sábado, 24 de abril de 2010

ZONA MACO 2010







Fernanda Gomes, $6,000.00
Marco Roundtree, $4,000.00
Esther Planas 6 piezas, a $800.00 cada una
Abraham Cruzvillegas, $60,000.00
Eduardo Zarabia, $40,000.00
(Todos los precios son en dólares).
From the top to hell. Una feria de arte es para apreciar en un mismo espacio desde los más grandes artistas consagrados a las últimas novedades de ahora mismo, desde obras sólidas de realización impecable y artistas con trayectoria, hasta cosas que responden a la moda y que apelan al mal gusto y la ostentación fácil del comprador. Y permite comparar la relación precio calidad. Zona Maco es arte emergente, y aunque había más pintura de oficio que el año pasado sigue apostando al coleccionista de mal gusto y al museo oficial o privado que siempre compra eso que nadie pagaría con su propio dinero. Es fácil despilfarrar dinero oficial. Los precios de este año reflejan que el mercado del arte contemporáneo va en picada. En Zona Maco la moneda de cambio es el dólar, las cantidades descritas a continuación son en billetes verdes.
Para los que les gusta pagar por el narcicismo de alguien, de Sebastián Romo, “El Lugar que ocupo en el espacio” un cubo vacío de acrílico con la medida en litros del agua que derrama cuando se mete en la bañera y las fotos de esta “acción” $10,000.00. De las artistas llamadas Goldichiari el interior de sus vaginas en resina de colores con un palito de madera que las convierte en un chupón, $1,800.00. Lo barato sale caro: pedazos de madera con un lado pintado de blanco, de Fernanda Gomes, de Brasil, $6,000.00. Para los amantes de los chistoretes, de Ale de la Puente, una escoba de 100 pesos, un recogedor de 50 pesos, y 2,000 pesos en moneditas de 10 centavos regadas por el piso, suman 2,150.00 pesos más el “talento” de la artista cuesta $12,000.00 dólares en la Galería KBK. Otra de moneditas, de Daniel Monroy monedas de diferente denominación incrustadas en raíces, $1,800.00.
De Abraham Cruzvillegas, el imitador oficial de Gabriel Orozco, sus boletos, notas de la tintorería, estados de cuenta etc, pintados en rojo y pegados en la pared, $60,000.00 otra “obra” del mismo artista: una patineta vieja, bocina descompuesta, tabla y piedra, $18,000.00. Gabriel Kuri, que no para aunque no le hagan retrospectivas en el MoMA, gobelinos con sus tickets del Superama bordados en $60,000.00 cada uno. Gabriel de la Mora, mesa con objetitos varios, como pelo, pinturas secas, etc. $50,000.00 y estaba vendida, increíble. 8 jergas para trapeadores pegadas a un palo, $4,000.00 dls y unos alambres doblados con pelotitas de goma $2,800.00 de Marco Roundtree. Cabeza de maniquí plateada, trapos y restos de ropa amarada en el cuello, $7,000.00 del dueto barcelonés Aggtelek. Tablas de cimbra pegadas y trozos de concreto, $7,000.00 de Daniel Pérez. Esther Planas recortó torpemente sus revistas pornográficas y las pegó en “dibujos” del chupacabras trazados con plumones, 6 piezas, a $800.00 cada una. Se agradece que no haya hecho más. Desde Los Ángeles, Eduardo Zarabia cree que el narco también es arte, tibor negro con dibujos de marihuana y pistolas en hoja de oro de 18 quilates, $40,000.00.
Luz neón para los que aman el ambiente de karaoke bar: de Mauricio Limón, neones chorreados de pintura, $18,000.00; hoja de papel con palabras escritas con bolígrafo que cuelga de un neón que dice “Jet set problem” de Christian Jankowski $20,000.00; anaquel de luz neón y esferas de discoteca, $15,000.00 de Alejandro Almanza. Como en los de los bufetes de quinceañeras escultura de hielo, que obviamente se derrite, con las palabras Fuck You, de Teresa Serrano, $20,000.00, y le dan los moldes para que usted mismo la vuelva hacer.
Y también había arte real. Los grabados de Richard Serra, fuertes como sus metales, en $25,000.00 de la Galería la Caja Negra. Las espléndidas pinturas de Daniel Lezama, de la Galería de Hilario Galguera, mil veces mejores que las de Hirst que han promocionado como si valieran algo, la más grande de 3.20 X 4.80 en $75,000.00. Nono Bandera, óleos de pequeño formato, $4,054.00. Dean Project Gallerie, de New York un extraordinario temple al óleo de Bryan Drury, pequeño formato, barnices impecables, con técnica flamenca, $12,000.00, lo mejor de la feria. Y la ganga de Zona Maco, un Gunther Gerzso, Muro Azul, óleo, $27,000.00.
Otra cosa, antes de comprar regatee, ya sabe que como todo el mundo es artista hay sobre oferta de obra y lo que urgen son coleccionistas.
Publicado en Laberinto de Milenio Diario, el sábado 24 de abril del 2010.

lunes, 12 de abril de 2010

JOSÉ CLEMENTE OROZCO, PINTURA Y VERDAD



Nación Pequeña. 1944. Óleo y temple sobre tela / Colección Lucrecia Orozco.

La Violación. 1926-1928. Tinta y lápiz sobre papel / Philadelphia Museum of Art.

Bajo el Maguey. 1926-1928. Tinta y lápiz sobre papel / Museo de Arte Carrillo Gil.

Nación Pequeña la del gran Orozco, que todavía le tienen miedo. En la espléndida retrospectiva de José Clemente Orozco en el Instituto Cultural Cabañas solo se explica la ausencia de las autoridades en la inauguración por el temor que aun despierta este muralista. El México de Orozco no es del pasado, es de hoy, es nuestro terrible presente marcado por la sangre, la violencia y la ignorancia, su obra es el vaticinio trágico de nuestra actualidad.

La exposición reúne temples, óleos, bocetos y litografías. A pesar de la vocación humanista de Orozco el conjunto es aplastante por la veracidad con que describe la crueldad y la atrocidad del avance de la historia. En esta obra no hay idealismo, no existe la imagen mítica de nuestro pasado, la Revolución y la Independencia son una orgía brutal de asesinatos, destrucción, abuso y muerte. Los cadáveres caen fusilados, mutilados, las casas incendiadas, mujeres de luto que lloran y otras que pétreas despiden a sus hijos. México está construido sobre el sacrificio de los más débiles.

La obra gráfica de Orozco son machetazos violentos que vienen de un pasado en la lucha, sus líneas nos atraviesan, detalla con blanco el filo de los cuchillos, las bayonetas y las espinosas pencas de los magueyes. Para Orozco el sexo es parte de la brutalidad, es parte de la destrucción de la guerra, de la inevitable miseria de los más vulnerables que en una sociedad destruida siempre son las mujeres. No hay placer, hay una inmensa desolación y crueldad, es sangrante y dionisiaca. Sus prostitutas de la Casa del Llanto, que siguió repitiendo a lo largo de su vida, son dolorosas, pobres, enfermas, basura que se utiliza y se acribilla para tirarlas en una cuneta, para descuartizarlas. Una niña espera con las piernas abiertas a su cliente en su pequeña cama. La Chata, esa mujer que se carcajea enloquecida en La Katharsis, el fresco del Palacio de Bellas Artes, se repite en bocetos y óleos, en la guerra, en el burdel, es un fantasma en la obra que el pintor mata ya al final, en sus tintas de 1948.

La serie de las pinturas Nación Pequeña, una secuencia de la violación de una mujer a manos de soldados con armaduras, cascos prusianos, la furia en la sábana arrugada, la víctima hace el esfuerzo sobre humano de alejar con su brazo el rostro de su verdugo, en otra tres hombres sujetan a la mujer desnuda para que el general la sodomice con una bayoneta, mientras que sus serviles subalternos se cuadran ante la hazaña de su jefe. Orozco no le teme a desacralizar nuestro pasado, sabe que estamos hechos de sacrificios sangrientos y que ese destino nos perseguirá siempre.

En las escenas de burdeles las putas esperan a ser elegidas, otras bailan en un ritmo soez, manoseadas y apretujadas, sudor y olor a sexo rancio, a enfermedad y alcohol. Es lo que dejan las guerras, mujeres solas, analfabetas, sin trabajo y con su cuerpo débil para vender y salir de la miseria.

Mientras otros pintores idealizaban al México folklórico y reaccionario dictado por la optimista historia oficial, Orozco describía un México real, bandolero, con la fuerza bruta como única ley. El rojo óxido de hierro es la base de sus tonalidades y lo convirtió en el color que tiñe nuestra tragedia. A pesar de añorar a la civilización como la materialización del humanismo, la justicia y la libertad, regresan a la mente de Orozco los fusilamientos de la lucha armada, los desollados que satisfacían la furia de dioses que no existen. La iglesia, las creencias prehispánicas y la demagogia son parte de la oscuridad que detona la crueldad de nuestra nación. Los países se construyen con sangre y La Victoria coronada grita delirante sobre un lago rojo, desconociendo su propio espanto. La retrospectiva de Orozco nos encara con un artista heroico, que dominaba con excepcional seguridad sus técnicas, experto en poner texturas en decenas de capas y plasmar los colores con el rigor de nuestra tierra seca. Rojo óxido, blanco áspero y negro.

Los Cuadernos de Orozco es el libro con la recopilación de sus ideas geométricas del espacio y sus técnicas del fresco, organizado y razonado por Raquel Tibol, lo presentaremos en el Palacio de Bellas Artes el domingo 18 de abril a las 12 del día.

Publicado en el Suplemento cultural Laberinto, de Milenio Diario, el sábado 10 de abril del 2010.

José Clemente Orozco, Pintura y Verdad.

Instituto Cultural Cabañas. Guadalajara Jalisco.

Hasta el 31 de julio del 2010.