jueves, 3 de septiembre de 2009

SATURNINO HERRÁN

Nuestros Dioses, Saturnino Herrán.

Los símbolos es la forma que tenemos de ver en lo que creemos, son la imágen que materializa esa fe. La religión existe, en gran medida, por las imágenes que la pintura ha creado para representarla. Gracias a estas imágenes los mitos tienen rostro y presencia para hacerlos parte de la realidad. La Patria existe por los símbolos que la configuran y estos símbolos son decididos por los artistas.

Saturnino Herrán es el pintor que estableció cual debería ser la imagen ideal de México. Los indígenas y mestizos nobles, bellos, prestos al sacrificio, fuertes, dignos y sensuales son una invención de Herrán. El creó el canon que más tarde seguiría Diego Rivera y que tendría su culminación dramática en el cine del Indio Fernández y la fotografía de Gabriel Figueroa. Ese que es hoy un país perdido, extraño y menospreciado es la invención de un joven artista que murió a los 31 años, agobiado por la pobreza, enfermo y sin posibilidad de encontrar los cauces para vivir de una forma digna de su talento. Herrán, influenciado por los pintores españoles Zuloaga y Sorolla aprendió los secretos del color de su maestro Germán Gedovius. Nuestros Dioses, que originalmente fue comisionado para el Teatro Nacional hoy de las Bellas Artes, quedó inconcluso por la muerte del pintor. Esta obra realizada con gran dificultad por la falta de espacio en su estudio, está en parte en la colección Blastein.

Nuestros Dioses es la imagen del México idílico de la poesía de Ramón López Velarde, de esa patria a la cual se puede venerar como a una religión y adorar a sus héroes como dioses. Los pasos para crear la Eneida de la historia de México los dieron López Velarde y Herrán juntos. Los indígenas son bellos, estilizados y no demuestran la violencia y el apetito por las víctimas que era parte de la historia cotidiana del México Prehispánico, al contrario, con sus tocados de plumas, sus vestuarios lujosos y elegantes, están más cerca de los carteles del Art Noveau de Alfonse Mucha que de la sangre de los sacrificios realizados para que el sol saliera cada día. La estilización que implantó una belleza que los hace míticos es la idealización que configura el símbolo venerable de la Patria. Herrán amaba las imágenes que el consideraba que representaban a México y con su enorme talento se dedicó a recrearlas. Para él el realismo social jamás hubiera sido congruente con sus emociones. Herrán veía en la exaltación la medida justa de representación del ideal patrio, de la amada nación. Sin embargo no es una nación feliz, no es un sitio utópico, en sus dibujos, los rostros de Herrán trasmiten la tristeza de su condición, la pobreza que él mismo vivía y que compartía con los expulsados del campo, a los que la sociedad criminaliza y margina.

Si comparamos el país que creó Herrán y el país que tenemos ahora, no hay ya rastro de aquel. La cultura popular que se exalta es una ridiculización de la sociedad, no hay emblemas, hay clichés y modas repetidas. Hoy es indignante retratar con dignidad a México. La imagen del país en el arte, “nuestros dioses” son los luchadores y el narco, y cualquier intento por mostrar otro rostro se ve como una acción decadente, reaccionaria y pasada de moda. Es una virtud ridiculizar a México. El kitch de la publicidad del gobierno convierte a México en un permanente anuncio turístico. Es tan falsa la imágen que inventan los artistas contemporáneos como la que inventa el gobierno, sólo que la del Estado es desechable y la de los “artistas” se admira en los museos.

La pintura es la que está más cerca de hacer ver a México con una óptica más real y sin consideraciones gratuitas o chistes fáciles. La pintura de Daniel Lezama nos da un país que existe y su estatura como artista no desciende por el tema que elige. Herrán creó un México que debemos ver hoy como una pérdida profunda. Porque una nación tiene derecho a conservar sus mitos y que estos sean apasionantes, enaltecedores. Ahora que somos más complacientes, que la denuncia en el arte contemporáneo no existe y que exacerbamos la mediocridad, la estulticia y la barbarie, recordar que hubo un artista que miró a sus antepasados como personajes épicos, es esperanzador. Herrán no le tuvo miedo a ser virtuoso ni a creer en las virtudes de su nación. Sin cerrar los ojos a la terrible situación en la que vivimos, es revelador que el arte encumbra hoy la degradación para rehuir o de la denuncia o de la recuperación de un ideal que pudiera ser ejemplar. Ya no existe el México de Herrán.

Publicado en Revista Antídoto Septiembre 09, www.revistaantidoto.com

13 comentarios:

Adriana De Villa dijo...

Muchas felicidades como siempre Avelina. Leí tu artículo con la misma emoción que me produce leer a propósito de los tiempos del Ateneo de la Juventud, de Vasconcelos, de Antonieta Rivas Mercado, etc. Todos ellos, al igual que Herrán representan a ese México y aquellos valores que ya no son más. A propósito, ¿sabes dónde podría ver algo de la obra de Rodríguez Lozano?, me da pena, pero la verdad es que sólo se de él lo que leí en el libro "Antonieta" de Fabienne Bradu. Gracias.

Nadezh! dijo...

Además hoy en día esa cultura que pintores como Herrán, Rivera y otros mexicanos admiraban hoy es despreciada. Estamos siendo siempre educados para negar nuestra cultura. Cualquiera puede venir e inventar barbaridades sobre nuestros antepasados, sobre nuestra historia y las aceptamos y creemos porque no nos importa, llámese INAH que es ley en lo que se acepta y no se acepta de nuestra cultura sea o no sea cierto. Llámese "Instituto lingüístico de verano" que viene a robarnos nuestros idiomas, a cristianizar a nuestra gente, a esterilizar en masa a nuestras mujeres indígenas (como si fuesen ganado) para que se acabe nuestra cultura, que los hacen negar sus costumbres. Llámese artistas contemporáneos que nos quieren vender la idea de que pinturas como las de Herrán, José María Velasco, Diego Rivera etc, ya están pasadas de moda y que el verdadero arte que refleja a México es meter a un museo cualquier basura y decir que es una protesta contra cualquier cosa.

Gracias por éste post!

sonoio dijo...

el permanente
aviso publicitario de los gobiernos
donde unen cultura y turismo...
un concepto muuuuuy occidental

saludos

Ma Cristina Rios dijo...

Hola Avelina:

Lo leo y te hago comentarios, te quería recomendar un libro del director de cine Andrei Tarkovski, que seguramente conoces, se llama "Esculpir el tiempo", ed. Rialp, hay una en español mexicano por la UNAM pero que no le llega ni a los talones a esta edición española, en particular el cap. "El arte como ansia de lo ideal", en donde plantea la cuestión de la experiencia espiritual del arte y el compromiso del artista, me gustaría que le echaras un ojo, porque tuve una airada discusión con una alumna que hace una gran defensa del performance, le explicaba yo porque consideraba que esa propuesta no es catartica, conmociona claro está pero no es catartica, porque en primer lugar no me siento transformada a pesar de la conmoción que me causa y no me clarifica, no me aport esa experiencia espiritual de la que habla trakovski, además de que me daña en el plano emocional, me lo puedo ahorrar sin problema, eso ya es mi gusto, ¿y por qué eso no tiene valor?

Ahora resulta que ser artista coetaneo y original implica no abordar nada que tenga que ver con la belleza y todo es denuncia, conmoción, etc. Tal parecería que apelar a la belleza es de "reaccionarios", conservadores y una especie en extinción, ¿qué opinas?

Un beso,

M. Cristina Ríos

Perlas del Hartismo dijo...

Cristina: buscar la belleza no es reaccionario, lo reaccionario es despreciar absolutamente todo el trabajo artístico de los que no la buscan.

Anónimo dijo...

Habrá que hacerte otro blog que se llame "Perlas de 'Perlas del Hartismo'", porque amigo, anda que no dices tonterías. ¿R. P., no encuentras otra forma de hacerte notar?

Anónimo dijo...

Buena tarde!!! Ojalá te encuentres muy bien en estos días atestados de dengue, influenza y lluvias torrenciales...
El motivo de mi nota es felicitarte por tu trabajo como crítica de arte ya que esta labor no es muy recurrente en nuestro país. A este respecto nos interesa invitarte a colaborar en una revista elÉctronica que estamos coordinando varios alumnos de la carrera de Letras de la Universidad de la Guadalajara, nuestro proyecto ya tiene un primer número: http://www.neograficalab.com, nuestra revista pretende abrazar a todas las manifestaciones artísticas, por lo tanto una de nuestras secciones está dedicada a la crítica de arte nacional e internacional, por esta razón te estamos invitando a que participes en nuestro proyecto... Mi nombre es Éctor Sandoval y mi correo es ectorsandoval@live.com.mx, Espero que podamos contra con tu participación!!! Saludos

jansolo dijo...

Es triste la historia de Saturnino, no conocía, en Cataluña (España) hay un personaje emblematico Antoni Estruc que pinto un cuadro, "El corpus de sang", símbolo de la reistencia de un pueblo ante las tropas nacionalistas de la corona española, (ayer dia 11 de septiembre "La diada" se conmemora este hecho.

Antoni murió en la pobreza como tu Saturnino, ante el avance de l´art Noveau, que emergía por Europa, yo lo considero el ultimo de los grandes maestros que tuvo Cataluña, murio en el exilio, pobre, rechazado y sin poder vivir de su trabajo, nadie queria un trabajo depurado y una técnica perfecta...Ahora su gran obra es un icono de Cataluña

Javier Muñoz Nájera dijo...

Avelina,

Me emociona leer tu artículo sobre Saturnino Herrán; Él es, quizás, el artista más llorado -por su repentina y prematura muerte- durante la primera mitad del siglo XX en México.

Él fue profesor de dibujo al desnudo de Rufino Tamayo en la Escuela Nacional de Bellas Artes cerca de 1917(Herrán falleció en 1918, me parece).

La fortuna no fue muy noble con él(rechazó una beca en Europa por no dejar sola a su madre) y vivió, hasta el final de sus días, entre apuros económicos y altibajos de salud.
Sin embargo, no sólo fue un extraordinario pintor: fue un hombre ejemplar, desinteresado y entregado a la labor educativa.

Creo que hablar de la obra de Herrán, en estos tiempos donde predominan las poses en el ámbito de las artes plásticas, es de una pertinencia acertadísima y loable.

Reflexionar acerca de su pintura es
inyectar inspiración.

Felicitaciones por tu texto,
Saludos a los lectores del blog,

Javier

amaranta moreno dijo...

Hola Avelina soy Amaranta la directora de Neograficalab te felicito x tus comentarios y te digo q soy tu fan no. 1 de gdl.
En enero el dia 20 cambia de número me encantaría q continuaras participando con nosotros si estas dispuesta aqui esta mi email.
amarantamoreno@hotmail.com

felipe dijo...

mm...genial texto.
Además has escogido unas pinturas de Phillip Guston, que me parece uno de los mejores pintores del siglo XX

Colección Blaisten dijo...

http://www.facebook.com/search/?q=avelina+&init=quick#/profile.php?ref=name&id=100000087402015

Anónimo dijo...

Que tiene que ver Daniel Lezama con Saturnino Herran, nada que ver, desde su tecnica y pincelada es un tramo abismal., Daniel ha copiado a Neo Rauch para meterse en el mercado europeo, pintando a monos desnudos sin rostros ni personalidad, Herran el maestro del dibujo y la pintura... no vale la comparacion. disculpame Avelina pero no se puede comparar en tecnica ni calidad pictorica. por lo demas felicidades por el tema.