lunes, 1 de febrero de 2010

MELANCOLÍA Y LUJURIA




Retrato de Pietro Aretino, Tiziano.

Retrato de Lady Selina Skipwith, Sir Joshua Reynolds.

Retrato de Vicenzo Anastagi, del Greco.

La lectura y la masturbación son vicios privados. Ese era el gran vicio de Lady Jean Skipwith, dueña de la biblioteca más grande del estado de Virginia, en Estados Unidos. Hija de la Ilustración, en 1788 su colección ya era conocida en Europa de donde mandaba traer principalmente volúmenes de novelas románticas escritas por mujeres y novelas góticas. Esta mujer que bebía la ficción como una vida paralela, heredó este vicio a sus hijos que lo vivieron en una forma de esquizofrenia, mientras sus lecturas los acercaban a un lugar ideal la realidad los arrojaba de él. Su hija Lady Selina Skipwith, una Madame Bovary con la vida construida por novelas, se enamoró de un hombre pobre, pero su madre fue más pragmática: “con lo que ese hombre tiene no puede vivir un canario”. En la Frick Collection está el retrato de Lady Selina que hizo el gran artista inglés de la época Sir Joshua Reynolds. Es perturbador ver la infelicidad en el rostro de Selina, los ojos febriles, las ojeras rojas, la mirada abandonada y débil, sugiriendo su llanto fácil tiene un pañuelo en la mano, podría ser tuberculosa y estar a punto de morir. Sir Reynolds era reconocido por la belleza y el noble parecido que daba a sus encargos, sin embargo este retrato denuncia desdicha, la delicada fisionomía de Selina hace más profunda su vulnerabilidad. Finalmente Lady Jean casó a su hija con un hombre mayor y rico y cerró esta historia como en las miles de novelas que ella devoraba, infeliz y trágica.

En otra sala de la Frick está el retrato de “El Divino” Pietro Aretino que realizó el Tiziano. Grandes amigos, Aretino se quejaba de esa pintura, no le parecía suficientemente lujosa, a pesar que afirmaba que el cuadro “respira y vive como yo”, el vestuario no reflejaba su posición. Algo comprensible para quién sin pudor le pidió el capelo cardenalicio a Paulo III y a Giulio III primero con halagos y más tarde con injurias. La obra de Tiziano revela el carácter impetuoso y atrevido del poeta, no mira de frente, está de perfil, escuchando su soneto “Más no pudiendo yo ser toda coño, como tu tampoco ser todo verga”. Lleva pieles y la barba larga y cuidada, y una cadena de oro gruesa exhibe el rango y la riqueza de un escritor que vivió exclusivamente de su pluma. Gran colorista, Tiziano aborda la obra con tonos rojos y ocres dorados que hacen cálida la atmósfera y baña con una leve luz al modelo sobre un fondo gris desvanecido. Tiziano pintaba a Aretino en su propia casa, rodeados de las bellas amantes de Pietro, las 9 Aretinas, que recitaban los sonetos lujuriosos del poeta “Por la popa tu solo gozarías, más por delante gozamos los dos”. Los dibujos de Tiziano de amantes procurándose placer desnudos y absortos, los realizaba en las orgias de Aretino “Tan a mi gusto jodo, que quisiera no acabar”. Aretino reprochaba a Tiziano que por el precio de la obra le podría haber pintado más ornamentos, conociendo la trayectoria de Aretino que pedía un caballo por cada soneto, reclamaba capas y pieles por unos párrafos, y recibía cartas del Cardenal de Medici cediéndole a una amante para probar su aprecio por el poeta, no creo que le haya dado ni un escudo a Tiziano por sus retratos. Entre las virtudes de Aretino no estaba pagar sus deudas, además consideraba que si fue él quien había introducido al Tiziano en la corte y lo presentó con Papas y Cardenales, príncipes y comerciantes, merecía un trato preferente.

En la Frick Collection el gran evento es la remodelación de la sala donde se encuentra el retrato del héroe del Sitio de Malta Vicenzo Anastagi, realizado por el Greco. Cambiaron las tapicerías por un terciopelo mandarina salmón que resalta espléndidamente los colores de las pinturas. La iluminación es más favorable y hay asientos para ver las obras más tiempo como lo deseaba Henry Frick, su fundador. En el New York Times mereció la primera plana esta transformación. Abierta después de varios meses de trabajos, podemos ver hoy como con gran atrevimiento y elegancia Vicenzo viste armadura y calzones verdes para su retrato, resaltando sus medias blancas, orgulloso de pertenecer a esa gesta y sobrevivir para posar ante el Greco. La poesía ha sido mi verdugo, llora Aretino.

Publicado en Laberinto de Milenio Diario el sábado 30 de enero del 2010

Frick Collection, Fifth Avenue and 70 Street.

Colección Permanente.