domingo, 26 de julio de 2015

PRIMERA BIENAL DEL PAISAJE.

Hernaín Bravo, video instalación
 La experiencia que el artista tiene con el paisaje: la contemplación, observación, reinterpretación y representación es justamente lo que no está en la Primera Bienal de Paisaje expuesta en el Museo Carrillo Gil. Las obras seleccionadas, las delirantes cédulas y el concepto que tratan de implantar como paisaje es producto de una deformación intencional de un género de las artes plásticas. La Naturaleza la experimentamos todos, vivimos y somos parte de ella, el paisaje condensa ese entorno, la metrópoli misma está incrustada dentro de la Naturaleza y conforma un paisaje. 
Los jurados VIP de esta Bienal afirman que su selección es la evolución del paisaje, pero ¿cómo pretenden evolucionar una idea que no han comprendido, que es más, ni siquiera están capacitados para ver? El paisaje no es información, no es literalidad, ni panfleto político, y tampoco terreno, el paisaje es invención, transformación y creación, es producto de las emociones y sensaciones del artista. La verdad del paisaje no está en la obviedad, está en la metáfora que constituye una verdad distinta a la inmediatez. El paisaje parte de un exterior, pero se construye en el interior, es una obra profundamente individualista, meditativa, es la psique del artista la que ve, la que padece y describe ese lugar.

Pablo Lopez Luz, fotografía. 
 La selección se divide entre la infección de creer que Google Maps es paisaje, la degradación en que ha caído la fotografía desde que los artistas VIP tienen un teléfono con cámara en sus ociosas manos, y un montón de grabaciones con ruidos y videos que podrían inscribirse en bienales de distintos temas y en todas encajarían sin problema. El primer lugar es una fotografía aérea de la frontera entre México y Estados Unidos, es información, lo que la cédula diga sobre las relaciones entre los dos países enfatiza el valor puramente panfletario de la imagen. La mención honorífica es una oda a la infantilización del estilo VIP: alguien “dibuja” sobre el vidrio del microbús lo que él considera que es un “mapa del paisaje”, y los jurados VIP la seleccionan por su “ironía”. El paisaje no tiene “mapas”, al margen de que la torpeza del dibujo no es ni un mapa, ni nada debidamente cartográfico, el paisaje es un punto de vista que se separa de la cartografía porque está dentro del pintor, de su percepción, no es una guía Roji o GPS, es abstracción.

Fernando Brito, fotografía. 
 La otra mención son dos fotografías de cadáveres en despoblado, de esas que hemos visto en los periódicos y que mis compañeros reporteros gráficos han hecho desde hace años arriesgando su vida, pero el estilo VIP y su statement no los considera “artistas”. El tema central y lo que captan estas fotografías no es el paisaje, son los cadáveres, aquí confunden la escenografía con el sujeto. Entre las pocas pinturas seleccionadas, Palapa-jacuzzi no es paisaje y es infame, el problema con la pintura es que es tan exigente y veraz que no hay cédula que la rescate del oprobio. El paisaje de Carlos Cesar Díaz Castro, es muy logrado y se ve raro ahí expuesto, le hicieron un honor negándole el premio de adquisición.

Rafael Uriegas, Palapa Jacuzzi, 2014
 Estos artistas VIP y jurados VIP se deberían dar de alta como choferes en Uber para encausar sus inquietudes con el terreno. Las obras centrales de ésta Bienal son las cédulas y la inyección de tinta, no es de paisaje, no hay paisajes, hay lo mismo que en cualquier exposición de arte VIP; de hecho si se siguen a la exposición del piso de arriba titulada LARA, y a todo lo ahí montado le plantan una cédula de paisaje ya es válido como tal en este criterio VIP. Al estilo VIP le faltan ideas y le sobra verborrea, entonces ¿para qué distorsionan un género de las artes plásticas para acomodar sus obras?, si son capaces de inventarse esos textos para denominar paisaje a unos machetes sobre revistas, invéntense un título o categoría para sus obras VIP con piedras, ruidos y demás cosas de su ya gastadísima y muy limitada caja de herramientas “artísticas”. La Bienal de Paisaje logró lo imposible: reducir la inmensidad espiritual, visual y emocional del paisaje en un chistorete o un panfleto, y además expulsaron al espectador, a la contemplación, la belleza y la imaginación.

Olivier Yocupicio, instalación. 

Guillermo Alvarez Charvel, Separador de paisaje, 2013, instalación. 

Carlos Cesar Diaz Castro, Primeras lluvias, 2014 

Alvaro Verduzco, Monólogo, audio en monocanal, 2014

domingo, 19 de julio de 2015

COPYPASTE.


El uso de la tecnología genera una forma de conocimiento falso o estéril al que la gente accede sin escepticismo, este desordenado cúmulo de datos, aplicaciones y contenidos son aceptados como axiomas. La ignorancia se siente cómoda en internet, hace alarde de su vulgaridad y se jacta de convertirse en viral, en trending topic, en la más vista, los hits son entidades ideales que se suman otorgando un valor irrefutable. Personas con nula calidad de información, que son incapaces de escribir una frase, creen que pertenecen a un grupo privilegiado que accede a una “esfera del saber” si postean, twittean o suben sus fotos a Instagram. Esta sensación de falsa exclusividad es efecto de la estratificación social que impone el consumo de tecnología: el precio del dispositivo móvil es status.
El progreso sustituyó a la felicidad por el consumo, y hoy reemplaza al conocimiento por el consumo tecnológico, que esto sea dirigido a la masa no es novedad, que lo tomen dócilmente tampoco, pero que el arte tenga la misma actitud es parte de la evasión enfermiza que nos domina. El artista VIP Michael Mandiberg se suma a la legión artística que está haciendo su magna obra con la impresión en papel de la Wikipedia en inglés, otros artistas buscan imprimir todas las fotos de Google images o las de Instagram
Los argumentos retóricos son que el consumo de internet los define como artistas contemporáneos y que lograrlo es un record de nuestros días. Que Instagram o Wikipedia guarden toneladas de contenido no determina la calidad. La acumulación es la gran ventaja de los formatos digitales, lo mismo en cantidad de datos que en aprobación, los usuarios tienen un capital en el número de hits, que son directamente proporcionales al nivel de estulticia, es innegable que los trending topics o lo más viral es una frase, imagen o video degradante. Al absorber indiscriminadamente ese contenido para integrarlo en una “obra de arte” devalúan el concepto de conocimiento y le dan a ese acervo banal una trascendencia para la que ni siquiera fue pensado, la mayoría de las fotografías que circulan en la red son basura, Wikipedia hay decenas de miles de entradas con información sin valor académico. En una obra de arte el significado es el contenido, en estas obras el significado es la desvaloración del conocimiento para empoderar el volumen, la misión merece ser llevada a cabo por la inmensa cantidad de documentos depositados en las plataformas digitales, no por su relevancia. Internet ha revivido el dogmatismo más primitivo, que otorga total confianza y es incapaz de generar duda, los artistas VIP no deciden, toman todo y se convierten en propagandistas de la avalancha de ignorancia que domina en la red.

 El porcentaje de información con calidad que habita en la red es infinitamente menor al material que entretiene con su estulticia o que manipula a millones de personas. En lugar de darle permanencia y tangibilidad dejemos que continúe en la frágil virtualidad que le da la opción de borrarse. No tenemos que preservar las fotos de los culos de millones de exhibicionistas, ni las consignas políticas oportunistas, si quieren ser artistas de su tiempo acepten esa inmaterialidad y déjenlos desaparecer. El arte VIP está en contra de la trascendencia, es efímero en sus ideas, materiales y propuestas, entonces asuman la obsolescencia de la corriente digital y entiendan el sentido de sus obras en el bote para desechar teléfonos móviles que ponen en las tiendas. Apropiarse del contenido de la red, imprimirlo, llamarlo arte, poesía y demás calificativos publicitarios incentiva el consumo y la ignorancia de un acceso acrítico a una amalgama de datos que deben ser analizados con un juicio severo. Después de décadas relacionándonos con internet a través de los distintos dispositivos que ofrecen y que generan millones de dólares, aceptemos que la ignorancia vende más que el conocimiento y que gran parte de lo que suben en la red es para mantener a la masa consumiendo, entretenida y  para que deje de pensar. Al arte VIP le beneficia ésta insensibilidad y complacencia para seguir expoliando becas y museos, mientras menos critica sea la sociedad más posibilidades tienen de sobrevivir. 

domingo, 5 de julio de 2015

ADAPTARNOS A LA MEDIOCRIDAD.

La adicción a la comodidad y al menor esfuerzo contagió al arte y a la literatura. Está de moda la adaptación de los autores clásicos que llaman “traducciones” para que el lector contemporáneo, sin tiempo, con un lenguaje mínimo y con intereses fugaces se aplique a leerlos. Los editores piensan que así van a vender más libros, porque como siempre en estos casos, se trata de un asunto pedestremente comercial. La literatura debe ser como fast food, prehecha, sin complicaciones para que el consumidor saque del paquete algo premasticado y ni siquiera tenga que triturarlo para digerirlo.
El aniversario del Quijote no es para motivar su lectura, es para que autores que carecen de la estatura de Cervantes apliquen su estandarizado vocabulario y trasformen la novela. El contenido de una novela es también el vocabulario, el estilo para hablar de una época, el autor la pensó así, reflexionó sus frases, imaginó la anécdota, desarrolló la trama con esas palabras, no con las de Pérez Reverte o Trapiello. El idioma de Cervantes ya no existe como tal, y eso justamente es parte del valor de la novela, porque tampoco existe su mundo, ese Siglo de Oro, esa España poderosa y oscura. Es incongruente que un personaje hable con un lenguaje “actual “o “traducido” y viva en otra época, para eso, los autores ya podían convertirlo en zombi o Mad Max, algo más vendedor, para qué se limitan, se supone que es para un lector moderno. 
Si vamos a leer un libro la dificultad es parte de la lectura, el que no quiera hacer un esfuerzo que no lea, para eso existe twitter, hay toneladas de contenidos basura en internet, que lean los whatsapp  infrainteligentes que se envían como parte de su comunicación social. En una entrevista Trapiello dice que la gente sufre, “se abruman y se derrotan con la lectura” del original, entonces que lo reduzca a 140 caracteres, así nada de dolor. La gente que sufre leyendo que pague el precio de su acomodaticia ignorancia, se quede con lo que le gusta y viva sin ejercer sus neuronas.

Entender un libro no es instantáneo, un libro se relee, se estudia, toma tiempo, la comprensión es paulatina, entender rápido es parte de la cultura banal que se vende para desecharla. Los editores no se dan cuenta que alguien que no quiere hacer el esfuerzo de leer no va a cambiar porque le resuman y le traduzcan el libro del español al español. Leer es la oportunidad de saber muchas cosas, entre ellas más palabras, aplicarlas, aunque sean del pasado, es conocimiento. Para los modernizadores de la literatura el contexto histórico y social es un problema, ven su propia época como un ideal, y el pasado se tiene que adaptar, y ¿quién decide que el habla de hoy es mejor que la del pasado? Actualmente la gente habla con monosílabos, no saben explicarse sin groserías y se regodean de la fractura que viven con el lenguaje, lo de menos es que no lean, de todas formas con suerte ganan las elecciones para gobernador o se hacen estrellas en la red.    

sábado, 27 de junio de 2015

QUÉ DIFÍCIL ES VIVIR SIN BELLEZA.

Qué difícil es ser un dios del director Aleksei German. 
 “En este planeta no existía la belleza”, dice el narrador de la película rusa Qué difícil es ser un dios del director Aleksei German. La historia sucede en un agobiante ambiente parecido a una Edad Media de suciedad, enfermedad, superstición, violencia, hacinamiento. En su notable ausencia entendemos que la belleza es un concepto que va más lejos de la apariencia, es filosofía, es conducta. La distorsión de este concepto, la increíble ignorancia que lo remite al aspecto racial o físico, a la oferta de la publicidad y la sociedad de consumo, ha convertido a la belleza en algo prescindible, y lo más grave, incomprensible. Aleksei German literalmente nos tortura con su película, es un trabajo soportarla, este efecto es el que nos hace conscientes de la degradación humana que implica vivir sin belleza.
Qué difícil es ser un dios del director Aleksei German. 
La híper simplificación del arte comenzó con el rechazo a la creación de obras que fueran capaces de sublimar la realidad y llevarla a un plano intelectual y estético que rompiera con la promiscuidad del pensamiento inmediato. La existencia de la obra tenía que reducirse a lo más fácil para que una falsa intelectualización, contraria a la percepción real, la presentara como arte. La primera dificultad a vencer fue la belleza y la expulsaron del arte, esa representación capaz de sublimar hasta la más terrible manifestación, se cambió por la literalidad y la inmediatez. La inteligencia que deja de crear la belleza ya no es capaz de apreciarla. Las obras del estilo VIP no son así porque denuncien a nuestra sociedad banalizada y violenta, son así porque son un producto de esa sociedad. No son reflejo del problema, son parte del problema. ¿Qué queda del resto de la sociedad? No podemos disfrazar con retórica a la consecuencia de esta involución, la sociedad se está brutalizando. 
Y no se trata de buscar lo bonito que la sociedad de consumo vende y que es la estética del estilo VIP. 
Qué difícil es ser un dios del director Aleksei German. 
El arte es una síntesis y representación de lo bello, que sin embargo puede ser una visión, una narración atroz, la película German tiene una iluminación preciosista y el tema es casi intolerable.  La belleza es una abstracción, el primer contacto que tenemos con ella es la naturaleza que definimos como bella al separar o abstraer sus elementos: color, equilibrio, luz, sonidos, formas. La inteligencia con esa abstracción comprende, replantea y representa esos elementos: crea arte. Este proceso de armonía y equilibrio se prolonga a la existencia, podemos abstraer el sonido del agua y meditar con él, podemos abstraer el silencio y estar en ese equilibrio al que entendemos como belleza. Entonces la belleza tiene en el arte solo una de sus manifestaciones, la belleza es conducta, lenguaje, sentimiento, vacío, orden, todo eso que buscamos, justamente para poder asimilar y vivir la realidad. Al expulsar a la belleza del arte por la ignorante facilidad que supone una falsa libertad para crear, caímos en una trampa existencial, perdimos uno de los avances más valiosos de nuestro pensamiento abstracto, porque la belleza como abstracción logra la trascendencia. Al ser una idea que nos permite trasformar a la realidad y tener otra relación con ella, la trascendemos. 
El ambiente de la película de German es abyecto, no hay un instante de reposo, cuando estamos en la realidad, que es como esa película, y escuchamos música, vemos una escultura, nos abstraernos de la realidad, la trascendemos, somos más que ella. No hay fuga, hay noción de nuestro ser, nos encontramos fuera de lo que nos traga, porque nos integramos a esa belleza, la experimentamos, la hacemos nuestra: el espacio de equilibrio al escuchar a Bach está dentro de nosotros.

Esa experiencia se pierde si vamos a un museo y hay un montón de escombros, un letrero con una obviedad escrita, unos focos, presenciamos algo más bajo que la realidad porque carece de su circunstancia, aun con la tesis curatorial no puede proporcionar la experiencia de trascender. Sin la belleza únicamente nos queda asumirnos como tragadores de comida, depredadores del ambiente, como un estorbo en el planeta. Nuestra razón de ser, para estar aquí en el presente es mantener esa capacidad para habitar, sentir, vivir y crear belleza.

domingo, 14 de junio de 2015

BLANCO.

 El color blanco plantea un inicio, la página, el lienzo, el territorio en donde algo va a comenzar. La creación hace del blanco símbolo, herramienta, metáfora, tema, objetivo, espacio. Su presencia señala un vacío que crece hasta el vértigo, es una invitación que no promete, intimida hasta que esa interrogante se trastorna con un gesto. Entonces el espacio cede a la invasión y deja de existir, se vuelve contenedor que recibe el todo, en el que cualquier cosa es posible. Blanco de materialidad mineral o trampa de los elementos, efecto y anomalía de la naturaleza, entra en una obra con una pureza pervertible, basta una gota ínfima de otro tono y deja de existir o nos miente aparentando más fuerza, ente dispuesto a la metamorfosis y al engaño. Cuando la pintura expresa el blanco nunca es blanco, es gris, rojo, amarillo, ocre, azul, es una idea, una imagen. Cresta de la ola de Hokusai, muralla azul que se levanta y avanza para fragmentarse en espuma. La escultura en blanco es abstracta antes que barroca o minimalista, reduce, sintetiza, el volumen es forma, la textura es color. Arquitectura que aloja para destacar, el cubo blanco puede ser tan impactante que denuncia a la obra insignificante, el lugar que ocupe es un obstáculo injustificable. Sonido, silencio, el blanco está en la pausa que acentúa o que amarga, angustia que no puede romperse. Fotografía en blanco y negro, oposición que describe sin la consistencia de la realidad, dramatiza y mitifica.

El paño que cubre la desnudez de un dios, austeridad intocada, advertencia del ultraje. Idealización de una nación, el caballo de Zapata, alcatraces, ropa de manta, Diego Rivera y la pintura histórica exaltada. Nos obliga a estar alertas, es vulnerable, cuidar de su integridad protege al que lo viste, armadura sensible que expone, distingue, alardea. Meditar en blanco, aislamiento inconquistable, la mente no tiene espacio, hay que inventarlo, experimentar la inmutabilidad, la sabiduría crece en la vacuidad inalterable. El blanco enfría la obra y la hace cerebral, establece puntos de atención, estados de concentración. Papel, limbo generoso para la penetración, la línea de dibujo invade, caligrafía de la forma, huella del trazo ensimismado. Leonardo dibuja la luz del rostro con blanco sobre blanco. Manifestaciones contradictorias: transparencia, impenetrabilidad, sutileza, masa, luminosidad, opacidad. El sol se refleja, se recarga y se engrandece deslumbrante en los vestidos blancos de Sorolla agitados por el viento. Dalí es un caballo, un cisne, un huevo, nube, retrato de Gala, todo en falso blanco. El Impresionismo vistió a las mujeres de blanco, incómodas estorban en el paisaje sin contraste, estatuas de telas arrugadas. El renuente cuadro blanco de Malevich, reiterativo se funde con 
el reto que le vence, ángulo táctil e invisible.
Velázquez pinta un caballo ensillado, sin jinete, libre del dictado de un necio, la penumbra barroca es un páramo ocre, la libertad es color. La inocencia desilusionada del Pierrot de Watteau, su traje lo condena a ser el blanco de los astutos. La Virgen de Jean Fouquet irreal y voluptuosa ofrece el pezón rosado de su seno, enmarcada con elementos duros y tersos, un manto de armiño impecable, níveo, rodeada de perlas redondas. Esencia sacra de las religiones naturalistas, la montaña nevada es una deidad más sabia que nosotros, templo impenetrable. Los colores inciden en el subconsciente, forman parte de nuestras ideas y sensaciones, un reflejo visual del temperamento artístico.
Sea and Fog, paisaje de Peder Balke la nieve es un estado mental, el mar gris y negro se mete en el carácter, su desolación nos lleva a la creación misma, al fenómeno de inventar, al frío que emana la soledad de estar con la obra, la cúspide que espera cubierta de neblina, fantasma flotante, inalcanzable, potente y eterna, el trayecto que se escala cada día, geografía que con las nevadas y los deshielos cambia en una narración delirante de un enfermo de aislamiento. El entorno helado de Balke hace énfasis en el control, en la estadía irrenunciable, aprender de ese lugar, de su adversidad, sostenerse ante la obra, resistir las embestidas del blanco, del vacío.

sábado, 30 de mayo de 2015

I FEEL NICE, LIKE SUGAR AND SPICE.


Mi vecino toca la guitarra y canta todos los días el repertorio popero de la radio o el karaoke, nada complicado o que le exija pensar. Es uno de los millones de ilusos que creen que algún día una disquera va a explotar su nulo talento. Su constancia es un falso esfuerzo porque no mejora, ya descubrió que “la emoción y el estilo” son un estado de confort que encubre el escaso dominio de la técnica. No se escucha, porque esto lo obligaría a asumir qué hace y cómo lo hace, a ejercer la autocritica, él no quiere aprender a cantar, quiere que lo consideren cantante.
Entre las mil teorías que la psicología produce para vender libros, terapias y sistemas de educación, en la década de los ochentas, un periodo especialmente decadente, inventaron el término “autoestima”, que se convirtió en una vacuna contra la autocritica, el análisis personal y la visión de la realidad. La autoestima creció en una industria de speakers, libros, películas, sectas que engordó al ego, un adicto a que le digan que todo lo que hace está bien, que es perfecto y que nunca se equivoca. El narcisismo se extrapoló y “quererse mucho” se considera un valor social. Maestros, padres, tertulianos del coaching empresarial insisten en que decirle a la gente “eres genial”, “eres maravilloso”, y ese tipo de ficciones que el ego exige, los potencializa para alcanzar el éxito. No importa que la mediocridad de mi vecino sea evidente, que sea desafinado y toque mal la guitarra porque su novia y su mamá le dicen que es “maravilloso”.  La autoestima envuelve al autoengaño, esta sobrevaloración genera satisfacción y placer, parte de su éxito radica en que es un placebo contra el fantasma de la depresión. 
Yoko Ono, Apple.  
 El boom del estilo VIP coincide con la propagación de la autoestima, la autoayuda y la industria de feel good. Tenemos tanto miedo al dolor, al fracaso, a la soledad, entre otras cosas porque están estigmatizados socialmente, que la posibilidad de hacer arte sin esfuerzo y de que el éxito esté garantizado se propagó como una nueva religión. Esta conducta de evasión social ha permeado en la creación y la educación artística, todo lo que hacen los artistas VIP es arte porque vivimos “un cambio de paradigmas y de percepción” enfatizando que un “alto nivel de exigencia inhibe a la creatividad”. Es el paraíso recobrado acabar con la disciplina del arte y que el curador y el académico sean “líderes que aplican metodologías en procesos de formación” para determinar que un agujero en la pared es arte.
La descomunal autoestima de Sarah Lucas al exponer unos huevos fritos en una mesa en la Royal Academy, o la manzana en un pedestal de Yoko Ono en el MoMA, es más grande que el museo, definitivamente las dos deben sentirse “geniales”.  ¿Y cómo no iba a ser? No es una rareza el vecino cantador, se empecina en su guitarra y en su torpe interpretación pero si decidiera ser artista VIP lo tendría ganado. El regalo de la autoestima es no conocerse a sí mismo, invita a quedarse en la acolchonada versión que el ego nos da de nosotros. Considerar, comprar y hacer obras del estilo VIP es entrar en esta industria-secta, es pertenecer a un grupo de optimistas ganadores, sentirse exitosos, que habitan en un mundo perfecto y feliz en donde es posible que una hilera de clavos sea arte. La crítica es un inútil antagonista, es un anacronismo enfermo buscar en la obra un camino de conciencia, de investigación de la psique y aceptar que las expectativas nunca coinciden con la odiosa realidad. 
Sarah Lucas
Los speakers que hacen millones de dólares con sus conferencias y libros están más presentes en la teoría del arte que Heidegger, Bourdieu y Derrida, las cédulas, los sistemas de montaje y de comisión de obras responden por completo al lenguaje y metodologías de esta doctrina del autoengaño. No seamos fatalistas, debemos seguir los dictados psicológicos para ganar autoestima, estar a tono y aplicarlos al momento de valorar las obras VIP, así no provocaremos frustración: no ser muy críticos y encontrar su lado positivo contribuye a crear un mundo en donde todo es fácil, dulce como un cupcake. La vida es corta, el arte efímero, la habitación repleta de mazorcas en la Bienal de Venecia se pudrirá con todo el dinero que costó, pero la meta es feel good, drogar al ego. 

sábado, 16 de mayo de 2015

SEGURO PARA OPORTUNISTAS.

Yoko Ono, Painting for the wind, 1961. 
“Desde que una pedazo de papel es el único documento que esencialmente le da valor a un trabajo de arte conceptual hemos buscado la forma de proteger las inversiones de nuestros clientes, en el caso de que le suceda algo a ese certificado” Afirma Jonathan Crystal vicepresidente de Crystal & Co asesor de pólizas de seguros que ha diseñado con AIG Private Client Service un producto que cubre la pérdida del documento que acredita la designación como arte de un objeto cualquiera.  Hace algunos años aseguraron la exposición de cuartos vacíos del Museo Georges Pompidou, las pólizas “protegieron” los certificados que decían qué significaba cada cuarto vacío. Tenía que ser una aseguradora y su criterio completamente realista y anti retórico la que definiera qué son estas obras: una factura de compra. La galería no vende un objeto, vende un certificado que describe una obra, afirma que es “auténtica”, quién es el autor y da el instructivo para rehacer esa ocurrencia. Esta descripción acompañada de la factura es la legitimación como arte de las obras del estilo contemporáneo VIP, porque dan fe del precio, y lo más importante, que alguien pagó por eso. Lo vendieron como arte, entonces es arte. 
Obra en la Galería de Luis Adelantado, Zona Maco 2013. 
 En una ocasión en una feria de arte el galerista Luis Adelantado vendía un montón de cañas secas, que exponía recargadas en una pared, le pregunté qué era lo que le entregaba al comprador, me respondió que un certificado que describía las medidas aproximadas del montón de cañas, y que el precio variaba, si eran más cañas era más caro. El ingenuo coleccionista tenía que ir a una tienda, comprar las cañas y colocarlas. La diferencia con el certificado de una obra de arte real, -una pintura, escultura o grabado-, es que el documento únicamente avala la autoría, fecha de realización y técnica, obviamente no proporciona las instrucciones de cómo rehacerla porque esto es literalmente imposible.
Obra de Sol Lewitt. 
Existe aquí una flagrante contradicción que traiciona el aparato retórico de las obras del estilo VIP: Han pugnado por acabar con los conceptos de unicidad, trabajo artístico autoral, propiedad intelectual y originalidad con objetos sin factura como el ready-made o tan deficientes y facilones que los puede hacer cualquiera, la “apropiación” es el canon que solapa la violación de los derechos de autor, buscan que las obras sean enunciados aplicables de la forma que mejor les convenga, mandan hacer las obras en talleres o factorías, es incongruente que generen el papeleo que los legitime como artistas, que autentifique su autoría y que haga “original” su obra. Este documento demuestra que estas obras no son una propuesta intelectual, son a tricky business.
Hagamos un ejemplo: “La obra Autodestrucción 2 es original de Abraham Cruzvillegas, para realizarla tiene que comprar desechos de una demolición, escombros, piedras, tablas, etc., y distribuirlos en un área de 3 metros cuadrados”. Estas instrucciones garantizan que un montón de basura tiene un autor y se convierte en arte si alguien compra ese certificado. Cualquier otra reunión de basura, aunque sea igual, no es una obra de arte “autentica” porque no tiene ese papel que vende el galerista. Si el museo o el coleccionista pierden ese certificado la obra desaparece, el papel es la obra, no las reproducciones que se puedan hacer de ella. Un coleccionista perdió el certificado de autenticidad de una obra de Sol Lewitt y éste le negó una copia, le dijo que la obra de arte era el papel con las instrucciones para hacer el dibujo, no la ejecución de esas instrucciones. Lo mismo sucede con los estudiantes de arte, los certificados escolares los acreditan como “artistas”, no su trabajo, resultados o sus obras. Son artistas sin saber qué es el arte.
El primer certificado de este tipo lo hizo Marcel Duchamp en 1944, cuando ante un notario inscribió su L.H.O.O.Q como un ready-made “original”, en ese momento se desplomó su retórica y demostró que era un pequeño burgués que recurrió a un trámite burocrático para legalizarse como artista y autor de un objeto sin autoría. Las eruditas compañías aseguradoras podrían vender una póliza que cubriera a los artistas VIP por los daños y perjuicios de carecer de talento y tener que vivir del oportunismo académico.

miércoles, 13 de mayo de 2015

TINIEBLAS.

La luz es evidente cuando está rodeada de tinieblas, el trayecto de la luz sobre la oscuridad es una forma de representar cómo transcurre el tiempo. La luz no es estática, se mueve con los instantes, se inicia y se extingue como una prueba de que el tiempo fluye sin detenerse. El pasado acumula memorias que ya no existen, el futuro inventa o planea esperanzas que son ficticias. En el barroco las tinieblas cubrieron la pintura para hacer visible el paso del tiempo, y plantearon con ese contraste una metáfora de contenido filosófico. En la penumbra está lo desconocido, es invisible porque lo ignoramos, es la incertidumbre. Lo visible está iluminado, nos consta su presencia porque damos credibilidad a nuestra percepción y somos sus testigos. 
 En la pintura del Caravaggio “Marta y Magdalena” o “Marta y la conversión de Magdalena” la composición está dividida entre la luz y la penumbra. Marta trata de convencer a su hermana Magdalena de que renuncie a su vida “pecadora”. No vemos el rostro de la joven Marta, sus palabras están en las manos con las que enumera sus razones. Magdalena inclina un poco la cabeza y fija su mirada en el vacío para escuchar la voz que trastornará su destino. La luz entra del lado de la fe, cae sobre la espalda de Marta, su pasado, llega hasta el rostro y el cuerpo de Magdalena que tiene tras de sí la total negrura, el vacío o lo que está por iniciar, que como tal no existe. Magdalena representa al pecado, las tinieblas la envuelven porque el exceso nos arroja a lo desconocido, una vez que el deseo nos posee, fatalmente ignoramos hasta dónde nos llevará perseguir una satisfacción inalcanzable.
Caravaggio, siguiendo el canon teológico, la pone al lado de un espejo, pero él lo hace convexo, negro, con un destello de luz sobre el que Magdalena posa un dedo señalando su propia vanidad; en la otra mano sostiene una flor blanca, símbolo de pureza en las pinturas de la anunciación, con ese gesto medita qué elegir entre la contención o la disolución. La opacidad de ese espejo nos recuerda que la vanidad es un detonador de apetitos, el cuerpo es el instrumento del placer, el gozo es egoísta, voraz, detrás de cada experiencia deja hambre. La función del espejo es reflejar ese cuerpo, el ser que lo habita cree reconocerse en él, cada apetito le exigirá más, lo orillará a buscar lo imposible de encontrar porque la saciedad no existe. Su forma convexa impide que la imagen se quede en él, la superficie del espejo rechaza lo que refleja para regresar una deformación, algo que es irreal, imposible, una ilusión. El espejo es la frontera final de la composición, Magdalena no puede verse en él, porque el reflejo nunca es realista, usamos el espejo para tener una visión interesada y falseada, somos incapaces de aceptar una imagen verdadera de nosotros mismos, en ese sentido, pensarnos y recrearnos es nuestra primera obra de ficción. 
El tiempo pasa con esa luz, ese proceso en el que los argumentos y las experiencias cruzan por el plano pictórico analizando la metamorfosis de un personaje en otro ser, en alguien que apenas se está gestando en la obra. Las escenas pictóricas habitan en el tiempo presente que se detiene, en ese instante en que algo irreversible o irrepetible está sucediendo.
Lo que hace que la esta pintura del Caravaggio pueda contener ese significado es la sabia distribución de la composición, el estudio de la luz, la comprensión del valor de cada uno de los elementos. El contenido de las obras religiosas era muy restringido, tenían que cumplir con precisión el simbolismo teológico, sin embargo es el talento del pintor el que es capaz de conseguir que una obra comisionada supere su propio fin y trascienda como arte. La pintura de Caravaggio, la belleza de su composición con una escena tan humana logra que el tema de la conversión religiosa sea un punto de partida para presenciar el instante definitivo de la transformación humana.
La revelación que provoca el fulgor decisivo que ilumina las tinieblas y descubre la posibilidad de dirigir la existencia a otro destino, nos da el arrojo de alguien que está en el tránsito de abandonar lo que sabe de sí misma para elegir el camino desconocido de volver a ser. 

viernes, 8 de mayo de 2015

CONFERENCIA EN LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE QUERÉTARO.

Están invitados a la conferencia que impartiré en la Universidad Autónoma de Querétaro, Facultad de Bellas Artes, el día 11 de mayo del 2015 a las 12 pm. En el Patio de las Artes Escénicas, Escenario Hokusai. Es entrada libre.  

domingo, 26 de abril de 2015

LAS RELIQUIAS DE CERVANTES.

Adorar a las reliquias es parte del pensamiento mágico, creer que los restos de alguien famoso, célebre o mítico tienen que ser exhumados para rendirles homenaje alimenta una fantasía y no hace honor al cadáver. El gobierno derechista de la Cuidad de Madrid, encabezado por Ana Botella, está obsesionado en recuperar los huesos de Miguel de Cervantes, enterrado desde hace 400 años en la antigua iglesia de las Trinitarias, entre un montón de osamentas de las que carecen de información. No es de extrañar en una cultura ultra católica que erige templos a las reliquias, igual que la mexicana, y las saca a desfilar entre las multitudes haciendo del pasado fantástico una tradición de cohesión socio-cultural. Supongamos que después de este atentado a los restos mortales de los otros enterrados que están compartiendo la extinción de su materia, encuentran los fragmentos de la osamenta del escritor ¿Qué van a hacer con ella? ¿La meterán dentro de un capelo de cristal para que veamos que hasta los autores de obras inmortales se desintegran en la nada? ¿La exhibirán para demostrar cómo la trascendencia en el arte no libera de morir como un don nadie? En el delirio por las cuestiones metafísicas ¿Tratarán de convertirlo en santo y pedirle que desde su cielo cristiano ilumine a los escritores mediocres? Tal vez el gobierno de Madrid, aprovechando el empuje publicitario, haga un parque temático, como el que construyen los creacionistas sobre la Biblia, y pongan los huesos en una urna con luz neón y cobren una cuota por hacerse un selfie con lo que queda del autor del Quijote. Podrían integrarlo a las procesiones de Semana Santa con gente disfrazada ad hoc para la ocasión.
Es tal la urgencia por explotarlo que no dudo que decidan engañar al público y anuncien que ya lo encontraron aunque no sea cierto. En Francia sucedió con Juana de Arco, dijeron que encontraron sus huesos y resultó que al hacer las pruebas científicas, eran de gato. En todo caso, es recomendable que tengan un stock de huesos por si esos continúan su proceso natural y se hacen polvo, para que rellenen el capelo.

Es una oportunidad para que los políticos se pongan creativos con este despropósito publicitario. Lo que sí es seguro es que sacar esos huesos de ahí, montar este espectáculo penoso no va a invitar a que esos políticos y la gente en general lea el Quijote, ni va a motivar a que su obra se estudie. Esos huesos, así en pedazos van a convertir a Cervantes en materia de morbo social, en fenómeno de circo, va a desatar una curiosidad sin respeto por su obra. Cervantes es sus personajes, sus palabras, cada página que escribió, si lo admiraran no profanarían su tumba. Con esta excavación no están generando conocimiento sobre el autor, están abusando de su celebridad. Están utilizando sus restos como acierto político, como un punto a favor en una época de elecciones.  Es una pena que la comunidad intelectual de ese país permita que se profane una tumba y se utilice su osamenta como propaganda.     

domingo, 19 de abril de 2015

MURALISMO VISIONARIO.

Los artistas del movimiento muralista del siglo XX decidieron plasmar preocupaciones sociales en el muro y guiar el compromiso del arte público. Los murales del New School for Social Research (Nueva York 1930) fueron emblemáticos, uno de ellos a cargo de José Clemente Orozco, denunciaba el imperialismo británico en la India, mostraba la Revolución Mexicana y la Revolución Marxista en Rusia, y en el otro mural Thomas Hart Benton pintó una narración crítica llamada America Today. Este mural está recuperado y expuesto actualmente en el Metropolitan Museum de Nueva York. La descripción que hace Benton de América es tan actual y feroz que el museo se vio obligado a “traducir” el contenido con un texto que la presenta como “una obra que idealiza una sociedad que vive la fascinación por las máquinas en un despegue humano y económico”. La reseña del New York Times, repitiendo la infundada pretensión de que sólo el arte contemporáneo VIP hace crítica social, lo calificó de curiosidad histórica.
Benton pinta este mural durante el shock por la Gran Depresión que acabó con el sueño del progreso y que despertó movimientos de tendencia izquierdista. Benton militaba en grupos artísticos contestatarios que denunciaron las trágicas consecuencias de la Gran Depresión, la corrupción y la diferencia abismal de las clases sociales, que también es descrita con crudeza en la obra monocroma Gods’ Man de Lynd Ward, el artista creador la primera novela gráfica americana. La América de Benton es la América de hoy, pero el continente entero, una visión que más tarde inspiraría obras como The Grapes of Wrath de John Steinbeck filmada por John Ford. El mural contiene ocho secciones pintadas en temple sobre gesso en lino montado en paneles de madera.
El panel Instruments of Power se concentra en la tecnología, aviones, locomotoras, la generación de energía, es una composición cinética que se expande fuera del muro. Lejos de ser una utopía como afirma el MET, la pintura anuncia la dominación capitalista que controla el progreso a través de los avances tecnológicos y científicos que dejan relegados a los países subdesarrollados, como el nuestro. 
Deep South denuncia que la esclavitud en el campo sureño continúa, en el primer plano un campesino negro vacía un costal de algodón en la báscula del capataz. La modernidad no ha llegado, los negros siguen sometidos a un régimen laboral inhumano, los patrones blancos controlan la tierra y las cosechas. Traspasamos estas escenas al campo del resto de América Latina y veremos que después de Revoluciones, Reformas Agrarias y sistemas clientelares, seguimos en un atraso social y productivo idéntico al del mural. 
Midwest se adentra en la explotación industrial del campo, de los bosques y los animales de granja; se acaban las cooperativas minoritarias, nace el modelo que detonó las primeras fortunas americanas, rompió el equilibrio con la sobre producción y la especulación de precios y productos. Actualmente eso se mantiene, la industria alimentaria prefiere tirar toneladas de alimentos para manipular precios y la expoliación de los recursos naturales ésta devastando a la ecología. 
Las secciones Changing West, Coal, Steel, City Building, exponen la idea rectora del mural: el progreso se sostiene sobre las clases obreras, en los que no pueden acceder a esa riqueza, ellos construyen los rascacielos, explotan las minas, trabajan en las fábricas, en ningún panel vemos a los jerarcas del capital, hay manos, cuerpos que son usados como maquinaria. 
El panel final City Activities With Subway es la decadencia ética, los residuos del progreso. Especuladores de la bolsa de valores, fiestas burguesas con alambiques de alcohol violando la prohibición, diversiones evasivas, sobornos, las “taxi dancers” mujeres que cobraban por bailar con los clientes. Es nuestra sociedad contemporánea: un pequeño grupo de especuladores y banqueros llevan países a la quiebra, la injerencia imperialista a través las políticas incongruentes hacia las drogas, y la ignorancia masiva absorta en el entretenimiento digital. El progreso no es utopía ni ideal humanista, es injusto. 

El mural de Benton es un vaticinio crítico que se proyectó como una advertencia del futuro.  

sábado, 4 de abril de 2015

DEMASIADO ARTE.

TP Hardisty Composition No 1 Rubber Ducks, 2105 
 London Art Fair en Londres y el Armory Show en Nueva York son ferias con una oferta similar a las del resto del mundo: algo de obra “histórica”, pintura con calidad variable y numerosas galerías de estilo contemporáneo VIP y sus objetos con precios ridículos. Cada año se realizan en el planeta casi 170 ferias de arte, es imposible darles seguimiento a todas. Hasta los mercados más limitados, como el de México, tienen ferias que fingen ingresar al Primer Mundo.  Gracias al producto que venden las ferias dan la falsa apariencia de ser una actividad cultural, y no lo son, se puede ver arte verdadero pero básicamente son un negocio de compra-venta directa. La diferencia con otras ferias, por ejemplo las de tecnología, es que aquí timar al cliente no solo está permitido, es un aliciente comercial. Siempre va a existir alguien que crea que ceder al fraude de un grupo de oportunistas aporta estatus social y que el encanto personal aumenta al sacar la tarjeta black y pagar por una colección de tapas de botella o de patos de goma.
 
TP Hardisty Composition No 1 Rubber Ducks, 2105 
 ¿Existe suficiente arte para alimentar a tantas ferias? Por supuesto, el factor fundamental que ha detonado el boom de las ferias es que hay demasiado arte del estilo contemporáneo VIP, muchísimo, hay más arte que compradores, museos, bienales y galerías. Hay mas timadores que timados. Este modelo teórico en el que un montón de suvenires de la Torre Eiffel amarrados con un cable, pañuelos colgados de un gancho y demás “genialidades” se pueden exponer como arte ha provocado una explosión artistas readymade, falso talento, ocurrencias rápidas y obras instantáneas. Un mercado en apariencia inmenso es un canal de negocio muy limitado para una oferta ilimitada. Demasiadas obras, poca inteligencia, escasa osadía y nula belleza.
 
Joanne Tinker, Please take a seat, Luxury win cages, 2105
 La industria editorial registra grandes pérdidas porque hay más libros que lectores, teniendo en cuenta que el libro requiere pensarlo, escribirlo, editarlo e imprimirlo, en cambio estas obras VIP son cualquier cosa, acción o afirmación. Todo es arte y ese todo carece de espacios de venta capaces de administrar ese volumen de mercancía. El arte ha dejado de ser excepcional, ha perdido su exclusividad, es fácil de pensar, hacer y designar. Al simplificar al extremo el proceso de creación, la producción del arte se sale de control, va más allá del objeto en serie, es inconmensurable. Es un océano de obras que son fruto de una multitud de cabezas que en su limitada y engañada inteligencia aseguran que son artistas y que sus más pueriles gestos son milagros artísticos. Estadísticamente es imposible que todos consigan su verdadero objetivo artístico: ser tocados por el dinero. El fin último de estas obras es llegar a la tarjeta black del comprador, no es el pseudo statement político-social-filosófico que ostentan, la consagración teórica de la obra se cierra cada vez que alguien paga por unos letreros grafiteados.
 
Joanne Tinker, Please take a seat, Luxury win cages, 2105
 Lamentablemente el dinero es lo más limitado que existe, es de unos cuantos, se agota. Se necesitan más compradores dispuestos a pagar por unas varas amarradas con un peluche porque cada segundo surge un nuevo artista contemporáneo VIP, son una horda que no cesa de multiplicarse. La situación ya es una crisis, las escuelas de arte educan hornadas que son como pan industrial, iguales, sin propuestas originales, copias infinitas de un modelo pre hecho de pensamiento; gradúan con honores a estudiantes que no controlan sus esfínteres uretrales y anales o matan a un animal.

London Art Fair 2015
 Insisten en que entender el arte es la prerrogativa de una minoría pero la producción artística es masiva. Han detonado una inmensa nueva clase social de mediocres con aspiraciones que genera sin dirección objetos e ideas imitables, sustituibles, reemplazables.  El arte verdadero hace mejores a las sociedades, pero el arte contemporáneo VIP ha difundido la falacia ideológica de que una producción sin jerarquías de valores sería utópica y se ha convertido en una distopía, una trampa formidable. El desequilibrio entre la oferta y la demanda ha impuesto una sobrevivencia darwiniana: Sólo unos cuantos pueden vender eso que hacen todos. Arbitrariedades como la suerte determinan una carrera porque el talento no importa, cuando no existe.  


Jeppe Hein, “You Are Special” 2014


Mickalene Thomas, Bronze, 2014. 

Jessica Stockholder , 2015 

Armory Show, 2015. 

domingo, 22 de marzo de 2015

BJÖRK EN EL MoMA.


La fama es tan egoísta y deseada que no tenerla obliga a parasitarla. La expectativa por la exposición retrospectiva de la cantante Björk en el MoMA de Nueva York prácticamente nulificó a la aburrida y fría feria del Armory Show. Era tal el ansia por ver qué habían diseñado los supuestamente modernísimos curadores del museo que la desilusión implantó un ambiente bipolar: de la urgencia al fastidio. Mientras en el Armory Show el stand más exitoso fue el Bakery Café donde los críticos se amontonaban y se rellenaban de recién horneados croissants de chocolate ensuciando sus abrigos arrugados y sus bufandas de bolitas; en el MoMA la perfecta y extravagante elegancia bisexual talla ultra small parecía un requisito para entrar a la exposición. 
 El recorrido: primero nos metieron en un cuarto con dos pantallas panorámicas a ver el más reciente videoclip de Björk del álbum Vilnicura (del latín vulnus herida y cura curación) titulado Black Lake y dirigido por Andrew Thomas Huang. Se supone que estamos ante a una cantante vanguardista que su trabajo merece un museo que exhibe lo más actual, y el clip es otra vez la agotada convención de que alguien canta en medio de lugares absurdos, en este caso un paisaje volcánico, rocoso y húmedo, y que la repetición incesante de tomas es lenguaje artístico. Björk tiene la expresión corporal de una paciente de terapia de las constelaciones en plena regresión infantil y en el video se ve pasada de peso para un vestuario estilo cavernícola-ecológico color alga marina. Para entrar a la siguiente área había que reservar los boletos, una precaución excesiva, porque era el segundo día de la exposición y ya se había corrido el rumor del fiasco. Continuamos en un pasillo cubierto de pantallas y una audio-guía susurraba lo que proyectaban: más videoclips. El resto del montaje claustrofóbico, con más pantallas de plasma, algo de parafernalia y vestuarios de shows con cicloramas de fondo, cuadernos de notas con “poemas” o líneas de canciones, parecía el decadente “hall of fame” de Barry Manilow en Las Vegas: un mausoleo sin mantenimiento. En la tienda del museo había una sección con discos y libros con más poemas, canciones y fotos que recordaban a las extintas tiendas de Virgin Records.
 El montaje era mediocre y contradictorio, por un lado dicen que Björk tiene una carrera “experimental de excepcional talento” y por otro la menosprecian tratándola como a una artista que no alcanza la importancia de una performancera como Marina Abramovic, aunque lo que hace Björk, en puridad, también es performance. La comprimen en un espacio mínimo, obviando que Björk tiene mucho más material visual y miles de fans educados con espectáculos revolucionarios en tecnología, efectos especiales, ambientación y coreografía. La verdadera razón del MoMA para montar estas exposiciones es la adicción del estilo contemporáneo VIP la popularidad. Quieren ingresar en el fenómeno de masas de la fama, hacen obras con programas de televisión, se exhiben en performances tipo reality show, sus parámetros culturales están en internet y sin embargo el estilo VIP aun es ignorado por esa masa que copian.
 La idolatría que existe por futbolistas, músicos y actores no existe para los artistas contemporáneos VIP porque no tienen talento, no son admirables, no son personalidades carismáticas. Esta tragedia sucede en la tiranía del I like it y de la acumulación de amigos virtuales como rango de éxito para individuos e instituciones. Apropiarse de famosos de la música, cine, televisión, les da a los museos esa sensación de magnetismo que no tienen. El estilo VIP no genera colas en los museos, lo que jala es el trending topic, y eso era evidente en el resto de las salas. En una sala exhibían una cosa llamada Scenes for a new heritage con obras conceptuales políticas con “genialidades” como focos de Félix González Torres; en otra sala una horrenda selección de anti-pintura; y otra de infografías de un colectivo VIP que hace “trabajo comunitario”, todas estas salas estaban vacías. La Operación Triunfo del arte VIP se está revelando como un fracaso: todos son artistas pero nadie es una “estrella”. Los protagonistas de su star system son el curador, el dinero y la especulación. La celebridad es para el que compra basura, no para el que la hace. El secreto de ser famoso sin mérito es convertirse en icónico y mediático, pero los artistas VIP se quedaron en la invisible y mediocre retaguardia de lo sustituible, de lo olvidable.




domingo, 1 de marzo de 2015

EL CINISMO DE LA CRUELDAD: HERMANN NITSCH.

Es ominosa la protesta y la sumisión intelectual por la clausura de la exposición de Hermann Nitsch. La obra de este hombre es un espectáculo gore que se sostiene en ideas falsas que el “gremio artístico cultural” defiende sin avergonzarse.
Afirman que su performance indaga en la ritualización del sacrificio. Falso. El sacrificio tenía una razón: la ofrenda era una demostración de fe a una divinidad para que ésta se mostrara benévola, no era un acto estético o recreativo. Sin esa intención esta acción se reduce a matar por matar, es la exhibición de las patologías de una persona. Nitsch y sus supuestas orgías “dionisiacas” son un invento que carece de bases documentales. No hay ritual puesto que no hay misión, no existe una fe o religión que sacralice sus descuartizamientos. Las ofrendas humanas o animales fueron expulsadas de las religiones cuando la civilización entendió el valor ético de la vida, entonces el sacrificio fue metafísico. Matar en nombre de un credo o una ideología es criminal. 
Las atrocidades de Nitsch son intelectualizadas, incompatibles con la salvaje o primitiva “fe ciega” que cree e ignora. Cada vez que él ha matado a un animal para jugar con la sangre y las entrañas, lo hace con la consciencia de que los argumentos teóricos alrededor de su “ritual” son un disfraz que le permite complacer sus apetitos. Con premeditación manipula un estilo artístico y pervierte el valor de la libertad creativa y de expresión como el fanático que esgrime la religión para asesinar, los dos lo hacen bajo la impunidad de la “libertad de las ideas”.
Es un cinismo descomunal afirmar que está retomando sacrificios cristianos. Históricamente la crucifixión existió antes de Cristo, siguió existiendo después y nunca fue un ritual religioso, era una ejecución judicial pública. Las crucifixiones que hacen cada año en Iztapalapa son performances colectivos con énfasis en un voluntario que se prepara para personificar al profeta, y la exacerbación del sufrimiento es un ritual religioso para una divinidad. Las crucifixiones con personas y cadáveres de animales de Nitsch son la apología y el divertimento de un castigo que se prohibió por su crueldad. Los académicos tendrían que ser congruentes, si es que eso es posible, y también aceptar como arte contemporáneo las de Iztapalapa. Ante la protesta de los defensores de los derechos de los animales, Nitsch advirtió que él es un “amante de los animales”. Es la eterna demagogia del estilo contemporáneo VIP. Si denuncian daños ecológicos lo hacen contaminando; hacen obras feministas reduciendo a la mujer al más inmediato estereotipo y critican el hambre desperdiciando alimentos. Es el caso de Nitsch y de muchos artistas VIP que “aman a los animales” y gozan maltratándolos, matándolos o manipulando sus entrañas. Cualquier persona que respete la vida es incapaz de utilizar restos mortales para hacer un show con algo que invariablemente significó dolor. La muerte no se recrea porque la muerte es única.
Clamaron mundialmente que lo “censuraron” y cancelaron su exposición. No hay censura, hay indignación social. En Nueva York en el 2011 presencié uno de sus performances y ahí se disciplinó, lo hizo con pintura de colores y esa memorabilia la vendieron como “obras pictóricas”. En cambio acá trató de aprovecharse porque no hay ley que detenga la barbarie artística y delincuencial. La tolerancia ante la impunidad nos ha llevado a la degradación social que padecemos, la indignación es un gesto de civilidad, de urgencia para tomar consciencia de que la crueldad es insoportable.

La sangre derramada siempre significa muerte y violencia. El que exhibe esa sangre hace escarnio del dolor de otro, de su indefensión y su tragedia. Durante milenios los animales han sido víctimas de los humanos, esa vulnerabilidad, nobleza y generosidad no merecen el menosprecio del “arte”. La antropocéntrica arrogancia de Nitsch y su irracional superioridad sitúa a los animales como indignos de respeto y que tienen la función de soportar los caprichos patológicos de los seres humanos. Es intolerable que un matadero y su memorabilia sean llamados arte, y es abyecta la defensa de los “intelectuales” a una “obra” sociópata.  

TURNER PINTA A TURNER.

 “¿Dónde está el barco?” Pregunta irritado un hombre que ve la pintura de Turner titulada Snow Storm –Steam boat off a Harbour’s mouth-. Efectivamente, el barco es invisible, tragado por las olas voraces, la tormenta, el humo, el viento, las luces de bengala estallan y el mástil inclinado resiste el naufragio. La exposición Late Turner en la Tate Britain en Londres exhibe las obras realizadas en los últimos años de vida del pintor. Al igual que sucedía hace más un siglo, algunos visitantes se esforzaban por encontrar los barcos y saber desde dónde fueron pintadas las escenas marítimas y los paisajes. Con la falta de imaginación que impera en el arte contemporáneo VIP que sólo conoce el lenguaje reiterativo y la obviedad, las obras de Turner son incomprensibles.
Las pinturas de Turner no son consecuencia literal de las anécdotas inscritas en los títulos largos y apegados a la terminología naval. Es imposible ubicar con insistencia documental los puntos de vista desde donde se dice que están pintadas las obras porque estos son producto de su imaginación, y de su preocupación por experimentar en la estética de fenómenos físicos y fantásticos. Los paisajes hay que habitarlos, la clave está en el color, en las plastas del temple óleo, que construyen planos y capas, que crean centros visuales, alteran la posición arbitraria del testigo, imponen nubes; en las manchas que resuelven la vaguedad de los planos, que borran la frontera entre el terreno y el cielo.
Turner entendió que los elementos de la naturaleza tienen una relación inestable y dinámica, que lo importante era captar el efecto, no la forma. Turner logró que su pintura se comportara con la autoridad del fenómeno de la luz, como un elemento inasible, con movimiento propio y sin materia que transforma la apariencia de elementos sólidos, matéricos y tangibles. Con esta fijación casi científica investigó en el reflejo de la luz en los estados líquido y gaseoso del agua y la manifestación cinética de las condiciones climáticas: la neblina, bruma, tormenta, mar agitado o quietud turbia. El reflejo de la luz de Turner transforma el paisaje, el terreno, la presencia del agua hasta llegar a ser irreconocibles. Sus pinturas son una reinvención antinatural de su observación de la naturaleza.
Estas piezas descubren la madurez de Turner cuando dejó de defenderse del público que decía que esos naufragios y paisajes eran imposibles, y aceptó que su interpretación de la luz desapareció a la realidad, la hizo insignificante para su obra, que su búsqueda fue la narración dramática de su entorno. El campo o el mar se convierten en planos para experimentar con efectos cromáticos, en el cuadro Snow Storm –Steam boat off a Harbour’s mouth- un remolino ocre se eleva al cielo para continuar en el mar, es una gran boca en azul, gris, negro, blanco, que devora un centro más oscuro que es el barco, nos arrastra a la vulnerabilidad de la nave que pelea una batalla desigual con el cielo y el mar, con la superficie y el espacio. Así juegan el tiempo y el destino con nosotros y con esa incertidumbre necia peleamos para no ser tragados en su remolino. Su trabajo sobre la alteración de las formas a través de la luz dio paso al Impresionismo, que inexplicablemente no avanzó, significó un retroceso de todo lo que Turner había logrado. La pintura de Turner fue más lejos de su presente y de su futuro. La secuencia lógica en la pintura es Constable, los impresionistas y después Turner para llegar al abstraccionismo. Rothko está más cerca de Turner que los impresionistas. 
A los 71 años pintó The Angel standing in the Sun, plastas de pigmentos anaranjados, grises, blancos sucios, la luz metafísica emerge del ángel que levanta su espada sobre cuerpos difusos y aterrorizados, la anécdota es una fábula y Ruskin fatalista lanza el juicio final: “es indicativo de una enfermedad mental”. Turner, cómo todos nosotros, no sabía cuándo iba a morir, pero sabía que su obra ya estaba fundida a su existencia, la consciencia se anunció como locura. La luz nebulosa, la radiación del resplandor centrífugo del ángel se lleva años de paisajes, naufragios, soledad, luchas internas, para arrojar pintura pura, Turner puro.