sábado, 22 de mayo de 2010

MARINA ABRAMOVIC, EL MARTIROLOGIO.







Thomas Lips 1975, 2005. Banging the skull 2005. Erotic Epic 2005. Imponderabilia 1977.

El martirio y el sacrificio es una de las armas de chantaje de las religiones. Las historias de santos están basadas en la capacidad de soportar los suplicios que se infligían. El que más sufría era el más amado por dios. Simón del Desierto se subió a una columna elevándose sobre el mundo para convivir con sus llagas, pulgas y piojos; los eremitas se cortaban los dedos si tocaban a una mujer; Santa Teresa se mataba de hambre, y todo con una sola función: proselitismo del dolor. No se trataba de conmover a través de acciones reales de amor al prójimo, el fin era la cúspide del egoísmo, la arrogancia del santo: hacerse objeto del suplicio para motivar adoración y veneración. Esa es la tesis del martirologio y es la misma del performance.

En el MoMA de Nueva York está actualmente la exposición de la performancera Marina Abramovic, “The artist is present”. La acción de Marina consiste en que se sienta en una silla en el centro del Marron Atrium del museo en las horas que está abierto y durante la temporada de la exposición. En otra silla y frente a ella, se sienta alguno de los visitantes, que son por lo general estudiantes de las muchas escuelas de arte y se queda ahí hasta que ella da una señal de que se levante. 700 horas sentada a $1,000.00 dólares la hora. Como parte de la obra en una de las paredes marcan con rayitas los días que han transcurrido del performance. Prohibido tomar fotos. Esto es una de las muchas contradicciones de esta expo show, la cantidad de prohibiciones que nos imponen a los espectadores. Se supone que la intención del performance es provocar al público, pero Marina está rodeada de guardias, así que si alguien intenta abofetearla o se desnuda como “reacción” lo sacan a patadas por petición de ella.

La curaduría es la siguiente contradicción, el performance es efímero y aquí reproducen varias de sus “obras” con los alumnos de su escuela de performance de Nueva York, ¿si es efímero para qué repetirlo?, el momento de esa obra ya pasó, el supuesto impacto no sucede y la falta de sorpresa es evidente. Sus performances duran horas, se quedan ahí todo el día, inmóviles, haciendo del martirio que inflige la rigidez el valor estético. En una sala está una mujer desnuda crucificada en la pared y en una tarima está acostado un gordito desnudo con un esqueleto de plástico encima. Las otras áreas de la exhibición de este patíbulo de lujo son memorabilia, un homenaje a la desproporción ególatra y la arrogancia de una persona, muestran hasta su certificado de primaria.

La obra de Marina explota al máximo la humillación sexual, los suplicios y el lenguaje del cine porno. Proyectan los videos y fotos de ella en variados martirios. En un video simula una masturbación y se da golpes de pecho con una calavera, en otro duerme sobre una plancha de hielo, bebe buscando una congestión alcohólica, se hace heridas en el vientre con un cuchillo etc. El exhibicionismo del dolor que en las ferias o en las procesiones religiosas son ignorancia y fanatismo, en un museo contemporáneo son arte.

En una sala en el umbral estrecho de una puerta está una pareja de mujeres desnudas que flanquean los lados y al pasar el espectador necesariamente las toca. Esto ya suscitó varios percances, porque los performanceros se quejaron de que el público pasaba y que intencionalmente los tocaban. Ahora la exposición está vigilada por varios guardias al acecho creando un ambiente persecutorio. Ya han expulsado a personas de la exhibición. Volvemos a las contradicciones, si se desnudan en un lugar público, se colocan así para ser tocados ¿por qué se quejan si los tocan? Si un adolecente se emociona y pasa diez veces, por qué mutilar y censurar su reacción. Tramposa Marina provoca al público para reprimirlo y exige que saquen a las personas que vean con “morbo” su obra.

Con esta exposición Marina demostró que el performance es el exhibicionismo de alguien que cree -como los santos o el cine porno- que el suplicio gratuito es digno de admiración, que ese dolor para ganarse a dios o la fama ahora es para ganarse a los museos y su presupuesto, a los curadores y la historia del arte contemporáneo. Y como en las ferias el que más enseña, más gana.

Publicado en Laberinto suplemento cultural de Milenio Diario el sábado 22 de mayo del 2010.

Marina Abramovic, “The artist is present”.

The Museum of Modern Art, MoMA.

21 comentarios:

Donato Grima dijo...

Avelina, me parece lúcido tu comentario. Es la nada en un vaso de nada. La performance no tiene ni media idea rescatable; el circo montado es idéntico a otros escenarios contemporáneos. Una muestra más del profundo analfabetismo visual en el cual está sumergido este nuevo siglo que, todavía, no puede encontrar su camino.

Daniel Pérez dijo...

Así están las cosas, Avelina; Abramovic es una nueva evidencia de que el conceptualismo insiste en el salto hacia la nada, iniciado con el anuncio de la muerte de la pintura "porque no representa a nuestra época".
Hace un par de días citamos en el blog de Fernando O'Connor el "pensamiento" de Félix de Azúa, un reputado intelectual que hace estas increíbles afirmaciones:

"La historia del arte, con mayúsculas, está cerrada. Va a ser muy difícil que se mantengan los grandes discursos antiguos. ¿Qué vendrá? No tengo ni idea. Lo que está claro es que el arte así como se ha concebido en los últimos 30.000 años se ha acabado. (...) Los jóvenes deben inventar el Arte del mundo futuro. No será como el anterior, no te sirve para nada Velázquez. Hay que inventarse otro. Y nadie sabe lo que saldrá, si alguien dice conocer cómo será, es un estafador".

Esto es conceptualismo de manual: el hombre "sabe" que 30.000 años de arte llegaron a su fin y "sabe" que Velázquez no sirve para nada; el único detalle que todavía se le escapa es cómo será el arte que hay que inventar. Y como no lo saben, siguen intentando a ciegas: más instalaciones, más performances, más videos, más zapatos, tiburones, mingitorios y el mar de naderías demasiado vistas y demasiado aburridas; por eso los más audaces tratan de lograr alguna repercusión recurriendo a la sangre, los excrementos o los desnudos. Abramovic está en eso. Hay que felicitarla: ¡Muy bien, Abramovic! ¡Adelante con la sangre y los desnudos! ¡Se ve que usted es una gran artista! Eso sí, en la próxima performance no se olvide de agregar un poquito de caca. Mire que en Europa se está usando mucho porque tiene un no se qué de transgresor.

Nadezh! dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
H.M. dijo...

Si los curadores y los críticos de arte ultracontemporáneo le llaman condescendientes a la pintura arte "retinal" entonces el performance deberá ser arte "hormonal o glandular", pues sólo apela a las pulsiones límbicas: miedo al dolor, gratificación por el sexo, gregarismo entre los que estamos vestidos y los desnudos. O simplemente lo podemos catalogar como "arte morbosal o masturbatorio", y allí metemos todas las acciones exhibicionistas y autodestructivas que hoy denominan como arte. Cómo olvidar a la artista Tracy Emin metiéndose monedas, billetes y toda clase de objetos del suelo por el coño. "I'm genuine" dijo la Emin, con toda la autoridad que le otorgó uno de los actos mas genuinos de auto degradación de los últimos tiempos.

Pablo Bruera dijo...

no seas injusta con el cine porno, es más divertido que estas performances... aunqu no lo exhiban en el MOMA.

Carlos Vargas Pons dijo...

Avelina, la forma tan generalizada y banal con la que describes a los santos solo refleja la tremenda ignorancia que padeces al respecto de ese complejo y amplísimo mundo. Tengo 20 años pintando y estudiando la historia del arte, alrededor de 10 hrs diarias y desde hace 4 años leo todas las vidas de santos que caen en mis manos (quien mejor que tú para saber que existen especimenes aún más raros que yo en este mundillo del arte). Es decir, sé de arte y sé realmente algo de santos. Si como dices “El exhibicionismo del dolor que en las ferias o en las procesiones religiosas son ignorancia y fanatismo, en un museo contemporáneo son arte” últimamente en los medios de comunicación, la crítica a todo lo que huela a religión, y más a catolicismo, es sinónimo de verdadera “intelectualidad” y casi una nueva forma de arte, se ha vuelto el terreno en el que con regocijo y una voluptuosa y vulgar certeza de ser aplaudidos por el grupo de intelectuales con los que vale la pena alinearse, pisan hasta el cansancio, pensadores como tú. Eso sí, te auguro un éxito rotundo con tus editores y con la gran mayoría de tus lectores. He seguido tus críticas y creo que parte de tu guerra es contra aquello sin fundamentos que al presentarse de manera escandalosa y polémica, vende y vende muy bien, opacando lo que pudiera llamarse verdadero arte. Pues ahora tú caes precisamente en lo mismo, en ignorancia y fanatismo, quizá por vender tu artículo, un artículo, que aunque con sus aciertos, no es menos criticable que la obra Marina.
Carlos Vargas Pons

jansolo dijo...

A 1000$ la hora, la intención es "hacer" horas, tanto da lo que hagas ¿no?.
En el caso de una prostituta esta claro vendes tu cuerpo, aqui lo disfrazan de arte, y si consigues que haya interes pues"chapeau" ya lo tienes todo, luego viene el cuento de disfrazarlo de "solemnidad y arte".

El problema intrinseco es que hay personas que creen que esta viendo una nueva concepción del arte o que se yo, la combinación (sexo- sangre-violencia) funciona desde los circos romano.
Considerarlo arte es propio de una sociedad obscena, le pongan la etiqueta que le pongan, lo importante (en mi opinión) es que se hable de ti de la manera que sea o como sea pero que tu nombre "suene".

Anónimo dijo...

Me acuerdo con nostalgia cómo en el pasado (hace unos 10 meses atrás, que en términos del arte contemporáneo es una eternidad) la performance era considerada la escoria, la marginalidad del arte conceptual. El trabajo de aquellos que por carecer del talento para hacer instalaciones y plantear reflexiones, se refugiaban en el exhibicionismo de las más diversas patologías apenas distinguibles de los carnavales de pueblo, se le llamaba "performance". Tolerados e ignorados hasta que repentinamente y sin causa aparente alguna, a la buena señora Esther se le otorga el Nacional de Artes Plásticas, el MoMA le paga una fortuna a Marina, y se establece oficialmente el valor artístico de tal manía. Contemos los minutos en que el señor Borja Villel dedique los celosos recursos del Reina a la performance. Tenemos el privilegio de ver caer los primeros guijarros de lo que va a ser una avalancha que nos sepultará. ¡O Témpura o Mores!

Lenin Rojo dijo...

Desde que el arte dejó de importar importan los artistas y por
supuesto la facilidad y el oportunismo más rampantes, pues un artista
que no hace arte es un fraude,por muchos gestos que haga,o porque no
haga ninguno.Vomitivo es lo que tienes que soportar para poder
denunciar este complot de idiotas, me recuerdo de Otto Dix que decía
no puedo tragar todo lo que me gustaría vomitar.

Adolfo Preciado Solís dijo...

Esto me recuerda a las procesiones por la virgen de Zapopan aquí en Guadalajara; hace muchos años que no las veo personalmente pero era común el espectáculo de la gente que hacía la travesía de rodillas, los 4 Km o algo así. Había gentes que los ayudaban poniendo algún cojín o estera delante y luego, cuando la persona pasaba corrían para situarse otra vez delante de ella. Algunos llevaban pencas de nopal en el pecho y la espalda. Los que presenciaban esto lo consideraban un gran y dignísimo sacrificio y expresaban su admiración. El penitente, ahora lo veo con toda claridad, gozaba intensamente su momento. Sin embargo, en nuestra ignorancia – yo era menor de edad- creo que nadie consideró el meter esto en un museo. Cosas veredes, Sancho.
En fin
Te saludo con afecto
Me he convertido en promotor activo del hartismo.
Bye

Anxova dijo...

Quizá es en el performance en uno de los géneros en que más fácilmente se ven las contradicciones inherentes al conceptualismo:

-Se usan recursos del humor para actos en los que se exige solemnidad cuasi religiosa.

-Se usan recursos del sexo para experimentar no sé qué cosas que se supone no pueden tener nada de sexual.

-Se usan, en definitiva, recursos del arte para actividades en las que el arte está desterrado de raíz.

Donato Grima dijo...

Creo que somos nosotros los que damos entidad a estas estupideces. Recuerdo haber visto en Buenos Aires, en un espacio de arte "conceptual" -a fines de la década del 70'-, a un "Gurú" del arte sentado desnudo en un hinodoro con un cartelito que decía:-El arte es libre-. Nos miramos con unos amigos y dijimos: -Nos dediquemos a otra cosa-. Pasaron 40 años y esa "caca" hoy se envasa en algunos "lugares referentes" del arte universal y se vende.Esta mentira existio siempre. El arte no ha muerto, como lo proclaman algunos teóricos; lo que ha muerto es la honestidad, todos somos cómplices de esta estafa a los jóvenes. Mi "amiga" Marina Abramovic debe estar feliz que estamos gastando tiempo y dinero hablando de sus multi-orgásmos estéticos. Todos tenemos un diagnóstico mas o menos parecido en materia de esta cosa que pretenden vender como "arte". Propongamos una alternativa: Empecemos por no darles más "entidad" a este macaneo.

Anónimo dijo...

Avelina, en el NYT han publicado una defensa explicación de lo que es Marina y su "arte". Esta justificación está escrita nada menos que por Arthur Danto, el Zar de la filosofía del anti-arte. Pura retórica pseudo filosófica y arbitraria. Lo interesante son los comentarios de los lectores. En largos parrafadas, muchos le agradecen a Danto su lúcida explicación que les abrió los ojos y finalmente les permitió disfrutar este arte. Y otros -una minoría disidente- apenas en una frase deshechan el ejercicio como narcisista, ocioso y decadente. Pero nadie, ni los apologistas ni los detractores, ni mucho menos Danto envuelto en un marabú de retórica, han hecho la asociación con los mecanismos del fanatismo religioso como tú lo hiciste. Los comentarios del NYT son reveladores pues la mayoría lo que reflejan es una reverencia cuasi-supersticiosa ante la presencia de la señora Abramovic. ¿No debería el MoMA conservar la silla donde la señora Abramovic tuvo su trasero 700 horas? Los escépticos del arte cotemporáneo iríamos a besarla esperando el milagro de la conversión a la fe conceptual.

Fernando O'Connor dijo...

Desde mi humilde punto de vista creo que en algún sentido, a lo que se asiste en estos casos es a un hermoso diálogo entre el ego de por ejemplo Abramovic, con el ego de su teórico de turno, sin el cual no comienza la función. Algo muy apropiado para nuestra cultura, ahí donde debería haber arte, el poder pone un ego o dos y al diablo con todo. Pero eso si, a no ser fatalistas, parafraseando al gran Groucho a U$ 1.000 la hora ¡deberíamos estar contentos de de no estar tragando todo el arte conceptual que estamos pagando!
Saludos cordiales Avelina y todo mi aprecio.

mariano dijo...

Cuando empezaba a estudiar en la Facultad de Bellas Artes (me acabo de dar cuenta horrorizado que ya han pasado veinte años), este tipo de propuestas que áseguraban "interactuar" con el público y buscar su reacción eran ya la pura oficialidad artística, lo que SE ENSEÑABA A HACER en las escuelas.
Como quitarse la ropa, meterse cosas por los diversos orificios con los que ya hemos nacido, o permanecer sentado son acciones que no exigen ningún talento, ni por la parte del autor ni por la del observador, fueron propuestas que calaron rápido entre gran parte del alumnado, que recibió alborozado la noticia de que ser artista era algo así de fácil.
También son bien recibidas por una parte del público, que ve con buenos ojos el hecho de ser "de los pocos" que aprecia este tipo de cosas, infiriendo así que los que decimos que NO son arte somos los estúpidos y ellos los elegidos.
Llegados a este punto ya no estamos hablando de arte, sino de una fe religiosa, que practica sus cultos como cualquier otra, y que tiene una rabiosa intención excluyente, pero que utiliza edificios y fondos públicos, y en principio destinados a TODO EL MUNDO, para mantener su alto status.
Ni Marina Abramovich ni nadie haría este tipo de performances en una sala local, en su estudio o en otro lugar que no fuera un importante Museo.
El único logro de esta gente, que no es poco, ha sido saber colarse en los grandes espacios del arte para hacer no-arte.
Pero llega un momento en que la broma se hace insostenible.
Como bien dices en tu entrada, si lo que se busca es la respuesta, la acción del público, no tiene el menor sentido censurar o coartar esta, ni dirigirla a lo que al final se dirige, a un acto de admiración, de obligada e impostada, policía mediante, postración cuasireligiosa a una fe que sólo comparten los que, al acabar este aburridísimo show, se llevan el dinero a sus casa.

Carlos Sánchez Gutiérrez dijo...

Hola a todos: El inefable político dixit, "no se hagan bolas". John Cage ya lo dijo muy bien: " I have nothing to say, and I am saying it". Eso resume el "performance" de la Abramoviç.

El mismo día que visité el MOMA, pude ver tres maravillosas exposiciones de Cartier-Bresson, Willliam Kentridge y Lee Bontecou mientras una bola de cretinos perdían el tiempo (y los veintitantos dólares que pagaron) observando el "acto" de la Abramoviç.

Avelina: Después de todo en este blog predicamos a los conversos, así que ¿por qué no, en lugar de perder el tiempo y sacrificar espacio hablando de las falencias y payasadas de una performancera que no tiene nada que decir, nos ofreces una reseña del verdadero arte que seguramente viste en el MOMA, y que sí merece la pena detallarse?

PEH -Partido Ecologista y Humanista- dijo...

¿cuánto dinero cobra la teleñeca Marina Abramovic y su akelarre y martirilogio de teleñecos?

Alejandra Samaniego-Teyssier dijo...

La mayoria de los argumentos no están sustentados, en el primer párrafo propone una tesis para el martilogío que es desplazada al performance sin nunca sustentarlo. Afirmas que la intención del performance es provocar, según quién?
Las piezas siempre son todiadas, en todos los museos y galerias, los custodios mantienen un cierto orden que es definido por la institución no por el artista y si hubiera sido por M. Abramovic, me gustaría que ditaras la fuente y no fuera solo un chisme o especulación. Abordas el papel del público (trascendente en el performance) pero solo abordas las reacciones más primitivas e ilógicas. Y por último, respeto que no te gusten las piezas de la exposición pero hablar sobre toda una disciplina sería casi como decir que los libros viajes mentales de alcoholicos y drogadictos o que todos los gays son pervertidos. Saludos.

May O. Caballero dijo...

Habiendo pasado mucho tiempo desde esta entrada, pero a razón de la exhibición (sí, aún) del documental Marina Abramovic: The Artist Is Present, me tomo la libertd de retomar el hilo de estos comentarios:

Tengo algunas dudas acerca del mismo:

1) ¿Estuviste in situ allí en alguno de esos 700 días?

2) ¿Según qué fuentes obtienes la información de sus honorarios? Igual con esas cantidades salen las siguientes cuentas:
--> Marina Abramovic = 700.000 €
--> MoMA = 16.100.000 € (aprox. a 23 $ / 700.000 visitantes que se afirma en el docuemntal).

3) ¿Podrías igualmente citar la fuente de dónde dices que Marina hacía una señal para que la persona que tenia en frente se retirase?
Según lo que he podido contrastar, Marina solo levantaba la mano en caso de sentirse "agredida" (está claro que (le) ha llovido mucho desde su Rhythm 0 en Nápones). Pero no creo que fuera nada reprochable. Otra cosa es que la gente frente a ella no pudiera desnudarse, por ejemplo. No creo que Marina estuviera en contra de ello, de hecho tuvo que mover bastante burocracía para lograr que se re-representaran sus performances que usaban gente desnuda.

Realmente me embriagó bastante el documental, pero siempre me gusta ver otros puntos de vista, que puedan complementar el puzzle. De ahí que esté escribiendo esto ahora.

Por descontado, el martirio y religiosidad forman parte de toda la parafernalia. Precisamente de creencias es lo que adolece esta sociedad, y es con lo que alimentan seres como ella.

Una última cuestión: la crítica señala (o debe señalar) también lo necesario. ¿Podrías exponer algún ejemplo, por supuesto contemporáneo, de pieza o artista que no forme parte de esta farsa de la que escribes?

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí, un saludo y espero alguna respuesta.

¶ May O. Caballero

Nera dijo...

Me encanta la forma cruda de tu critica, sólo quería agregar que, seria bueno que Marina hiciera un performance de ese tipo acá en Venezuela, en una plaza o el metro que ahora aquí son los "nuevos espacios para el arte popular" y sería interesante la reacción del ampa ante sus desnudos, jaja!.

José Miguel Costa dijo...

El exhibicionísmo vacuo y contradictorio de Marina Abramovic: Un desnudo caro de pagar. Los argumentos que utilice no importan. Exhibicionismo hipócrita. Una actriz porno pertenece a una industria machista, pero enfrenta al público sin ocultar nada. Abramovic se reviste de intelectualidad, pero no es más que negocio caro y bienpensante.