miércoles, 10 de diciembre de 2008

LA TRANSGRESIÓN HA MUERTO.



Marina Abramovic con un escorpión de plástico en la cara.


“Así va el mundo, unos a otros se burlan y torean, el que ayer hacia de toro hoy hace de caballero en la plaza. La fortuna dirige la fiesta y distribuye los papeles, según la inconstancia de sus caprichos”. Esto dice al pie uno de los Caprichos de Goya, en el que dos viejos encaramados en sus lacayos “juegan” a los toros como si fueran niños. Esta imagen refleja como una metáfora el siniestro estado del arte, desde que el llamado arte conceptual es el estilo recurrente en el que se escuda la falta de talento y de osadía. Son viejos trucos como los viejos que juegan a los toros, no es trabajo real y serio, es engaño. Participan del capricho de la fortuna que los encumbra sin justificación. El que ayer hacia de toro hoy hace de caballero, el arte conceptual hace artistas hasta a los que nada tienen que ver con el arte, ya no se necesita tener talento, formación, rigor, técnica, obra, la “creatividad” ha sustituido todo esto. Una de las búsquedas originales del arte, es la transgresión, el rompimiento de límites que nos lleven más allá para que nuestra visión de la realidad cambie. El desnudo griego nos hace ver que los dioses somos nosotros, la perspectiva nos revela que el mundo no es plano y que la sociedad puede ser monstruosa como en los Caprichos de Goya. Hoy ya no existe la transgresión, el conformismo, la reproducción laser de imágenes y el puritanismo disfrazado de abstracción es el nuevo lenguaje, los neo transgresores de hoy son también los neo puritanos. Estamos contemplando la obra de los falsos profetas.

EL SÍ PRONUNCIAN Y LA MANO ALARGAN AL PRIMERO QUE LLEGA. GOYA, LOS CAPRICHOS.
En el barrio de Chelsea, en Nueva York hay más de 600 galerías con lo más nuevo del arte. Entrando al azar en una de ellas, vemos en la pared una muestra de catálogos sobre diferentes artistas que han expuesto, todos tienen la misma portada: “instalaciones” hechas con basura, y obviamente todas las instalaciones son iguales. Lo que sí varía es el discurso alrededor de cada “obra”: critica social, reflejo de la humanidad, desesperación por la soledad, y podemos seguir la lista de motivos que no se acaba. Los neo transgresores necesitan que se les explique y las obras vienen con un manual de instrucciones de lo que debemos ver y sentir, el arte ya no existe como una obra autónoma que se explica a si misma, necesita intérpretes. Estos artistas requieren que alguien diga que lo que hacen tiene una razón de ser, que no es basura aunque se vea como basura (Jimmie Durham escultura). Esto ha creado un círculo vicioso que es la curaduría y la obra, al grado que los curadores ya son también artistas por que son fundamentales para dar forma y sentido a las obras con sus explicaciones. Sin curador no hay artista y sin artista no hay curador. Si vemos una mesa con cochecitos de juguete y pasteles, entre muchos objetitos, o llantas de coche, como en la exposición de Gabriel Orozco, tiene que haber un curador que nos diga que eso tiene un valor que en sí mismo no muestra. Este es un juego de inmensa vanidad en el que el curador se hace indispensable por que le da un valor totalmente ficticio a las obras de los artistas que expone. Aquí se encierra gran parte de entramado del arte. Por que es un acto de complicidad, para destacar no se necesita ser talentoso y tener una obra deslumbrante, se necesita tener un curador que emita su juicio. El arte conceptual no es valiente, el curador se encarga de hablar por él.

DONDE NO HAY VERDAD, HAY COBARDÍA.
El miedo a equivocarse es lo que hace que impulsen artistas que nos son artistas. La lección de los Impresionistas dejó traumada a la crítica, al público, las galerías y los museos. Recordar que Los Girasoles estuvieron arrumbados en una cocina por que Van Gogh pagó con el cuadro su comida en el Tamboril y que esta obra ahora se haya vendido por millones de dólares en una subasta, es ya parte de la pesadilla que tiene paralizada a la objetividad y el valor. Decir “esto no es arte” es un tabú. Y estamos pagando las consecuencias, está sepultada la belleza. Las técnicas y el talento pelean contra la mediocridad que como mayoría, casi siempre gana. ¿En base a qué una obra conceptual es mejor que otra? ¿Qué diferencia casi metafísica existe entre los periódicos tirados en el piso de Antoni Muntadas en el Laboratorio Arte Alameda, y las cajas de cartón de Cruzvillegas o los letreros de luz neón de Nauman? Estos tres ejemplos son de “instalaciones” de diferentes artistas, el misterio es saber por qué son mejores o peores de los supuestos contenedores de mierda de la India de Santiago Sierra. Para no cometer errores, dicen que todo es bueno y lo meten en un museo, lo llevan a galerías de vanguardia, los curadores lo acomodan, lo explican y los cobardes lo aplauden. Es una gran puesta en escena, es de una teatralidad tal que pone en evidencia el criterio y el estado del arte. Si esto pervive es por que las galerías se niegan a reconocer que se equivocaron y que las obras que vendieron por millones de dólares o miles de pesos no valen nada. Para que la mentira se vuelva verdad hay que repetirla muchas veces.

¿QUIÉN PECA MÁS? ¿EL QUE PECA POR LA PAGA O EL QUE PAGA POR PECAR?
JUANA DE ASBAJE.
El público también era transgresor. Hacía de su compra, de su aplauso o de su rechazo una declaración de principios. Ahora todo es más fácil, hay que comprar, no hay que pensar. Si está en una galería y cuesta caro, cómpralo, no importa que sea el montón de ropa sucia apilada de Shinique Smith, el ticket del supermercado de Gabriel Kuri o el cadáver de un becerro en formol de Demian Hirsch, el galerista, el curador y el crítico dicen que es arte. La sobrevaloración es un sentimiento irreflexivo, es un impulso para enmascarar la verdad. Uno de los grandes peligros de pagar o de exponer a la falta de talento en espacios antes reservados para los artistas, es el siguiente paso: que desaparezcan las escuelas de arte. Ya nadie necesita aprender a dibujar, pintar o esculpir. Este dictatorial estado del arte que impone a sus “artistas visuales” sin formación, deja claro que la escuela sobra. Para qué hacer esculturas, están las instalaciones de Minerva Cuevas. Para qué pintar, están los collage e impresiones laser de Jonathan Hernández. Para qué dibujar, nadie dibuja, mejor hagamos arte objeto y pongamos ventiladores y pedazos de automóviles como Betsabé Romero y Damián Ortega. El comprador asesorado por el galerista, paga y sube el precio. Estos artistas conceptuales han banalizado a la transgresión. Hemos llegado al punto en donde la verdadera trasgresión es regresar a los orígenes del arte: tener talento, formación y técnica, sostener la casi épica misión de llevar obras conmovedoras a las galerías. Hoy es un acto de heroísmo reproducir un desnudo con un carboncillo, la vanguardia está en dominar el dibujo y la escultura, son ellos los que tienen en sus manos el futuro del arte, sólo con ellos no se verá extinto.

PARA LOS FORJADORES DE MILAGROS TODO LO QUE NO ENTIENDEN ES DIVINO.
En la pasada edición de “Madrid Abierto” se expuso en lo que llaman la milla del arte, sobre el Paseo del Prado una muestra de las esculturas en bronce de Igor Mitoraj, llamada El Mito Perdido patrocinada por la Caixa de Madrid. Su obra es una rarísima excepción en el arte contemporáneo, porque tiene la calidad y la dimensión heroica del arte que crearon los griegos y romanos y que resurgió en el Renacimiento con las obras de Leonardo y Miguel Ángel. La exposición constaba de 26 esculturas monumentales en bronce. Al ver esta exposición podríamos pensar que la decadencia que trajo la era cristiana y los neo transgresores conceptuales jamás existió. Los hombres recuerdan al bello Antinoo y su pene está presente manifestando la potencia del arte y la belleza. La gente al igual que en los antiguos baños, las contemplaban felices. Era en un día hermoso y el sol de Castilla las iluminaba y el público se tomaba fotografías a lado de ellas, las tocaba, las observaba detenidamente. Extrañamos el contacto con la perfección, añoramos tenerla cerca. Mitoraj trabajó con el gran director de teatro Tadeuz Kantor, de ahí la conciencia que tiene del dramatismo de la imagen y de convertir a cada espacio en un escenario. Como en una escenografía del Satiricón de Fellini, vi un rostro, una mascara gigantesca, es el rostro de un dios caído. Esto que para el público fue un gran evento, fue un escándalo para los curadores y críticos que empujan al arte conceptual. Una columnista escribió que estas esculturas de desnudos le recordaban un puticlub, y en el ABC un critico dijo que la obra de Mitoraj era una aberración, que cómo era posible que expusieran esta horterada. Como ejemplo del arte que sí debía estar expuesto mencionó una obra de Fernando Prats que consistía en un letrero de luz neón que estaba en la fachada de la Casa de América y que reproducía un anuncio que Shackleton publicó para encontrar voluntarios para una expedición al Polo Sur: “Se buscan hombres para viaje arriesgado, poco sueldo, mucho frio, etc.” a esto lo llamo de una “lucidez inusual”. Para los neo transgresores es lúcido hacer un letrero de luz neón que reproduce un anuncio, no es lúcido hacer bronces de desnudos, es lúcido negar el cuerpo, no es lúcido mostrarlo. Los conceptuales actuales son los nuevos discípulos de San Agustín que ordenó mutilar los penes y senos de las estatuas griegas y romanas para acabar con la adoración al cuerpo. Nunca una época del arte había estado sumergida en el puritanismo como lo estamos ahora. El erotismo no existe, pueden llevar literalmente restos de cadáveres a los museos como Terese Margolles y son incapaces de crear una escena erótica como lo hicieron Klimt y Egon Schiele. Los que se acercan al sexo lo hacen con desprecio y brutalidad, los videos de Marina Abramovitz sirven para dar la razón a los que han clamado que la perdición del espíritu llega por la carne. Esto es oscurantismo, los conceptuales le están haciendo el juego al puritanismo, con ellos el totalitarismo y el fanatismo podrán estar tranquilos, estos neo transgresores mantienen anestesiado el espíritu.

DESCUBRIÓ SU GRAN GENIO EL DÍA EN QUE SE ATREVIÓ A DEJAR DE AGRADAR.
DIJO MALRAUX DE GOYA.
Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra y las pinturas murales de la Finca del Sordo son la obra imborrable de Goya. Cuando ya no oía ni reclamos ni adulaciones encontró el sentido de su obra. Ya no buscó agradar, se dedicó a retratar lo que hace de nuestra naturaleza algo terrible y excepcional. Ni la censura o la persecución lo detuvieron de producir cientos de planchas de grabados. Gracias a estas colecciones sabemos algo más de nosotros mismos, sabemos que la mercancía de la carne es de victimas y cómplices, que para vender el alma sobran intermediarios, que la miseria del espíritu está en las líneas de la cara. Vimos que la maestría del trazo y la perfecta impresión crean imágenes que se incrustan en nuestra mente y que nos muestran la realidad de una forma nueva y violenta. Estos grabados son de las obras más trasgresoras y arriesgadas de la historia del arte. Nada en ellos está hecho para complacer, adular o esconder. Esta transgresión ha muerto. Los neo trasgresores se esconden en sus abstracciones, en su vaciedad e inmediatez. Podemos contemplar Los Desastres de la Guerra casi dos siglos después y nos estremecen, no necesitamos un curador que los explique. ¿Cuántas cajas de zapatos vacías van a seguir vigentes dos siglos después? ¿Qué riesgo existe para la sociedad que Doris Salcedo haga un agujero en el piso de la Tate Modern y lo llame arte? Ninguno. Riesgo es vernos reflejados en un Capricho, ser esa vieja que pervierte a una joven y la entrega a una corte de rostros bestiales. Nadie se refleja en un video de un esfínter o de un árbol durante 20 minutos. Peligro ver que los cuerpos decapitados de Goya son como los cuerpos del pueblo Iraquí. Que la miseria humana es la misma y el talento, menos. Un aquelarre sucede, el gran cabrón contempla a su victima, los brujos desdentados ríen al ver que siempre hay un inocente que ofrecer y que tal vez encuentre placer en el sacrificio, eso nos tienta a ser malditos. ¿Qué nos han enseñado los neo transgresores, estos falsos profetas? algo muy importante, que son cómo el dogma, que no existe lo que vemos, que existe otra realidad: que esas fotos de grafitis mal tomadas no son fotos de grafitis mal tomadas, que esos retretes portátiles de Abaroa no son retretes portátiles. Han clamado que los milagros existen y que esos balones de futbol ponchados de Orozco son en realidad algo sublime. Los más fieles creyentes son los ciegos, por que les basta escuchar la palabra para creer. El arte actual existe por la palabra que lo antecede, aquí también lo primero es el verbo.

RUEDA DE BICICLETA SOBRE TABURETE. MARCEL DUCHAMP. 1913.
En una de las galerías de Madrid una artista puso tablas en el piso, era una especie de parquet mal colocado, en la biografía que colgaba de la pared, ella confesaba que podía pintar la Capilla Sixtina pero no quería, prefería poner tablas en el piso. No recuerdo su nombre, el de Miguel Ángel, si. Transgrede más quien retó al jerarca de la iglesia romana creando una visión griega de los mitos católicos, que quien instala unas tablas en el piso. La neo trasgresión dicta que la calidad no es importante, lo importante es lo que el artista quiere decir. Para que un video sea arte, debe estar fuera de foco, no tener sentido ni historia y ser repetitivo y lento. Cuando Duchamp expuso su Urinario se estaba riendo de la visión equivocada del arte, por eso dijo que cualquier objeto puesto en exposición ya podía ser considerado arte, esto no era un halago, era una critica y una profecía. Ahora es la gran expresión artística, hicieron de la burla un elogio. Y sin embargo ¿Qué han aportado los neo transgresores desde que el trasgresor Duchamp expuso su Urinario? Nada. Duchamp expuso la Rueda de bicicleta sobre taburete en 1913, vamos para un siglo de imitaciones y así se sienten modernos. ¿A qué le temen los neo trasgresores del arte contemporáneo si tienen a las galerías, los museos, las becas, los críticos y los compradores? Al talento. Por esto están a la defensiva, por eso dicen que podrían pintar la Capilla Sixtina y no lo hacen. El arte no puede mentir, es o no es.