miércoles, 8 de septiembre de 2010

ANALIZANDO EL ARTE



El National Research Council de Canadá en asociación con El Centro de Restauración de Museos de Francia analizó con un scanner de color en 3D a la Mona Lisa. La obsesión que provoca 500 años después de pintada, la obra de Leonardo ha motivado estudios científicos, recreaciones literarias, investigaciones históricas además de inspirar leyendas y estudios psiquiátricos del personaje que posa impenetrable y sonriente. Este escaneo se llevó a cabo con la intención de conocer la técnica con la que Leonardo realizó el sfumato que le da un ambiente de misterio y hace inasible la atmosfera de la obra. El sfumato se logra con la aplicación de cientos de capas delicadas de pintura, una sobre otra, difuminando los bordes, como si fueran de vapor o humo. Esta técnica ha sido imitada y estudiada por muchos artistas, pero la perfección que alcanzó Leonardo es lo que intriga a estos investigadores científicos. La conclusión solo acrecentó el misterio: no hay truco, es únicamente la maestría del artista, su sensibilidad, su mano.

Esto me lleva a pensar, si lo que ahora tenemos como arte contemporáneo va motivar investigaciones tan profundas. ¿Usted cree que van a crear un scanner más eficiente para ver las micro fibras de unas esculturas con mierda de elefante, o para ver que hay detrás de una instalación de ropa sucia de falsos guerrilleros? O tal vez ¿escribirán leyendas y novelas de millones de ejemplares que centran la historia en el misterio de una caja de cartón vacía? ¿Será posible qué los científicos estudien la construcción molecular del material con el que se realizó una instalación de tickets del supermercado? ¿Qué equipo científico va a investigar si la instalación de envases de pet vacíos es de refresco de cola o de sabores? Las obras que son de “materiales encontrados” -que es el eufemismo para llamar a la basura- ¿motivaran a la ciencia y a la literatura siglos después como lo ha hecho la obra de Leonardo y tantas obras del gran arte? ¿Usted se imagina que así como han buscado la fórmula del barniz marrón de Leonardo van a buscar el origen de una instalación con una patineta rota amarrada a una piedra? ¿Cree que la ciencia va a invertir sus recursos en estudiar la pintura de aceite que aplicaron a unos rines? ¿Profundizarán en el impacto que pinchó una colección de pelotas rotas?

Ese es un buen parámetro para pensar en lo que se ve y se adquiere, si usted percibe que esa obra dentro de 200 años no va a tener razón de ser en el museo o en la galería, ni la compre ni la admire. Lo que sí creo que van a inspirar estas obras dentro de años son estudios sociológicos y psiquiátricos que desentrañen por qué el arte contemporáneo desdeñó al talento y la belleza, por qué tuvimos una sociedad acrítica que no fue capaz de decir en voz alta que esas manifestaciones, además de ser una estafa, ofendían a la inteligencia. Una vez analizado el fenómeno valdría la pena que lo olvidaran y buscarán de nuevo la creación y el arte que nos emociona y que trasforma nuestra visión de la realidad. Esto nos dice cómo el arte ha perdido el lugar que tenía al lado de la ciencia como uno de los pilares del pensamiento, para convertirse en una manifestación de la ocurrencia fácil y la estulticia.

Publicado en El Semanario.