sábado, 18 de febrero de 2017

EL ARTE DEL ANTOJO



 La obra de Gabriel Orozco es perfectamente consecuente con sus limitaciones, su repetitivo repertorio utiliza lo más elemental que tiene al alcance, el tema de su obra es el mínimo esfuerzo. La especialización de las tiendas Oxxo es vender en cada esquina la comida chatarra que enferma de diabetes y obesidad a la población de México. La especialización de Orozco es tratar de ser simpático con objetitos e ideas sin complicaciones, su última ocurrencia es fusionarse con los productos de la tienda Oxxo, haciendo botanas y refrescos conceptuales. Comida chatarra readymade, sin valor nutricional, es el soporte perfecto para un arte chatarra readymade sin valor intelectual y estético. 
Kusama puso sus bolitas en tiendas Louis Vuitton, Hirst en botas Manolo Blahnik, Orozco pone las suyas en bolsas de donas y junk food. Cada artista se pega en donde su fama y su cotización le permiten. 
 El concepto de la obra de Orozco y el de Oxxo tienen metas de a dos por uno: selección elemental de comida y obras procesadas de fácil consumo. Las papas fritas, pasteles empacados,  refrescos, son fórmulas “secretas” de ingredientes químicos, diseñados para un consumo antojadizo que pasivamente se deja manipular por la publicidad; la “fórmula secreta” de la obra de Orozco es ser un eterno mingitorio firmado, de ingredientes retóricos, diseñada para coleccionistas que se dejan engañar por la manipulación publicitaria de los golosos teóricos, museos y galeristas. 
 La comida basura ha pervertido a la alimentación de la misma forma en que el arte VIP, como el de Orozco, ha pervertido el pensamiento artístico, los falsos argumentos de los nutriólogos que la industria compra para defenderse, son como los de académicos que divulgan al arte VIP. También coinciden en que la oferta del artista y de la tienda persigue al impulso irracional: nadie necesita refrescos o burritos prefabricados, ni pegatinas azules y rojas; es igual de ocioso comer un alimento artificial creyendo que eso nutre y comprar pegatinas creyendo que eso es arte. 
 Las diferencias son: la comida basura está atiborrada de conservadores para durar años sin descomponerse, es cara y se vende masivamente; las obras de Orozco caducan dentro de la galería y su impacto en el mercado es marginal. El mercado de junk food satisface a sus clientes con azúcar, grasa y sal, sus logotipos de colores están más logrados que los circulitos “artísticos” que no mejoran el empaque. A nivel readymade la bolsa de papas-mingitorio es un producto más trabajado que la firma que lo hace “arte”. 
Al mimetizarse con esta franquicia y sus marcas muy bien posicionadas, Orozco evoca el sueño imposible de ser conocido y adictivo en el mundo del arte como son esos productos basura en la población. Orozco dimensiona su obra voluntariamente, él mismo clasifica, define y compara su trabajo con productos sin calidad, que lucran con la ignorancia y la salud de las personas. Nos dice que su obra es desechable, inflada como una bolsa de papas fritas, dañina para el arte.

viernes, 3 de febrero de 2017

EL TRIUNFO DE LA VERDAD

EKO, sitio con su obra aquí
La verdad es el tema medular de la filosofía, en nuestra relación con la realidad y es esencial en la ética personal y social. ¿Qué es verdad o qué hace a algo verdadero? En la teoría de la correspondencia, lo que decimos o creemos es verdad si corresponde con los hechos. El filósofo G.E. Moore en su teoría de la identidad de la verdad dice que “no hay diferencia entre la verdad y la realidad a la que corresponde”, son idénticas. En las distintas teorías el lenguaje está involucrado porque es la forma de manifestar un hecho, aún en las teorías que niegan las proposiciones.
La actualidad padece una patológica obsesión con negar la realidad, mentir es un recurso social, político, artístico y económico. El problema ha llegado a tal grado porque no está condenado, por el contrario, está completamente integrado a la conducta. La difamación sin reparación en las redes sociales, la propagación de información y noticias deliberadamente falsas en internet, las decisiones políticas sostenidas en hechos inexistentes, aunque se señalen, son un sistema para construir argumentos que justifiquen actos inaceptables y faltos de ética. Mentir es un arma contra la realidad que alienta una conducta que no responde a la racionalidad, mentir es parte de la irracionalidad de nuestras emociones, lo que creemos es más importante que lo real, no importa que no corresponda, creer o sentir es lo único válido. El racismo carece de argumentos verdaderos, los nazis inventaron informes científicos falsos para sostener sus teorías de la superioridad racial.
Los “hechos alternativos” o la “post verdad”, no existen, la búsqueda de la verdad tiene un compromiso con los hechos o con la realidad, la alternancia abre la posibilidad a que algo no “sea”, no pueden convivir hechos falsos con verdaderos o realidad con irrealidad. La sociedad ha llegado al extremo que estamos viviendo porque se ha tomado con ominosa irresponsabilidad la libertad de expresión en las redes sociales. Desde la “inocua” actividad de mentir en un selfie hasta la propagación de calumnias, es cotidianeidad contemporánea asumida, nuestra sociedad está más cómoda con la mentira, la virtualidad tecnológica encierra nuestra mirada en una pantalla que muestra un fragmento deformado de lo que transcurre, decir falsedades en 140 caracteres es un hábito socialmente imitado y replicado, que se convierte en un éxito entre más veces lo repitan. El éxito de esa replicación no lo hace verdad, su aprobación es la popularidad, la satisfacción de la visceralidad de la masa sustituye a la verdad: me das lo que quiero, entonces para mí es verdadero. La realidad se convierte en un antagonista que entorpece la unión de la horda alrededor de las ideas que rigen su conducta, entonces debe ser destruida, pero como la realidad es más potente que sus enemigos, ésta sobrevive. En eso radica el triunfo de la verdad sobre la mentira, en que la realidad y los hechos existen, y negarlos no los destruye.

miércoles, 25 de enero de 2017

LA VIOLACIÓN DE MEDUSA

Medusa es una víctima convertida en maldición, no es responsable de su terrible apariencia y su poder destructor es defensa, su humana vanidad enfureció a Minerva y la castigó degenerando su belleza. El horror de su mirada rodeada de serpientes le dió poder hipnótico, mirarla era inevitable, seducía y petrificaba a sus cautivos. Neptuno la viola atraído por su despreciable naturaleza, el castigo es ultrajado, sus verdugos la humillan, el sacrificio desde la pureza es sublime, la violación envilece al mártir. Rubens pintó el rostro y Frans Snyders las serpientes, su versión es más que realismo, es invención y ciencia, es la obstinación del Barroco por mitificar a la pintura, hasta alcanzar la inmortalidad que petrifica al observador, nos expone a la contradicción de perseguir lo que aborrecemos. La sabiduría anatomista y la dramaturgia hacen a las serpientes y Medusa un solo ser, un cuerpo con mil vidas y sin muerte.  
Medusa es un despojo, la cabellera de serpientes se enrosca histérica, sintiendo la muerte de su madre, del cuello cercenado brota sangre con gusanos, su organismo es una masa pútrida que se parasita a sí misma. La sangra brota de los ojos y la nariz de Medusa, la piel pálida del rostro anguloso y pétreo, que nunca ha tocado el sol, contrasta con las curvas móviles y los colores brillantes de los reptiles. Encarna la relación entre las serpientes y la sabiduría, el conocimiento nos expulsa de la paradisiaca ignorancia, lo que no conocemos no existe, saber trastoca la realidad y nos convierte en otra persona. Medusa sabe de su obscena realidad, que su cabellera carcome su cuerpo, que la violación la desterró y es paria del Infierno, y sabe que mientras su vanidad fue temporal, su ignominia es eterna. Medusa piensa, las serpientes son las memorias que se enroscan, se complejizan, se reproducen, la enferman, la devoran, cautiva en las entrañas de la Tierra únicamente tiene la compañía de esos reptiles insomnes. El veneno del pasado no admite cambio, lo perdido somos nosotros, la ponzoña es alma y sangre. En su prisión no hay espejos, al mirar su reflejo en el escudo de Perseo, por primera vez es testigo de la execrable consecuencia de su vanidad, comprende que ella es eso, escucha sus gemidos, se asoma a la oscuridad de sus fauces, reconstruye cada instante desde que entró al Templo de Minerva y fue maldecida, se detiene en su desaparecida belleza y paralizada se ofrece una vez más al verdugo.

En la oscuridad del fondo, dos serpientes se entrelazan copulando, tienen unidas las cabezas, el coito en la cumbre del espasmo, lujuria mortífera, la cabeza cae mientras la hembra mata la macho, en la tragedia de lo increado, esos pensamientos sobrevivirán a su muerte. Perseo la mutila y lo que pareciera un crimen es un acto de piedad, cercena eso que la ha tenido cautiva, que la tiraniza, sin el cuerpo la cabeza es un nudo inerte con el rictus del instante fatal. 

martes, 17 de enero de 2017

FANTOCHADAS

Carlos Neve, tinta sobre papel 
 No me asustan los “monstruos”, me asusta la ignorancia de la curaduría. ¿Desde cuándo lo bonito es un tema del arte? ¿La anomalía es monstruosa? ¿Cómo afirman que hay un patrón de lo bello? Y para terminar con el despropósito, mencionan al miedo, y como lo oscuro es de susto, pintan la sala del museo de negro y terminan la cédula afirmando que “los dragones no suscitan el miedo de antaño”. En el Museo de Arte Moderno la exposición Monstrousismos  es un homenaje a los prejuicios y a la torpeza. Sin la más remota noción filosófica y estética abren el trayecto con la vulgaridad de la fotografía de un luchador de Lourdes Grobet, y de ahí no paran en su propuesta de creer que con la infra inteligencia visual, trendy y populista que domina al arte pueden abordar ideas que no entienden.
JAVIER EZQUEDA, EL SANTO EN LA MONTAÑA 1971
Lo kitsch, lo estulto, lo banal, no es monstruoso, no saben la diferencia entre un cráneo y una calaca; entre un ritual y una fantochada. La curaduría de nivel Halloween pretende que es son equiparables la “anormalidad” del Mago de Benjamín Domínguez o la Cabeza de San Juan el Bautista de Tomas Javier de Peralta, obra del siglo XVIII, con un video ridículo de pedazos de comerciales de televisión. Ignoran que lo más terrible puede ser seductor, que somos humanos porque tenemos fascinación por lo que nos golpea visualmente, que somos adictos a la tragedia, y que en eso también hay belleza. La factura impecable, la composición, el desarrollo del tema, es lo que aporta belleza a una obra, podemos ver la escena más terrible, si está magníficamente pintada es bella. Las obras expuestas en su mayoría son ejemplo de una mala factura, eso no las hace “bizarras, terribles o monstruosas”, las hace mediocres, y las pocas de valor nada tienen qué ver con el tema mal planteado de la exposición. 
José María Schimill, acuarela 
Sin indagar en el abismo se confinan a una interpretación incorrecta que les dé seguridad, les habría fructificado más hacer un festival de películas de momias. El verdadero horror es censurado, evaden el simbolismo del mito y lo reducen a los mediáticos lugares comunes. Es pasmoso que pretendan que el susto en las películas y la televisión tienen un punto de unión con la monstruosidad, y con la misma pudibundez abordan el sacrificio, y es de “miedo” que el personaje de Viridiana de la película de Buñuel tenga una cruz con clavos en el pecho. 
Lourdes Grobet, fotografía.
El arte no debe contaminarse con el marketing, el cine comercial y los conceptos preconcebidos, el arte está para abrirnos a ámbitos imposibles en la medianía social. El tema de esta exposición es la cobardía conceptual y curatorial que no entró en una idea que siempre ha puesto en peligro la estructura moral de la sociedad, está curada con la misma mentalidad que acusó a Sade y lo envío al oprobio. Es un espectáculo para la superficial y simplista sociedad que vivimos, que no transita ni en las pasiones ni en las aberraciones, que se refugia en el aburrimiento de ser correcto. 

martes, 10 de enero de 2017

NO ME CUENTES TU VIDA

Eko, Xilografía, para ver más obra de Eko aquí 
Las vidas de muchos políticos, empresarios, actores, modelos, no merecen ser consagradas en un libro y mucho menos ser leídas. Se publican libros de cualquier cosa, el formato no es axiomático, un texto no adquiere calidad por el hecho de estar publicado, eso lo vemos en la avalancha de autobiografías y biografías oportunistas que de las mesas de novedades deberían irse a un incinerador o una máquina de reciclaje. Es apabullante la vanidad y la arrogancia de estos personajes de pretender que sus vidas tienen algo de extraordinario que debamos conocer. En tiempos de elecciones los aspirantes al poder de inmediato comisionan a un escritor para que de forma anónima o pública les redacte sus “memorias” y las deforme lo suficiente para que se “oficialice” esa versión de su vida y borrar la oprobiosa trayectoria que los encumbró. En estas biografías lo realmente importante es lo que no escriben. No me puedo imaginar quién es el lector promedio de esos libros, quién puede leer creyendo que esas anécdotas son verdad, que tiene algún tipo de valor conocerlas y que conserva estos volúmenes en su biblioteca sin sentirse un perfecto cretino. La posteridad es la que decide cuál vida merece ser recordada, y en estos libros eso se demuestra, aparecen y en apenas unos días ya son una vergüenza. Los biografiados se encargan en vida de contradecir todo lo que inventaron en sus libros y arrastran en su lodoso descrédito a sus editores, escritores de alquiler, promotores y reseñistas. La autopromoción que buscan es contraproducente, es una monserga leer lo que no interesa, es peor que comer lo que no nos gusta, y terminamos el libro odiando al personaje.
La solución para que la promoción no se trasforme en ignominia es que no manden hacer biografías y cambien de estrategia publicitaria: ingresen al showbusiness, de todas formas su meta es tener seguidores, para qué buscan lectores. Paguen para que grupos musicales les escriban canciones tipo corrido, eso les funciona muy bien a los narcos. Asóciense con una televisora, vendan los derechos de imagen para que produzcan una telenovela muy melodramática, plagada de mentiras lacrimógenas y que el personaje principal sea el susodicho biografiado. El casting es fundamental, el personaje debe ser encarnado por la belleza del momento, femenina o masculina, el parecido es lo de menos, porque se llamaran igual y constantemente nos recordaran de quién es esa vida extraordinaria. Hagan un concurso del “doble de…” esto genera lealtad de marca, es inspiracional porque los votantes aspirarán a ser como el candidato o candidata. Hagan un reality show que demuestre  “Cómo alcanzar el éxito que yo alcancé” o “Mis diez fórmulas para llegar al poder”, los concursantes serán parte de su equipo electoral. Las opciones son muy variadas y recuerden que lo más rentable para su imagen es tener su cuenta de Twitter, pueden escribir en 140 caracteres toda su vida, y les aseguro que les van a sobrar palabras. 

sábado, 31 de diciembre de 2016

TWITTERATOS

Es innecesario estudiar literatura, mucho menos preocuparse por lo elemental en sintaxis y ortografía, estorba el pensamiento profundo, para ser escritor basta con abrir una cuenta de Twitter. Marcel Proust dedicó 13 años para escribir En busca del tiempo perdido y la muerte dejó inconclusa su obra, un twitterazo se publica cada segundo, y con la recopilación de las ocurrencias cotidianas los autores publican libros más “acordes con el tiempo que nos tocó vivir”. La literatura tiene su propio tiempo, leer una novela de miles de páginas exige concentración, devoción y hasta humildad, pero los lectores “acordes a nuestro tiempo” leen instantáneamente y así publican sus comentarios que los convierten, a su vez, es nuevos autores. La cadena interminable confunde a los que se supone son “autores de carrera” con sus seguidores, el nivel de pensamiento es el mismo.
Lo absurdo es que esos textos se publiquen en papel y que pretendan tener lectores, la gente que considera lectura el twitterazo del día no va a leer La Montaña Mágica de Thomas Mann, y por su supuesto,  un autor que se entretiene en twittear y considera a eso “literatura” tampoco pretende o puede escribir La Montaña Mágica. El binomio perfecto está en el medio mismo y es necio adulterarlo, justificar esos textos es una traición al formato, decir que son  “indefinibles reflexiones, aforismos, pensamientos, poemas” les quita su esencia contemporánea, son lo que son: twitterazos.
Darwin investigó el origen de la capacidad del lenguaje, Noam Chomsky afirmó que teníamos un “órgano del lenguaje que estaba en alguna parte de nuestro cerebro” esa evolución de nuestro pensamiento abstracto se cree que tomó unos 100 mil años, y es posible que mucho más, la twitteratura con 140 caracteres destroza la evolución, y arroja un chiste que merece perpetuarse en la letra impresa. El vocabulario, extensión y contenido de los textos es directamente proporcional al tamaño de los cerebros que los escriben y los leen, estamos presenciando la regresión cognitiva a una sociedad estúpida. Los twitteratos afirman que en las librerías no saben en dónde colocar sus libros o cómo clasificarlos, suponen que sus ocurrencias son herméticas a la definición, es muy fácil resolverlo, son miles lo que hacen lo mismo, así que ya pueden dedicar anaqueles a la twitteratura.

Con el twitter es mucho más fácil ganar elecciones presidenciales, gobernar países, hacer autores de “poesía y de reflexiones”. La ventaja es que con la mismo twitterazo promocionan el libro con los lectores indicados, un negocio redondo. Las recopilaciones twitteras pueden ser más variadas, que impriman los de los políticos, los artistas y cantantes, insultos de las masas, porque si el parámetro de su valor está en el número de seguidores, las editoriales deberían asomarse a lo más abyecto de las redes para seleccionar a sus lanzamientos. La incontinencia contemporánea nos está saturando de infra libros, con este sistema es incontable la cantidad de cosas que se pueden publicar cada mes, porque en la cyberdemocracia todo el mundo considera valiosa su opinión, no importa que sean onomatopeyas y balbuceos, o “poemas y reflexiones”, merecen ser leídos y olvidados. 

lunes, 26 de diciembre de 2016

EMOCIONES

Goya, El sueño de la razón. Grabado. 
¿Qué hacemos con las emociones? ¿Ocultarlas, fingirlas, drogarlas con ansiolíticos o dejarnos arrastrar por su anárquico e impredecible apetito? Nos definen y nos deforman, se apoderan de algo que no les pertenece: el tiempo de ser y estar. La razón es un gobierno que no siempre rige, Goya lo dijo cruelmente con su autorretrato aplastado por el sueño, torturado por monstros; y la razón dormida, distraída, anestesiada o encarcelada por los sentimientos. El arte es puerta, ventana y caverna, se siente, se vive, desde la creación o la contemplación, pero la obra sin equilibrio es un capricho de lo que no piensa.
Crear y sentir, es crear y pensar, los recuerdos trágicos de Primo Levy, la gama de grises del Guernica de Picasso, no existirían sin el dominio de la razón sobre esa urgencia de que la emoción no se pierda. El reto: el efímero tránsito de una sensación que debe ser plasmada, explicada y perpetuada en una visión estética que la traspase y la haga algo más que un hueco de la no razón. La obra no es posible desde la frialdad de la intelectualización, sin un visceral punto de partida la obra no palpita y nace muerta. El contraste está en las obras que esgrimen su valor como descarga sociológica que no aporta a su resolución o a su presencia; el arte no es el diván de un psiquiatra que soporta la filias y fobias de alguien sin talento o asunto en la creación. La presencia de la emoción obliga a un compromiso, el arte como las relaciones, exige de entrega para consumarse. Mentir en el amor o en el sexo, es como en la creación, únicamente convence al mentiroso, porque lo que no se siente, no se inventa. El gozo, el dolor, el fastidio, la selectiva obsesión de la memoria, están presentes en las obras, pero no son la obra. Lo que perseguimos o no queremos detonan un argumento, son la excusa que la razón no proporciona y sin embargo controla y desarrolla.

La música creó un lenguaje capaz de transportarnos en su cauda, dejarnos postrados por lo que tenemos dentro o hacernos vomitar con violencia lo que ocultábamos, hasta que la sobre intelectualización la redujo al ruido de la académica mendicidad creativa. La poesía castigada como desahogo de la mediocridad sensiblera. El espectador de apetitos inmediatos, que si “siente algo” cree que es arte, un cuartito cubierto con focos o una cubeta de suciedad. Sentir es virtuoso si nos da luz sobre lo que somos; la razón es un guía paciente, enseña y conduce, y nos deja saber ser espectadores de lo que vivimos.     

lunes, 12 de diciembre de 2016

¿COMPRENDER O ACEPTAR?

 La frase más repetida del arte contemporáneo VIP es “si no te gusta es que no entiendes”, cuando afirmamos “esto no es arte” la respuesta es “es arte que no entiendes” o “el arte ya no se limita a un tipo de objetos” o “esa cuestión ya es inoperante en nuestro días”.  La diferencia entre comprender y aceptar o asumir algo es enorme. El que comprende no necesariamente tiene que aceptar, se puede entender algo claramente, discernir una situación y eso no implica que tengamos que aceptarla como tal, integrarnos a sus condiciones. Lo que el arte contemporáneo VIP presenta como arte es fácilmente “entendible”, en su presencia o contenido no hay complejidad o misterio, el rechazo no es falta de asimilación de lo visto o escuchado, el espectador disiente, se manifiesta contrario a la aceptación desde el entendido de que eso lo están presentando como arte. Lo “real” es el término que usamos para designar a lo que materialmente existe, lo que es, en la contradicción entre lo que vemos y lo que nos dicen que la obra es entra nuestra negación de aceptar y entonces dicen “es que no entiendes”.
 El arte VIP pretende que aceptemos, no que entendamos, el sometimiento ante lo preestablecido que impide el diálogo, las cosas no son como son, son como los gestores VIP dicen que son. Es muy común que en la vida cotidiana se afirma que hay circunstancias que tenemos que asumir porque no hay opción, porque son fatales o irreversibles, por ejemplo, una mala decisión gubernamental, contra el poder se puede muy poco, si el ministro de Hacienda paraliza la economía por una política persecutoria, no podemos evitarlo. De la misma forma funciona el arte VIP,  los académicos deciden que es arte un video de un tipo que canta en la bañera, fuera de foco, mal audio, penosa edición, amateurismo grosero, proclaman que no está en nuestro poder decir “esto no es arte”. Sin embargo si nos rebelamos ante una política impositiva o por lo menos manifestamos nuestro malestar le demostramos a la prepotencia del poder que no debe subestimarnos. Al negarnos a aceptar que las obras VIP son arte le estamos diciendo a la poderosa academia, los teóricos, docentes universitarios y artistas VIP que no pueden manipularnos.
 Las palabras no son y nunca serán suficientes para distorsionar los hechos, lo que alguien imagine o crea de su obra no es una obligación para los demás y mucho menos altera la presencia de la obra. La mediocridad no se sustituye con lenguaje o preceptos, tampoco se ve transformada por una teoría, porque es una insuficiencia intelectual. El resultado de la obra depende de las capacidades y limitaciones del artista, no de las teorías, la receta no genera al arte, el arte en su creación genera su propio camino. Los espectadores y los artistas no van a tener arte como resultado de la asimilación de los conceptos VIP, la contemplación y la creación son experimentación en libertad de ver, pensar y sentir. 

domingo, 4 de diciembre de 2016

GUERRILLA GIRLS

 La payasada y el panfleto, el colectivo Guerrilla Girls ha creado una industria del no hacer que le reditúa muchos beneficios. Nulifican la presencia femenina, la voz directa y valiente que da la cara, y la disfrazan con máscaras de orangutanes, y según su statement esto es para imitar el “anonimato de los héroes como Batman, Robin Hood y Wonder Woman” es decir, su idea de justica es continuar con la imposición falocrática del héroe capitalista y, desde este activismo infantiloide, denuncian el machismo del sistema del arte. La protesta se reduce a performances ridículos y una avalancha de letreros.
 En la Whitechapel Gallery de Londres exhiben la instalación Is it even worse in Europe, una sala tapizada de letreros, una mesa con algunos libros, el público son mujeres en actitud de “todas somos guerrilleras” leyendo y comentando, hay esa atmosfera de “si no estás con nosotras estás en nuestra contra”. Es muy incómodo leer de pie en una galería lo que podríamos leer sentados, ésta mínima información parcial y maniquea cabe en un folleto que al final tiramos a la basura, es como verse obligado a comprar la revista que leemos en la cola del supermercado. La consigna de estas artistas sin obra es la baja presencia en el arte de lo que ellas llaman “diversidad de género”, y con esta única idea han chantajeando a los museos para que les den espacios a ellas, que explotan su evidente impotencia de producir arte. Las áreas del conocimiento dejan fuera a muchas mujeres de mérito, eso hace más incongruente e insultante el activismo de estas señoras, que careciendo de obra ocupan un sitio que no merecen. Sus letreros no alcanzan a ser un estudio serio, el más famoso descalifica las pinturas con desnudos femeninos y “denuncia” que una mujer debe estar desnuda para entrar al Metropolitan Museum; se olvidan que actualmente desnudarse “artísticamente” no es una imposición machista, la gran mayoría de las performanceras feministas entran a los museos contemporáneos porque se desnudan y lo más relevante de sus “obras” es que utilizan a la pornografía como lenguaje para explotar el morbo. Marina Abramovic se promociona como sex symbol en revistas.
En la exposición lo más evidente es que el colectivo con su disfraz minimiza la lucha por los derechos. Las primeras que reniegan de la “diversidad” son ellas, sus letreros son iguales a todos los letreros que meten en los museos, da igual el tema, el sexo, religión o raza del autor. El problema de la falta de diversidad en el sistema del arte está en las expresiones artísticas uniformadas por el “estilo contemporáneo”, y el artista que no entra en esa categoría queda excluido del museo. Las máscaras de orangutanes no las convierten en “héroes anónimos” como ellas afirman, son una apología de la violencia machista que desaparece la presencia de la mujer, entre un burka y esta máscara no hay diferencia. En la lucha por los derechos humanos no funciona el anonimato, porque es un derecho tener rostro y nombre, que es lo primero que pierde una mujer sometida. El disfraz es una disciplina del arte VIP, Cindy Sherman es la versión cómica de Lady Gaga, vivir en un eterno Halloween es parte de su pueril mediocridad, las Guerrilla podrían elegir otras versiones transformativas, como vestirse de chocolates M&M y trabajar en la mega tienda para turistas de Times Square, o ya muy feministas hacerse botargas con forma de bote de limpiadores, ollas, y todo lo que las artista feministas exponen en sus instalaciones VIP.  La Guerrilla Girls son unos bufones del sistema, su trabajo es ridiculizar a la mujer, caricaturizar un problema, ese es el negocio del que han vivido por treinta años. 

lunes, 28 de noviembre de 2016

RETRATO DE UNA ARTISTA

Right hand of Artemisia Gentileschi,   Pierre Dumonstier II
En el retrato el artista es el espejo, la obra es el reflejo de lo que él ve. La persona que se mira en un espejo o en un retrato no busca la realidad, los espejos dan una imagen que nuestra mente trastoca y deforma, omite detalles y se concentra en los que perseguimos como ideales. Perpetuando la mentira, tenemos la fortuna de la imposibilidad de aceptar lo que somos, el artista cómplice, ofrece lo que observa como una puerta a una realidad falsa e inaccesible.
En la exposición French portrait drawings from Clouet to Courbet en el British Museum, el ojo del artista persigue la forma y la traduce en líneas, como un astrónomo que traza la ruta ficticia de los astros. El espejo opaco del papel plantea una irrealidad: la línea. El dibujo es la persona pero no es lo que vemos, y en un alarde de esencialidad, Pierre Dumonstier II dibuja la mano derecha de  Artemisia Gentileschi y la retrata, no ve el rostro, destina su observación en la herramienta que los dos comparten y los hace iguales. En el margen superior la llama “Aurora” la diosa que abre la oscuridad del cielo con sus manos para que entre el amanecer; la belleza de esas manos no es su apariencia, es su capacidad de crear “maravillas que envían a los ojos juiciosos al éxtasis, raptures”. Dumonstier rompe con el cliché de la belleza física como meta del retrato femenino, lo despoja de edad y sexo, reconoce que él mismo se plasma al recrear las manos de ella. Un retrato y un autorretrato, un espejo que se multiplica en un juego interminable. Con este dibujo la sala del museo expone decenas de manos, aunque sean rostros, cuerpos enteros, son manos dibujando, unas más apasionadas, otras frías y analíticas.

El artista se ve en sus obras y al final muestra esa herramienta compleja que percibe sensaciones y las trasmite, que exige el entrenamiento constante. El hacer nos describe, la apariencia, irrelevante por inestable, no alcanza a decir, la voz de nuestro ser son las acciones. El pincel que Artemisia sostiene, la sombra en la oquedad de la mano, suspendida en el limbo del papel, dirigiéndose con voluntad propia, contiene toda la sabiduría de la pintora, sus frustraciones, los inicios que aún le esperan, las obras que nunca podrá pintar y las que guarda en una biografía que recuerda y olvida en cada trabajo. El dibujo es la diosa Aurora, la ocultación nos revela la luz de la verdad de Artemisia, inmortalizar esa mano, retenerla en la acción, convierte a la condena de Sísifo en el privilegio de la creación. 

viernes, 18 de noviembre de 2016

QUÉ HACEMOS CON EL ARTE. Texto de Avelina Lésper en el Foro Internacional Aciertos y retos de la difusión cultural y extensión universitaria. Conversatorio debate “Qué hacemos con el arte”

Qué hacemos con el arte ahora que se ha convertido en un instrumento de la especulación ideológica y financiera, que obras carentes de valores estéticos, sin  ningún nivel de realización o propuesta, se llaman arte si tienen adherido un statement político-social o un precio estratosférico. En la gran  incongruencia que sustenta al fraude del arte contemporáneo VIP, obras con intenciones sociales y pretensiones variadas, que van desde los acontecimientos políticos más inmediatos, hasta las trastocadas luchas de género, están hermanadas con el mercado especulativo. El neoliberalismo más descarado pagando el populismo de obras que se supuestamente hablan en contra de ese sistema, y son utilizadas para traficar dinero, influencias y alimentar la burocracia de museos e instituciones que no busca talento, busca obras de proselitismo ideológico, complaciente con las galerías. Las manifestaciones fundacionales del arte VIP, video, instalación, performance, a pesar de su hipócrita connotación social, son producto del colonialismo artístico del capitalismo y como tales trabajan para su promoción.
Qué hacemos con el arte que impulsa el mercado neoliberal, que se burla del talento y encumbra sus falsos valores, que hace estrellas, que vende como arte a la basura, a los plagios, a la ocurrencia, y manipula el mercado como un casino. Las instituciones son parte de este fraude, entregando salas y apoyos a la moda que el capital les dicte.
Qué hacemos con el arte que padece esta contaminación, que se regodea en sus discursos, que se ha transformado en una ONG, en pregonero ideológico y que además es un instrumento financiero del capital de riesgo. Las escuelas, instituciones, artistas y museos de arte contemporáneo VIP, reniegan de la técnica, del aprendizaje, la disciplina, el compromiso con el desarrollo de lenguajes y estilos, y en cambio han organizado una forma de nuevo sindicalismo elitista y excluyente, en el que lo más importante es el entramado demagógico de sus obras con intenciones y discursos, porque la presencia estética de la obra es irrelevante frente a la presencia ideológica. El populismo y el panfletarismo han sustituido a la belleza, y aunque les cueste oírlo, la belleza es un valor ineludible de la obra de arte, y es un logro intelectual.
Las obras si tienen la denuncia de moda son arte aunque su realización sea infra inteligente, obvia, elemental y carente de belleza. Tragedias como los asesinatos del narcotráfico o Ayotzinapa, soportan un alud de obras penosas en su propuesta, cargan con el oportunismo de grupos que viven del activismo de ocasión, que se suben al carro de la desgracia para llamar arte a su mediocridad. Las luchas de género están representadas por artistas tan mediocres que desprestigian una deuda que ni el Estado ni la sociedad han reparado. El feminismo se impone como cuota en los museos, con obras que no salen del lugar común, que humillan al arte y a las mujeres. La gran mayoría de estos artistas viven de las instituciones, clamando una falsa independencia, exigen becas y privilegios, conforman un elitismo ideológico tan excluyente como el elitismo económico.
La gran mayoría es cómplice de esta situación, analicé el temario de la carrera de Licenciatura en Arte y Patrimonio Cultural, que imparten en esta Universidad de la Ciudad de México, tiene como materia optativa el taller de artes visuales, carece de materias realmente prácticas para la gestión, por ejemplo, de museos; el listado de materias está enfocado a generar la burocracia cultural que vive de las instituciones, y para hacer discursos que justifiquen la presencia de las obras desde puntos de vista puramente ideológicos, no artísticos, porque con esos estudios no pueden ni montar una exposición o una obra de teatro, cómo van a gestionar el patrimonio cultural sin nociones de Historia del Arte.
Qué hacemos con el arte: decir abiertamente que ni el discurso, ni las intenciones, ni las grandes sumas de dinero convierten en arte a objetos sin inteligencia, factura y belleza, que la condición de arte está por encima de intereses ideológicos y económicos. Dejemos la hipocresía de las buenas intenciones y aceptemos el arte está padeciendo a sus mercenarios, gente que lo ha convertido en un instrumento ideológico y económico, que han hecho de su mediocridad un arma, y que son artistas del chantaje social.  

lunes, 7 de noviembre de 2016

CONFERENCIA AVELINA LÉSPER

Foro Internacional 
Aciertos y retos de la difusión cultural y extensión universitaria.
Conversatorio debate “Qué hacemos con el arte”.
Centro Vlady ubicado en Calle Goya 63, Insurgentes Mixcoac, 03920 Ciudad de México.

El día 17 de noviembre del 2016 a las 17 horas. Entrada Libre.  

BEYOND CARAVAGGIO

 Se puede copiar la forma pero no se puede mentir con el contenido. Las características estéticas de una obra están sostenidas en su contenido filosófico, esencial, el cómo hacer está supeditado al qué decir, la exposición Beyond Caravaggio de la National Gallery en Londres investiga en los artistas influenciados por la pintura del Caravaggio.
El fenómeno es que la influencia va más allá de su tiempo, y es más profunda que una aportación estética. La exposición aborda únicamente a los artistas de la época, pero la trascendencia de Caravaggio está en que trajo a la realidad al lienzo, la implicó como un principio y la definió como belleza. La santidad se volvió humana, sucia, mal oliente, la sangre tenía que fluir, el drama explotar, las emociones del espectador estaban en la dramaturgia de la composición: sentir, vivir y morir. Humanizar al arte trasformó su concepción, después del Caravaggio volver a idealizar o fingir es una renuncia, el Neoclasicismo fue un retroceso filosófico y estético que desnaturalizó a la belleza. El realismo contemporáneo no existiría sin la sísmica revolución del Caravaggio, el hiperrealismo fotográfico que se limita a la imitación del ángulo digital y a la frialdad de la pirotecnia son evasiones de la profundidad, se quedan en la superficialidad de la forma. Las obras de José de Rivera son las que más claramente comparten la violencia visual del Tenebrismo con un cuerpo existencial, con fluidos, enfermedades. 
En la composición de Caravaggio desparecen los reinos celestiales, la historia nace de la tierra, inicia en la parte inferior de sus cuadros, la luz nos lleva la mirada para encontrarnos con nuestra propia conciencia, con la inocultable miseria de la mortalidad. La cuidadosa puesta en escena es un artificio que sostiene la recreación de la realidad, la luz es la revelación, nos dice esto existe, así somos, la fe se sostiene en lo invisible porque lo visible es terrible. La realidad trae a sus parias y sus mezquindades, ladrones, asesinos, traidores, víctimas, conviven con la piedad y la compasión, la pintura es capaz de contener a la naturaleza humana, describirla, y hacerlo con la belleza del claro oscuro, imponiendo a la iluminación como una guía filosófica. La poesía de la verdad, la responsabilidad del artista como testigo y denunciante, en la pintura La aprehensión de Cristo, el traidor sujeta a Cristo, lo besa buscando su mirada, la victima baja las manos rindiéndose a su destino, detrás de ellos un hombre aúlla horrorizado; el dolor, la trayectoria de la escena de derecha a izquierda es una narración de la implosión del realismo en el arte, la humanización acabó con el sueño, solo nos queda entregarnos a este espejo, aceptar el infausto beso de lo real, de lo que somos y asumir que ahí hay belleza. El hombre que sostiene la lámpara que revela la traición es Caravaggio, es un autorretrato que otorga al arte la capacidad de gritar, exhibir, consagrar. 

domingo, 30 de octubre de 2016

SACIAR

Hans Memling, Still Life with a Jug with Flowers
La contemporaneidad divaga entre qué es arte o aplicar el igualitarismo y premiar a cualquier cosa con la medalla de “obra de arte”. Es una duda banal que persigue no definir una respuesta. Lo que queda fuera en esta disyuntiva es la contemplación, que establece la gran diferencia. Las obras que se acaban en la primera visión y no tenemos la necesidad de regresar a ellas, porque su presencia es una reducida muestra de inmediatez, porque carecen de complejidad real o de inexplicable seducción, no podemos asimilarlas como arte.
Plotonio en su tratado Sobre la belleza, retoma la leyenda de Lince “de cuyos ojos salían rayos que penetraban las profundidades de la tierra” y afirma que nunca nos saciamos de contemplar, “contemplando, se contempla siempre más”, porque somos Intelecto, así en altas, la inteligencia es un ser en sí mismo. La belleza vuelve incansable a la contemplación, son las obras que nos incitan a encontrar algo más, a descubrir eso que no habíamos percibido. Los sentidos se unen al raciocinio. Aristóteles afirmaba que el arte y las palabras poseían una energeia, una fuerza que penetraba en nuestro intelecto, capaz de generar reacciones y recuerdos en nuestra mente. Entonces la contemplación es una energía que nos empuja a un acto intelectual, a percibir, analizar, poseer la obra en nuestra memoria hasta comprender, es decir atrapar prenhendere, hacer que esa obra ingrese en nuestro intelecto desde los elementos que tomamos de ella. La insistencia historiográfica de que la época define la condición de arte no toma en cuenta la capacidad de la obra de ser contemplada, ese proceso de la inteligencia no está supeditado a condiciones políticas o sociales momentáneas. La obra que genera esa insaciabilidad de contemplación, como dice Plotonio, tiene una relación íntima e individual que no funciona por decreto. La obra que es “muy actual en sus medios y mensaje” y no provoca sed de contemplar no es arte aunque la época lo ordene. Presenciamos, escuchamos y leemos demasiadas obras y son pocas las que generan una relación con nosotros, ese concierto que escuchamos cientos de veces, ese poema que leemos y repetimos, la cita puntual con un artista en distintos museos, en esa necesidad de poseer la obra está su trascendencia y su intemporalidad.

La contemplación insaciable es gozo y conocimiento, la obra nos seduce en libertad, las tendencias de cada época son imposiciones de un grupo, que establece etiquetas para cada obra. Esas etiquetas, muchas veces son arbitrarias y no pueden determinar la condición de arte. Si la obra es de género, feminista, política o realizada con materiales supuestamente actuales y no tiene un acercamiento real con el individuo, no detona contemplación, es insuficiente para ser considerada arte. El presente del arte es la contemplación, no la cronología de la obra. Los que pretenden dictar las tendencias de cada época no pueden decidir sobre nuestra sed de contemplación, en esa libertad está el arte. 

viernes, 14 de octubre de 2016

NOBELITO

El Premio Nobel de Literatura para Bob Dylan hizo chiquito al premio, empequeñeció sus fines y es una bofetada a la lectura, a la concentración, al esfuerzo de adentrarse en la complejidad de la literatura que no busca la inmediatez. Es un premio facilón para los que no leen, para el populismo de las redes sociales. La excusa de la Academia de que es un “poeta” no tiene sustento después de que escritores como T.S. Eliot han recibido ese premio, todo lo que ha escrito este cantante sumado no alcanza la inteligencia de uno sólo de los poemas de T. S. Eliot. A nivel musical sucede lo mismo, el discurso y la profundidad de músicos contemporáneos como Arvo Part o  Zbigniew Preisner, ni siquiera hay nivel para compararlos, esto si se trata de ver el peso del cantante en el arte actual. Dylan es popular, esa es su mayor virtud, es un rebelde políticamente correcto, que le canta al Papa, con letras de tarjeta de felicitación. Fácil de oír, no mete en problemas al sistema, en su elección es fundamental que hace sentir “inteligentes” a sus fans, es como decirles: “mira sí tienes algo de cultura, lo que oyes mientras manejas es literatura real”, por eso la exultante alegría de las redes.
Es un signo de nuestros tiempos populistas darle al gusto masivo nivel de cultura y hasta de arte. El Museo del Estanquillo es un homenaje al coleccionismo de lo vulgar, del nivel de la inconsistente y sobrevalorada obra de Monsiváis. El corrido del narco es estudiado y considerado literatura. La condescendencia de ser “inclusivos” es un afán demagogo que está arrastrando al arte y la cultura a bajar su nivel de creación, es tal la facilidad de llamar a cualquier estrofa “poema” que la nueva poesía florece entre la simpleza y el twitterazo.

El Nobel de Literatura también es un reconocimiento a los lectores, a la necesidad de estudiar y abordar nuevas y complejas formas de desarrollar el pensamiento, con este premio le dicen a la gente que está bien no leer, que basta comprar un librillo o un  disco de alguien que tiene montado su aparato de marketing como “canta-autor”. La música popular se premia por las ventas de discos, con fiestas que organizan las disqueras y canales de videos, esa “distinción” es un reconocimiento a los miles de fans que llevaron a ese disco a la lista de superventas. La lectura es lenta, el análisis de una obra literaria, de un poema, nos involucra con los textos, no hace meditarlos, retomarlos. La música popular es rápida, analizar una de estas canciones es un ejercicio ocioso, no hay complejidad, su destino es ser fácil, repetitiva y pegajosa, por eso se venden. Los lectores son los grandes perdedores con esta selección. El Nobel ha ido de bajada, tiene décadas disminuyendo su alcance pero esta vez se redujo de tal forma que el siguiente premio se lo pueden dar cualquier youtuber o a la twitteratura en masa. Con esto ya sabemos que para la Academia es más importante ser popular que detonar la lectura. 

domingo, 9 de octubre de 2016

MÁS OBRA, MÁS NEGOCIO

“Si los romanos iban al Coliseo a ver sangre, los new yorkers van a Phillips para ver dinero” dice Simon de Pury ex dueño y fundador de la casa de subastas Phillips de Pury en su libro de memorias The Actioneer, editado por St. Martin’s Press, New York, 2016. Las subastas y los precios han distorsionado la compra y venta del arte, lo que se adquiere va más allá de la obra, es valor social, presencia mediática, sostener una puja es un duelo público por la nominación de millonario. Simon de Pury con el descaro de un suizo que trafica arte en New York cuenta su trayectoria con tanta satisfacción que cae en revelaciones que ponen en su sitio el mercado del arte.
Con la autoridad de un insider da un golpe a los historiadores y académicos del arte afirmando que el concepto de “arte contemporáneo” lo estableció Christie’s con las obras creadas desde los años setentas hasta la fecha para vender más, y que ellos deciden a quiénes deben anunciar como los “grandes maestros actuales”, no hay un análisis de los valores conceptuales de la obra, es una decisión comercial, buscan artistas que produzcan mucho y rápido porque entre más obra, más negocio. Los maestros Impresionistas y anteriores son difíciles de encontrar, lo poco que hay no da para que sobrevivan las casas de subastas, así que lanzan a sus propios valores en sinergia con los museos, porque ¡oh sorpresa! los directivos han sido empleados de los subastadores. Eso coincide con las últimas subastas de la obra de Basquiat que lo anuncian como “el Van Gogh contemporáneo”. Destroza el misterio del avaluó de la obra, esa demiurga resolución que parece exclusiva de un grupo: lo compran si cuesta más de un millón de dólares. Tal cual, nada de que la trayectoria, el contenido y la implicación en el arte, es manipulación de lo que significa ser rico y eso es tener un millón cash. Hace énfasis en lo fácil que es adquirir fama comprando una obra contemporánea VIP en subasta, y que eso cautiva a los ricos que aspiran ser conocidos por gastar su dinero. Simon de Pury fue director de Sotheby´s Europa, trabajó en las casas más importantes de Suiza, está en el centro de venta más grande del mundo, y tiene su propia casa de subastas Pury de Pury, si habla así es porque no teme quedar mal con sus clientes, asume que ellos saben que en los negocios todo es válido, sin embargo el arte tiene un lugar aparte, da prestigio.

El libro está escrito con un tono frívolo, lleno de anécdotas y chismes, con la agilidad que su coescritor William Stadiem imprime en sus artículos para el Vanity Fair, no tiene el pretencioso academismo de los libros escritos por curadores y “expertos”, por esa raza que solemniza una bolsa de papas fritas puesta en un pedestal. Sin el tono de la denuncia, con la desfachatez del vendedor exitoso, afirma que la venta de arte contemporáneo es el nuevo casino, la ruleta hace artistas, las apuestas encumbran nombres, en el precio está el arte.   

viernes, 30 de septiembre de 2016

CONFERENCIA AVELINA LÉSPER Y EKO

Eko, Molino de Viento, Monotipo, 2016
Conferencia "El Quijote Reimaginado" 
por  Avelina Lésper y Eko

Dentro del Coloquio Cervantino Internacional 2016
Festival Internacional Cervantino, Guanajuato, México. 
Fecha: Lunes 3 de octubre a las 16:30 horas en el Auditorio de la Universidad de Guanajuato. Entrada Libre.

Inauguración de la exposición de Eko "El Quijote Reimaginado", curada por Avelina Lésper, lunes 3 de octubre 2016, 19:30 horas en el Museo Iconográfico del Quijote, Guanajuato. Entrada Libre. 

sábado, 24 de septiembre de 2016

ORO PURO

Maurizio Cattelan, America , 2016 
El Rey Midas convertía en oro todo lo que tocaba, el arte VIP convierte todo en arte y también en oro. Imitando a los jeques árabes, sin aportar pero repensando las raíces escatológicas de toda una corriente artística, el artista VIP Maurizio Cattelan vendió al Museo Guggenheim un excusado cubierto con oro de 18 quilates. La nueva adquisición, orgullo del capitalismo, de los gastroenterólogos y del arte, fue instalada por los curadores en un baño, porque la obra es interactiva y obviamente funciona. El periódico New York Post le dio la portada con su reportero sentado interactuando con la obra de arte, y narrando con detalle su experiencia físico-cognitiva. Los curadores y las revistas especializadas se quejaron de que abordara con tal falta de respeto una obra que es “un homenaje a la Fountain de Marcel Duchamp y que permite una relación íntima con una obra de arte”. Es muy discutible que la “brillante” obra de Cattelan sea un homenaje, porque no mantiene la inutilidad del urinario, pero tienen razón al indignarse, así que aportaremos algunas ideas curatoriales para romper con la incomprensión del público y que se convierta en sujeto activo de la obra:
Instalen dentro del baño una biblioteca portátil con los libros de Arthur Danto y Gilles Deleuze para que lean y aprendan mientras participan en la obra de arte, la alimentación moderna sin fibra incrementará la concentración del usuario “creando un vínculo afectivo con el arte”. Impriman papel sanitario con la biografía completa de Duchamp, el estudio de William Camfield sobre el urinario y los millones de tesis de las universidades que educan artistas VIP, la transmisión de conocimiento será sensorial y supra-intelectual.
Realicen un nueva versión del performance de Marina Abramovic, The artist is present, en el que estuvo sentada en una silla en el MoMA, pero ahora “accionará” siete horas sobre el dorado trono ergonómico, mientras el público estudia su propio “mecanismo de percepción”.
Inviten a artistas consagrados a residencias artísticas para que trabajen su respuesta orgánica ante la obra dorada y que el resultado sea enlatado, como lo hiciera hace décadas Piero Manzoni, expondrán las latas, las cédulas describirán las diferencias entre cada contenido y los curadores escribirán un catálogo con ensayos sobre la simbiosis ontológica entre arte y cuerpo.
La conducta del público es impredecible, cada gesto y reacción es parte de la obra, documenten las “conversaciones creativas del ser en soledad con el arte” con una cámara de video grabando cada participación y que Martin Creed edite el video.
El  audio de estas grabaciones será parte de una instalación sonora que redimensione las reverberaciones que transitan desde la naturaleza física al artefacto artístico, llevando al público a una atmósfera de cuestionamientos envolventes.
La obsesión escatológica del arte VIP por fin alcanzó una de sus cumbres, generar más arte es cuestión de laxantes, el Fluxus se mantiene vigente, el conservador del Guggenheim garantiza que la obra “nunca se va a tapar”.

martes, 6 de septiembre de 2016

EXPLICACIONES Y CÉDULAS

 El arte contemporáneo VIP es el arte de las explicaciones, cada gesto, obra u objeto, lo que el artista haya decidido que es arte, está protegido con una cédula que niega la evidente contradicción entre lo que vemos o escuchamos. Cuando la exposición no tiene el “éxito” esperado, los promotores y expertos afirman que fue porque no había una explicación contundente en las cédulas y folletos, que son indispensables porque dicen que la mayoría no se ha percatado, ni comprendido que el arte se trasformó y que ya no es lo que era antes. ¿Antes de qué? De que el talento haya sido sustituido por la mediocridad, la facilidad y la complacencia.
 La contradicción está en que el arte se complejizó en su retórica  y la manifestación como obra de arte se degradó hasta la estulticia. La obra ya no es el objeto y su evidente corporeidad, es la teoría que lo sustenta como arte. Esa teoría compleja y moralígena, porque toda obra tiene un substrato social “bueno”, escrita con la jerga y el entramado teórico que la hacen parecer algo serio, es un argumento débil e insuficiente. En el Armory de Nueva York se expone la “obra completa” de ese representante de la infra inteligencia que es Martin Creed, producto de la marca Young British Artists, creada y promocionada por el publicista Saatchi. La obra de Creed es un ejemplo de lo que hacen la mayoría de artistas, acá tenemos a su imitador Gabriel Orozco, que reúne el minimalismo de la inteligencia con el de la forma. Los críticos dicen que las obras de Creed hablan de “nuestra necesidad de autodestrucción, limpieza y muerte” y que “empujan a vivir y comprender el presente” y la obra es un video de una performancera defecando o una puerta que se abre y se cierra, una habitación llena de globos, cajas apiladas etc. Hacen referencias históricas del conceptualismo de los años 70’s, aseguran que lleva la “propuesta duchampiana con insólita profundidad” como si Duchamp pudiera ser “profundo”,  generan mensajes políticos y una serie de argumentos que justifican esas cosas puestas en un recinto como objetos artísticos. Entonces, si la obra es todo esto ¿por qué lo tiene que decir un texto y no su misma presencia? ¿Por qué Creed no puede producir un objeto capaz de existir sin retórica?
No es un asunto de información, el arte VIP es más proselitista que un político en campaña; tampoco es una novedad, tenemos décadas viendo lo mismo en miles de museos y galerías, de hecho son los reyes del mercado del arte; tampoco es el arte de “los jóvenes”, Creed y Orozco, y las súper stars VIP andan en los sesenta años o más. Es simplemente que la inteligencia y el talento no pueden falsificarse, estas obras son el resultado del inexcusable vicio social de promover y comercializar a la mediocridad, así como la comida basura es apoyada por millones de dólares en publicidad estas obras son publicitadas por universidades, museos y críticos para venderlas en galerías y subastas. 
El arte VIP no es el arte del presente, es el arte de un grupo abusivo de comerciantes y sus prosélitos; el talento, como siempre, sobrevivirá al fraude. 

sábado, 27 de agosto de 2016

DIAMANTES, ESTAFADORES Y CENIZAS

Ultraje de la tumba del Arquitecto Luis Barragán en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, México 
Sol: No, it's a moissanite.
Bad Boy Lincoln: A what-in-ite?
Sol: A moissanite is an artificial diamond, Lincoln. It's Mickey Mouse, mate. Spurious. Not genuine. And it's worth... fuck-all. 
Snatch, the movie
Lo peor de toda esta trama vulgar es que ni siquiera es un diamante “genuino”, es una imitación sintética, es un recuerdo fúnebre tacky. Las cenizas del arquitecto Luis Barragán convertidas en “diamante” es una de las estafas más ridículas de la Historia del Arte con la participación de los familiares del arquitecto, el Congreso y las autoridades de Jalisco. El esperpéntico engaño de la artista VIP Jill Magid fue posible porque tratándose de arte contemporáneo VIP nadie hace preguntas.
Vamos por partes: los diamantes fabricados con cenizas de cadáver no son “genuinos” como Magid les dijo, son sintéticos y son una costumbre tétrica para “recordar a los seres queridos”, es un servicio que muchas funerarias ofrecen en cualquier ciudad de Estados Unidos, la gente puede hacer diamantes con las cenizas de sus mascotas y hay una gran variedad en venta, de distintos colores, quilates y los montan en anillos, cadenas o lo que el cliente elija. La artista les hizo creer que era algo exclusivo, valioso y artístico, ustedes pueden entrar a internet para consultar precios y estilos en Cremation Solutions www.cremationsolutions.com. Magid además les dijo que tenía que viajar a Suiza a realizar el “complejo proceso” cuando pudo hacerlo en Orlando o en Las Vegas, y seguramente ahí lo hizo. Es tan fácil fabricar diamantes sintéticos, hasta se pueden hacer con crema de cacahuate en el horno de microondas, pero aquí Magid pudo realizar su patraña porque tenía de su lado la frivolidad de la parentela y los custodios del arte nacional.
Supuestamente este “diamante” era para intercambiarlo por los archivos de Barragán que posee Federica Zanco en Suiza, ¿Se pueden imaginar que los suizos intercambien un archivo de 3 millones de dólares por un diamante falso que en internet cuesta entre 19 mil y 24 mil dólares? Los familiares de Barragán y los poderes estatales comparsas de esta comedia, violaron la dignidad de un homenaje al abrir la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, exhumaron el cuerpo, para que Magid convirtiera a Barragán en un recuerdo mortuorio de una viuda tacky de Las Vegas. La obra de arte es la farsa, participaron en lo que creen que es la vanguardia del arte y la “resignificación de un cuerpo en diamante” y a cambio les entregaron un souvenir barato. ¿Quién financió este circo? ¿Quién le pagó a Magid para que se riera de su ignorancia? Como en una escena de ópera bufa “les pidió la mano de Barragán” en las instalaciones del Museo de Arte de Zapopan en presencia de la directora Viviana Kuri y toda la familia, que además dicen que lloraron de emoción al ver el anillo.

Afortunadamente los archivos de Barragán están resguardados en Suiza por una fundación seria, que los mantiene lejos de la ignorancia y el oportunismo de las autoridades y los familiares, nada más falta que a otra artista se le ocurra hacer una piñata con ellos y seguramente se los entregarían. Magid eligió los restos de Barragán porque aquí podía montar esta zarzuela, tiene un montón de proyectos inconclusos con “diamantes” de cenizas. La galería suiza expone el anillo y el certificado que especifica el mismo proceso que ofrecen en Cremation Solutions. Magid proyecta en una de sus obras que al morir la conviertan en un diamante, ojalá la pongan en una plaquita con las llaves de la Rotonda que diga “abro y saco lo que me da la gana”. 

lunes, 22 de agosto de 2016

JULIO GALÀN, EL ADICTO A SENTIR


¿Tener sentimientos nos enseña a sentir? ¿Se puede sentir de una forma “correcta”? Cómo controlar el hacer y el sentir, el dolor y la ira, la soledad y la adicción de sentir. La pintura de Julio Galán es la lucha entre el método y el desbordamiento, su talento obsesionado con el detalle, con el cuidado físico y amatorio de la pincelada, está perseguido por sus emociones, prolonga la estancia en sus obras, en la construcción de esa imagen, las carga de elementos, crea una abigarrada narración, entreteniendo la urgencia paranoica de plasmar las escenas que lo acorralan, que lo amenazan con desaparecer.
 Los secretos siguen escondidos, en la exposición Julio Galán 10 años, en el Centro de las Artes de Monterrey, habita el Julio más íntimo y emocional. La obra es el artista, es su cuerpo, su vida, contiene al ser que la creó, el pudor es un obstáculo para decir, manifestarse y convertirse en la obra. La exposición es una inmersión en el autorretrato y en la conducta simbólica, en la creación del arquetipo pictórico que encarna la psique del artista, y que la manifiesta en un código personal indescifrable. La multiplicidad de la psique transfigurada, maltratada, expuesta para ser vista siempre, como un ojo sin párpado, en la vigilia eterna. ¿Qué contemplamos en la obra de Julio? Lo que nos duele, lo que no decimos y que no queremos olvidar, pintar el ritual del sacrificio, el artista que se ofrece al altar de nuestra catarsis.
 En el autorretrato titulado Mara, el pintor se pinta como un ramo de flores, un vanitas inspirado en las obras de Jan Brueghel del siglo XVII, denuncia que el artista experimentaba con su muerte mientras lo pintaba, su cuerpo floral y su vida se disuelven. Narcisista, frágil, efímero, la posibilidad de permanecer se escapa, los pétalos caen, su cuerpo se rompe, se castra, las escenas se confunden y el sentimiento permanece, el frasco de morfina cerrado: olvidar es dejar de sentir, vivir y morir sin anestesia; la bola de cristal, su silencio es la incertidumbre del destino. Julio rodea el vanitas con símbolos, juegos, escenas fugaces, desdibujadas, malos recuerdos, es él encarcelado por sus obsesiones.
 
 Desde el insomnio pinta cisnes, perros, osos, infiernos que invaden al sueño, que espantan al descanso. La descripción que hace de sí mismo nos orilla a aprender su lección, a llevar nuestras experiencias al límite para almacenar memorias, para tener qué decir, para asegurarnos de que estamos vivos; los minutos, sueños, objetos, son la orgía de la vida. El formato es una colección de penitencias, rompe el lienzo, lo penetra con listones, le adhiere telas raídas, mariposas, gotas de cristal que caen en lágrimas y semen, porque aquí hay llanto y gozo, porque si algo orilló a Julio a pintar fue el peligro de exponerse, vivirse, ser un agent provocateur, que su pintura lo utilizara y gozar con ella, como una víctima extasiada por los azotes. El collage es un pretexto estético que prolonga la naturaleza testimonial de su pintura, pinta a la vida que se sale de control y encuentra refugio en el lienzo, su fetichismo le exige habitarla con objetos.
 
 Exhibicionista y misterioso, inventa símbolos y disfraces para ocultar sus secretos, en un alarde de menosprecio para quien mira la obra, impone la superioridad del creador sin permitirnos conocer el detonante, porque tal vez no lo hay. Julio como un niño malo, juega solitario, dice mentiras para que lo castiguemos, dice que sufre para que lo consolemos, y pinta para que lo amemos.