sábado, 28 de marzo de 2009

ELOGIO AL VACÍO

Centro Pompidou, vista de la exposición Vacíos: Una retrospectiva.

En el Centro Pompidou de Paris se presentó hasta el 23 de Marzo una exposición que sus curadores llamaron Vacíos: una Retrospectiva y dijeron que es la primera en su género. Esto para celebrar los 50 años de la exhibición de Yves Klein en la que por primera vez alguien dijo que el espacio vacío o la nada también es una obra de arte. Entonces los curadores muy inteligentes dejaron planteadas dos cosas: que no requieren de artistas para hacer exposiciones, y la noción de que si la nada es arte, es una idea reproducible sin la necesidad un creador. La muestra es una sucesión de cuartos vacíos y en cada uno lo que brilla por su presencia es una cédula tamaño extra grande con el discurso del curador que explica que ese cuarto vacío representa por ejemplo la “obra” de Maria Eichhorn, Money at the Kunsthalle Bern en el Kunsthalle Bern, 2000. Los medios cuestionaron la exposición ¿Cuáles son los límites de una exhibición? ¿Cuál es el papel del contenedor, es decir la galería o el museo? ¿El hecho de que vengan visitantes convierte a esto en una exhibición? Preguntas obvias, no requieren respuesta. A mí lo que me gustaría es que esto se repitiera en México, que los curadores y los museos donde exponen a la “vanguardia” del arte contemporáneo conceptual y sus multi formas, tomaran este ejemplo y dejaran las salas vacías y sólo nos pongan una cedula que diga: “Sala vacía con nada de Orozco o de Ortega” o “Sala vacía con vacío de Abaroa o de Kuri”. Así me librarían de ver cobijas sucias colgadas o taparroscas en el piso y podría hacer yoga o andar con mis patines dentro del museo disfrutando del vacío. Este vacío lo pueden comprar las colecciones Jumex y Coppel y exponerlo, llevarlo de gira y subastarlo. Con su costumbre de hacer exposiciones “nuevas” cambiando de lugar sus objetos con diferentes curadores, podrían contratar curadores extranjeros que les darán una reflexión distinta a su nada. Y propongo que estas exposiciones en los museos se vuelvan permanentes y que saquen los monitores de video del Arte Alameda y tengan su nada tecnológica. En el Tamayo, que de todas formas las pinturas de la colección nunca están expuestas, quiten su café internet y exhiban un vacío permanente de las nuevas tendencias. El día que hagan su propia retrospectiva y la organicen Medina y Pimentel, como son miles de artistas y curadores en este negocio, pueden rentar el Palacio de los Deportes y quitarle las sillas y dejarlo vacío, así cada artista emergente, consagrado y demás, tendrían su nada artística y un curador que les escriba un cédula muy filosófica acerca del vacío, la soledad, la sociedad, etcétera. Los que hacen instalaciones sonoras podrían aportar con obras que sean interminables silencios y que tengan también un curador y una explicación.
Llevar esto de gira es muy conveniente, sólo las aseguradoras tendrían que rehacer sus cláusulas y ver de qué forma pueden cubrir los daños y perjuicios que le puedan suceder a la nada, además esta obra cabe en cualquier museo del mundo. Seguramente el Reina Sofía de Madrid aceptaría encantado mandarnos sus cuartos vacíos y nosotros enviamos los de México en un gesto de amistad creadora. Lo que sí es imprescindible, es que los curadores sigan con su tarea y resuelvan en dónde va cada nada porque esta cambia según el contexto en el que se encuentra. Entre lo que el Pompidou reprodujo está el cuarto vacío de Robert Irwin: Experimental Situation de 1970. En este vacío se supone que los visitantes reflexionaron sobre las posibilidades del espacio, y el artista fue durante un mes a pensar lo que podría hacer en ese espacio. Con esto todo el mundo reflexionó sobre los límites del arte, cuando tendrían que reflexionar sobre los límites del artista que no sabe que hacer frente al espacio vacío. Dice Gore Vidal que el escritor que se siente en crisis frente a la página en blanco ya tiene una feliz certeza, no es escritor y se puede dedicar a otra cosa. Pueden dedicarse a ser artistas contemporáneos conceptuales, en este negocio su vacío de ideas, de talento y técnicas artísticas les pueden servir para crear una carrera fructífera y tener una sala vacía en un museo universitario o del Estado y ser becarios.
Publicado en Laberinto de Milenio Diario el 28 de marzo del 2009.