sábado, 11 de abril de 2009

ARTE Y TIEMPO

Retrato del Cardenal Scipione Borghese, del Bernini.



Van Gogh finalizaba un cuadro en una noche de trabajo demencial y obsesivo, sentía que debía terminar antes de morir, antes de enloquecer. En un trabajo más reposado y meditado, con la seguridad del experto prematuro que hace de cada meta un nuevo salto, el Bernini hizo la primera versión del retrato en mármol del Cardenal Scipione Borghese en seis meses; esos botones perfectamente dibujados, el rostro tan vivo que puede hablar, los delicados pliegues del traje que hacen del mármol un filamento tan delgado como una seda. Casi al finalizarlo le dio un golpe que partió en dos la cabeza. Entonces volvió a empezar de cero la escultura y la terminó en quince días con sus noches, sin detenerse. Goya hacía un grabado cada día. Eran los artistas jóvenes de su tiempo. Sabemos que no son carreras, pero el arte se hace. El creador lleva la técnica al extremo del conocimiento para conseguir la seguridad que le brinda entrar con decisión al trabajo y hacerlo, materializarlo. Estamos en la época de la reflexión, a pesar de que todo es inmediato y efímero, superficial y mediático, los nuevos artistas piensan durante largas jornadas antes de hacer, y los resultados no son consecuentes al proceso de meditación. Los artistas se diferenciaban de los filósofos, entre otras muchas cosas, en que resolvían actuando y sus inquietudes, dudas y certezas las reflejaban en la obra. La ira de Picasso está en el Guernica, su obra más valiente y reveladora. Comenzó los bocetos el primero de mayo, el día 11 inicio el cuadro de 3.49 metros por 7.76 metros, en dos meses lo terminó sin ayudantes. La obra que denuncia la brutalidad de la Guerra Civil y la complicidad de Hitler y Franco por acabar con la República.

Bueno, pues esto no es para los conceptuales una preocupación, o no es un motivo de reflexión reflexionar por qué se tardan tanto en hacer una obra. Las bienales comisionan a los artistas y curadores y se toman dos años en dejar unas tablas rotas en el piso con una grabación con audio de gallinero como en el Whitney. El Programa Bancomer BBVA MACG Arte Actual apoya a diez artistas jóvenes para la realización de sus obras. Las descripciones de las obras con su argot pretencioso exhiben los pobres avances en el Blog del proyecto http://www.programabancomermacg.wordpress.com/.
Lo más increíble es que esos mínimos resultados tardaron seis meses y les restan otros tantos para exponer en noviembre. Es inconcebible que a artistas profesionales les tomen estas simplezas tanto tiempo y que hayan requerido investigaciones, juntas y asesorías mensuales con Itzel Vargas y Miguel González Casanova. ¿De verdad tardó López Terroso seis meses en hacer algunas fotos malas para reflexionar “sobre el nomadismo como fenómeno social”? Teniendo en cuenta que no son sociólogos, que de esta “reflexión” no va a surgir un estudio que plantee acciones para la solución de la migración.
Son fotos que no revelan ni una historia porque no tienen un sólo rasgo anecdótico.
Barquet va a realizar “contenedores de madera a escala humana penetrables”, hasta ahora el contenedor de madera, penetrable, a escala humana por excelencia es el ataúd y no creo que a ningún carpintero le tome un año pensarlo y hacerlo. Barruecos reflexiona sobe el PRI con unos collages, en un año puede planear un golpe de estado, ya no digamos hacer unos collages y la obra “pretende crear un ensayo visual a partir de los modos de exhibición que logre encontrar como mejor forma de presentar su trabajo” o sea la obra es cómo enseñar la obra. Al ver los ejemplos de las temáticas, Armas reflexiona sobre el smog, no hay relación espacio tiempo que justifique esa larga reflexión acerca de la obra y la puerilidad de los temas. Si Picasso hubiera reflexionado de esa manera algo tan serio y trascendental como la terrible dictadura franquista se muere y no termina el Guernica. Van Gogh ante la negra presencia de la locura nunca habría acabado un cuadro. Es evidente que la intención es hacernos creer que el trabajo es serio porque se tardan en hacerlo, pero la seriedad está en los resultados, no en la demora o la retórica del discurso.
Yo sugiero a Bancomer BBVA que les cobre intereses moratorios por tomarse un tiempo tan largo en entregar nada.
Publicado en Laberinto de Milenio Diario, el sábado 11 de abril.