miércoles, 30 de junio de 2010

FERIA DE ARTE DE BUENOS AIRES Y EL SALÓN DE LA SEÑORA VERDURIN


5% de Alicia Herrero, 3,000 dólares en la Feria de Arte de Buenos Aires.
La relación precio calidad es uno de los análisis que ubican con más certeza el fraude que significa el arte contemporáneo. Ante las reseñas oficialistas de las ferias como Art Basel en las que los articulistas y críticos hacen abstracción de los objetos que están viendo, lo que cuestan y lo que en realidad deberían valer, la única opción es hacer análisis paralelos al fenómeno de los medios ubicando la cotización de la obra y describiendo lo que cada obra es. Daniel Pérez, crítico y analista de arte, visita la feria de Buenos Aires y nos da un recorrido con descripciones y precios, como un trozo de tela oscura en 6,500 dólares, licuadoras conteniendo pintura a 8,000 dólares cada una. El texto muy acertadamente se titula Arte BA y el salón de la señora Verdurin en una referencia a la novela de Proust y esos personajes pretenciosos amigos de Odette de Crecy. Por favor no se lo pierdan el link del blog de Daniel es http://arteytextos.blogspot.com/ y además tiene textos sobre pintura muy interesantes.



domingo, 20 de junio de 2010

WILLIAM KENTRIDGE, FIVE THEMES




William Kentrigde, grabados en punta seca para La Flauta Mágica de Mozart.
“Enemigo del pueblo” fue la condena que el stalinismo aplicó a Dimitri Shostakovich por su obra musical; sus operas La Nariz y Lady Macbeth fueron prohibidas. William Kentrigde inspira sus grabados en el ritmo golpeante, melancólico y nostálgico de Shostakovich. En el Museum of Modern Art de Nueva York realizaron una exposición con los grabados de gran formato, películas y escenografías de Kentridge. Las películas son secuencias animadas de cientos de grabados que él realizó: puntas secas, aguafuertes, en los que mezcla otros dibujos y hace que el poder se transforme en secuencias de botas en blanco y negro que marchan y se convierten en animales. Bestias vociferando palabras que se caen a pedazos. El totalitarismo exhibido en grabados acompasados con los acordes furiosos y cortantes de Shostakovich.
Cuando Kentridge estudiaba padecía pintar al óleo, sufría la aplicación del color, la fatalidad de la obra única, de la ausencia de secuencia en la narración. Entonces encontró el grabado y se volcó lleno de placer en imágenes que no terminan de transformarse, que evolucionan y se eternizan en la infinita posibilidad de la monocromía. Las animaciones de Ubu Rey de Jarry basadas en su propia imagen desnudo, son de tal veracidad en el manejo del blanco y negro que la primera impresión que causan es la de un actor real en un filme antiguo. Para romper la ilusión, Kentridge altera algunos cuadros y denuncia que son grabados realizados animados que cumplen la misión de no detenerse como lo hace el tórculo que los imprime.
Para Kentridge el grabado es un dibujo rápido que arranca las luces del papel para mostrar las líneas con dinamismo. En una de las salas montaron el teatrino con el que Kentridge diseño la dirección y producción de la ópera La Flauta Mágica de Mozart para el Theatre Royal de la Monnaise en Bélgica y para el Metropolitan Opera House. La Flauta Mágica es un rito de iniciación, muchos de sus símbolos están cargados del secretismo y la mística masónicos. La incursión en la rebeldía del conocimiento es una batalla arriesgada, interna y misteriosa que se hace en contra de todo. La Flauta Mágica narra a través de una historia de amor, la lucha de la luz de la inteligencia contra la oscuridad de la ignorancia. Tamino, tiene que elegir en el palacio de Sarastro entre tres puertas que llevan a la sabiduría, la razón o la naturaleza. Que son las tres preocupaciones de los filósofos de la Ilustración, los ateos naturalistas, que buscaban la sabiduría ejerciendo la razón, la discusión, la investigación. No se necesitaba más dios que la naturaleza y sus bestias, sus cambios y portentos.
No eran tiempos de tragarse dogmas, eran tiempos de razonar, de pensar, de disentir para llegar a la verdad. Indudablemente tiempos lejanos, hoy que la mediocridad es una dictadura implacable. Para Kentridge el mensaje es la forma; la única vía de expresión es la imagen. Diseñó una cámara negra en un teatrino de varios telones de gasas trasparentes superpuestos. Esta cámara crea profundidad y ubica ese mundo fantástico en el que sucede La Flauta Mágica en medio del universo, casi flotante. La narración de la obra la realiza con cientos de grabados filmados que traza sobre negro sacando la luz con líneas blancas y que proyecta sobre los telones.
Al filmar estas imágenes en secuencia las líneas son luces se mueven como rayos y crean túneles, entradas con columnas, pájaros que vuelan por la boca del escenario al ritmo de la música, rinocerontes que bailan seducidos por el flautista. Lo que Kentridge logró fue que la música y la escenografía filmada fueran la opera misma. Presenciamos el espectáculo de los grabados en movimiento sin la actuación de cantantes, acompañados por el audio de la ópera y sucede un espectáculo prodigioso: la opera vive y estalla a través de los dibujos, a través del juego de iluminación que crea al alternar fondos negros y blancos, líneas geométricas, figuras y personajes. Esta enorme puesta en escena lleva el grabado a la dimensión de la deslumbrante música de Mozart. Entonces entendemos que es el arte la iluminación que buscan los personajes de Mozart, que es el arte el lugar en donde triunfa la razón.
WILLIAM KENTRIDGE, Five Themes, Museum of Modern Art. MoMA.
Publicado en Laberinto de Milenio Diario el sábado 19 de junio del 2010.


jueves, 17 de junio de 2010

USTED ES UN ARTISTA




Christopher Bücher, Dirty Socks, 40,000.00 euros. Obra de Peter Soriano, 19,000.00 dólares
Una de las bases de la sociedad de consumo es que adquirimos objetos que de alguna forma no podemos hacer, es decir, usted no puede fabricar el coche que maneja o va a un restaurante porque sólo ellos cocinan un platillo con una receta inaccesible y deliciosa.
Eso también sucede con el gran arte, comprar una pintura o una escultura, adquirir obra gráfica como grabados o litografías es porque el artista tiene un talento extraordinario que hace imposible que alguno de nosotros imite su obra. El gran vendedor que es Damien Hirst afirma que cualquiera puede pintar como Rembrandt, cuatro siglos después nadie pinta como Rembrandt pero usted si puede hacer pinturas como las de Damien Hirst.
Aproveche que hoy cualquiera puede ser artista y haga sus propias obras de arte contemporáneo. Si se pone a pensar, es absurdo pagar por algo que usted mismo puede hacer. Sin miedo a las leyes de derechos de autor copie cualquier obra y adjudíquesela, ahorre miles de dólares. Le advierto que no lo estoy invitando a delinquir, para el arte contemporáneo no existe el plagio ni el robo artístico. Si usted toma cualquier pieza de cerámica de las que dan de premios en las ferias y dice que es una obra de Jeff Koons lo que usted está haciendo es “cuestionar el concepto de la autoría demostrando la invalidez del artista como creador único”.
Cuando en 1963 la Mona Lisa viajó a New York para ser expuesta en el Metropolitan Museum, Andy Warhol afirmó: “para que trajeron el original, con una copia era suficiente, nadie habría notado la diferencia”. Warhol se equivoca en relación al gran arte, pero en relación al arte contemporáneo tiene toda la razón. La última Feria Frieze en Londres vendió por 40,000. 00 euros un par de calcetines sucios de Christopher Bücher. Me imagino que usted tiene varios en su casa, aproveche y póngalos en una vitrina en la sala. En las galerías de Chelsea, instalación de teléfonos viejos, 3 piezas, de Janett Cardiff, 35,000.00 dólares.
Los videos de sus vacaciones y de las fiestas familiares que por lo general quedan horribles, no se avergüence de ellos, quíteles el audio y déjelos mal editados, en Zach Feuer Gallery tienen los videos de Tamy Ben Tor disfrazada con un bigote postizo, diciendo cosas sin sentido y valen 7,500.00 dólares cada pieza de 7 minutos, es una serie de 5 videos. Si a usted le impresiona que los directores y curadores de museos contemporáneos exponen sólo colecciones privadas para que los coleccionistas los inviten a sus fiestas, usted haga lo mismo, ponga al menos inteligente de su familia a realizar trabajos de terapia ocupacional y recolecte sus “obras” y exhíbalas en una fiesta en su casa, puede asignárselas a otro artista, es parte de la reflexión destruir la idea del autor como dueño intelectual de la obra. Y como dice Warhol, nadie va a notar la diferencia.
Si sus sobrinos rayan las paredes de su casa cuando van de visita reprima sus instintos asesinos y entrégueles varios botes de pintura de espray, además el chemo los va a poner inspirados, porque una pintura de Peter Soriano de un cochecito pintado en la pared de su casa le puede costar 19,000.00 dólares, y es una ganga, si usted quiere que el asistente de Tracy Emin le pinte en su pared la palabra Fuck, le cuesta 90,000 euros. Ya sabe, póngase creativo y ahorre.
Publicado en El Semanario, en la columna Arte y Dinero el jueves 17 de junio del 2010.
NOTA. Chemo: solvente tóxico. Ingrediente de las pinturas industriales, es utilizado como droga.

sábado, 5 de junio de 2010

COYOTES


Copyotes, xilografía de EKO.

El mercado del arte contemporáneo basa gran parte de su trama comercial en el apoyo de los museos. Saatchi, el publicista creador de este boom del arte basura, cuando presta una pieza a un museo exige que además exhiban otras piezas de su colección particular para que se revalúen. Jeff Koons vende a precio especial a los museos la primera pieza -de sus cientos de obras que fabrica en serie- para que se cotice en el mercado y las siguientes cuesten más al público o en las subastas.
El museo es parte del aparato de marketing de estos objetos que mantienen su mentira de obras de arte a través de la publicidad. Así como la televisión es la ventana que nos dice “compra esto”, el museo es la ventana que vocifera con gran autoridad: “esto es arte”.
Los museos de arte contemporáneo de México trabajan como empleados obedientes para un grupo de galerías y colecciones que dictan la agenda cultural de este país. En el recién inaugurado Museo del Chopo el “efecto vampiro” es el que realizan los coleccionistas y galerías con el prestigio, la misión y el presupuesto del museo. Literalmente hicieron ese museo para vender los saldos que no pudieron colocar en Zona Maco, restauraron el recinto para la colección JUMEX, Coppel y galerías que venden arte basura. El MUAC es la sucursal de la colección JUMEX, de la colección Charpenel-Corpus y de cualquiera que se le ofrezca un espacio para sus objetos, ahí tienen a la Máxima Casa de Estudios a su disposición. En el Museo de Arte Moderno la exposición Bella y Terca no está curada por su director Osvaldo Sánchez, los curadores son las galerías que llevaron pinturas de bolitas, cromos de cebras y pinturas de cochecitos. Las becas que otorga el BBVA Bancomer en el Museo Carrillo Gil, son para patrocinar artistas elegidos por galerías.
Los museos estatales y universitarios trabajan afanosamente en revaluar colecciones privadas armadas con ocurrencias y cosas encontradas en la basura, sin valor artístico, llevándolas de gira, colocando a sus artistas en museos extranjeros. ¿Quién sale ganando? El arte no gana, la cultura tampoco y mucho menos el público. Los que sí se ven altamente beneficiados son los galeristas y los coleccionistas que logran que sus piezas valgan cada día más gracias a que la UNAM y CONACULTA les entregan sus instalaciones, la burocracia de los museos, la inversión en publicidad y la impresión de catálogos para que adquieran prestigio. Los talleres “para ampliar la visión crítica frente al arte contemporáneo” que imparten a jóvenes son para crear lealtad de marca, son infomerciales.
Si los intereses del arte están regidos por un grupo de empresarios, su ignorancia, falta de gusto y las galerías que les venden ¿dónde queda la vocación social de las instituciones del Estado? Así como los empresarios dictan la política económica del país, dictan también la artística. No me extraña que la Colección JUMEX se tome años en construir su museo, no lo necesita, con los museos del Estado basta. Es una costumbre pedir obra única o inaccesible a colecciones particulares para reunir exposiciones, pero lo que está sucediendo en México es otra cosa, están entregando la dirección cultural del país, la visión artística y las instituciones que la albergan, a los intereses de un grupo que monopoliza la idea de arte traficando con arte basura.
La labor de “gestión cultural” es un trabajo de coyotaje entre el museo, la galería y el artista. El curador hace la selección de obras en base a criterios que se apegan a lo que el mercado impone y lo que el coleccionista acaba de comprar. El gestor-curador-coyote apoya a la galería en su trabajo de venta introduciendo las obras al museo.
En los negocios todo es válido, mentir es un camino legal, decir que un producto es milagroso aunque sea un fraude, es una herramienta de uso cotidiano para la publicidad. El dinero no tiene ética. Pero estamos hablando de arte, estamos hablando de la formación cultural de una sociedad. La inclinación natural del poder hacia la corrupción y su aversión innata hacia la inteligencia no tiene límites, sus alianzas oscuras son metástasis. Qué gran oportunidad les ha dado el arte basura para ejercer sus filias y sus fobias.
Publicado en Laberinto de Milenio Diario el sábado 5 de junio del 2010.