miércoles, 2 de diciembre de 2009

EL ERROR EN EL ARTE



Yoko Ono, Coathangers (1966)

El siglo XX es el siglo del gran error del arte, de la gran equivocación, el mal entendido de convertir lo banal e intrascendental en perpetuo, de confundir el ingenio rápido y fácil en reflexión profunda. Con el inicio del siglo XX comenzó la etapa más torpe y mediocre de la creación y la visión artística. En 1917 Marcel Duchamp hizo del sentido del humor la nueva filosofía, de la ocurrencia un aforismo y de la supuesta falta de la comprensión del público su máxima. Al llamar a un urinario Fuente, Duchamp inventaba el anti-arte, una pieza destinada a destruir al arte. Esta invención fue mal interpretada como una osadía estética y los teóricos y curadores, la instauraron como canon del arte. Este fue el primer error, afirmar que una obra anti artística, era arte y situarla en el contexto impropio, el museo.

Aquí el error no se detuvo, con la invención de Duchamp, el ready-made, se desencadenaron varios malos entendidos. El primero fue no entender el nombre. En la sociedad de consumo, un ready-made es un objeto que nos libra de pensar, está listo para usarse, no requiere de ningún esfuerzo de nuestra parte, ni intelectual ni físico. Si es una sopa, la comes de inmediato, si es aparato, no necesita que leas las instrucciones, lo usas y ya, listo. Y los ready-made artísticos son un compendio de contradicciones. A pesar de su simpleza e inmediatez, requieren de una “gran reflexión”. Primero por parte del artista, que le toma pensar exhaustivamente entre elegir una botella de plástico o sus zapatos, o revisar el contenedor de basura de su calle. Y si eso fuera poco, algo que con sólo verlo tendríamos que asimilar de inmediato las ideas trascendentales, enigmáticas y profundas del artista, necesita de las explicaciones exhaustivas del curador, sus interpretaciones y otros desgloses. Se supone que está listo para usarse, no sólo para evitar el trabajo del artista, que le basta elegir cualquier objeto de su casa y convertirlo en arte, sino porque está listo para el espectador lo aprecie sin trámites intelectuales que impidan el acceso a la comprensión de la obra.

De ahí surgió el otro error: creer que si Duchamp eligió un urinario, alguien podía ahora elegir una silla, un bote de limpiador o lo que sea y también convertirlo una obra. El ready-made inició y terminó con el primer objeto, nada que lo imitara o que continuara sobre esta dirección puede ser incluido como obra. Duchamp al elegir un urinario estaba eligiendo un objeto y esto resume a todos los objetos existentes, este es el único que puede ser una obra. El resto de montañas de objetos que han surgido después de este Adán de la invención, son discursos redundantes, repeticiones inútiles que no aportan algo. Creer que un refrigerador es diferente que un urinario es carecer de todo entendimiento de la propuesta. Se trata de que ya “es” un objeto, y para ese término todos los objetos son iguales. Sumar cosas no hace más grande a la propuesta, la hace repetitiva hasta el aburrimiento.

De ahí se desencadenó el otro error: creer que esto es arte. Negar la proclama del anti-arte como destructor del arte y posicionarlo como obra, atribuyéndole argumentos sublimes a algo que pretendía dinamitar lo sublime del arte.

Siguiente error: al establecer que cualquier cosa puede ser arte y que todo el mundo puede ser artista surgió la devaluación por repetición, la desvalorización por exceso. Todo es arte y todos son artistas, luego, esto no tiene una sola cualidad extraordinaria, entonces no tiene porque existir un museo para exhibir lo común y corriente. Exigir salas, difusión, precios exorbitantes para algo que supera con mucho la oferta sobre la demanda es una contradicción profunda.

Lo que llamaron la democratización del arte, el proceso de despojarlo de su “aura” es un error más. Relacionar la democracia, o sea el hecho de poner algo al alcance de todos, fue la popularización de la mediocridad. Negar el virtuosismo para acercar la realización del arte a todas las personas, incluidas las que no tienen talento creador, no hizo al arte cercano a la gente, lo hizo mediocre. Conectar masas y poca inteligencia no es un favor ni al arte ni al público.

A esta concatenación de despropósitos se reunió la imposición de esta estética al adueñarse del término “arte contemporáneo” para denominar a los objetos, y todas las formas pseudo artísticas que siguen de esta propuesta del ready-made, como instalaciones, videos, efectos sonoros y performances. Lo que se suponía una democratización se convirtió en una tiranía, imponiendo que todo lo que implica virtuosismo, talento, trabajo e investigación no es contemporáneo, porque esto significa tradición. Este error de sacar del círculo contemporáneo a los artistas que hacen sus obras, que son pintores o escultores, convirtió a la propuesta revolucionaria en el status quo, en el arte oficial, y los que antes representaban a las academias ahora son la transgresión, son los out siders, la verdadera guerrilla creativa. La revolución del urinario se convirtió en dictadura.

Un sólo objeto y su cadena de errores tiene hundido al arte en la más profunda de las depresiones, en la idea de que la falta de talento es una virtud y la repetición sistemática de una idea es una aportación. El siguiente y último error es perpetuar esto, creer que las teorías que sostienen esta estulticia son leyes, someterse a la prohibición de disentir y continuar presenciando obras banales y fáciles como si fueran valiosas. Los grandes errores de la historia se cometieron por cobardía y por complicidad. Una voz que se levante y diga NO es suficiente para destruir estos mitos.

28 comentarios:

Daniel Pérez dijo...

Así es, Avelina; hay tiempos de florecimiento y tiempos de decadencia. Hace unos días se me ocurrió hacer el ranking de los diez nombres mayores del arte contemporáneo, los que creo que van a pasar a la historia del arte como las grandes figuras de este momento histórico: mi lista incluye a Carlos Alonso, Avigdor Arikha, Fernando Botero, Lucian Freud, David Hockney, Julio Larraz, Antonio López García, Odd Nerdrum, Guillermo Roux y Tomás Sánchez.
Como a largo plazo lo que se impone es la racionalidad, el sentido común y el buen gusto estético, creo que algunos o varios de los nombrados van a ser rescatados como los grandes de nuestro tiempo, y que los mingitorios y tiburones sólo serán recordados por los especialistas como un desvarío epocal.
Pregunto: ¿qué nombres incluirías y a cuáles tacharías?

valnouveau dijo...

Estoy de acuerdo con tu post, yo siempre tengo el conflicto cuando me preguntan que para mi que es arte, pues no encuentro una definición que me satisfaga, pues es tan devaluada la palabra como al mismo tiempo valuada en exceso.
Y el arte efímero es otro tema que colinda a mi punto de vista con el ready made.

saludos!

aldo iram dijo...

En cierta manera se puede decir que no hay ningún error o malentendido: esta atrocidad fue llevada a cabo por gente astuta con toda la intención de obtener un beneficio; ya sea con fines de lucro, poder, fama y/o todos u otros. Pero sí, estoy de acuerdo: el error más grande (de nuevo, el único en mi opinión) aquí es del público/consumidor que no emite su opinión, y si la emite difícilmente lo hace con fuerza suficiente , y si lo hace difícilmente es capaz de mantenerla por mucho tiempo. Claro está, el tema no es solamente (sin decirlo de forma derogativa) con el arte, este silencio forma parte de todos los aspectos en la mayoría de la ciudadanía.

Gracias por la reflexión, señorita Lesper. Un saludo.

aldo iram dijo...

(la palabra que quería era "peyorativo", no "derogativo") :P

jansolo dijo...

Saludos Avelina

Yo añadiria a tu articulo que los curadores, críticos y directores de museos han tenido la excusa perfecta para hacer grandes e increibles metidas de pata, de traer exposiciones vacuas, sin sentido, caras y mil cosas más, justificandose bajo el argumento que bien describes.

En nuestras ultimas exposiciones stuckistas es de agradecer a las personas que te estrechan la mano efusivamente, devolverles la pintura, la escultura... la capacidad crítica, en definitiva el arte.

almadraque dijo...

Ojalá algún día, las emociones salgan de la jaula en la que el arte oficial que impera actualmente las metió. Todas las épocas padecieron de un arte académico que impuso sus leyes y a las que muchos artistas sucumbieron con el ánimo de alcanzar prestigio y dinero de una manera rápida, pero que nunca tuvieron un eco en las generaciones futuras, esta época no es diferente. La vanidad lo domina todo, vanidad y especulación, son las fuentes de las que emana toda "propuesta" artística, ser diferente, Único, estar por encima del resto, es una necesidade imperiosa para cualquier ego enfermizo, con poca autoestima.El artista realmente creador, solo conoce de su pasión, única fuente realmente fidedigna para crear algo que realmente sea capaz de conmover al espectador, ese impulso creador se tiene o no se tiene, quien lo tiene no se preocupa por ser original ni por convencer a nadie lo expresa por que no tiene otro remedio, quien no lo tiene no le queda otro remedio que espacular y convertirse en un feriante vendedor de elixires de la eterna juventud.
NUNCA MÁIS a la manipulación y a la mentira

Anxova dijo...

Estoy de acuerdo. Es curioso, porque creo que muchos hemos llegado a la misma conclusión, el Hartismo tan sólo reúne a los escépticos que ya había. Muy interesante tu conclusión: la "boutade" (la palabra gallega es "arroutada") de Duchamp basta, muchas repeticiones no aumentan su efecto. Lo que me ha hecho pensar es que en realidad el acto de Duchamp (muy mitificado, por otra parte) consiste en tomar un objeto. Cualquier objeto. También me ha gustado el análisis de la palabra ready-made y ver cómo se ha tergiversado su significado tantas veces.

Respecto a la lista de Daniel: yo mantendría algunos y cambiaría otros, pero es lo que tienen los gustos, no siempre coinciden. Ahora, creo que sí ocurrirá lo que vaticinas: muchos de esos nombres quedarán, y respecto a Yoko Ono algún especialista la recordará, seguro... por ser la viuda de John Lennon.

Adolfo Preciado Solíz dijo...

Lo leí y estoy de acuerdo contigo. La vida diaria se desenvuelve en un nivel de rutinas en las que el intelecto apenas si participa. El arte, y la creación de los objetos que llamamos, y consideramos, arte, son un escape a la banalidad de la existencia común. Virginia Woolf identifica a los momentos extraordinarios, y muy ocasionales, en los que su mente entraba en un estado de “alertness” ; Esto lo dice en su libro Moments of Being que te recomiendo. Igualmente Doris Lessing, hablando sobre lo difícil que es escribir su autobiografía, dice que el problema es que lo verdaderamente significativo de nuestra existencia es muy poco y recordarlo no es fácil, pues vivimos normalmente en un estado de “piloto automático”.
Todo esto para decir que tu rabia contra la elevación de lo común al estado de arte es ridículo es justificada y lo comparto. Hace unos días leí, no me acuerdo en donde “Art is a fairy tale we choose to believe”. Arte es el fruto más decantado del intelecto, su esencia. Se cristaliza mediante el estudio, la observación, la tenacidad y una técnica depurada. Con todo esto, el arte no está en la banalidad de la vida diaria.
Ya decía yo que Yoko Ono era un fraude.
Saludos

Penélope Rivera dijo...

Que buen artículo. Saludos!!

Herminia Dosal dijo...

Avelina,

Como siempre, esplendido tu texto

Un abrazo,
Herminia

Avelina Lésper dijo...

Daniel: Acerca de tu lista, en lo que coincido contigo es que todos son buenos pintores, unos me atraen más que otros, pero es innegable la calidad. De tu lista para la mía incluiría a Lopez, Nerdrum, Larraz, Alonso, Arikha, y añando a Elizabeth Peyton, Chuck Close, Walton Ford, Rafael Rodríguez, Martha Pacheco, Jane Ansell, Rustin, Marc Quinn, Gerhard Richter, Michael Borremens, solo por pensar en algunos pintores, me faltan los escultores que hay grandes ahora mismo, este no es mi ranking pero si me dices de artistas que tenga presentes, estos son algunos. Ahora, hay artistas que no están en el circuito de la fama y son excelentes, a mi me sorprenden varios que me envían su obra a mi blog, por ejemplo, este entró apenas http://arosemberg.blogspot.com/ lo que es innegable es que la creación artística va más allá de las modas y que sigue adelante su trabajo, alejada de las opiniones y pretensiones dominantes, porque hacer arte es una necesidad vital, es una cuestión de existencia.

Dídac LeDídac dijo...

Avelina, siempre leeo tus criticas, y aunque no tenga yo la capacidad de discutir lo temas, si tengo la de deducir tus excritos. un saludo! :)

Señor R dijo...

Excelente análisis :) Pero que nos depara el futuro? Ya sé que eso es imposible de saber pero te atreverías a hacer una reflexión sobre eso?

Mi opinión personal es que las formas artísticas que fueron mas denostadas, me referio a las anteriores al S.XX serán las que resurgirán, y de ellas saldrá el arte del futuro. El sentido común llegará a comprender que es necesario hacer tábula rasa y buscar el eslabón donde se rompió la cadena para volver a construirla a partir de ahí. Y seguro que esto llegará a sorprender a muchos de los que, ahora aún, salvan a "aquella parte del arte del S.XX que lo hacía de buena fé", cuando en realidad "de aquellos polvos surgen estos lodos"

Saludos.

Saludos.

Mario Albarracín dijo...

Como siempre, claro y directo texto.

El error más doloroso es subestimar al público, gran ausente a estas manifestaciones poco profundas.

Las guerrillas creativas seguiremos resistiendo. Esta burbuja en algún momento estallará.

Anónimo dijo...

Avelina,

Me encanto tu articulo creo que lo que dices es muy cierto el arte ha llegado a niveles insospechados en cuanto a la falta de verdadero talento.

Sigue asi informandonos con tus maravillosos escritos el verdadero camino del arte.

Gente como tu nos da esperanza de que el arte puede regresar a ser lo maravilloso que fue en algun momento.

saludos,

Gustavo Lopez

Herodoto dijo...

En este blog an dicho que en 100 o 50 o 30 años, los historiadores van a ver nuetra época como una de las más pobres y estúpidas de la historia del Arte. Pero los comisarios, sus artistas visuales emergentes y demás protegidos actúan ocn la certeza mileranista y supersticiosa de que estamos ante el fin de la historia. Que ellos son la culminación del arte y después de ellos, nada.

Javier Farto dijo...

Hola Avelina.

Una entrada muy aclaradora y sobre una temática en la que ya llevo reflexionado mucho. Como escritor y crítico literario (aunque con intereses en todas las demás facetas artísticas) es un tema recurrente para mí. Opino que, en estas "obras" todo pasa por algo que está fuera de la misma, una especie de acuerdo o conocimiento previo entre el artista y el espectador que, al final, ante la lógica falta de comprensión del espectador, el artista trata de "imponer". Además muchas de ellas, olvidan el tema principal del arte: el hombre y temas relacionados con su condición (recuerdo el ensayo de La revolución del arte moderno de Hans Seldmayr).

Yo, personalmente, si que consideraba arte el de Duchamp, pero algo ya final, una corriente totalmente inimitable y un callejón sin salida.

Leo con mucha frecuencia tu blog y te invito a que te pases por el mío: http://javierfarto.wordpress.com/
Un saludo,

Javier

cien-pesos dijo...

hola avelina; me parece tan bueno tu artículo que lo he incluido completo en mi blog

espero contar con tu autorización

saludos

Avelina Lésper dijo...

Cien-pesos, gracias por subir a tu blog el texto, saludos.

guillermo zubieta dijo...

!Maravilloso! Nunca antes nadie dijo nada tan cierto sobre el "arte".
Ahor puedo dormir tranquilo.
Saludos!

Christian Cruz dijo...

Pues yo no estoy de acuerdo en muchos de los temas que tratas en este articulo.
Por principio de cuentas, la democratizacion del arte no es, ni mucho menos, un error: nos ha brindado obras maravillosas, que no hubieran podido ver la luz si alguien que no puede comprender el arte conceptual de un urinario las hubiera censado, o hubieran pasado por el filtro de los "cultos". Si el valor artistico de una obra de Renoir es incalculable, entonces tambien lo es el de unas latas de excremento.

Pero ya en serio, esa actitud elistista que plasmas en tu texto, nos hubiera vedado a Borges, a Rulfo y a muchos mas que se atrevieron a crear sin tener fuertes bases artisticas, gracias este "error" y todo a cambio de liberarnos de muchas obras basura, que de todas maneras, gracias a que tenemos un criterio, bien podemos evitar nosotros mismos.

Gaboides7 dijo...

Un cordial saludo a todos los seguidores, mercachifles o no, disidentes, partisanos, doctos y/E medianamente incultos, anxóvicos, artsnóvicos, estoicos cerrados y/o abiertos, baquetillas y saltHinbanquies de eso que denominan desde siglos atrás como ARTE, filtrados por el blog de esta hermosa amazona chilanga de la Cultura (espero no te moleste mi querida Avelina). Recién me inscribí en este blog, soy un individuo que se autoapodó a si mismo con el nombre verdadero de Gabriel Gaboides7, 29 de Febrero de 1976, Guadalajara, Jalisco, México, debido a la mímesis, la síncresis, el derrotero transhistórico, la época de la Cibernética y el shimeileo (como decimos un buen camarada mío y yo por acá en nuestro rancho gustoso de importar el caos urbano contemporáneo, lleno de "cómodos" automóviles que ni caben para comenzar, razón por la cual desde hace ya casi 8 años decidí ser un Quijote de la Bicicleta Binaria, una negra de cuadro masculino y otra blanca, cuadro femenino, la 1era. ya fue robada por trogloditas, la segunda, mi única fiel compañera actual) beat.

Bien, luego de mi pequeña presentación, y como apenas sigo el sitio de la amazona hermosa, me adhiero a la causa MÁS NO AL DEBATE: aunque clarificamos asuntos referentes al gremio dislocado y/o no de artistas = hartistas y por el revés igual, todos preferencialmente con Fundamentos Teóricos, Información vía Intranet y Periódico Casual, Retórica y Chispiriteismo a la más mejor manera que el Chavo profetizara desde su leal bote epicúreo, les paso un link del sitio norteamericano al cual pertenezco actualmente:
http://www.artslant.com/global/artists/show/82753-gabriel-gaboides7

No he dado de alta algún blog personal más allá del facefuckbook, mi cuenta de correo electrónico gaboides7@hotmail.com
no soy ignorante (y si) de los medios virtuales y ejecutivos de la Web, quizás he sido más bien, baquetilla!

Soy arquitecto, artista y también con "h" en veces algunas, y profesor de arquitectura irónica, ello es debido a que sobrevivo dándo unas clases fuera de lugar en escuelas tipo Patito por acá, y lo importante que hay que aprender de ello es el asunto de la FE: en todos los lugares hay un potencial parecido al Cosmo que constituía la Esencia de los Caballeros del Zodiaco Medieval y/o Moderno.

Bien nuevamente, publicaré en el sitio de la querida amazona un breve poema que forma parte de mi vida, de mi reflexión, de mi transcurso... ya que más que discutir sobre lo que Arte o Bellas Artes son y/o no son, HAY QUE VIVIRLAS, y el oficio me parece más que nada un pretexto! Lo único que puedo comentar a dicho respecto es que su Valor Exointrínseco estriba en la Simultaneidad, hace muchos años comencé aprendiéndolo así, no es como comentaba una de las escribanas: un asunto de saber primero dicho oficio para luego crear en montones, LO DUDO MUCHO EN REALIDAD... espero sea de su agrado a todo el público adherido al blog.

"Detrás del Velo de la Realidad,
los Dictadores del Sentido observan
sin intervenir en los Procesos
de Aquello que dejaron sembrado
entre los Esquicios Ocultos
de los Deseos de las Rocas
por recrear el Sueño del Movimiento…"

(JÚPITER, AMO DE UN SÓLO DÍA)

Gabriel Gaboides7, 18 de Septiembre de 2009, 12:35 am

Gracias Avelina, gracias a todos!

Aldo dijo...

Finalmente Duchamp triunfó en su empeño por darle muerte al arte.

Aldo dijo...

Excelente tu lúcido y necesario artículo, Avelina, como todos los demás.
Si bien el final no me convence; eso de ´una voz que se levanta para decir NO´: me suena a "y bueno, es lo que podemos hacer...", pero tampoco veo otra alternativa.
Gracias por tu lucidez y valentía.

Pablo Bruera dijo...

Querida Avelina, ha sido una gran satisfacción encontrarme con tu blog. Entre tanta tontería y banalidad, tus inteligentes reflexiones son un oasis. Es gratificante saber que existe otra crítica, que se alzan voces contra el statu quo de la estupidez y el vacío. Te felicito y agradezco por tu valioso aporte.
Pablo.

Pablo Bruera dijo...

En este instante el mundo es y para muchos eso
basta. Continúan los daños ecológicos por cuidar los
índices económicos. Los planes de futuro son comprar
o vender acciones de un día para el otro. Las
industrias de armamento contabilizan beneficios, olvidan
contar los muertos. La libertad es disfrutada
por el capital financiero, en menor medida por los
bienes de consumo y negada a millones de personas.
Mano de obra más que barata encerrada en fronteras
sin soberanía. Para estos últimos, siempre son
los últimos, sin acceso a comida y medicamentos este
mundo no parece ser posible.
No podemos detenernos a pensar en eso. No
hay tiempo que perder. Será que intuimos que no
hay futuro y por eso queremos todo al instante.
La tecnología ofrece resultados inmediatos y nos
indispone a esperar, a reflexionar, a contemplar. Pastillas
para dormir o para bailar al ritmo frenético de
sonidos mecánicos. Ampliamos nuestros horizontes
al agregar unos milímetros a la pantalla del móvil. Gimnasia
sin sudor, nuestros músculos son estimulados
por electrodos. Los sentimientos reducidos a iconos
en ordenadores.
Los promotores de un arte “de nuestro tiempo”
pretenden sitio en ese mundo. Las salas de exhibici
ón son pobladas por televisores y ordenadores,
como si los medios justificaran el fin. Largas justificaciones
que hablan por obras mudas, en un mal acto
de ventrílocuos. Ese mundo, no tiene lugar para el
arte, porque no tiene sitio para el espíritu. El arte ha
renunciado a sí mismo. Ha debido adoptar reglas de
juego ajenas. Los resultados están a la vista. Las obras
tienen corta vida, pierden interés una vez vistas, se
consumen como comida rápida y son mucho menos
efectivas e ingeniosas que los spots publicitarios.
Quienes intentamos generar un sitio para lo sensible
trabajamos según principios visuales de armonía,
ritmo y unidad visual en la diversidad. Expresión en la
pintura de ideas más abstractas y esenciales, como
en el ámbito de las relaciones humanas las del respeto,
la solidaridad y la libertad. La forma es contenido.
Los artistas buscamos abrir ventanas a otro mundo.
Un mundo en armonía donde la parte y el todo
son unidad. Un mundo para el espíritu. Un mundo
posible.
Ese mundo existe, siempre ha existido. No puede
ser mesurado, analizado o demostrado por medidas
y razones ajenas a él. Liberemos al espíritu,
valiéndonos de los sentidos antes que de la razón,
para penetrar en ese otro mundo.
Algo de misterioso, de inexplicable para la razón
hay en el arte, la manifestación de lo intangible.

il.balan dijo...

mmm... pero qué propicio los "errores" que mencionas? qué tuvo que pasar para que apareciera la figura de duchamp en el mundo del arte? por qué a principios de siglo y no a mediados, o a finales?

me parece un tanto extremo culpar a duchamp de todo. cuando si alguién se merece estar en los libros de arte del siglo XX, es él. ya no tanto por sus técnicas o sus piezas, sino por cambiarnos nuestra manera de enterderlas. ese hombre fue un genio a tal grado que su inercia sigue.
que a un hombre se le haya ocurrido meter un urinario a un espacio destinado al arte y nombrarlo como "arte" me parece brillante al cambiar todo el sentido del espacio y su lectura. brillante de verdad.
en lo que si estoy totalmente de acuerdo es en todos sus imitadores que acabaron por desgastar el método y sucitarón lo ya dicho.

sin embargo, partiendo de que no soy ningún crítico de arte, ni siquiera un estudiante que aspire a ser "artista", sino un simple humano que gusta de cuestionarse el mundo que pisa, me atrevo a decir que todo el llamado "arte" dió un giro en sus prácticas y medios con la invención de la fotografía. es decir, un avance resultado de la revolución industrial que dió la posibilidad de poder "atrapar" el mundo en un instante. el mundo se volvió plano con la invención de la fotografía (y su posterior evolución hacia el cine) pues practicamente el artista (y en general cualquier persona) pudo alejarse de aquellos materiales con los que buscaba su reproducción del mundo. la noción de tiempo también se altero y ni que decir, la noción del espacio.
con la invención de la fotografía cualquiera pudo hacer un autorretrato o captar el más maravilloso de los paisajes con sólo un click y algunos conocimientos tecnológicos básicos.

brincamos de un mundo multisensorial en el cual el papel del artista era su re-creación a través del oficio, a un mundo plano capaz de poder ser enmarcado y colgado en la pared de la sala.

el arte dejó de ser asombro como vehiculo de la emoción por la maestría en que era captada la realidad a través de los ojos y las manos del artista, para volverse simplemnete en lo que el artista era capaz de ver y "atrapar"... después una vez que se cansó de ver, comenzó a conceptuar a un grado tal que lo importante ya no es lo que se pueda ver sólo con los ojos, sino lo que se pueda ver sólo a través del razonamiento extremo (muchas veces filosófico).

de todo lo anterior, que parezca ingenuo nombrar "arte" sólo a los medios plásticos como la pintura y la escultura, cuando tal vez lo más sano para nuestros días sea que hablemos de "artistas" con un lenguaje y medios propios el mundo que les toco pisar. esto claramente influenciado por la transformación de la sociedad cada vez más atomizada y en la que todos queremos destacar a costa de lo que sea.

saludos

Nat Gaete dijo...

Muchas veces me hice la pregunta de si era o no arte una obra expuesta y sobre expuesta, aplaudida por los críticos, alabada por los medios y que -desde mi barniz de ignorancia- me parecía una tomadura de pelo hasta para el más humilde y poco instruido espectador. Otras cuantas veces me sentí bastante snob al asentir comentarios que daban dicha categoría a creaciones bastantes mediocres.

Encuentro en este post una asertiva opinión sobre el tema en cuestión, pocos pueden decir abiertamente lo que muchos hemos soslayado en varias oportunidades: que el arte de nuestros tiempos deslinda con el mal gusto y lo ha hecho estandarte de la creación actual.