miércoles, 10 de diciembre de 2008

YVES SAINT-LAURENT. JE NE REGRETTE RIEN.


Audaces, insolentes, narcisistas, vanidosos, mirar y ser admirados. En un momento de nuestra historia, parecer alcanzó el status de ser. Las herramientas son un vestido negro, un par de zapatos, un traje, guantes largos. A la entrada de Versalles alquilaban espadas y sombreros para que las personas comunes pudieran tener audiencia con los miembros de la corte. Bastaba parecer y ya estabas adentro. La apariencia habla de nosotros sin necesidad de palabras, sin descripciones. El domingo 1 de Junio del 2008, murió Yves Saint-Laurent el creador de Le Smoking para la mujer.

LA PRENDA MÁS BELLA QUE PUEDE VESTIR A UNA MUJER SON LOS BRAZOS DE SU AMANTE, PARA LAS QUE NO HAN ENCONTRADO ESA FELICIDAD, ESTOY YO. YVES SAINT-LAURENT
Y nos vistió con traje de hombre, Yves creó el smoking femenino en 1960 y lo evoluciono año con año llegando a una prenda perfecta, profundamente sensual al recordarnos que es una prenda masculina. Yves decía que a las mujeres nos hacia sentir poderosas nuestro vestuario, y en un acto libertario nos entregó la prenda masculina más lujosa que existe. Es cierto, yo uso el smoking con fajilla, escote profundo y zapatillas, y esto me da permiso de ser inalcanzable. Vestirse de hombre en Francia es parte de las libertades que las mujeres hicieron suyas desde la Revolución Francesa. La escritora George Sand sedujo a Chopin y Musset con su fuete y sus pantalones. En la expedición a Egipto, le llamó la atención a Napoleón el culo de varios de sus soldados con el uniforme de húsares de entallados pantalones blancos con una línea lateral y botas largas hasta las rodillas, se acercó y vio que las mujeres se habían vestido con uniformes para acompañar a la aventura a sus esposos y amantes. Las despidió a todas, menos a una que se veía especialmente bien, Madame Bellisle y le permitió el viaje. Cuando desembarcaron, envío a su esposo de regreso a Francia con un correo y la hizo su amante, exigiéndole que todos los días vistiera uniforme. Los ingleses al capturar al correo, bien informados le explicaron al oficial la naturaleza real de su misión, y furioso volvió a Egipto a exigirle el divorcio a su esposa. Cuando Napoleón regresó a Francia y dejó a su amante de uniforme, esta siguió vistiendo de pantalones, para recordarle a Francia que fue amada por el César.

EVERYBODY WANTS THIS. EVERYBODY WANTS TO BE US.
DEVIL WEARS PRADA
Una pasarela de Haute Couture en Paris es un evento tan importante como la toma de posesión del presidente. Se requiere invitación personal, los asientos no sólo están numerados, tienen el nombre de cada uno de los asistentes. En los primeros lugares están los que son alguien en ese momento y no ser invitado o ser enviado tres filas atrás, en comparación con la temporada anterior, es una catástrofe. Una pasarela es el gran espectáculo de la industria que ha colocado a Francia como la nación que ordena y decide lo que es y lo que no es elegante. Las montan directores de teatro, las iluminan expertos de cine, los escenarios tienen toda la tecnología disponible. Las pasarelas de Yves eran teatrales y magnificas, predominaba el escenario negro para resaltar los colores y las combinaciones casi imposibles de sus diseños. Mirar a las modelos, mirar esos trajes como a una obra de arte, con admiración y deseo, es caer postrado ante un altar. Dejaron de existir los pasillos de Versalles y surgieron las pasarelas de moda. Los que gobiernan son otros, la obligación social de no salir desnudos se convierte en el placer de tener estilo. Y aquí todos obedecemos órdenes. Yves amó al arte y en sus diseños vimos a Van Gogh y a Picasso, hizo compatible lo efímero y lo eterno. Las diseños de Haute Couture son hechos a mano y por encargo, los maniquíes de cada cliente son a la medida. Estas prendas crean las pautas que el resto de las marcas van a imitar. La ropa que usamos parte de los principios que antes exponen los diseñadores en las grandes pasarelas, es un trabajo de síntesis salir a la calle y entrar en las multitudes. Yves introdujo en 1960 el Pop Art en sus diseños con la certeza de que el Arte seria como la moda, un objeto de consumo. Para crear ideas que inspiren a otros hay que perder el miedo al vacío, cada paso que dio Yves fue seguido por Milán y Nueva York. Helmut Newton lo fotografió desnudo con sus lunettes en el lanzamiento de Opium. Nunca antes un diseñador había sido parte de la publicidad de su producto.

SI LA MODA ES UNA ADICCIÓN, QUE EL PERFUME SEA EL OPIUM.
La vida no puede ofrecernos lo que dan las novelas románticas, esa búsqueda llevó a Madame Bovary al suicidio. Cuando Ema Bovary entra en total decadencia, se vuelve sensual y goza, quiere vinos, perfumes, ropa, dedica su existencia a hacer realidad los decorados y las descripciones de las novelas románticas, firma pagarés que la arruinan y roba arsénico para acabar con esta adicción a lo que no existe. Flaubert creo la primer fashion victim. Esa imagen romántica, lograr que la realidad sea algo más de lo que es, lo proporciona la moda, lo da un corsett ajustado a la cintura que cubre de encaje el cuerpo y define los senos. Ema Bovary sentía un placer enorme en cepillar su cabello vestida sólo con unas zapatillas bordadas de tacón alto, se miraba en el espejo y percibía esos hermosos zapatos en sus pies, mientras desnuda realizaba esa caricia, esa masturbación delicada que es tocarse el cabello. Cepillarse es la primer masturbación, que nos peinen es una forma de hacernos el amor, por eso todas las mujeres tienen un afecto especial por sus peluqueros, no necesitan acostarse con ellos, ya tienen sexo frente a un espejo.

LA PASIÓN A LA QUE SIEMPRE CEDEMOS.
La Bruyére nos advierte que la moda no es una diversión, es una pasión y a veces tan violenta que no cede ni al amor ni a la ambición, sólo cede ante el objeto de su deseo. Y cuenta como un amigo suyo, “Ifis” desde muy temprano prepara su vestuario y su peinado. Se va a misa para hacerse ver, la verdadera devoción de él es hacia su aspecto, hacia la ropa que se pone, va a ser adorado y reza por ser el más elegante, plegaria que todos deberíamos de implorar a los dioses. En el momento de entrar a la iglesia ve que otro caballero llega con zapatos más elegantes que los suyos, él que iba feliz a ser mirado trata de no ser notado, oculta sus pies y el día es ya una tortura. El rubor de sus mejillas casi se puede desvanecer con una lágrima, y resiste.

YOU´LL GIVE THE PERFORMANCE OF YOUR LIFE. ALL ABOUT EVE
Para Lady Diana la moda fue su perdición y su consagración, en una corte en la que todos se visten mal, que es elegante ser feo y usar sombreros ridículos y zapatos que parecen ortopédicos, ella vio como única forma de revelarse y de demostrar su individualidad vestirse bien, consultar diseñadores y dejarse llevar por el vértigo de mirarse al espejo con un vestido de Versace negro con broches de medusas doradas. Fue una afrenta tal a una reina que usa el mismo peinado desde antes de la Segunda Guerra Mundial, que adquirió las dimensiones de un verdadero insulto y decidieron acabar con ella. Victima fácil, vio que su marido la engañaba con una mujer que no le importa ponerse un saco arrugado y peinarse como en los años 70´s, que le gusta la cacería y que no sienten horror ante la sangre de los animales que matan, que pueden ver un bello antílope muerto colgado de una cadena y sentirse orgullosos de que lo mataron con botas llenas de lodo, pantalones de lana iguales a los que usaron sus abuelos y camisas de cuadros. Lady Di odiaba eso, a ella Versace le hacia a su medida entre 10 y 20 vestidos iguales de cada uno de los que elegía. Mario Testino, fotógrafo de Vogue, le hizo sus más bellos retratos y se enamoró del dueño de la mejor tienda de Londres. Sabía que los ingleses son fetichistas y se convirtió en su icono. Eso, cuesta la vida.

STRIKE A POSE, STRIKE A POSE, VOGUE, VOGUE, VOGUE. MADONNA
En la Película Relaciones Peligrosas de Stephen Frears basada en la novela de Laclos, tenemos una de las mejores presentaciones de personajes de la historia del cine. El Vizconde de Valmont-Malcovich antes de salir de su casa se hace una toilette complicada y preciosista, la ropa, los zapatos, la peluca, el maquillaje. Vemos a través de este proceso como el personaje se va construyendo y entendemos que es imposible que exista sin eso, que ese delicado arreglo le permite ser un conquistador, un vicioso de las mujeres, dice resignado: “acumular conquistas es mi destino”. El hedonismo del siglo XVIII está totalmente representado con el estilo de las personas, Valmont no podía amar y obsesionase vestido de negro como los puritanos españoles, jamás seduciría si olvida ponerse ese lunar. Los zapatos le dicen como caminar, como acercase a su victima, el largo de los encajes que muestran las puntas de los dedos lo obligan a agitar levemente las manos al hablar, y lo primero que hace antes de besar los labios de una mujer es inclinarse a su escote, ver esos senos tibios, redondos y levantados por un corsett y besarlos, hundir su cara en ellos y lamer el lunar que tienen dibujado. Ese marco seductor es un logro indiscutible de la apariencia, somos lo que parecemos. No hay escapatoria, no hay contradicción. La Marquesa de Merteuil le dice que no trate de seducir a Madame de Tourvel, una mujer que no sabe usar un escote ni amarrarse un pañuelo, que en Paris trae sombreros que se usan en el campo y le reitera que una conquista así le puede traer un gran desprestigio. A Valmont no lo convence, pero a nosotros si, Madame de Tourvel no va a entender la naturaleza de una relación sensual y sin consecuencias que la puede perder. Y esperamos pacientes a que el elegante verdugo acabe con ella.

YVES CREA ROPA PARA LA MUJER QUE TIENE DOBLE VIDA.
CATHERINE DENEUVE
Severine Serizy es hermosa, esta casada y es infeliz. Existe una parte de su curiosidad que no ha sido satisfecha. Quiere más, no sabe de que. Lo intuye y por eso sueña que es degradada y maltratada, entregada a patanes que la poseen como a una puta. La atan a un árbol y le desgarran el vestido para arrojarle lodo en su hermosa piel, ensucian su cabello y ella goza. Severine es masoquista, quiere el placer que arrastra a la ignominia. Un amigo de su esposo le habla de los prostíbulos que funcionan de día y le da una dirección. Sedienta de caer, busca el lugar, llama a la puerta y entra a conocer el placer que le urge su cuerpo. Las prostitutas de la casa notan que es diferente, no sólo es bella y educada, está elegantísima, en una escena se quita un abrigo negro precioso y una compañera le dice, por favor préstamelo para mi día libre, te prometo que lo cuido. En otra ocasión le dicen que no viste como una del oficio. Y la patrona le menciona que no es la primera vez que una dama llega a buscar cosas nuevas. La delata su ropa. Para los requerimientos de los clientes se cambia de vestuario, es otro personaje y un Hyppolite-Francisco Rabal le pide que se vista con un velo negro y una corona de flores para sodomizarla debajo de un ataúd. El vestuario de la película Belle de Jour de Luis Buñuel lo diseñó Yves Saint-Laurent en 1967. Catherine Deneuve es desde entonces musa y fiel amiga del diseñador. El masoquismo de Severine es más delirante con la elegancia de Yves.

HE TENIDO UNA VIDA SEXUAL EXTRAORDINARIA. YVES SAINT-LAURENT PARA EL NEW YORK TIMES
El tema de Yves Saint-Laurent fue Paris, como Proust vio en ese escenario a todas las pasiones y debilidades reunidas, Yves las vistió y Proust las describió con una profundidad tal que están desnudas. Al final de Por el Camino de Guermantes, el Marques regaña a Oriana por llevar a una fiesta zapatos negros con un vestido rojo, ordena detener el carruaje y la hace ir a cambiarse de zapatos. En la publicidad del perfume Paris una pareja se balanceaba en la Torre Eiffel, no importa caer si estamos elegantes. Odette de Crecy cuando se casa con Swann comienza su transformación y se convierte en una mujer distinguida, cambia su forma de vestir y tiene un salón en donde recibe invitados. Uno de los envases del perfume Paris, de edición limitada, es un corazón de cristal con un listón rosa, las fragancias se guardan en el corazón, Proust recuerda a Albertine con el olor del mar. Esa veneración fetichista por los demás y por nosotros mismos, es un regalo de la moda. En el retrato al óleo que le hizo Jaques-Émile Blanche a Proust viste una corbata gris perla, fue Oscar Wilde quien sugirió la prenda. Yves si conoció el amor duradero, Pierre Bergé y él estuvieron juntos casi toda su vida, Proust sólo supo de si mismo que tenía necesidad de ser amado. Tal vez la necesidad de ser amados nos hace amar a la elegancia.