sábado, 10 de octubre de 2009

IMPUNIDAD



Eko, Farsa. Grabado sobre madera.

En relación a la crítica que escribí titulada Farsa en Venecia sobre la presencia de México en la Bienal de Venecia, he recibido reacciones en Laberinto y en mi blog (www.avelinalesper.blogspot.com); las agradezco todas. Hoy respondo a un cuestionamiento que manifiestan quienes apoyan ¿De qué otra cosa podríamos hablar? como una obra artística. Plantean una sola idea: que juzgue la obra a partir de criterios estéticos y no legales. Pedir que una persona tenga derecho a actuar con impunidad sólo porque sus intenciones son supuestamente “artísticas” es una situación casi demencial. Vamos por partes.

En esta obra todo su valor radica en los materiales con los que está realizada. El concepto que la sustenta teóricamente es un discurso que reafirma la procedencia y el sentido de los materiales: es denuncia porque es sangre producto de crímenes, ése es el planteamiento. En las entrevistas y explicaciones que dio la autora se jactó de que la obra está realizada con sangre que ella y su equipo obtienen de los asesinatos del narcotráfico y en los enfrentamientos entre la policía, el Ejército y los narcotraficantes. Al proceder los materiales de la escena del crimen y ser éste el concepto rector de la obra, el análisis del marco legal o de la posibilidad de que esto sea falso, es una investigación estética. Es lógico dudar de la obtención legal la sangre, simplemente porque no existe forma legal de tenerla. Así como es parte de su trayectoria la exposición de cadáveres, el tráfico o venta de éstos es un delito y no es una opinión mía, está estipulado con toda claridad en el reglamento del Servicio Médico Forense, SEMEFO. Si existen formas ilegales de obtener cuerpos y sangre, significa que la exhibición cínica de la violación de la ley es parte de la obra y ése es su verdadero sentido. Esto resulta relevante ya que representa a México en un foro internacional y está financiada por el Estado.

¿El impacto estético de la obra? Es nulo porque es una reunión de objetos y lugares comunes del arte femenino o feminista: cubetas, trapeadores, trapos sucios bordados y joyas, elementos presentes en innumerables obras en donde el tema es “ser mujer”. No existe una sola aportación, pintar con sangre lo han hecho muchos artistas, revolcarse en menstruaciones es de rigor en el performance, etcétera. Lo que supuestamente puede hacer esto diferente, es la procedencia de la sangre y eso es lo que cuestiono. Si llaman valentía exhibir la sangre de estos crímenes ¿Por qué nos debemos de limitar a observar sin cuestionar su origen? Porque, o es la exhibición de un trato corrupto o es un fraude que nos representa en Venecia, y delata que nadie del comité seleccionador tuvo el valor de hacerse preguntas obvias y manifestarlas. Son cómplices de un crimen o de una tomadura de pelo.

Observar el arte contemporáneo deber ser un acto de sometimiento, porque la mínima duda lo desmorona, aquí el sentido común es un atentado. Si el origen de la sangre es falso, esto es una gran mentira, entonces ¿Qué hace en una Bienal? ¿Cómo representa a un país entero y a su arte? Y si es real, significa que para CONACULTA y la UNAM es irrelevante violar la ley, es irrelevante ridiculizar y poner en riesgo las investigaciones del más grave problema de México, porque consideran que esto es arte y el arte oficial está por encima de la ley. Las leyes existen para establecer los límites elementales de convivencia, las necesitamos para evitar hechos que desequilibren el funcionamiento social. Decía André Breton que el acto más grande de surrealismo sería salir con una pistola a la calle y disparar a la gente que fuera pasando. Seguramente una aberración de este tipo sería aplaudida por las mismas personas que exigen que no analice el origen de la sangre de esta obra. El arte es representación y recreación, no mentira, no fraude. Nos exige tener una mirada capaz de hacer preguntas. La obra de Margolles no atenta contra las buenas costumbres, atenta contra la elemental inteligencia. Lo que no soporta cuestionamientos sólo sobrevive con la complacencia, con la apreciación muda y entreguista. Resulta que la obra ¿De qué otra cosa podríamos hablar? pide hablar de cualquier cosa, menos de lo que expone.

Publicado en el suplemento Laberinto, de Milenio Diario y en el programa de radio Señales de Humo, de la Universidad de Guadalajara.

15 comentarios:

jansolo dijo...

Saludos Avelina

Yo creo que la farsa es la bienal
de Venecia y sobre todo ese "entreguismo"que tienen los llamadoa "artistas conceptuales".

Tu desmontas sin ninguna duda y con argumentos tan obvios y claros que no dejan ninguna duda al rspecto, la sangre su procedencia
su ilegalidad si la hubiese sustraido como un delito.

Hay una ley que dice "cualquier ilegalidad dentro de una legalidad es una ilegalidad" es decir:

Si cometes un delito por la causa "justificada que sea en este caso la exposición, sigue siendo un delito"

El problema es que la administración en este caso el Semefo no actúe y requise las
"supuestas pruebas", y se suspendan ayudas a estos pseudo-artistas por violar la ley ;pero si México es como España que "aqui nadie dice ni hace nada, ni se moja de ninguna manera" estos actos creo que iran en aumento.

Andrés dijo...

Ahora bien, a través de la historia se han dado casos de apropiaciones ilegales de cuerpos muertos para ser usados en el arte y en la ciencia, eso también es cierto y yo personalmente aplaudo a aquellos que ilegalmente sustrajeron ilegalmente sus recursos, la gran diferencia es que ellos al reconocer la ilegalidad de su trabajo no se exhibieron y mucho menos fueron apoyados por los gobiernos. Para mi es la gran incongruencia de la expocisión que "nos representa". Quien aplica la ley no puede o no de debe ser el mismo que comete los actos ilegales... pero eso pasa en México en muchos ambitos, mas no debemos callarnos aunque esto sea una constante, desde su trinchera Avelina denuncia, y yo la felicito.

Nadezh! dijo...

Me parecen excelentes las líneas con las que terminas este artículo. Los artistas contemporáneos se precian de retar nuestros criterios sobre el arte, de asustarnos con sus obras tan transgresoras, pero si uno se atreve a cuestionarlos, resulta que los asustados y ofendidos son ellos y no el público!

Saludos y que gusto saber que hay sigue habiendo gente que si cuestiona!

Manuel Llanes dijo...

Buen día, Avelina.

Muy interesante la polémica que provocas prácticamente cada sábado. Yo también pienso que hay que combatir el relativismo: el arte y la crítica que lo interpreta deben estar sujetos a normas. Una sola aclaración. En tu texto "Farsa en Venecia" escribes:

"La artista dice que la obra está hecha de fluidos, tal vez la “experta” artista no sabe que la sangre es un tejido, no un fluido y que el hecho de que se encuentre en el suelo no la hace dueña de los tejidos de nadie, ni siquiera de un cadáver. La sangre es propiedad de la persona de la que emana, y el que quiera hacer uso de ella, deberá de acatar lo que dispone el artículo 100 de la Ley General de Salud, de lo contrario la toma es ilegal".

Eso no es exactamente así. Nosotros no somos propietarios de la sangre de nuestro cuerpo, de la misma forma que no somos "dueños" de nuestros cuerpos. Y es así por una cuestión filosófica: porque nosotros somos nuestro cuerpo, somos nuestra sangre. Hay una diferencia muy sutil, pero muy importante, porque esa perspectiva de que alguien puede ser propietario de un cuerpo es propia del esclavismo.

Eso es todo, espero que sigas como hasta ahora, seguida con interés por muchos lectores.

Manuel Llanes.
www.casimposible.blogspot.com

MHC dijo...

Desde que ví las primeras imágenes de esa polémica exposición me pregunté lo mismo ¿cómo obtener algo para montar una exposición que por cauces legales es poco menos que imposible? Una de dos o es falso o es una muestra más de la corrupción que impera en nuestra tierra. No deja de ser muy interesante tu enfoque.

Daniel Pérez dijo...

Bravo, Avelina; veo que has puesto el foco en un punto central del arte contemporáneo: el pretendido derecho a la impunidad, que alcanza la cumbre del despropósito cuando se reclama que el "arte político" no sea juzgado políticamente.
Lo triste es que han logrado imponer ese criterio con la complicidad de los medios de prensa, que en sus coberturas sobre arte prescinden del tamiz moral y político vigente para todo el resto de la información.
Un ejemplo muy claro del reclamo de impunidad se dió con la instalación "Cantos cívicos": cuando Enrique Krauze deploró que se condenara a Hitler sin mencionar el Holocausto ni los genocidios ordenados por Stalin, surgieron muchas voces indignadas que lo condenaron por hacer un juicio político de la obra.
Inteligente y certero el comentario de Nadezh: se jactan de hacer obras transgresoras, pero si uno se atreve a cuestionarlos, resulta que los asustados y ofendidos son ellos y no el público!

Hartismo dijo...

Hola, Avelina, soy Mariano...
Muy bueno el artículo, con el que estoy totalmente de acuerdo.
Hablas del sometimiento al arte oficial y es verdad, se parte de afirmaciones como esta de la sangre que suenan absurdas y poco creíbles, pero nadie se las cuestiona en público (bueno, tú sí) como si el mero hecho de cuestionarlas fuese atentar contra uno de los dogmas de fe de una iglesia.
Pero vuelvo a estar de acuerdo contigo en que lo peor de todo es que sea un estado el que apadrine todo esto (pasa en México, en España, en todas partes), pero en este caso en particular se banaliza un problema especialmente grave.
La obra de esta artista no cumple el papel de denuncia, SE APROVECHA de un problema socialmente impactante en todo el mundo para colar una patraña cuyo caracter de patraña es más que obvio, pero su pertenencia al status de ARTE CONTEMPORÁNEO lo hace intocable. Nadie se atrevería a decir "esto no es arte" precisamente porque toca el tema que toca.
Como bien dices, valorar en su justa medida a esta obra y a esta artista es una obviedad...una obviedad que nadie que tenga un cargo público se atreverá a manifestar, aunque todos lo tengan muy claro en su cabeza.

Avelina Lésper dijo...

Qué acertada observación de Mariano al afirmar que se aprovecha de un problema grave para en un acto oportunista vender una patraña como arte, y sucede la reacción lógica, entonces criticar la obra es estar en contra de la supuesta “denuncia”. Y ese es el fenómeno que se vive, cuando enviaron las cartas al diario y dijeron que no tenía que ver la estética con el aspecto legal lo único que denunciaban era el temor al exponer un fraude en el que todos apostaron y creyeron. Esta “artista” ha basado su obra en la exposición de cadáveres y en toda su trayectoria nadie ha cuestionado por un lado que esto no sea real y por otro que la posibilidad de que si lo sea es un delito grave, entonces la obra es solo la exposición cínica de un delito.

Y Daniel tiene razón al decir que es un despropósito pedir el arte político no sea juzgado políticamente, es como si las obras fueran decretos incuestionables, rocas inamovibles, además de que no tiene valor estético, debemos de aceptar sin inmutarnos lo que propone por absurdo que esto sea. Ese trato de dictadura es lo que tiene el arte en estado intelectualmente vegetativo.

La observación de Andrés del robo de cadáveres para obras en un tiempo era un canon, y es oportuno analizarla: Leonardo pintó cuerpos, Caravaggio en su Muerte de la Virgen la modelo es el cadáver de una prostituta y el Cardenal lo rechazó porque dijo que en la pintura ella estaba “verdaderamente” muerta. Pero el propósito de la obra no era el cadáver, era la recreación maestra del cuerpo. Para el Caravaggio no era un objetivo llevarse un cadáver, su objetivo fue que la imagen de la virgen se viera muerta, desprotegida, inerme, que los colores de la piel fueran los de un cuerpo por el que ya no circula la sangre. En estas seudo obras el propósito es la exhibición morbosa y descarada de algo que supuestamente es el cadáver de alguien, o la sangre de un crimen, no es la recreación, no es la realización exacta y estudiada de un cuerpo. Ese no es el propósito de arte, la materia como obra no es el tema del arte.

felipe ehrenberg dijo...

Avelina, la saludo desde São Paulo y le mando un comentario en 2 partes:
Leo sus vehementes comentarios en torno a la plástica –recientemente, en torno a esa franja que usted insiste en clasificar como ‘conceptualismo’- y simpatizo con muchas de sus objeciones. Leo también las respuestas que suscitan sus cáusticas y corrosivas opiniones. Tanto en la cantidad como en la vehemencia de las líneas que le mandan sus lectores, me queda claro que representan fielmente a ese enorme sector de la sociedad capitalina mexicana que añora voces críticas que le ayuden a transitar por los laberintos del arte contemporáneo, para separar lo bueno de lo chafa.

Coincido con Ud cuando se lanza en contra de la fanfarronería y la pretensión que rayan con la charlatanería, y que agobian parte sustancial de la producción de los artistas contemporáneos mexicanos, muy en especial la zafra más reciente de creadores capitalinos. Hijos de sectores privilegiados de nuestra sociedad, se doblegan su talento ante las objeciones de sus padres y en lugar de estudiar arte, acaban por formarse como diseñadores gráficos. Luego, se dan una pulidita en algún cursillo o maestría especializada en el extranjero, lo que abulta su currículum más que su alma. Dependientes de la cámara digital y photoshop, son incapaces de trazar una línea con lápiz o pluma, de guiar un pincel, de amasar barro o de empuñar marro y cincel para tallar. Tercerizan la fabricación de sus obras y lo que es peor, ignoran por completo la complejísima historia del arte y las múltiples teorías estéticas que se desenvuelven en distintas partes del mundo. Las excepciones, que no se dude las hay, sólo comprueban la regla. (sigue)

felipe ehrenberg dijo...

Lo malo es que quienes imponen la regla son justamente los padres de estos jóvenes, gente que desconfía del arte y en general, de todo lo que huela a cultura, profesionales educados en universidades patito que hacen chanchuyos para conseguir su clasificación ISO, tecnológicos sólo interesados en entrenar personal para servirle a las trasnacionales que depredan al país, mexicanos que desconocen la turbulenta a la vez que dramática historia de un México que se esfuerza por pararse solo y actuar. Y claro, desconocen la historia del arte universal y del arte mexicano. No es de sorprenderse, entonces, que se haya roto el milenario pacto dialógico que había existido entre el colectivo y sus artistas, ese avallasadoramente poético convenio que convierte al artista en interlocutor entre la realidad y el destino.

Qué bueno que usted le pone el dedo a estas cosas. El único pelo en la sopa, lo digo con respeto, es que usted culpa sólo a las personas favorecidas por nuestras instituciones culturales en lugar de criticar a quienes estimulan la chafez (¿sabrá el MUAC distinguirse de la Colección Jumex?). El arte moderno ha recibido sustanciosas propuestas de grandes artistas iberoamericanos y ahora sus aportes al arte contemporáneo también son grandes. Pero no veo que los mencione usted. En su arenga sabatina, exacerbadamente eurocéntrica, arrasa usted con referencias a sistemas estéticos rebasados y alusiones a artistas europeos y norteamericanos, que poco o nada sirven para comprender las dolencias de nuestra cultura. En su helenismo favorece “el objeto” de arte por encima de “la obra” de arte. Tal vez eso le guste a los lectores de Milenio, quién sabe. En mi (larguísima) carrera periodística como cronista evité caer en vituperios y los visceralismo que tanto han abaratado el discurso del pensamiento chilango actual. En vez, opté por hablar de los aspectos positivos del devenir cultural y artístico de nuestro México. Más sabe el diablo por viejo que por diablo: lo malo no necesita ayuda, cae por su propio peso.
Felipe Ehrenberg

Anónimo dijo...

¿Dónde está la defensa de Conaculta, de la UNAM, de la "artista", del parlanchin curador o de los miembros del PAC y todos los esbirros que usan los espacios para perpetuar la podredumbre y perversión del arte contempóraneo conceptual? ¿Por qué no usan a la pequeña maría minera (con minúsculas) o al siniestro rafael lemus y su hermano macana naief yeyah (también con minúsculas) o a los miles de becarios y otras sangijuelas del arte oficial que salen cuando levantas una piedra? Digo, es pregunta.

pancho dijo...

será necesario reafirmar “artísticamente” en una galería o un museo lo que se ve a todas luces en la calle, como la mendicidad, la violencia, la descomposición social, etc.; estamos queriendo decir: yo artista veo, tú sociedad no?, no estaremos subestimando a los demás en su capacidad de reflexión, o mejor dicho sobreestimando la nuestra y rozando los limites de la ingenuidad y la soberbia. Instalando un objeto representativo de nuestro discurso a la espera de las interpretaciones correctas y las sublimaciones? no será bastante pretencioso?, charlatanería? Presunción? Definitivamente la monstruosidad social no se combate con enanismos artísticos. La virtud mata la aberración.
Pancho Lorenz

Teresa Clark dijo...

Gracias Avelina por atreverte a decir lo que nadie: el emperador está desnudo.

Sabes que te tacharán de atrasada y derechosa pero la verdad te pesa más y la tienes que decir ¡Bravo!

Citlali Cruz dijo...

Hola Avelina, es interesantísimo tu manera de escribir sobre el arte contemporáneo, sin duda una mirada desde otra perspectiva. Desde hace diez años que vivo en Ciudad Juárez y desgraciadamente me ha tocado toda esta porquería del narco y males aunados al mismo, sabe que la sangre que Margolles puso en las mantas aquellas son de las calles, te digo por que me tocó recoger esa sangre, en cada esquina la labor era ir a juntarla con Margolles, nadie lava esa sangre, ni los familiares, entonces se va en tus zapatos pegada como peaton, y la metes en tu casa, la llevas a todas partes por que todas las calles estas llenas de sangre y violencia, ella no se roba la sangre, sólo la toma como si fuese agua de un día de lluvia. Cuando ves las mantas enteras frente a ti, te duele tanto saber que en cierto pedazo de tela esta la sangre de un conocido. No es fácil enfrentarse a ésta realidad nuestra.

xipe totec dijo...

Me gusta mucho leer tu blog,exito!