domingo, 21 de junio de 2009

LA APROPIACIÓN ES ROBO


: Arriba: Duchamp, L.H.O.O.Q , Abajo: Di Matteo History Stripped Bare 2.

Distorsionar la verdad es una de las formas de mentir. Cubrir la realidad con eufemismos es pervertirla. Hoy al plagio se le llama “apropiación”, lo que se supone es el robo de la obra de otro autor es un estilo, lenguaje y hasta objetivo. En la última y efímera 53 Bienal de Venecia el “pintor” italiano Gabriele di Matteo mandó reproducir cien pinturas de los más destacados artistas chinos actuales a un grupo de copistas napolitanos que las hicieron exactas pero en blanco y negro. La obra de di Matteo -nos dice el texto curatorial de una de sus exposiciones- “es la exploración de ideas como la apropiación, originalidad y autoría, así que él no pinta en persona sus obras” Esa es la razón porque se encuentra en la Bienal, es un pintor conceptual, él sólo de vez en cuando pinta sus cuadros, en general los encarga a copistas que además les hace videos mientras trabajan. Los copistas a los que encarga estos cuadros tienen diferente calidad en su factura, los hay con un talento evidente y técnica depurada que hacen copias además de su obra personal, y los hay burdos y de pésima calidad.

Entonces lo que nos atañe son dos asuntos: el robo del trabajo autoral y la posición de la pintura como arte. Dentro del trabajo autoral es asombroso ver que di Matteo, que sólo piensa y manda hacer, es el “artista” y los que pintan son considerados copistas. Si el que manda hacer las obras ahora es el autor, significa que a Elisabeth I de Inglaterra le pertenecen los dramas históricos que le pidió a Shakespeare. Experimentando y “reflexionando” acerca de la autoría está otra posibilidad, alguien comisiona un retrato, Gertrude Stein a Picasso, entonces la autora es ella, no Picasso. Y podemos ir más lejos, los escritores mandan a hacer un libro a otro escritor o lo copian sin que eso sea indigno.

¿Qué sentido tiene el arte sin la creación? Ninguno. Esto es convertir al arte o a obras terminadas en ready made. Basta comprarlo hecho o mandarlo hacer. El ready made ya es una forma de apropiación, no hacen los urinarios, se los apropian. Es muy común que en el arte contemporáneo se plagien entre ellos, y ver que todos usan mierda, objetos y hay cientos de cajas de cartón etc. Pero eso es basura, copiar y robar arte es otra cosa. Por un lado se adueña del trabajo de los pintores napolitanos y por otro plagia el trabajo de los pintores chinos. En un fenómeno religioso de transustantación se convierte él en autor y la obra de otro artista en obra suya y en un acto de fe el público tiene que creer que sí es de di Matteo. La tradición de hacer copias se remite al aprendizaje, al homenaje, la competencia entre artistas y a nivel comercial es para satisfacer un mercado kitsch, esto último nunca ha sido considerado arte. Ese es el siguiente punto.

La Bienal de Venecia y sus curadores al aceptar pintura de ínfima calidad como arte, solo porque está amparada del concepto “reflexionar acerca de la autoría y la apropiación” está demeritando a la pintura de artistas. Porque la pintura es un concepto que se materializa en colores y formas, ese concepto es estilo, imagen, composición y lenguaje. Una pintura no sólo debe estar bien pensada, debe estar bien realizada. Separar una cosa de otra y dar énfasis en el concepto sobre la realización es denostar a la pintura, hacerla un trabajo de obreros, no de artistas. ¿Por qué cambiar la ética autoral y el sentido de la creación? Para que un pintor que usurpa obras participe en la Bienal de Venecia como artista conceptual.

La obra de di Matteo es un ready made mediocre que se queda corto en su intento. Le sugiero a di Matteo que aproveche que vive en Italia y se olvide de los pintores napolitanos, que se apropie del Éxtasis de Santa Teresa del Bernini, y de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel. En un acto totalmente conceptual, va y les pone su cédula escrita por un retórico curador, con todo el argot de ley y se convierta en el “autor” de esas obras. Si se trata de adueñarse de arte, por lo menos hay que tener altura de miras y dejar de buscar el arte en el supermercado o la basura y trasladarse a los museos. Para los neo conceptuales hasta las obras de Leonardo son ready made, ya les mostró el camino Duchamp.

Publicado en Laberinto de Milenio Diario el sábado 20 de junio del 2009.