domingo, 4 de diciembre de 2016

GUERRILLA GIRLS

 La payasada y el panfleto, el colectivo Guerrilla Girls ha creado una industria del no hacer que le reditúa muchos beneficios. Nulifican la presencia femenina, la voz directa y valiente que da la cara, y la disfrazan con máscaras de orangutanes, y según su statement esto es para imitar el “anonimato de los héroes como Batman, Robin Hood y Wonder Woman” es decir, su idea de justica es continuar con la imposición falocrática del héroe capitalista y, desde este activismo infantiloide, denuncian el machismo del sistema del arte. La protesta se reduce a performances ridículos y una avalancha de letreros.
 En la Whitechapel Gallery de Londres exhiben la instalación Is it even worse in Europe, una sala tapizada de letreros, una mesa con algunos libros, el público son mujeres en actitud de “todas somos guerrilleras” leyendo y comentando, hay esa atmosfera de “si no estás con nosotras estás en nuestra contra”. Es muy incómodo leer de pie en una galería lo que podríamos leer sentados, ésta mínima información parcial y maniquea cabe en un folleto que al final tiramos a la basura, es como verse obligado a comprar la revista que leemos en la cola del supermercado. La consigna de estas artistas sin obra es la baja presencia en el arte de lo que ellas llaman “diversidad de género”, y con esta única idea han chantajeando a los museos para que les den espacios a ellas, que explotan su evidente impotencia de producir arte. Las áreas del conocimiento dejan fuera a muchas mujeres de mérito, eso hace más incongruente e insultante el activismo de estas señoras, que careciendo de obra ocupan un sitio que no merecen. Sus letreros no alcanzan a ser un estudio serio, el más famoso descalifica las pinturas con desnudos femeninos y “denuncia” que una mujer debe estar desnuda para entrar al Metropolitan Museum; se olvidan que actualmente desnudarse “artísticamente” no es una imposición machista, la gran mayoría de las performanceras feministas entran a los museos contemporáneos porque se desnudan y lo más relevante de sus “obras” es que utilizan a la pornografía como lenguaje para explotar el morbo. Marina Abramovic se promociona como sex symbol en revistas.
En la exposición lo más evidente es que el colectivo con su disfraz minimiza la lucha por los derechos. Las primeras que reniegan de la “diversidad” son ellas, sus letreros son iguales a todos los letreros que meten en los museos, da igual el tema, el sexo, religión o raza del autor. El problema de la falta de diversidad en el sistema del arte está en las expresiones artísticas uniformadas por el “estilo contemporáneo”, y el artista que no entra en esa categoría queda excluido del museo. Las máscaras de orangutanes no las convierten en “héroes anónimos” como ellas afirman, son una apología de la violencia machista que desaparece la presencia de la mujer, entre un burka y esta máscara no hay diferencia. En la lucha por los derechos humanos no funciona el anonimato, porque es un derecho tener rostro y nombre, que es lo primero que pierde una mujer sometida. El disfraz es una disciplina del arte VIP, Cindy Sherman es la versión cómica de Lady Gaga, vivir en un eterno Halloween es parte de su pueril mediocridad, las Guerrilla podrían elegir otras versiones transformativas, como vestirse de chocolates M&M y trabajar en la mega tienda para turistas de Times Square, o ya muy feministas hacerse botargas con forma de bote de limpiadores, ollas, y todo lo que las artista feministas exponen en sus instalaciones VIP.  La Guerrilla Girls son unos bufones del sistema, su trabajo es ridiculizar a la mujer, caricaturizar un problema, ese es el negocio del que han vivido por treinta años. 

lunes, 28 de noviembre de 2016

RETRATO DE UNA ARTISTA

Right hand of Artemisia Gentileschi,   Pierre Dumonstier II
En el retrato el artista es el espejo, la obra es el reflejo de lo que él ve. La persona que se mira en un espejo o en un retrato no busca la realidad, los espejos dan una imagen que nuestra mente trastoca y deforma, omite detalles y se concentra en los que perseguimos como ideales. Perpetuando la mentira, tenemos la fortuna de la imposibilidad de aceptar lo que somos, el artista cómplice, ofrece lo que observa como una puerta a una realidad falsa e inaccesible.
En la exposición French portrait drawings from Clouet to Courbet en el British Museum, el ojo del artista persigue la forma y la traduce en líneas, como un astrónomo que traza la ruta ficticia de los astros. El espejo opaco del papel plantea una irrealidad: la línea. El dibujo es la persona pero no es lo que vemos, y en un alarde de esencialidad, Pierre Dumonstier II dibuja la mano derecha de  Artemisia Gentileschi y la retrata, no ve el rostro, destina su observación en la herramienta que los dos comparten y los hace iguales. En el margen superior la llama “Aurora” la diosa que abre la oscuridad del cielo con sus manos para que entre el amanecer; la belleza de esas manos no es su apariencia, es su capacidad de crear “maravillas que envían a los ojos juiciosos al éxtasis, raptures”. Dumonstier rompe con el cliché de la belleza física como meta del retrato femenino, lo despoja de edad y sexo, reconoce que él mismo se plasma al recrear las manos de ella. Un retrato y un autorretrato, un espejo que se multiplica en un juego interminable. Con este dibujo la sala del museo expone decenas de manos, aunque sean rostros, cuerpos enteros, son manos dibujando, unas más apasionadas, otras frías y analíticas.

El artista se ve en sus obras y al final muestra esa herramienta compleja que percibe sensaciones y las trasmite, que exige el entrenamiento constante. El hacer nos describe, la apariencia, irrelevante por inestable, no alcanza a decir, la voz de nuestro ser son las acciones. El pincel que Artemisia sostiene, la sombra en la oquedad de la mano, suspendida en el limbo del papel, dirigiéndose con voluntad propia, contiene toda la sabiduría de la pintora, sus frustraciones, los inicios que aún le esperan, las obras que nunca podrá pintar y las que guarda en una biografía que recuerda y olvida en cada trabajo. El dibujo es la diosa Aurora, la ocultación nos revela la luz de la verdad de Artemisia, inmortalizar esa mano, retenerla en la acción, convierte a la condena de Sísifo en el privilegio de la creación. 

viernes, 18 de noviembre de 2016

QUÉ HACEMOS CON EL ARTE. Texto de Avelina Lésper en el Foro Internacional Aciertos y retos de la difusión cultural y extensión universitaria. Conversatorio debate “Qué hacemos con el arte”

Qué hacemos con el arte ahora que se ha convertido en un instrumento de la especulación ideológica y financiera, que obras carentes de valores estéticos, sin  ningún nivel de realización o propuesta, se llaman arte si tienen adherido un statement político-social o un precio estratosférico. En la gran  incongruencia que sustenta al fraude del arte contemporáneo VIP, obras con intenciones sociales y pretensiones variadas, que van desde los acontecimientos políticos más inmediatos, hasta las trastocadas luchas de género, están hermanadas con el mercado especulativo. El neoliberalismo más descarado pagando el populismo de obras que se supuestamente hablan en contra de ese sistema, y son utilizadas para traficar dinero, influencias y alimentar la burocracia de museos e instituciones que no busca talento, busca obras de proselitismo ideológico, complaciente con las galerías. Las manifestaciones fundacionales del arte VIP, video, instalación, performance, a pesar de su hipócrita connotación social, son producto del colonialismo artístico del capitalismo y como tales trabajan para su promoción.
Qué hacemos con el arte que impulsa el mercado neoliberal, que se burla del talento y encumbra sus falsos valores, que hace estrellas, que vende como arte a la basura, a los plagios, a la ocurrencia, y manipula el mercado como un casino. Las instituciones son parte de este fraude, entregando salas y apoyos a la moda que el capital les dicte.
Qué hacemos con el arte que padece esta contaminación, que se regodea en sus discursos, que se ha transformado en una ONG, en pregonero ideológico y que además es un instrumento financiero del capital de riesgo. Las escuelas, instituciones, artistas y museos de arte contemporáneo VIP, reniegan de la técnica, del aprendizaje, la disciplina, el compromiso con el desarrollo de lenguajes y estilos, y en cambio han organizado una forma de nuevo sindicalismo elitista y excluyente, en el que lo más importante es el entramado demagógico de sus obras con intenciones y discursos, porque la presencia estética de la obra es irrelevante frente a la presencia ideológica. El populismo y el panfletarismo han sustituido a la belleza, y aunque les cueste oírlo, la belleza es un valor ineludible de la obra de arte, y es un logro intelectual.
Las obras si tienen la denuncia de moda son arte aunque su realización sea infra inteligente, obvia, elemental y carente de belleza. Tragedias como los asesinatos del narcotráfico o Ayotzinapa, soportan un alud de obras penosas en su propuesta, cargan con el oportunismo de grupos que viven del activismo de ocasión, que se suben al carro de la desgracia para llamar arte a su mediocridad. Las luchas de género están representadas por artistas tan mediocres que desprestigian una deuda que ni el Estado ni la sociedad han reparado. El feminismo se impone como cuota en los museos, con obras que no salen del lugar común, que humillan al arte y a las mujeres. La gran mayoría de estos artistas viven de las instituciones, clamando una falsa independencia, exigen becas y privilegios, conforman un elitismo ideológico tan excluyente como el elitismo económico.
La gran mayoría es cómplice de esta situación, analicé el temario de la carrera de Licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural, que imparten en esta Universidad de la Ciudad de México, tiene como materia optativa el taller de artes visuales, carece de materias realmente prácticas para la gestión, por ejemplo, de museos; el listado de materias está enfocado a generar la burocracia cultural que vive de las instituciones, y para hacer discursos que justifiquen la presencia de las obras desde puntos de vista puramente ideológicos, no artísticos, porque con esos estudios no pueden ni montar una exposición o una obra de teatro, cómo van a gestionar el patrimonio cultural sin nociones de Historia del Arte.
Qué hacemos con el arte: decir abiertamente que ni el discurso, ni las intenciones, ni las grandes sumas de dinero convierten en arte a objetos sin inteligencia, factura y belleza, que la condición de arte está por encima de intereses ideológicos y económicos. Dejemos la hipocresía de las buenas intenciones y aceptemos el arte está padeciendo a sus mercenarios, gente que lo ha convertido en un instrumento ideológico y económico, que han hecho de su mediocridad un arma, y que son artistas del chantaje social.  

lunes, 7 de noviembre de 2016

CONFERENCIA AVELINA LÉSPER

Foro Internacional 
Aciertos y retos de la difusión cultural y extensión universitaria.
Conversatorio debate “Qué hacemos con el arte”.
Centro Vlady ubicado en Calle Goya 63, Insurgentes Mixcoac, 03920 Ciudad de México.

El día 17 de noviembre del 2016 a las 17 horas. Entrada Libre.  

BEYOND CARAVAGGIO

 Se puede copiar la forma pero no se puede mentir con el contenido. Las características estéticas de una obra están sostenidas en su contenido filosófico, esencial, el cómo hacer está supeditado al qué decir, la exposición Beyond Caravaggio de la National Gallery en Londres investiga en los artistas influenciados por la pintura del Caravaggio.
El fenómeno es que la influencia va más allá de su tiempo, y es más profunda que una aportación estética. La exposición aborda únicamente a los artistas de la época, pero la trascendencia de Caravaggio está en que trajo a la realidad al lienzo, la implicó como un principio y la definió como belleza. La santidad se volvió humana, sucia, mal oliente, la sangre tenía que fluir, el drama explotar, las emociones del espectador estaban en la dramaturgia de la composición: sentir, vivir y morir. Humanizar al arte trasformó su concepción, después del Caravaggio volver a idealizar o fingir es una renuncia, el Neoclasicismo fue un retroceso filosófico y estético que desnaturalizó a la belleza. El realismo contemporáneo no existiría sin la sísmica revolución del Caravaggio, el hiperrealismo fotográfico que se limita a la imitación del ángulo digital y a la frialdad de la pirotecnia son evasiones de la profundidad, se quedan en la superficialidad de la forma. Las obras de José de Rivera son las que más claramente comparten la violencia visual del Tenebrismo con un cuerpo existencial, con fluidos, enfermedades. 
En la composición de Caravaggio desparecen los reinos celestiales, la historia nace de la tierra, inicia en la parte inferior de sus cuadros, la luz nos lleva la mirada para encontrarnos con nuestra propia conciencia, con la inocultable miseria de la mortalidad. La cuidadosa puesta en escena es un artificio que sostiene la recreación de la realidad, la luz es la revelación, nos dice esto existe, así somos, la fe se sostiene en lo invisible porque lo visible es terrible. La realidad trae a sus parias y sus mezquindades, ladrones, asesinos, traidores, víctimas, conviven con la piedad y la compasión, la pintura es capaz de contener a la naturaleza humana, describirla, y hacerlo con la belleza del claro oscuro, imponiendo a la iluminación como una guía filosófica. La poesía de la verdad, la responsabilidad del artista como testigo y denunciante, en la pintura La aprehensión de Cristo, el traidor sujeta a Cristo, lo besa buscando su mirada, la victima baja las manos rindiéndose a su destino, detrás de ellos un hombre aúlla horrorizado; el dolor, la trayectoria de la escena de derecha a izquierda es una narración de la implosión del realismo en el arte, la humanización acabó con el sueño, solo nos queda entregarnos a este espejo, aceptar el infausto beso de lo real, de lo que somos y asumir que ahí hay belleza. El hombre que sostiene la lámpara que revela la traición es Caravaggio, es un autorretrato que otorga al arte la capacidad de gritar, exhibir, consagrar. 

domingo, 30 de octubre de 2016

SACIAR

Hans Memling, Still Life with a Jug with Flowers
La contemporaneidad divaga entre qué es arte o aplicar el igualitarismo y premiar a cualquier cosa con la medalla de “obra de arte”. Es una duda banal que persigue no definir una respuesta. Lo que queda fuera en esta disyuntiva es la contemplación, que establece la gran diferencia. Las obras que se acaban en la primera visión y no tenemos la necesidad de regresar a ellas, porque su presencia es una reducida muestra de inmediatez, porque carecen de complejidad real o de inexplicable seducción, no podemos asimilarlas como arte.
Plotonio en su tratado Sobre la belleza, retoma la leyenda de Lince “de cuyos ojos salían rayos que penetraban las profundidades de la tierra” y afirma que nunca nos saciamos de contemplar, “contemplando, se contempla siempre más”, porque somos Intelecto, así en altas, la inteligencia es un ser en sí mismo. La belleza vuelve incansable a la contemplación, son las obras que nos incitan a encontrar algo más, a descubrir eso que no habíamos percibido. Los sentidos se unen al raciocinio. Aristóteles afirmaba que el arte y las palabras poseían una energeia, una fuerza que penetraba en nuestro intelecto, capaz de generar reacciones y recuerdos en nuestra mente. Entonces la contemplación es una energía que nos empuja a un acto intelectual, a percibir, analizar, poseer la obra en nuestra memoria hasta comprender, es decir atrapar prenhendere, hacer que esa obra ingrese en nuestro intelecto desde los elementos que tomamos de ella. La insistencia historiográfica de que la época define la condición de arte no toma en cuenta la capacidad de la obra de ser contemplada, ese proceso de la inteligencia no está supeditado a condiciones políticas o sociales momentáneas. La obra que genera esa insaciabilidad de contemplación, como dice Plotonio, tiene una relación íntima e individual que no funciona por decreto. La obra que es “muy actual en sus medios y mensaje” y no provoca sed de contemplar no es arte aunque la época lo ordene. Presenciamos, escuchamos y leemos demasiadas obras y son pocas las que generan una relación con nosotros, ese concierto que escuchamos cientos de veces, ese poema que leemos y repetimos, la cita puntual con un artista en distintos museos, en esa necesidad de poseer la obra está su trascendencia y su intemporalidad.

La contemplación insaciable es gozo y conocimiento, la obra nos seduce en libertad, las tendencias de cada época son imposiciones de un grupo, que establece etiquetas para cada obra. Esas etiquetas, muchas veces son arbitrarias y no pueden determinar la condición de arte. Si la obra es de género, feminista, política o realizada con materiales supuestamente actuales y no tiene un acercamiento real con el individuo, no detona contemplación, es insuficiente para ser considerada arte. El presente del arte es la contemplación, no la cronología de la obra. Los que pretenden dictar las tendencias de cada época no pueden decidir sobre nuestra sed de contemplación, en esa libertad está el arte. 

viernes, 14 de octubre de 2016

NOBELITO

El Premio Nobel de Literatura para Bob Dylan hizo chiquito al premio, empequeñeció sus fines y es una bofetada a la lectura, a la concentración, al esfuerzo de adentrarse en la complejidad de la literatura que no busca la inmediatez. Es un premio facilón para los que no leen, para el populismo de las redes sociales. La excusa de la Academia de que es un “poeta” no tiene sustento después de que escritores como T.S. Eliot han recibido ese premio, todo lo que ha escrito este cantante sumado no alcanza la inteligencia de uno sólo de los poemas de T. S. Eliot. A nivel musical sucede lo mismo, el discurso y la profundidad de músicos contemporáneos como Arvo Part o  Zbigniew Preisner, ni siquiera hay nivel para compararlos, esto si se trata de ver el peso del cantante en el arte actual. Dylan es popular, esa es su mayor virtud, es un rebelde políticamente correcto, que le canta al Papa, con letras de tarjeta de felicitación. Fácil de oír, no mete en problemas al sistema, en su elección es fundamental que hace sentir “inteligentes” a sus fans, es como decirles: “mira sí tienes algo de cultura, lo que oyes mientras manejas es literatura real”, por eso la exultante alegría de las redes.
Es un signo de nuestros tiempos populistas darle al gusto masivo nivel de cultura y hasta de arte. El Museo del Estanquillo es un homenaje al coleccionismo de lo vulgar, del nivel de la inconsistente y sobrevalorada obra de Monsiváis. El corrido del narco es estudiado y considerado literatura. La condescendencia de ser “inclusivos” es un afán demagogo que está arrastrando al arte y la cultura a bajar su nivel de creación, es tal la facilidad de llamar a cualquier estrofa “poema” que la nueva poesía florece entre la simpleza y el twitterazo.

El Nobel de Literatura también es un reconocimiento a los lectores, a la necesidad de estudiar y abordar nuevas y complejas formas de desarrollar el pensamiento, con este premio le dicen a la gente que está bien no leer, que basta comprar un librillo o un  disco de alguien que tiene montado su aparato de marketing como “canta-autor”. La música popular se premia por las ventas de discos, con fiestas que organizan las disqueras y canales de videos, esa “distinción” es un reconocimiento a los miles de fans que llevaron a ese disco a la lista de superventas. La lectura es lenta, el análisis de una obra literaria, de un poema, nos involucra con los textos, no hace meditarlos, retomarlos. La música popular es rápida, analizar una de estas canciones es un ejercicio ocioso, no hay complejidad, su destino es ser fácil, repetitiva y pegajosa, por eso se venden. Los lectores son los grandes perdedores con esta selección. El Nobel ha ido de bajada, tiene décadas disminuyendo su alcance pero esta vez se redujo de tal forma que el siguiente premio se lo pueden dar cualquier youtuber o a la twitteratura en masa. Con esto ya sabemos que para la Academia es más importante ser popular que detonar la lectura. 

domingo, 9 de octubre de 2016

MÁS OBRA, MÁS NEGOCIO

“Si los romanos iban al Coliseo a ver sangre, los new yorkers van a Phillips para ver dinero” dice Simon de Pury ex dueño y fundador de la casa de subastas Phillips de Pury en su libro de memorias The Actioneer, editado por St. Martin’s Press, New York, 2016. Las subastas y los precios han distorsionado la compra y venta del arte, lo que se adquiere va más allá de la obra, es valor social, presencia mediática, sostener una puja es un duelo público por la nominación de millonario. Simon de Pury con el descaro de un suizo que trafica arte en New York cuenta su trayectoria con tanta satisfacción que cae en revelaciones que ponen en su sitio el mercado del arte.
Con la autoridad de un insider da un golpe a los historiadores y académicos del arte afirmando que el concepto de “arte contemporáneo” lo estableció Christie’s con las obras creadas desde los años setentas hasta la fecha para vender más, y que ellos deciden a quiénes deben anunciar como los “grandes maestros actuales”, no hay un análisis de los valores conceptuales de la obra, es una decisión comercial, buscan artistas que produzcan mucho y rápido porque entre más obra, más negocio. Los maestros Impresionistas y anteriores son difíciles de encontrar, lo poco que hay no da para que sobrevivan las casas de subastas, así que lanzan a sus propios valores en sinergia con los museos, porque ¡oh sorpresa! los directivos han sido empleados de los subastadores. Eso coincide con las últimas subastas de la obra de Basquiat que lo anuncian como “el Van Gogh contemporáneo”. Destroza el misterio del avaluó de la obra, esa demiurga resolución que parece exclusiva de un grupo: lo compran si cuesta más de un millón de dólares. Tal cual, nada de que la trayectoria, el contenido y la implicación en el arte, es manipulación de lo que significa ser rico y eso es tener un millón cash. Hace énfasis en lo fácil que es adquirir fama comprando una obra contemporánea VIP en subasta, y que eso cautiva a los ricos que aspiran ser conocidos por gastar su dinero. Simon de Pury fue director de Sotheby´s Europa, trabajó en las casas más importantes de Suiza, está en el centro de venta más grande del mundo, y tiene su propia casa de subastas Pury de Pury, si habla así es porque no teme quedar mal con sus clientes, asume que ellos saben que en los negocios todo es válido, sin embargo el arte tiene un lugar aparte, da prestigio.

El libro está escrito con un tono frívolo, lleno de anécdotas y chismes, con la agilidad que su coescritor William Stadiem imprime en sus artículos para el Vanity Fair, no tiene el pretencioso academismo de los libros escritos por curadores y “expertos”, por esa raza que solemniza una bolsa de papas fritas puesta en un pedestal. Sin el tono de la denuncia, con la desfachatez del vendedor exitoso, afirma que la venta de arte contemporáneo es el nuevo casino, la ruleta hace artistas, las apuestas encumbran nombres, en el precio está el arte.   

viernes, 30 de septiembre de 2016

CONFERENCIA AVELINA LÉSPER Y EKO

Eko, Molino de Viento, Monotipo, 2016
Conferencia "El Quijote Reimaginado" 
por  Avelina Lésper y Eko

Dentro del Coloquio Cervantino Internacional 2016
Festival Internacional Cervantino, Guanajuato, México. 
Fecha: Lunes 3 de octubre a las 16:30 horas en el Auditorio de la Universidad de Guanajuato. Entrada Libre.

Inauguración de la exposición de Eko "El Quijote Reimaginado", curada por Avelina Lésper, lunes 3 de octubre 2016, 19:30 horas en el Museo Iconográfico del Quijote, Guanajuato. Entrada Libre. 

sábado, 24 de septiembre de 2016

ORO PURO

Maurizio Cattelan, America , 2016 
El Rey Midas convertía en oro todo lo que tocaba, el arte VIP convierte todo en arte y también en oro. Imitando a los jeques árabes, sin aportar pero repensando las raíces escatológicas de toda una corriente artística, el artista VIP Maurizio Cattelan vendió al Museo Guggenheim un excusado cubierto con oro de 18 quilates. La nueva adquisición, orgullo del capitalismo, de los gastroenterólogos y del arte, fue instalada por los curadores en un baño, porque la obra es interactiva y obviamente funciona. El periódico New York Post le dio la portada con su reportero sentado interactuando con la obra de arte, y narrando con detalle su experiencia físico-cognitiva. Los curadores y las revistas especializadas se quejaron de que abordara con tal falta de respeto una obra que es “un homenaje a la Fountain de Marcel Duchamp y que permite una relación íntima con una obra de arte”. Es muy discutible que la “brillante” obra de Cattelan sea un homenaje, porque no mantiene la inutilidad del urinario, pero tienen razón al indignarse, así que aportaremos algunas ideas curatoriales para romper con la incomprensión del público y que se convierta en sujeto activo de la obra:
Instalen dentro del baño una biblioteca portátil con los libros de Arthur Danto y Gilles Deleuze para que lean y aprendan mientras participan en la obra de arte, la alimentación moderna sin fibra incrementará la concentración del usuario “creando un vínculo afectivo con el arte”. Impriman papel sanitario con la biografía completa de Duchamp, el estudio de William Camfield sobre el urinario y los millones de tesis de las universidades que educan artistas VIP, la transmisión de conocimiento será sensorial y supra-intelectual.
Realicen un nueva versión del performance de Marina Abramovic, The artist is present, en el que estuvo sentada en una silla en el MoMA, pero ahora “accionará” siete horas sobre el dorado trono ergonómico, mientras el público estudia su propio “mecanismo de percepción”.
Inviten a artistas consagrados a residencias artísticas para que trabajen su respuesta orgánica ante la obra dorada y que el resultado sea enlatado, como lo hiciera hace décadas Piero Manzoni, expondrán las latas, las cédulas describirán las diferencias entre cada contenido y los curadores escribirán un catálogo con ensayos sobre la simbiosis ontológica entre arte y cuerpo.
La conducta del público es impredecible, cada gesto y reacción es parte de la obra, documenten las “conversaciones creativas del ser en soledad con el arte” con una cámara de video grabando cada participación y que Martin Creed edite el video.
El  audio de estas grabaciones será parte de una instalación sonora que redimensione las reverberaciones que transitan desde la naturaleza física al artefacto artístico, llevando al público a una atmósfera de cuestionamientos envolventes.
La obsesión escatológica del arte VIP por fin alcanzó una de sus cumbres, generar más arte es cuestión de laxantes, el Fluxus se mantiene vigente, el conservador del Guggenheim garantiza que la obra “nunca se va a tapar”.

martes, 6 de septiembre de 2016

EXPLICACIONES Y CÉDULAS

 El arte contemporáneo VIP es el arte de las explicaciones, cada gesto, obra u objeto, lo que el artista haya decidido que es arte, está protegido con una cédula que niega la evidente contradicción entre lo que vemos o escuchamos. Cuando la exposición no tiene el “éxito” esperado, los promotores y expertos afirman que fue porque no había una explicación contundente en las cédulas y folletos, que son indispensables porque dicen que la mayoría no se ha percatado, ni comprendido que el arte se trasformó y que ya no es lo que era antes. ¿Antes de qué? De que el talento haya sido sustituido por la mediocridad, la facilidad y la complacencia.
 La contradicción está en que el arte se complejizó en su retórica  y la manifestación como obra de arte se degradó hasta la estulticia. La obra ya no es el objeto y su evidente corporeidad, es la teoría que lo sustenta como arte. Esa teoría compleja y moralígena, porque toda obra tiene un substrato social “bueno”, escrita con la jerga y el entramado teórico que la hacen parecer algo serio, es un argumento débil e insuficiente. En el Armory de Nueva York se expone la “obra completa” de ese representante de la infra inteligencia que es Martin Creed, producto de la marca Young British Artists, creada y promocionada por el publicista Saatchi. La obra de Creed es un ejemplo de lo que hacen la mayoría de artistas, acá tenemos a su imitador Gabriel Orozco, que reúne el minimalismo de la inteligencia con el de la forma. Los críticos dicen que las obras de Creed hablan de “nuestra necesidad de autodestrucción, limpieza y muerte” y que “empujan a vivir y comprender el presente” y la obra es un video de una performancera defecando o una puerta que se abre y se cierra, una habitación llena de globos, cajas apiladas etc. Hacen referencias históricas del conceptualismo de los años 70’s, aseguran que lleva la “propuesta duchampiana con insólita profundidad” como si Duchamp pudiera ser “profundo”,  generan mensajes políticos y una serie de argumentos que justifican esas cosas puestas en un recinto como objetos artísticos. Entonces, si la obra es todo esto ¿por qué lo tiene que decir un texto y no su misma presencia? ¿Por qué Creed no puede producir un objeto capaz de existir sin retórica?
No es un asunto de información, el arte VIP es más proselitista que un político en campaña; tampoco es una novedad, tenemos décadas viendo lo mismo en miles de museos y galerías, de hecho son los reyes del mercado del arte; tampoco es el arte de “los jóvenes”, Creed y Orozco, y las súper stars VIP andan en los sesenta años o más. Es simplemente que la inteligencia y el talento no pueden falsificarse, estas obras son el resultado del inexcusable vicio social de promover y comercializar a la mediocridad, así como la comida basura es apoyada por millones de dólares en publicidad estas obras son publicitadas por universidades, museos y críticos para venderlas en galerías y subastas. 
El arte VIP no es el arte del presente, es el arte de un grupo abusivo de comerciantes y sus prosélitos; el talento, como siempre, sobrevivirá al fraude. 

sábado, 27 de agosto de 2016

DIAMANTES, ESTAFADORES Y CENIZAS

Ultraje de la tumba del Arquitecto Luis Barragán en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, México 
Sol: No, it's a moissanite.
Bad Boy Lincoln: A what-in-ite?
Sol: A moissanite is an artificial diamond, Lincoln. It's Mickey Mouse, mate. Spurious. Not genuine. And it's worth... fuck-all. 
Snatch, the movie
Lo peor de toda esta trama vulgar es que ni siquiera es un diamante “genuino”, es una imitación sintética, es un recuerdo fúnebre tacky. Las cenizas del arquitecto Luis Barragán convertidas en “diamante” es una de las estafas más ridículas de la Historia del Arte con la participación de los familiares del arquitecto, el Congreso y las autoridades de Jalisco. El esperpéntico engaño de la artista VIP Jill Magid fue posible porque tratándose de arte contemporáneo VIP nadie hace preguntas.
Vamos por partes: los diamantes fabricados con cenizas de cadáver no son “genuinos” como Magid les dijo, son sintéticos y son una costumbre tétrica para “recordar a los seres queridos”, es un servicio que muchas funerarias ofrecen en cualquier ciudad de Estados Unidos, la gente puede hacer diamantes con las cenizas de sus mascotas y hay una gran variedad en venta, de distintos colores, quilates y los montan en anillos, cadenas o lo que el cliente elija. La artista les hizo creer que era algo exclusivo, valioso y artístico, ustedes pueden entrar a internet para consultar precios y estilos en Cremation Solutions www.cremationsolutions.com. Magid además les dijo que tenía que viajar a Suiza a realizar el “complejo proceso” cuando pudo hacerlo en Orlando o en Las Vegas, y seguramente ahí lo hizo. Es tan fácil fabricar diamantes sintéticos, hasta se pueden hacer con crema de cacahuate en el horno de microondas, pero aquí Magid pudo realizar su patraña porque tenía de su lado la frivolidad de la parentela y los custodios del arte nacional.
Supuestamente este “diamante” era para intercambiarlo por los archivos de Barragán que posee Federica Zanco en Suiza, ¿Se pueden imaginar que los suizos intercambien un archivo de 3 millones de dólares por un diamante falso que en internet cuesta entre 19 mil y 24 mil dólares? Los familiares de Barragán y los poderes estatales comparsas de esta comedia, violaron la dignidad de un homenaje al abrir la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, exhumaron el cuerpo, para que Magid convirtiera a Barragán en un recuerdo mortuorio de una viuda tacky de Las Vegas. La obra de arte es la farsa, participaron en lo que creen que es la vanguardia del arte y la “resignificación de un cuerpo en diamante” y a cambio les entregaron un souvenir barato. ¿Quién financió este circo? ¿Quién le pagó a Magid para que se riera de su ignorancia? Como en una escena de ópera bufa “les pidió la mano de Barragán” en las instalaciones del Museo de Arte de Zapopan en presencia de la directora Viviana Kuri y toda la familia, que además dicen que lloraron de emoción al ver el anillo.

Afortunadamente los archivos de Barragán están resguardados en Suiza por una fundación seria, que los mantiene lejos de la ignorancia y el oportunismo de las autoridades y los familiares, nada más falta que a otra artista se le ocurra hacer una piñata con ellos y seguramente se los entregarían. Magid eligió los restos de Barragán porque aquí podía montar esta zarzuela, tiene un montón de proyectos inconclusos con “diamantes” de cenizas. La galería suiza expone el anillo y el certificado que especifica el mismo proceso que ofrecen en Cremation Solutions. Magid proyecta en una de sus obras que al morir la conviertan en un diamante, ojalá la pongan en una plaquita con las llaves de la Rotonda que diga “abro y saco lo que me da la gana”. 

lunes, 22 de agosto de 2016

JULIO GALÀN, EL ADICTO A SENTIR


¿Tener sentimientos nos enseña a sentir? ¿Se puede sentir de una forma “correcta”? Cómo controlar el hacer y el sentir, el dolor y la ira, la soledad y la adicción de sentir. La pintura de Julio Galán es la lucha entre el método y el desbordamiento, su talento obsesionado con el detalle, con el cuidado físico y amatorio de la pincelada, está perseguido por sus emociones, prolonga la estancia en sus obras, en la construcción de esa imagen, las carga de elementos, crea una abigarrada narración, entreteniendo la urgencia paranoica de plasmar las escenas que lo acorralan, que lo amenazan con desaparecer.
 Los secretos siguen escondidos, en la exposición Julio Galán 10 años, en el Centro de las Artes de Monterrey, habita el Julio más íntimo y emocional. La obra es el artista, es su cuerpo, su vida, contiene al ser que la creó, el pudor es un obstáculo para decir, manifestarse y convertirse en la obra. La exposición es una inmersión en el autorretrato y en la conducta simbólica, en la creación del arquetipo pictórico que encarna la psique del artista, y que la manifiesta en un código personal indescifrable. La multiplicidad de la psique transfigurada, maltratada, expuesta para ser vista siempre, como un ojo sin párpado, en la vigilia eterna. ¿Qué contemplamos en la obra de Julio? Lo que nos duele, lo que no decimos y que no queremos olvidar, pintar el ritual del sacrificio, el artista que se ofrece al altar de nuestra catarsis.
 En el autorretrato titulado Mara, el pintor se pinta como un ramo de flores, un vanitas inspirado en las obras de Jan Brueghel del siglo XVII, denuncia que el artista experimentaba con su muerte mientras lo pintaba, su cuerpo floral y su vida se disuelven. Narcisista, frágil, efímero, la posibilidad de permanecer se escapa, los pétalos caen, su cuerpo se rompe, se castra, las escenas se confunden y el sentimiento permanece, el frasco de morfina cerrado: olvidar es dejar de sentir, vivir y morir sin anestesia; la bola de cristal, su silencio es la incertidumbre del destino. Julio rodea el vanitas con símbolos, juegos, escenas fugaces, desdibujadas, malos recuerdos, es él encarcelado por sus obsesiones.
 
 Desde el insomnio pinta cisnes, perros, osos, infiernos que invaden al sueño, que espantan al descanso. La descripción que hace de sí mismo nos orilla a aprender su lección, a llevar nuestras experiencias al límite para almacenar memorias, para tener qué decir, para asegurarnos de que estamos vivos; los minutos, sueños, objetos, son la orgía de la vida. El formato es una colección de penitencias, rompe el lienzo, lo penetra con listones, le adhiere telas raídas, mariposas, gotas de cristal que caen en lágrimas y semen, porque aquí hay llanto y gozo, porque si algo orilló a Julio a pintar fue el peligro de exponerse, vivirse, ser un agent provocateur, que su pintura lo utilizara y gozar con ella, como una víctima extasiada por los azotes. El collage es un pretexto estético que prolonga la naturaleza testimonial de su pintura, pinta a la vida que se sale de control y encuentra refugio en el lienzo, su fetichismo le exige habitarla con objetos.
 
 Exhibicionista y misterioso, inventa símbolos y disfraces para ocultar sus secretos, en un alarde de menosprecio para quien mira la obra, impone la superioridad del creador sin permitirnos conocer el detonante, porque tal vez no lo hay. Julio como un niño malo, juega solitario, dice mentiras para que lo castiguemos, dice que sufre para que lo consolemos, y pinta para que lo amemos.
 

martes, 9 de agosto de 2016

CONFERENCIA AVELINA LÉSPER EN GUATEMALA

CONFERENCIA AVELINA LÉSPER EN GUATEMALA
Miércoles 17 de agosto del 2016, 17:00 hrs.
Salón Mayor “Adolfo Mijangos López”
MUSAC (9ª Ave. 9-79 Z. I)

Entrada para todo público. 
El jueves 18 de agosto habrá un conversatorio con alumnos y docentes en el Salón Mayor del Paraninfo Universitario. Horarios por confirmar. 

sábado, 30 de julio de 2016

POKEMON CURATOR

Pokemon curator señalando una pokeobra de arte VIP
La realidad expandida o Augmented Reality, AR, y su materialidad siempre ha sido el tema del arte contemporáneo VIP: la realidad y sus objetos sacados de su contexto y “aumentados” con una prolongación ontológica que los convierte en arte. El indudable valor artístico de un vaso de café tirado en la calle radica en un estudio de la naturaleza del ser, ¿cuál ser? el del vaso que está “expandido” por un substrato metafísico. Eso “aumenta” la dificultad de mantener el proceso creativo que se supone involucra el arte, salir a esta vorágine de imágenes y objetos para mirar y, peor aún, decidir cuál es el idóneo para convertirlo en arte, es tan agobiante que los artistas VIP piden becas para soportar la presión.
Les tengo una gran noticia, ha llegado la solución, la tecnología inventó un curador digital que trabaja como un curador analógico, es una prótesis del cerebro para los artistas VIP: Pokemon curator, el app para smartphone que decide qué cosa es arte. Reúne realidad, arte y virtualidad, todas las vertientes del arte contemporáneo VIP. Funciona muy fácilmente: el artista se registra como pokeartista y elige su Pokemon curator y su especialidad, por ejemplo: Pokemon-basura o Pokemon-desperdicios de construcción, Pokemon-sangre y residuos de cadáveres, o Pokemon-feminista, la variedad responde a cualquier necesidad creativa. El artista sigue al Pokemon curator por la locación ambiental del mundo físico, es decir la calle, y éste le señala la pokeobra de arte, el pokeartista la atrapa y rápidamente se la adjudica como de su autoría porque miles de artistas VIP compiten por tener más pokeobras. El app Pokeart está conectado con los museos VIP más importantes y las casas de subastas que llevan el registro de los pokeartistas con más pokeobras y les asignan pokecoins que se usan para subir sus precios y darles exhibiciones. La competencia incluye los gyms que son la parte violenta, estos son los museos de arte VIP, ahí hay que pelear contra los otros equipos que quieren exponer sus pokeobras, la masacre está asegurada porque pueden pelear pokemergentes contra pokeconsagrados, la teoría es indispensable porque la batalla es en tiempo real  y el pokeartista con su Pokemon curator deben diseñar un ataque pokeretórico que cause mucho daño, todo se vale, romper las obras de los otros, robárselas y por supuesto borrarlos, acabar con la muy reñida competencia porque todos son designadores de arte.
Los pokeartistas pueden ir “madurando” durante la batalla y convertirse de pokemergentes a pokeconsagrados. Si quieren ganar más y expandir su percepción estética, optarán por un pokecoletivo artístico, pelear en grupo y acabar con los pokeartistas individuales. Los puntos de ataque incluyen museos de arte verdadero y disparar virtualmente a las obras para destruirlas, el Pokemon curator indica la obra y otorga pokecoins cuando está aniquilada, el pokeartista sube de nivel entre más obras destruya.
Tengan la precaución de llevar una pila extra para su smartphone porque se agota muy rápido, recuerden que este curador virtual es una prótesis de su cerebro y descargada generaría una crisis creativa. La experiencia abre al artista para que vea su realidad y su entorno, se salga del ostracismo del anonimato y se “expanda” en el mundo del arte VIP. El público normal se irá acostumbrando a ver hordas captando con sus smartphones botes de basura, colillas de cigarro, chicles pegados, y se deslumbrarán ante el proceso creativo de los nuevos valores del arte.   

sábado, 23 de julio de 2016

FEMINISMO RETRÓGRADO

The No More Cutting
 Las ideologías han hecho mucho daño al arte, pero el feminismo artístico además hace mucho daño a las mujeres. El reduccionista y simplista planteamiento de género que sustenta sus ideas acorrala a las mujeres en su cuerpo, para el feminismo, igual que para la pornografía y las falocracias, las mujeres somos únicamente un cuerpo y peor: una vagina. Las obras, como siempre, son de protesta y ésta se hace a través del lenguaje burdo e inmediato de la pornografía: una artista VIP para protestar en contra de las violaciones hace un video donde “le pide a un tipo que la viole”, si hay consenso no hay violación pero para los estándares del arte VIP no existe la contradicción; otra artista VIP manifiesta su indignación con la relación de “abuso y sumisión” entre el coleccionista y el artista y también hace un video con un “coleccionista que le pagó a ella para tener sexo y grabarlo como parte de una obra de arte”, el comprador se quedó con una copia del video y la otra se exhibió en un museo. Los dos videos, que son un par de ejemplos de los miles de obras VIP que se hacen de este tipo, utilizan el lenguaje de la pornografía que es justamente un negocio que ha explotado a los seres humanos desde fechas inmemorables.
The No More Cutting
 El arte VIP tiene entre sus canonjías ser incongruente y demagogo, las artistas VIP están protegidas por un sistema intelectual que las alienta para convertir en arte su exhibicionismo, les permite cometer el delito, que según ellas, están denunciando. ¿Cosifican, degradan y humillan a la condición femenina para defenderla? Un colectivo de arte en Londres hizo mil vaginas de papel para “concientizar a las mujeres de que se sientan orgullosas de su cuerpo y no accedan a la mutilación femenina”, en el colmo de la irresponsabilidad otra vez reducen a las mujeres a ser una vagina y además es ella “la que debe concientizarse de su cuerpo” las culpan del horror del que son víctimas como si fuera una decisión voluntaria. Esta obra se hace con subvenciones de ONG’s y con desmedida demagogia agregan que no se “trata de atacar ni las costumbres ni las tradiciones de la gente, es para que las mujeres actúen”. Las artistas se limitan a hacer vaginas de papel en lugar de pedir que ese delito se castigue con prisión, que existan leyes que se apliquen, y decir abiertamente que hay costumbres y tradiciones que atentan en contra de los Derechos Humanos y que deben erradicarse. Con la obra quedan bien con los mutiladores, con el Estado y con las ONG’s y suman un rubro en su currículo de “mujeres artistas activistas”.
The No More Cutting
Las niñas que sufren esta mutilación están sometidas en todos los aspectos de su vida, no las dejan estudiar, ni trabajar, las casan con hombres mayores, su problema no se reduce a una parte del cuerpo, involucra a su existencia atrapada en un sistema vejatorio que está por encima de las leyes. Las artistas feministas VIP en su mayoría son un grupo de demagogas cobardes que venden la feminidad en términos más abusivos que la pornografía.  

sábado, 2 de julio de 2016

INFRAFILOSOFÍA

Infrafilosofìa, dibujo de Eko 
La filosofía se ha quedado sin temas o preocupaciones para generar pensamiento, especulan  en las nimiedades sociales, profundizan en lo superficial ignorando las grandes cuestiones. La sociología desde hace años está entre las vertientes dogmáticas que alistan sociólogos en grupos de choque hasta los que también hacen tesis de la fatuidad. Las universidades imparten cátedras y los ensayistas filosóficos escriben libros sobre lo que antes estaba condenado al desecho y el consumo: las series de televisión.
La sociedad de baja escolaridad siempre ha confundido la ficción televisiva con la realidad, pero que lo hagan los filósofos es un síntoma de la adopción de la frivolidad para no ver a la realidad. Estudios sobre The Simpsons, los Soprano, Mad Men, y ahora esta serie de pelucas y disfraces llamada Guerra de Tronos. Antes las telenovelas reunían a sociedad iletrada, las discutían y las lloraban, y hoy son estas series las que reúnen a los académicos que tienen la misma actitud de la adolescente que sueña con casarse con un hombre rico. La ficción televisiva desde su origen hasta hoy es un negocio que genera entretenimiento para vender espacios publicitarios, el rating jala anunciantes y consumidores. Los filósofos y columnistas no lo ven así, se creen que la pantalla contiene las claves de nuestra existencia, ven las implicaciones de los acontecimientos políticos en sus capítulos, han encumbrado a sus guionistas en demiurgos que descifran nuestra fatalidad. Los periódicos hacen reportajes sobre la trama, entrevistan a los actores como si las experiencias e ideas del personaje fueran del actor, incapaces de separar el ser ficticio del real y eso que la prensa está para exponer hechos. La parte supuestamente intelectual de la sociedad está trabajando para los corporativos de la televisión, son sus nuevos publicistas. Decirle al público que una serie televisiva contiene valores humanos e intelectuales es una invitación a que absorban ese pensamiento como algo profundo y comprometedor.
La tendencia inició en las universidades americanas y es explicable porque ellos son los dueños de este espectáculo, que una productora patrocine una cátedra o le pague a un autor un ensayo es posible porque el sistema lo permite. La cuestión es que esa visión se ha implantado hasta el delirio y es ridículo que un programa de televisión detone un debate desde una óptica acrítica y asumiendo que sus ideas son una propuesta intelectual. Estas series son parte del imperialismo ideológico y no lo ven así, se tragan sus ideas y las promueven.
La filosofía analiza los diálogos de la televisión como si estuvieran leyendo a Platón, inventando significados y predicciones como los tarotistas viendo el futuro en sus naipes. La frívola ceguera de la filosofía es la que deberían analizar, que acepten que han caído en la autoayuda, se avergüencen de los libros sobre Facebook, y dejen de pregonar el negocio de la televisión. Es la infracultura televisiva engendrando a la infrafilosofía. 

OXTANKAH

Pectoral encontrado en Oxtankah
 El objeto que acompaña al espíritu en el tránsito por el inframundo tampoco muere, renace y cumple su misión de ser portador de una historia. La muerte era un misterio, castigo y promesa antes de la objetividad científica y materialista, paradójicamente desmitificar y explicar a la muerte no ayudó a comprenderla o asimilarla. Morir y nacer tenían un valor sagrado, el cuerpo estaba animado por algo más que sus funciones vitales, y esa esencia ignoraba los límites del tiempo, podía ir a otras estancias metafísicas inalcanzables para la pesada corporeidad.
En el Museo del Templo Mayor se exhibe Oxtankah, un pectoral restaurado por científicos del INAH que fue encontrado en una tumba en la ciudad de Oxtankah en la zona maya de Quintana Roo. La pieza está formado por más de mil quinientas cuentas circulares de concha nácar pulidas, es un pectoral luminoso que acompañó el cuerpo de un hombre poderoso sepultado con ofrendas. Los investigadores especulan que el pectoral podría estar inspirado en la piel del pez xihua, pescarlo era un privilegio porque se consideraba un manjar para personajes poderosos. La pieza fue encontrada completamente desmembrada, restaurarla fue revivirla, el objeto regresó al mundo, hizo su intemporal viaje en círculo, el cuerpo desaparece y el ritual persiste. 
Tzompantli en el Museo del Templo Mayor
La muerte es algo más que la vida, es eternidad, un pectoral de concha, una cubierta blanca matizada, es motivo para morir, el hombre que quería ser pez, tal vez, planeó su muerte, diseñó su tumba, seleccionó a sus acompañantes, las cerámicas, el día y la hora los predijo un sacerdote. El trabajo para crear este pectoral fue largo, minucioso, exprofeso, la muerte esperó paciente a que el joyero terminara su obra, pescadores de conchas llegaron con su cargamento y el joyero seleccionó los caracoles, pulió las cuentas, las unió consciente de que final es dictamen. El hombre quiere ser un pez, nadar entre las acuáticas cuevas del inframundo Xibalbá y llegar a la inmortalidad en el brillante y ligero cuerpo de un xihua. ¿Qué se hace mientras tanto? ¿Cómo se vive esperando a la muerte? ¿Cómo se prepara al espíritu? ¿La creación de cada cuenta fue un deber a cumplir? ¿Qué significaba unir cientos de frágiles círculos para protegerse con ellos? La muerte es la posibilidad de habitar en la experiencia de otro mundo, conocer a los dioses, cambiar el enfermo y agotado cuerpo por el de un pez codiciado, bello.
La impecable restauración fue realizada por Emiliano Melgar y Lourdes Gallardo es ciencia que recurre a la comprensión de lo humano y nos permite imaginar a partir de la dimensión de la muerte y la naturaleza en las culturas prehispánicas.
La comparación de las estelas y frescos mayas revelaron que esas cuentas dispersas eran una joya, un amuleto que vistió con su fuerza el camino a través del inframundo. La alquimia daba un ánima, un substrato inmaterial a cada piedra, tronco, planta, animal, la compañía de este ente nos trasmitía su energía. La realización de la pieza es algo más que la maestría de un joyero, está cargada de magia, de fe, de la relación del ser humano con una naturaleza que es sagrada, el material artístico tiene su propia fuerza, el pectoral de concha brillará en la oscuridad del inframundo Xilbalbá, será el resplandor que eternice al espíritu. El arte prehispánico es arte religioso, la connotación de cada obra es una estética sacra, su belleza y simbolismo es parte de la concepción metafísica de existir a pesar de nuestra efímera corporeidad.  

lunes, 20 de junio de 2016

DRESS CODE

 La moda da la libertad de aniquilar el pudor del ridículo, divertirnos  con lo que mañana nos avergonzará. La combinación de elementos de El arte de la indumentaria y la moda en México que se expone en el Palacio de Iturbide es la arqueología del kitsch neo nacionalista. La presentan como la relación entre arte y moda y ese es justamente el mal entendido: que expongan dos cuadros de Diego Rivera, un Anguiano y algo más no es suficiente para establecer esta relación. La indumentaria indígena y la obra de Rivera son una muestra aparte que se sale de contexto. La ritualidad, elegancia y austeridad del corte y los tejidos indígenas  poseen una armonía estética que choca con el ruidoso carnaval del resto de la pasarela. 
 La muestra permite una experiencia ilustrativa y recreativa: la descripción cronológica de cómo se gestó el kitsch neo nacionalista. Podemos decir que tenemos dos etapas de modernidad: la que fundó el exilio español con su influencia Art Decó y la determinación constructivista de vigencia intemporal; y la que surgió en los años cincuenta y sesenta que degeneró en desechable. El recorrido está acompañado con películas, es una tesis de cine y sociología ver los fragmentos de Tulio Demicheli, Gavaldón o José Luis Ibáñez, telenovelas filmadas, la “pose” ser ricos en un ángulo de sala, la modernidad peinada con pelucas de caireles, la Nouvelle Vague la recontextualisamos en Nouvelle Camp, la radicalidad se viste de poliéster estampado. La falta de talento es un leguaje cinematográfico que consagra a sus actores y directores.
Armando Mafud
 En estos años se construye nuestra nueva identidad nacional, y entra lo más fallido de la moda, la arquitectura y por supuesto el cine, fueron tan modernos que ni cuenta se dieron de la dirección estética engendrada y que merecía que se cayera a pedazos en el terremoto del 85. De las ruinas construyeron el neo nacionalismo y surgieron los vestidos de crinolina “inspirados” en los alcatraces de Rivera que desencadenaron la masificada industria tacky de Pineda Covalín.
 
Mitzy
 La ausencia de fragmentos de telenovelas y del concurso Señorita México es un terrible vacío conceptual, porque son los escaparates de la moda y de la esencia nacional, la apoteosis de la pureza de nuestra raza está en las misses vestidas de concheras, en la venganza de clase de la sirvienta con senos de silicona, pestañas y uñas postizas como la patrona. El rebozo se convierte en bandera política que padece la pusilánime percha de sus usuarias, las “primeras damas” se lo amarran como un estorbo que tiran después de la foto sexenal. Pirámides, águilas, lentejuelas, mariposas, reconfigurados en el mismo proceso de los tacos de canasta servidos con guarnición de “espuma de aguacate y jitomate confitado” o guacamole resignificado. La  literatura de Laura Esquivel y Elena Poniatowska, la pintura y la cocina de Martha Chapa ven cantar y bailar a sus hijos en el extinto grupo Garibaldi.
 
Armando Mafud

Pedro Loredo
El neo nacionalismo adquiere su épica en la intelectualidad y los museos de arte contemporáneo, el ensayo literario se ocupa del futbol y sus autores son galardonados; la revista Artes de México derrocha cursilería oportunista con los luchadores AAA; la balacera de la falta de sintaxis, narración y trama de la “literatura del narco” invade las mesas de novedades. La obra de Betsabeé Romero, Amorales o Cruz Villegas, le deben más a Mitzy, Pedro Loredo y Armando Mafud que a Jacques Derrida. Lo que queda de “nuestras raíces” es el orgullo del populismo reinventado.

Julio Chávez

Pineda Covalín 

domingo, 5 de junio de 2016

SIN SIGNIFICADO

Saturado de textos, atiborrado de palabras, engordado con pretensiones semánticas, el arte VIP es un contenedor de significados, lo que sea, cualquier objeto y gesto están supeditados a “significar” y ese “significar” está constreñido, con una disciplina sectaria, a ser político, buen rollista, soft-izquierdista que no incomode al neoliberalismo. El paralelismo es: todo significado político da a la obra significado de arte, esto es, la condición de arte está supeditada a ser la depositaria de un slogan, hemos regresado a los regímenes totalitarios que despreciaban el arte que no fuera un instrumento proselitista. El compromiso creador no es con el arte, es con la propagación de un “significado”, así la obra es un significante atado a un significado políticamente aceptable. 
 
Rompamos con esa sumisión, el arte no está obligado a significar, a construir falsas metáforas para conquistar un valor o ser apreciado, el significado es una sensación íntima del creador, no más, es un presentimiento, es el primer latido de la obra. El arte contemporáneo VIP está condenado al significado porque tiene miedo al silencio, al espacio para que la obra exprese su propia realidad, se manifieste, requiere la literalidad conceptual para manipular al espectador, obligarlo a “entender” a asimilar. La necesidad del artista de plasmar un color, modelar arcilla, trazar una línea, es suficiente para significar, para nacer y existir como obra. El significado por más social-político y trendy que sea no es capaz de convertir algo en arte: la presencia del arte es su propio significado, que es capaz de marcar y alterar el espacio-tiempo, que se manifiesta en la urgencia expansiva de la creación.
La belleza, la imaginación y la factura han sido sacrificadas para ser sustituidas por palabrería significativa, tenemos prohibido sentir a la obra; la intuición, la emoción que nos contagia el color, la textura, los volúmenes, la estancia en la contemplación es poética silenciosa. La significación limita a la obra, la hace dependiente, la experiencia estética pierde la libertad de unirse con la sutileza de la obra, la complicidad del diálogo íntimo queda violada por la asamblea de conceptos. El artista que parte de un significado externo mata su voz interna, su instinto con la materia, la forma. La piedra es piedra, el rojo es rojo, lo que el artista y la materia tienen que decir está dicho en el objeto mismo, la manipulación significativa es una mentira adosada a la obra. 
La obra con la obligación de significar pide permiso para existir, castrada depende de un salvoconducto teórico, de una justificación frente al espectador, y no es así, la obra no tiene que justificarse verbalmente, la obra tiene que existir en su libertad y en su verdad. El significado inicia como un misterio que intriga al artista, y continúa como un misterio para el espectador que debe adentrarse en la contemplación para percibirlo, significar no es explicar, no es un panfleto que mutila el razonamiento.
Los vicios del lenguaje y de los conceptos enferman a la obra, la distorsionan, la hacen intransitable, no hay estancia posible dentro de algo sobre explicado, no hay investigación. Las obras que sobreviven, que trascienden como arte, son más grandes que el significado, más poderosas que los conceptos, son viscerales, orgánicas, nacen de la profundidad de la psique, de los azares del espíritu. Las que dependen de la tiranía de las palabras curatoriales, teóricas y académicas, morirán con esas palabras, desaparecerán en la vergonzosa tumba de la demagogia.