de Bondad, Une Semaine de Bonté.