sábado, 31 de enero de 2009

LOS SPEECH MAKERS





En relación a mi crítica anterior “El MUAC: A piece of shit” he recibido numerosas reacciones en la redacción de periódico, de las cuales hoy publican dos en este suplemento y a las que respondo. Me cuestionan por qué responsabilizo a la UNAM por el montaje de la instalación nazi. Si la UNAM no es responsable de lo que expone en su museo, entonces ¿de qué es responsable? Hablar del Holocausto no es desproporcionado, los nazis son los autores del Holocausto y son el tema de la obra. En todos los países en donde se exponen los símbolos nazis esto es considerado antisemita y un delito, que la UNAM albergue estos símbolos es un error ético, que albergue este nivel de obras es un error estético. La obra no es valiente, es cínica y se apoya en la complicidad de sus armadores oficiales de discursos, sus speech makers que justifican todo lo que hacen sus “artistas”. Un discurso no cambia la realidad, un enunciado no hace distinto a algo, no pueden engañarnos. El arte conceptual se ha especializado en creer que sus discursos van hacer que veamos sus “obras” distintas a lo que son: una lata de mierda no es una lata de mierda, una película pornográfica de Santiago Sierra no es una película pornográfica, una instalación nazi no es una instalación nazi, para los speech makers, esto es arte. No lo es, que lo digan no lo hace una realidad, los objetos conservan su naturaleza a pesar de sus palabras, su dogma no puede ser impuesto en personas inteligentes. Cuando la libertad es un ídolo para sí misma se convierte en estupidez o en crimen, y ese es el uso que han dado a un espacio que está creado para alentar al arte. La instalación no “explora la fascinación popular por los experimentos de la ingeniería social”, exhibe la fascinación del autor por los nazis y sentir fascinación por esto y exhibirlo es un delito. El pasado 14 de enero en Nueva Jersey las autoridades le retiraron a una pareja la custodia de sus hijos por registrarlos como Hitler, Aryan Nation y Himmler; el papa Benedicto XVI acaba de causar más descrédito para su iglesia al revocar la excomunión de un obispo que niega el Holocausto, esto demuestra que eso que llaman “fascinación popular” no existe. Los hacedores de discursos que insisten en que es una burla al nazismo se equivocan porque no incluye elementos de burla o farsa, no ridiculiza, exacerba; no denuncia, enaltece y hace nimiedades de los crímenes que esto significa. Si por lo menos estos speech makers leyeran a los griegos lo sabrían, pero se bastan a sí mismos con su dogma. Hablar de la calidad artística es ocioso, la calidad es nula, lo único que respalda a esta obra son los discursos que la amparan. Ahora, el asunto es que la imposición de estos discursos ante lo que vemos sí es totalitaria. Exigirnos que no aceptemos que algo es basura cuando vemos basura es un ejercicio dictatorial que exhibe más una actitud fascista que esta exposición, “la ridícula solemnidad que pretende inyectar seriedad a la sinrazón” es una frase que se le puede aplicar al discurso que defiende a estas obras, que las aplaude y les llama arte. Los speech makers son los que quieren imponer su chata visión y los que creen que el público es estúpido y que no vemos que ese circo nazi kitsch es un hall of fame. El nazismo creció por aquellos que negaron lo que estaba sucediendo, que cerraron los ojos a la realidad y creyeron en discursos dogmáticos como los que nos recetan para que veamos arte en donde no lo hay. No todos somos irresponsables con nuestra inteligencia y nuestra libertad, hay quienes tenemos el valor de decir NO cuando los fascistas quieren imponerse. El gran régimen totalitario que agoniza y que insiste en aferrarse a base de discursos que encubren a la realidad, es el de los speech makers de los conceptuales contemporáneos. Invito al público inteligente a que hagamos una instalación y denunciemos esta dictadura, pongamos a Demian Hirst, los YBA, Sierra, Orozco, etc y a los speech makers en formol y luego la subastamos. El arte, su lenguaje, sus fines y su trascendencia no se verán alterados por sus discursos, el arte es más sabio y más brillante y sobrevivirá a este régimen totalitario enfermo que ya entiende que no nos puede engañar.