miércoles, 10 de diciembre de 2008

LA ATROFIA DEL ARTE



INTRODUCCIÓN:
Para hacer un diagnóstico del estado del arte contemporáneo que, como dijera Erza Pound, esta siendo deliberadamente torturado por sus doctores, consulté a los curadores más influyentes de nuestro ámbito artístico, unos son independientes y otros son institucionales, a todos les hice las mismas preguntas para crear un panel en el que se mostraran las tendencias que rigen al arte contemporáneo. Mi diagnóstico está en las conclusiones.

PREGUNTAS:

¿CUÁL ES EL PARÁMETRO DE CALIDAD QUE HACE A UNA OBRA DE ARTE CONTEMPORÁNEO MEJOR QUE OTRA?

¿CUÁLES SON LOS ELEMENTOS HACEN DE ESTAS OBRAS, ARTE?

¿CUÁL ES EL PAPEL O EL TRABAJO DEL CURADOR EN EL PROCESO DE CREACIÓN DE UNA OBRA?

¿POR QUÉ EL CRITERIO DEL CURADOR SE HA CONVERTIDO EN ALGO TAN IMPORTANTE?

ESTAMOS EN EL PERÍODO MÁS ELITISTA DEL ARTE, CASI NADIE LO DISFRUTA O LO ENTIENDE. ES ARTE PARA LOS CREADORES Y LOS CURADORES. ¿CUÁNDO VAMOS A VOLVER AL ARTE PARA EL PÚBLICO?

EL ARTE RELIGIOSO Y EL REALISMO SOCIALISTA ERAN PROPAGANDA, ESTÁ EL ARTE POR ENCARGO, COMO LOS RETRATOS Y LAS ESCULTURAS ¿EL ARTE CONTEMPORÁNEO PARA QUIÉN TRABAJA?


KARLA JASSO. CURADORA LABORATORIO ARTE ALAMEDA.

Esa es una pregunta ambigua. No hay una obra mejor que otra, existen contextos que hacen ver a una obra mejor que otra. No solamente contextos históricos o locales sino contextos de especialización. Desde mi punto de vista y desde mi trabajo en el Laboratorio Arte Alameda, para mi sería aquella obra que no utiliza la tecnología como un dispositivo de visualización, sino que cuestiona el funcionamiento de la tecnología para desmontar o hacer visible una situación que el artista quiere enmarcar.

Depende de los contextos en donde se muestran, siempre es por el grado se subversión que muestra. Para mi un buen artista es el que encuentra y el que hace este hallazgo, de qué manera llego a eso y a donde está apuntando a que ahora tengamos aquí un vaso de plástico montado con cualidad de objeto artístico. Cómo el artista denuncia una situación, es a partir de un objeto o un vacio o a partir de la inexistencia de algo. No es lo que ves, si no todo lo que está detrás, lo que no ves es lo que lo hace ser arte.

El curador es aquel que ve la necesidad de hablar sobre algo en un contexto especifico, una singularidad y a partir de ahí convoca a artistas, convoca a obras y los apasiona de tal manera que los otros quieren, a manera de cohesión, trabajar en ese concepto.

Yo no diría que el curador es un intérprete, para nada, no es el dios y se le ocurrió y viene a decir verdades. Yo creo que el curador es un detonante de sentidos, está tratando de encontrar sentidos, es alguien que está tratando de encontrar esos espacios de subversión, en el mundo actual caracterizado por crisis. El curador es ese agente que le interesa juntar tendencias de arte que quieran mostrar lo que se oculta.

Lo que nos falta es una mayor concentración y trabajo en la formación de públicos. Y eso es una tarea para las instituciones en México, no creo que tengamos que hacer cosas para que el público entienda, más bien en dónde yo sí veo un hueco muy grande es en la labor de gestión y formación de público, talleres y seminarios especializados en los museos, por que no se trata de transformar lo que se está haciendo desde el mundo del arte, sino hacerlo que converja y que todos entren en una esfera de entendimiento.

En México hace muchos años que no se compra arte contemporáneo. Hay desinformación, el arte contemporáneo se expone en museos, se expone en la calle. El arte contemporáneo no es una tendencia que esté hecha para un mercado, justamente es el encargado de desestabilizar un sólo mercado, está ahí y es para quién quiera o le interese ver lo que está proponiendo el artista.

VÍCTOR PALACIOS. CURADOR MUSEO CARRILLO GIL.

No hay ningún parámetro de calidad, no existen parámetros de calidad. En el arte en general no existen, afortunadamente, fórmulas que se le puedan aplicar a uno o a otro trabajo artístico.

La propia historia del arte, la institución y el medio, los protagonistas que están al rededor de este ámbito que se denomina arte contemporáneo desde los años 60´s y son los propios artistas los que deciden si es o no es. Y de que es arte, claro que es. Si la pregunta es, si es o no es arte: sí es arte. Hay arte mal logrado y hay arte exitoso, arte que funciona bien en su tiempo con sus contemporáneos, con su contexto y arte que no funciona, pero de que es arte, es arte.

Yo sí creo que la curaduría debe apostar por entablar un diálogo creativo con el artista. Hay casos en dónde el artista y el curador trabajan de una manera muy cercana, son una especie de colaboradores, y curadores que si proponen una lectura específica de la obra, pero hay muchos otros que se niegan a fungir este papel y prefieren esperar a que el artista genere su obra y después dialogar sobre el significado y el sentido y cómo puede ser expuesta y difundida.

En algunos casos sí es el intérprete del artista. Existe la metáfora de decir que es el traductor del trabajo, es el que lo descifra y encuentra la manera, junto con el artista, de presentarlo. El trabajo curatorial está muy ligado al espacio expositivo, cómo colocar un objeto en tal lugar y cómo hacerlo dialogar para generar un discurso. La profesión del curador tiene muchas facetas, por un lado generar una investigación que le de sustento intelectual al proyecto, tienes que lidiar con los artistas que muchas veces es difícil, tienes que mediar entre las diferentes instituciones y entre el artista y la institución, tienes que saber a que publico estas dirigido y qué pretendes lograr en cuestiones pedagógicas y educativas. El curador es también un gestor cultural.

Yo creo que el arte siempre ha sido igual de elitista. O sea, nunca ha habido un arte para el público, nunca se va a regresar por que nunca ha habido un arte para el público.

En el arte contemporáneo hay muchísimas obras que son comisionadas y las obras más ambiciosas, más caras y más espectaculares son sobre pedido. Muchas de las bienales y las ferias de arte generan proyectos sobre pedido. Ahora el arte contemporáneo es para la propia institución o es para el medio que lo expone, es un poco tautológico pero es así.

CUAUHTÉMOC MEDINA. CURADOR INDEPENDIENTE.

Es extraño que uno piense que puede haber una clase de criterio objetivo y compartido en un territorio dónde lo que tiene que haber es debates y pasiones. Es algo que no puede proyectarse como un parámetro, un criterio o una definición de valores. Lo que estoy tratando de decir es que la pregunta me resulta casi imposible de abordar porque lo plantea como si hubiera una serie de reglas sobre lo que no debiera tener reglas.

No hay duda que hay obras de arte en el ámbito de la cultura contemporánea. Las definiciones de lo que es la obra de arte no están aseguradas. Es inapropiado pensar que lo que hace a algo artístico sea algún rasgo, algún elemento o alguna clase de actividad. En el arte contemporáneo hay ausencia de prerrequisitos, ni de habilidad, ni de conocimiento, ni de capacidad y sin embargo existe un campo complejo de producciones y acciones que entran en debate y además están circundados por el mercado. Es totalmente improductivo creer que alguien puede definir qué es artístico o qué no es artístico. Esto se venció. En relación al arte contemporáneo es mucho mejor acercarse sin esa pregunta, la pregunta acerca de qué es arte no es importante, es una pregunta que encierra escepticismo y desconfianza.

No hay definición de curador, el curador es un agente que puede adoptar muchísimas funciones. Cada exhibición, evento, obra en donde se llama a intervenir a un curador acaba demandándolo de manera distinta. Hay curadores que quieren participación en los proyectos de producción de obra, pero precisamente la particularidad de su participación tiene que ajustarse estrictamente a las necesidades de esta producción, a las demandas del artista, de ese instante.

La presencia del curador perturba a quién quisiera que el sistema artístico fuera efectivamente, aquel que trazaba la utopía liberal, la idea de que el artista pudiera ser la expresión del individuo perfecto que no somos y que por lo tanto estuviera libre o con una autonomía absoluta. Perturba que exista un negociador, un colaborador, un juez y un operador que se haga visible y por eso es que se le piensa como alguien importante. Efectivamente la curaduría involucra un grado de autoría, no es un mediador pasivo, a diferencia de otros protagonismos, este de entrada parece ilegítimo, porque vulnera la expectativa de que el artista fuera el único protagonista.

Esa es una opinión que parte de la ignorancia estética total, ¿cuándo fue el periodo más elitista del arte? Es un absurdo porque el arte contemporáneo es frecuentemente populista, es de una transparencia bestial, que negocia con los modelos, íconos y referencias de la cultura popular de masas y que no presupone para el espectador el conocimiento detallado de ninguna tradición ni artística ni disciplinaria de la historia del arte. Esa pregunta es básicamente acerca del desagrado de un cierto sector que hace, que ve y que escribe sobre arte por el hecho de que se desvaneció el respeto por las tradiciones disciplinarias, es mentira que el publico entienda la pintura, lo que pasa es que esta tranquilo con su existencia por el hecho de que no tiene nada que decirle, ni él tiene nada que hacer con ella. Si hay públicos que rechazan la obra contemporánea no es por que no la comprendan, la comprenden perfectamente. Hay un discurso que trata de protegerse y que se plantea el regreso del arte tradicional, si la pregunta es ¿Cuándo va a regresar el arte tradicional? La respuesta correcta es: lo vamos a impedir de cualquier manera.

La obra de arte contemporáneo opera en negociar territorios de autonomía y de critica dentro de la interrelación de otros y dentro de estructuras de demandas y de estructuras de comisión, incluso hay obras que están definidas por tomar estas estructuras de encargo y de demanda como parte de su estructura o sea que hacen de la existencia de un comitente una parte de los motivos y las preguntas de la producción. Parte de la función curatorial es asegurarse de que el artista no trabaje para aquellos que están pagando su trabajo. El hecho de que gran parte del arte contemporáneo está comisionado y está pedido no significa la abyección.

TOBÍAS OSTRANDER. CURADOR MUSEO TAMAYO.

Esto depende en muchos casos del contexto y la importancia de la obra en términos del diálogo con la historia del arte y su resonancia en la vida contemporánea. Para mi como curador dependen del contexto que estás construyendo para una obra, sobre qué quieres decir de estos objetos o de estos temas en una exhibición, no es algo fijo, es algo subjetivo, no hay reglas.

Muchas veces es cómo es el contexto y muchas veces es cómo es un objeto. Es la decisión de poner esta imagen y este objeto dentro del contexto de la tradición del arte. No es el objeto en sí, es el tipo de diálogo que pone el artista. No es un economista usando este elemento, es un artista usando este elemento y estas imágenes y solamente dentro de un contexto del arte podemos discutir su trascendencia.

El curador es la persona que esta ayudando a interpretar las obras, no es tan fácil entender una obra y mucho de lo que entendemos depende de la construcción discursiva alrededor de este objeto. Los curadores son las personas que están construyendo este contexto discursivo y eso es un papel que es más importante que antes.


Hay muchas maneras de ver las obras de arte de hoy y los curadores están jugado un papel de interpretación, son más que un historiador del arte porque este solamente trabaja con contexto y un curador organiza una exhibición y entonces es una experiencia especial fenomenológica, en términos de interpretar las obras en la forma en que las coloca. Los curadores trabajan produciendo festivales de arte y bienales, ellos están construyendo un contexto no solamente en un espacio de arte, lo hacen en un espacio social más amplio.

¿Cuándo fue púbico el arte? ¿Cuándo fue un momento completamente público para el arte? Si tú ves la historia del arte fue muy elitista siempre. Hay un lado del arte que siempre va a ser elitista porque necesita tomar tiempo y atención, investigación para entenderlo. La gente cree que el arte es fácil, que entras, ves y entiendes, pero el arte contemporáneo no es así. Esto no lo preguntan de un medico o un científico o un cineasta, no les dicen no entiendo. ¿Por qué un cuadro del siglo XVII es más cómodo que una foto del siglo XXI? Por que está dentro de un sistema cultural, está muy lejos, es historia, es un mundo que no está cerca. El arte contemporáneo está muy cerca y es por eso que es difícil, porque es tan parecido a la vida contemporánea, y porque toca temas que son difíciles de discutir. Necesitan entrar en más dialogo con el arte contemporáneo y dar tiempo y oportunidad de entender.

El arte siempre es para conectar una experiencia estética, que va mas allá de la política, que provoca ideas. El arte no tiene un uso real, es para la reflexión y para reflejar a la humanidad y a la experiencia intelectual y estética del momento en que el artista está creando las obras. El arte no es útil para nada, es útil en términos de si quieres tener un diálogo más espiritual y metafísico. Es otra manera de ver y entender el mundo.

COLECTIVO 060. LOURDES MORALES, JAVIER TOSCANO Y DANIELA WOLF.
1.
El área en la que las obras de arte se desempeñan no es como el de las ciencias exactas, los parámetros no son establecidos de la misma manera. Sin embargo, la solidez de una obra de arte contemporáneo se puede encontrar a partir de la consistencia entre su planteamiento teórico-estructural y la resolución formal que adopte, ya sea a través de un objeto (por ejemplo, la instalación o la escultura), una práctica (por ejemplo, el performance), o un proceso (por ejemplo, una deriva situacionista).
2.
No hay tales elementos que sean identificables. La propuesta de los artistas y su participación en el circuito artístico podrían ser no dos elementos, sino dos situaciones que provocan que pensemos ciertos objetos o acciones en el marco de lo artístico. Una enumeración de elementos no es precisamente la mejor estrategia para entender el arte contemporáneo. Al contrario, este tipo de expresión demanda de tiempo para leer y reflexionar, para establecer diálogos entre las personas.
3.
El curador ha buscado crear puentes entre las obras y su público a través de diversas maneras como son: la búsqueda de temáticas relevantes en contextos característicos, la interconexión y el desempeño entre diversas obras, la difusión del arte, la creación de mecanismos textuales y visuales que faciliten el acercamiento a las obras de arte a públicos específicos, etc.
4.
Como hemos dicho, la figura del curador busca liberar el trabajo artístico de ciertos “mandamientos” que desvían el trabajo artístico a intereses privados, cargados, normalmente, de ideologías inservibles (aunque, honestamente, ya muchos curadores se han vuelto creadores de ideología en nuestro tiempo). El curador es uno de los personajes que se ha especializado en negociar con instituciones privadas y públicas, a la vez que trata de mantener un espacio de investigación y creación para los artistas.
5.
Estamos en un período muy elitista porque la educación no llega a todos. Cualquier persona que sepa leer y escribir sería perfectamente capaz de entender cualquier obra de este tipo. La televisión y los medios masivos de comunicación son los encargados de proveer de forma inmediata el placer visual y emocional. El arte busca cuestionar, hacer pensar a la gente que le dedica tiempo a la lectura y a formularse preguntas sobre su existencia.
6.
Desde inicios del siglo XX, el arte hizo una ruptura con los mecenas que patrocinaban la vida de los artistas y dirigían el contenido de sus obras. El arte contemporáneo es sólo una consecuencia de dicho suceso. Si preguntamos ¿para quién es el arte contemporáneo?, es para los curiosos, para los que preguntan y dialogan con los objetos de su entorno, para los que quieren ir un poco más allá del mero entretenimiento. Es así para todos y exclusivo para los que hacen el esfuerzo de integrarse a sí mismos como intérpretes de los signos de nuestro complejo mundo contemporáneo.

CONCLUSIONES:
Las bases del dogma son verdades incuestionables, la duda violenta su existencia. El estudio de la teología son las verdades eternas. El arte contemporáneo al igual que la teología es subjetivo e incuestionable. No está sujeto a debate, preguntar por su calidad ofende y disgusta. Esta simple pregunta es un insulto. Es arte porque lo dicen sus curadores. Ya el arte no es de especialistas, los artistas no tienen o no deben dominar ningún tipo de técnica, porque la solidez se la da el dogma del curador. Lo que ahora llaman “arte tradicional” es el que responde a estas preguntas con claros parámetros de calidad, siempre ha sido un debate común el dominio de la técnica de un artista en comparación con otro. Bernini fue comparado con su padre, un escultor mediocre, el papa Pablo V al tutelar la educación de Bernini le dijo a su padre que pronto tendría que aprender de su hijo. La obsesión de Bernini fue superar a Miguel Ángel porque sabía que sus esculturas son perfectas, en proporción, representación, acabado y expresión. Y para eso creó texturas antes inimaginables en la piedra. Ahora nos dicen que no hay fórmulas ni reglas, que es infructuoso pensar en ellas, ya que todo depende del contexto en que se presenten y el contexto es obra del curador. He aquí una situación extraordinaria, unas piezas de carro, ropa rota, cajas vacías fuera del contexto, son lo que son; en el museo, con el discurso del curador, son arte. Si sacamos al Caravaggio del museo sobra decir que sigue siendo arte. El grado de autoría del espacio y del discurso es lo fundamental en la obra, y no es por que requiramos de sus discursos para entender, la falta de compresión no se refiere al significado, que es artificial por que es evidentemente fabricado, es porque no entendemos que vuelve a eso valioso, que hace de estas expresiones de mínimo esfuerzo intelectual algo que deba estar en un museo. El arte contemporáneo no habla de la sociedad más que el “arte tradicional”, las obras del Barroco son brutales, los personajes del Caravaggio están sucios, enfermos, miserables y conmueven por su realismo. Esas obras se hicieron para el público, para estremecerlo, para convencerlo y se arrodillaron ante ellas, hoy nos piden que nos arrodillemos ante las pelotas de Orozco. El trabajo artístico contemporáneo no cuestiona, ha hecho de la banalidad su verdadero lenguaje. Yo busqué respuestas, encontré vaguedades, es una mentira pretender que una vaguedad es precisa en su definición, y eso nos demuestra que el estado del arte contemporáneo carece de solidez. El arte y la ciencia tienen la capacidad de responder preguntas y hablan por sus resultados. La posición de que no existen reglas para cualificar al arte contemporáneo es muy cómoda, porque esto hace válida cualquier cosa, la repetición de vicios se vuelve escuela, las fallas se convierten en logros y la falta de maestría en creatividad. La dictadura del talento se acabó, ahora estamos viviendo la de la mediocridad y la ocurrencia. La complicidad de los artistas y los curadores es uno de los daños más profundos que está sufriendo el arte. Es un daño que tiene responsables y que sólo el talento es capaz de superar. Aunque los curadores digan que lo van a impedir, con su beligerancia demuestran su debilidad, su agotamiento, viven un callejón sin salida. Estamos aburridos de sus mismas imágenes, instalaciones y acciones, estamos cansados de su cursilería e inmediatez. ¿Es este el fin del arte? No, es el renacimiento. El fin de los cursis ha llegado.

11 comentarios:

SH dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Avelina Lésper dijo...

La impresición del discurso curatorial es un arma, porque amapra lo que sea y le da poder al curador, la no definición, la vaguedad es una puerta para que entre todo y la puerta es el curador. Eso es lo que hace tan importante el criterio del curador, que no es un vicio mexicano "original" es un vicio por imitación de los curadores americanos y europeos. Por ejemplo el New New Museum o la última Bienal del Whitney que fue una bienal totalmenete curatorial o el exceso de la Bienal de Sao Paulo. El Arte para el público sí existe, las colas en los museos son la prueba, y es revelador en una exposición conceptual ver lo poco que permanece el público viendo las obras. Mide la gente que entra al MUAC y cuanto tiempo se queda en las salas, son expociciones instantáneas, las visitas son como polaroids, para el momento no para la trascendencia o la relfexión. Gracias por participar del debate.

SH dijo...

Avelina, entonces, ¿la longitud de la cola es un síntoma de salud? ¿Qué piensas de fortalecer los programas de formación de públicos en los espacios de exhibición? Particularmente, e independientemente de los vicios de la institución Artey la carencia de autocrítica de los creadores, creo que el problema es que ni los artistas ni los espacios han pensado en construir puentes para acortar la distancia entre los públicos y la obra.

En Oaxaca, por ejemplo, he visto colas enormes de pésimas exposiciones, y grandes exposiciones (entradas seguras, por decirlo de otro modo) completamente vacías. Los caprichos de Goya fue una de esas expos, de entradas seguras, y, sin embargo, sin largas colas...

Avelina Lésper dijo...

Indudablemente hace falta educación, que no es lo mismo que formación de públicos, yo creo que la apreciación artística tendría que ser una materia escolar, es increíble que nos den nociones de ciencia y no nos den nociones de arte porque el arte y la ciencia son las manifestaciones más elevadas de la inteligencia. Ahora lo que los curadores llaman "formación de públicos" es que entrenen a la gente para que les guste algo que no reune las elementales condiciones estéticas para llamar la atención, ya no digamos gusto o placer,los jóvenes guías del MUAC te "explican" la obra y si los cuestionas no tienen respuesta, eso significa que no tienen un criterio de lo que ven y dicen. Las colas largas no son síntoma de salud, son síntoma de que el público va si se le convoca, aca en Mex, la exposición de Goya era un asunto de formarte horas para entrar y si vas al Tamayo o al Arte Alameda están permanentemente vacíos y el público está unos minutos,y eso que el Tamayo es café internet, creo que en Oax Los Caprichos están en Iago en expo permenete, yo así los ví y eso pudo influir en la afluencia del público y en el Cervantino de hace tres años estaban los grabados de Rembrandt y como sólo le hicieron publicidad a Juan Gabriel la gente se dejó ir al alcohol de la fiesta cervantina. En las entrevistas con la gente del MUAC da risa que argumenten que no van a poner expos blockbusters, como si los hubiera, ¿De verdad creen que existen en esta corriente? Ni Jeff Koons en Versalles resultó un blockbuster, y no creo que el MUAC tenga presupuesto para traerlo a él o a la calavera de "diamentes" de Hirst.

JuanMa dijo...

En definitiva, toda esta indefinición que los curadores proponen como dogmas vienen a ser, en resumen, una forma de legitimar su negocio, movimientos especulativos basados en mover de un sitio a otro "cosas".

Hacerr y vender cosas es mejor negocio que hacer y vender pintura, porque poner una silla y un espejo en el suelo (por ejemplo)representa una mínima inversión, y un máximo beneficio, ya que aludiendo a la tan citada subjetividad cualquier cosa puede valer cualquier precio.

Lo que determina pues, que bolsa de basura irá al basurero y cual al museo es, en definitiva, un dedo señalador, que diga: TÚ ERES ARTISTA (y caro, por extensión).

Tengo una teoría, no se si descabellada, y es que para que se produzca un gran cambio en el sistema de las artes lo que se necesita es que los artistas (verdaderos) se pongan a trabajar y vendan su obra masivamente a precios razonables. De esta forma las cantidades ingentes de dinero destinado a financiar a caraduras se verían públicamente repudiadas.

Se pondría en evidencia a todos estos curadores, que resultarían inservibles en un contexto sin arte conceptual (o en definitiva incomprensible, tedioso y aséptico)

Avelina Lésper dijo...

El asunto es que asi como los dogmas religiosos o politicos nos dicen en que debemos creer, sin razonar porque son cosas que cotradicen a la razón, los curadores y los museos nos dicen que eso es arte y que nos tiene que gustar aunque no reuna los elementos minímos para retener nuestra atención ya no digamos gustarnos. Y otro dogma es "no te gusta porque no entiendes" ahora resulta que es más inteligente el que aprecia la belleza de una bolsa de basura que apreciar un Tiziano. Con esto dicen los inteligentes somos nosotros y los ignorantes los que niegan que esto es arte. La basura no es arte y es un asunto de ezquisofrenia decir lo contrario, no es inteligente cometer un fraude es abusivo y es un robo. Los museos que no quieren ser juzgados de ignorantes o de no estar en la vangurdia se hacen complices de esto causando un gran daño. En el ultimo Art Basel sucedió lo que tu sugieres, los artistas sólidos pintores y escultores vendieron más a precios razonalbles y los criticos-escalvos se quejaron de que "mucha pintura y pocas propuestas rompedoras", y las galerias dijeron que era momento de arte seguro y llevaron pintura. Ese es el proceso que acabará con este circo para gente sin gusto.

Luis Colucci dijo...

El papel de algunos curadores y psaudocríticos viene a ser como el del sacerdote o gurú que dogmatiza a los fieles, ante la obra del incuestionable dios que es el "artista". Nada más parecido a la dogmatización religiosa, que no fomenta el pensamiento crítico, sino todo lo contrario, la dogmatización "artística" de los curadores no busca la formación crítica del público, sino que pretende evangelizar al público para convertirlo en creyente.
En cuanto a lo económico, ya sabemos lo que pasa: ciertas religiones son sostenidas por el estado, o al menos gozan de la exención de impuestos. Muchos "artistas" también son subvencionados por los organismos estatales dedicados a la cultura. Hay un gran interés económico detrás de todo esto.
Coincido con Avelina en que la formación artística, el criterio estético, debería ser tan relevante como la formación científica. Sólo que, según creo, en estos tiempos también ha sido devaluada la formación científica, es decir, el verdadero pensamiento crítico, la lógica, la filosofía vista desde una perspectiva mucho más amplia. Me parece que ambos aspectos están siendo falseados a través de vacíos discursos posmodernos que esconden su irrelevancia y trivialidad detrás de palabras oscuras. Los "artistas" y "curadores" usan palabras altisonantes para explicar qué quiere decir tal performance o tal instalación, cuando en verdad se trata de obras que no tienen ningún valor intrínseco.

Anónimo dijo...

Hola
Te dejo aqui un video que muestra un poco esta
formación del publico..
Espero que lo disfrutes tu y tus lectores

http://www.youtube.com/watch?v=zF9-URYA34E

Asterión dijo...

No puede haber mejores conclusiones. Siempre he sostenido que estuvo muy bien bajar el arte de su pedestal divino, pero al hacerlo se llegó al otro extremo, donde vuelve a ser "divino". Lo peor es que los dizque artistas no se dan cuenta de que actúan bajo las premisas de un nuevo dogma.

Veamos: dicen que el arte es un oficio, y que no debe pertencer a las élites, una actividad humana como cualquier otra. Hasta aquí todo bien. Pero apenas uno dice que tienen razón, y que como cualquier oficio, se aprende, se estudia, se desarrolla, se propone, se hace taller, se critica, etc., se enojan: ese es el pecado: decirles que hay técnicas, parámetros. Creen que uno habla de los mismos parámteros siempre. No: el arte cambia, claro, se transforma, pero no significa que es uan masa amorfa, una nebulosa conceptual. Como oficio, tiene bases, fundamentos, y no todos pueden hacer arte como no todos pueden hacer cirugías o casas.

¿Acaso un arquitecto o un albañil dicen: hice la casa como me dio la gana? No, porque si se cae los demandan. ¿Por qué no puede suceder lo mismo con el arte? ¿No que era un oficio humano?

Y la palabra "estética". Ni mencionarla. Eso es ser retrógrado. Hasta ese punto llega la ignorancia. Cuando oyen dicha palabra seguro que se imaginan dos cosas: el mundo griego o un salon de belleza, nada más. Así de profundas son sus posiciones filosóficas.

Bueno, no sigo más. La verdad es una lástima llegar a conocer tu blog hasta ahora, porque hay mucho material y temas para discutir, pero igual seguiré siendo un asiduo.

Saludos.

nico!as dijo...

¿No creen que el harte de hoy tiene que ver con lo que hoy se vive? Habría que mirar un poco donde estamos parados. ¿Se dieron cuenta que el arte contemporáneo les da de hablar mucho mas que el arte antiguo? Tienen un blog dedicado a cuestionar el arte contemporáneo! y eso es bueno!, de eso se trata el arte!
Por otra parte, creo que el arte nunca fue menos elitista que hoy en dia. Hoy en dia podemos ir a cualquier museo o galeria y ver desde las mejores a las peores obras de arte, pasando por las intervenciones urbanas, hoy uno va a cualquier bar y encuentra pinturas y objetos de arte, en revistas encontramos articulos de arte,ni hablar de internet, museos virtuales... Antes tenias que entrar en el palacio de los Medici para poder ver una obra de arte, ¿quienes entraban?(o eras sirviente o eras parte de la realeza), lo unico que quedaba era ir a alguna iglesia donde podia acceder cualquiera de la sociedad.
Esta bueno el blog y que se generen este tipo de discusiones!
Les recomiendo que lean un articulo que esta bueno "reduccion de la estructura estética: un aspecto del arte actual" de Hans Dieter Junker. saludos

Arte Blog dijo...

https://drive.google.com/file/d/0Bz7iBWEYBNEgSWJLOUlWbF96a2c/edit?usp=sharing
link para ek texto "La reducción de la estructura estetica-un aspecto del arte actual"