sábado, 14 de agosto de 2010

EL SUICIDIO









Edouard Manet, John Everett Millais, Henry Wallis, Gustavo Monroy, David, Arturo Rivera, Antoine Wiertz, Guido Cagnacci, Jean François de Troy.



El suicida se enfrenta con la eternidad. Representar el momento de la decisión irreversible y trágica de marcharse, es una de las obsesiones del arte. Entre el hastío, la desolación y la histeria, son imágenes en las que el reposo o el instante previo al acto voluntario de la muerte quedan suspendidas y perpetuadas. El artista comparte con el suicida el enfrentamiento con la inmortalidad, la obra trasciende y sobrevive al creador, se queda cuando él ya no está; y es recordada más allá del autor. El arte es eterno y nuestra condición efímera. Entonces recrear el suicidio es un reto formidable en donde el arte cuestiona nuestra naturaleza de mortales para permanecer a pesar de la muerte.


El Suicidio de Lucrecia es uno de los más representados en la pintura, desde Lucas Cranach, Tiziano, Rubens, Artemisa Gentileschi. Es la tragedia pasional que motivó la fundación de la República en Roma, sucedió que Sexto Tarquino, hijo del rey descubre que su esposa le es infiel y decide vengarse de la burla de su consorte en la inocencia de Lucrecia y la viola con brutalidad, entonces ella se siente en la absurda obligación de salvar su honor quitándose la vida con un puñal. La versión del pintor francés Jean François de Troy es la más sensual, sobre unos hermosos senos acercó el cuchillo afilado y largo como un falo para penetrar un pecho terso y tibio.
Las mujeres suicidas son seductoras, ese valor y abandono que da saber que detrás de ese acto las consecuencias ya no importan, hace que se impregnen de la belleza de la osadía. El Suicidio de Cleopatra de Guido Cagnacci en el que la promiscua reina, desnuda, rodeada de doncellas, ofrece su rosado pezón a la serpiente que la llevará a un abismo sin retorno. La Muerte de Ofelia, que pintó John Everett Millais, flotante en medio de un pequeño arroyo, con los labios y los ojos abiertos, la locura congelada en sus pupilas, la incoherencia suspendida en la boca, en las manos unas flores y el vestido de brocado la jala al fondo del rio. El pintor belga Antoine Wiertz pintó un suicidio masculino dramático, un hombre se da un tiro con una pistola metida en la boca, el humo del disparo cubre el rostro, el cuerpo se contorsiona hacia atrás por el impacto de la bala en el cerebro, el otro brazo se extiende con los dedos contraídos, un ángel ora negándose a mirar la escena y a un lado, en una mesilla está la nota del suicida. Edouard Manet, tiene tres escenas reveladoras de la muerte y una de ellas es la de un hombre en medio de una cama revuelta, con el revólver aun colgando de su mano, la camisa blanca manchada de sangre y perforado el corazón, las pinceladas de anaranjado y rojo dispuestas con furia en la cama, los colores de la habitación y los muebles plasman una escena violenta y sin embargo, limpia, silenciosa, solitaria. El suicidio del poeta de 17 años, Thomas Chatterton pintado por Henry Wallis es la síntesis de los románticos viciosos y necrófilos, que se entregaban al láudano como a la muerte, bebían sus sueños hasta no regresar de ellos. Hay escenas heroicas como El suicidio de Sócrates de David en donde el sabio mártir con un índice señala su inocencia al cielo y recibe la cicuta de un discípulo que llora desesperado. La presencia del cadáver de Arturo Rivera, despojo de sí mismo, es Rivera que saltó por una ventana y espera la autopsia en una plancha con la boca rígida y la cabeza vendada, los ojos por fin cerrados. Los autorretratos de Gustavo Monroy con una pistola en la boca, jugando a que se mata, posando desde diferentes ángulos.
Los dioses de todas las religiones son una invención humana, y entre las características que les hemos otorgado está la inmortalidad. Seres mortales inventan dioses inmortales para contradecirlos. Al representar el suicidio la condición de ser creador se convierte en venganza. El artista se comporta como ese dios iracundo que atormenta a los monoteístas, un gozoso destructor de su obra y representa ese instante de autoinmolación con placer morboso. El suicidio está estigmatizado porque es la única desobediencia que no recibe castigo, es la rebeldía que no ve sus consecuencias. Renunciar a la vida es la revancha que impone orden al caos.
Publicado en Laberinto de Milenio Diario el sábado 14 de agosto del 2010.

6 comentarios:

Memo Sepúlveda dijo...

QUERIDA AVELINA. TUS ARTICULOS EXCELENTES COMO SIEMPRE........ERES LA UNICA CRITICA QUE SE EXPRESA CON VERDAD, CLARIDAD Y VALENTIA. VAS SOLA PERO MUCHOS MAS DE LOS QUE IMAGINAS TE SEGUIMOS PASO A PASO, Y TE ADMIRAMOS. ACABO DE LEER EN REPLICANTE: CALLATE AVELINA! MUY JUSTO, TE MERECES ESTO Y MAS, AUNQUE SABES MUY BIEN LA POSICION QUE OCUPAS Y LA IMPORTANCIA DE TU ACTIVIDAD. CUANTOS ENEMIGOS QUISIERAN ARROJARTE AL ACIDO Y DESAPARECERTE, PERO A NINGUNO SE LE VE EL PUÑO, NI EL NOMBRE, AUNQUE TODOS SABEMOS QUIENES SON.......
UN ABRAZO FUERTE, FELICIDADES Y ADELANTE.
GUILLERMO
PD. OJALA DENTRO DE TODAS TUS ACTIVIDADES, PRONTO NOS ANUNCIES LA PUBLICACION DE UN LIBRO CON TODAS CONSIDERACIONES SOBRE EL ARTE. SERIA DE UN GRAN VALOR. NO SABES A DONDE QUIERA QUE ME MUEVO ESCUCHO COMENTARIOS POSITIVOS SOBRE TU TRABAJO CRITICO, DE TANTOS VALIOSOS TALENTOS, VERDADEROS ARTISTAS, Y DEL PUBLICO SENSIBLE, QUE TE ESTAN SIGUIENDO, SINTIENDO TU APOYO Y ENTENDIMIENTO A TRAVES DE TU ESPERANZADORA OPINION..

Lenin Rojo dijo...

Hola Avelina muchas gracias por tu artículo sobre el suicidio va siendo uno de los pocos derechos humanos que nos quedan.En vez de pensar que es cobardía es una de las maneras mas legítimas de defender la integridad y es siempre una protesta
contra la tiranía de la enfermedad, la vejez y la locura

Mario Albarracín dijo...

Excelente. Como siempre.



Veamos que opinas de esto:

http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/08/19/_-02207411.htm

¿Existe un periodismo conceptual también?

Nadezh! dijo...

Avelina, te invito a tí y a todos tus lectores a ver la primer cápsula de ARTE AL MINUTO.

http://nadezh.blogspot.com/2010/08/arte-al-minuto-capsula-no-01.html

Saludos!

Avelina Lésper dijo...

Les recomiendo la cápsula de Nadezh, es muy ilustrativa y es la primera de una serie.Mas tarde viene el curso de curador.

pilar baselga dijo...

La historiografía no suele hacer mención de la suerte que corrían las mujeres violadas en la antigua Roma: una mujer violada era sospechosa de haber provocado la violación o de no haberse defendido bastante, o gritado bastante; por ello eran condenadas a muerte. Lucrecia se suicidó porque era lo habitual, las mujeres romanas preferían suicidarse a ser quemadas vivas. De esto me enteré al leer la magnífica "Historia de la vida cotidiana", dir. por G. Duby, tomo I.